En una población costera comienzan a aparecer personas muertas en el agua o junto a ella, con los huesos triturados y los fluidos corporales absorbidos. Un sheriff y un periodista comienzan a indagar, deduciendo pronto que las defunciones son debidas al ataque de un pulpo gigante.

Dirección: Oliver Hellman [Ovidio G. Assonittis]. Producción: Esse Ci Cinematografica para American International Pictures. Productor: Enzo Doria. Productores delegados: Ovidio G. Assonitis, [Samuel Z. Arkoff, sin acreditar]. Productor asociado: Alfio Caponetto. Guion: Jerome Max, Tito Carpi, Steven W. Carabatsos, Sonia Molteni. Fotografía: Roberto D’Ettore Piazzoli. Música: Stelvio W. Cipriani. Montaje: Angelo Curi. Dirección artística: Mario Molli. FX: Gianfranco Maioletti (operador de efectos especieales). Intérpretes: John Huston (Ned Turner), Shelley Winters (Tillie Turner), Bo Hopkins (Will Gleason), Henry Fonda (Mr. Whitehead), Delia Boccardo (Vickie Gleason), Cesare Danova (John Corey), Alan Boyd (Mike), Claude Akins (sheriff Robards), Sherry Buchanan, Franco Diogene, Marc Fiorini, Helena Mäkelä, Alessandro Poggi, Roberto Poggi, Giancarlo Nacinelli, Consolato Marciano, Philip Dallas… Nacionalidad y año: Italia, Estados Unidos 1976. Duración y datos técnicos: 102 min. color 2.35:1.

 

Es innegable el afán depredador de la industria italiana con respecto a los grandes éxitos comerciales mundiales; a cada rompetaquillas que aparecía en las salas comerciales, los hábiles productores transalpinos respondían con media docena de imitaciones, muchas de ellas protagonizadas por actores norteamericanos para dar el pego, o en el mayor de los defectos, intérpretes italianos con un físico de aspecto más o menos anglosajón y nombres convenientemente disfrazados.

El avispado Ovidio G. Assonittis, de origen egipcio, es uno de esos industriales. Inició sus labores en Italia con un drama dirigido por Alfonso Brescia, Nel labirinto del sesso – Psichidion (1969), para después tocar todo tipo de explotation italiana, destacando su imitación de El exorcista (The Exorcist, 1973) de William Friedkin, Poder maléfico (Chi sei?, 1974), codirigida por él mismo (en lo que sería su debut en esta faceta) junto al misterioso Robert Barrett. Su primer contacto con la industria norteamericana llegaría con este Tentáculos (Tentacoli / Tentacles, 1976), que realizó en co-producción con el país del dólar. Tras esta película, su carrera paulatinamente se ha ido vinculando más con los Estados Unidos, donde produjo la mítica Piraña 2: Los vampiros del mar (Piranha Part Two: The Spawning, 1981), de James Cameron, la curiosa Sonny Boy [vd: Sonny Boy, 1989], de Robert Martin Carroll, o las entregas 3 y 4 de la saga American Ninja.

Tentáculos es, por supuesto, una imitación descarada del espléndido Tiburón (Jaws, 1975) desde el mismo título: si la obra maestra de Steven Spielberg se titula en inglés “Mandíbulas”, aquí tenemos “Tentáculos” (aunque estrictamente los pulpos carezcan de tentáculos, siendo lo que tienen, sencillamente, brazos); por lo demás, gozamos de detalles copiados literalmente de la referida, así la cuestión corrupta de altos estamentos, en este caso una industria causante de todo el embrollo, el golpe de efecto de la cabeza corrompida haciendo irrupción brusca en el plano o, inclusive, la conversación íntima en el interior del barco, poco antes del clímax. Hasta hay un antecedente a Tiburón 2 (Jaws 2, 1978), de Jeannot Szwarc, con el grupo de competición náutica atacado por la bestia.

Para aprovechar su aludida condición de co-producción, protagonizan la cinta un grupo de actores anglosajones en horas bajas, si bien el nivel cualitativo de estos sorprende; nada menos que John Huston, Shelley Winters, Bo Hopkins, Henry Fonda, Cesare Danova y Claude Akins componen su espectacular reparto, a pesar de que todos ellos ofrezcan unas interpretaciones de lo más apáticas, en gran parte debido al proceso de re-doblaje que exhibe el producto, si bien aquí todos los referidos se doblan a sí mismos, salvo Cesare Danova. Cabe destacar, empero, el nervio que le aplica, dentro de lo que cabe, Shelley Winters en la primera “gran escena”, cuando teme que su hijo haya sucumbido al ataque, aunque la inexistencia en el sentido estricto de un personaje a desarrollar imposibilite que llegue a más.

Ovidio G. Assonittis, bajo su pomposo seudónimo de Oliver Hellman, dirige el conjunto de la manera más ramplona posible, careciendo de fuerza alguna la cinta, que se desliza con total desidia a lo largo del metraje. Cabe destacar, por encima de todo, lo horroroso de la escena cumbre, la referida del ataque a la competición náutica, con espantosas foto-fijas que destrozan cualquier intento de crear tensión, acrecentado el desastre por la pésima partitura musical de Cipriani. En cuanto al clímax final, cuando se abate a la bestia, otro tanto cabe referir.

Lo más llamativo de la cinta es su arranque, que está planteado casi en tono de giallo, con el misterio de los crímenes que se van desvelando, el policía que investiga y el periodista curioso que se entromete. También cabe destacar el motivo de todo, unas emisiones de radio que se provocan durante unas prospecciones acuáticas, y que incitan a un pulpo gigante, que hasta ese momento vivía tan feliz en el interior de su cueva, a salir al exterior, irritado por los ultra-sonidos, y que se dedique a devorar a todo aquel que le salga al paso. Este elemento recuerda extraordinariamente a lo que provocaba la resurrección de los muertos en la estupenda No profanar el sueño de los muertos / Non si deve profanare il sonno dei morti (1974), de Jorge Grau. Amén de ello, solo un par de planos con algo de inventiva: la alusión por parte de John Huston de que todo lo provocan las emisiones de radio, para cortar a un plano de un walkie talkie que es asido por uno de los personajes, y una toma submarina del pulpo desplegando sus brazos para asir un barco en su integridad. El guion está escrito por los italianos Tito Carpi, muy habitual de los italoxplotation, y Sonia Molteni, frecuente del cine de Assonittis, así como los norteamericanos Jerome Max —imaginamos que el mismo guionista de la serie Ryan’s Hope (1975-1989)—, y Steven W. Carabatsos, consultor de guiones para Star Trek / Viaje a las estrellas / La conquista del espacio (Star Trek; 1966-1969).

Respecto al pulpo, este es un ejemplar auténtico, rodado desde muy cerca, para aparentar dimensiones monstruosas, y solo en un par de ocasiones lo vislumbraremos al lado de algo para poder apreciar las proporciones. Amén de ello, se muestra ocasionalmente una cabezota hecha a tamaño natural, que navega a cien por hora y que mira irritada, al tiempo que suelta bramidos. En resumen, nos hallamos ante una película mala, torpe y desastrosa, pero que por algún misterioso motivo no termina por despertar la irritación.

 

Anécdotas

  • Rodada con un presupuesto estimado de 750.000 dólares.
  • Entre los actores también estaba previsto que interviniera Yul Brynner, pero no pudo por cuestiones de agenda. También se anunció la participación de John Houseman.
  • El tema principal del film está auto-plagiado por parte de Cipriani del que compuso para el poliziottesco Fiel a su mandato (La polizia sta a guardare, Roberto Infascelli, 1973).
  • Estrenada en Italia el 25 de febrero de 1977, y en Estados Unidos el 15 de junio. En España se estrenó el 19 de septiembre.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: *½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra