El doctor Jekyll es un personaje huraño que mantiene una relación distante con su esposa. Solo está concentrado en su trabajo, hasta que un día, de súbito, descubre una fórmula que lo hará cambiar, convirtiéndose en el apuesto y seductor Mr. Hyde.

Dirección: Terence Fisher. Producción: Hammer Films. Productor: Michael Carreras. Productor asociado: Anthony Nelson Keys. Guion: Wolf Mankowitz, según la novela de Robert Louis Stevenson. Fotografía: Jack Asher. Música: David Heneker, Monty Norman. Montaje: Eric Boyd-Perkins. Diseño de producción: Bernard Robinson. FX: Roy Ashton (maquillaje). Intérpretes: Paul Massie (Dr. Henry Jekyll / Mr. Edward Hyde), Dawn Addams (Kitty Jekyll), Christopher Lee (Paul Allen), David Kossoff (Dr. Ernst Litauer), Norma Marla (Maria), Francis De Wolff (inspector), Joy Webster (Jenny), Oliver Reed (bravucón del nightclub), Frank Atkinson (Groom), John Bonney (Renfrew), Janina Faye (Jane), Walter Gotell (Heverton), Maria Antippas, Archie Baker, Glenn Beck, Ernest Blyth, Ralph Broadbent, Alan Browning, Rodney Burke, Percy Cartwright, Denis Cleary, Bandana Das Gupta, J. Trevor Davies, Roy Denton, Pauline Dukes, Clifford Earl, Felix Felton, Kenneth Firth, Helen Goss, Hazel Graeme, Lucy Griffiths, Carole Haynes, Prudence Hyman, Doreen Ismail, Anthony Jacobs, Josephine Jay, William Kendall, Roberta Kirkwood, Jean Long, Arthur Lovegrove, George McGrath, Alex Miller, Magda Miller, John Moore, Anthony Pendrell, Dido Plumb, Laurence Richardson, Marilyn Ridge, Doug Robinson, Joe Robinson, Gundel Sargent, Patricia Sayers, Shirli Scott-James, Moyna Sharwin, Denis Shaw, Pauline Shepherd, Fred Stone, Donald Tandy, Joan Tyrrell, Mackenzie Ward, Joyce Wren… Nacionalidad y año: Reino Unido 1960. Duración y datos técnicos: 88 min. color 2.35:1.

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Las dos caras del Dr. Jekyll (The Two Faces of Dr. Jekyll, 1960) representa una aproximación a la prestigiosa novela de Robert Louis Stevenson que se podría considerar como “cine de género”, no tanto de terror sino más bien hacia el melodrama —motivo por el cual, sin duda, fue un fracaso en su día[1]―. Fue producida por la Hammer, que ya con anterioridad había adaptado la ficción en una versión libre y paródica como era The Ugly Duckling (1959), de Lance Comfort. Esta vez, el realizador a cargo del evento fue el gran Terence Fisher, que ya había trasladado a la pantalla grande, para la misma casa, los mitos de Frankenstein, Drácula y la momia.

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El guion de la presente versión corresponde a Wolf Mankowitz, un autor valioso pero no muy valorado, que trabajó al lado de Carol Reed, y también colaboró en una joya de la ciencia ficción como es The Day the Earth Caught Fire [tv: El día en que la Tierra se incendió, 1961], de Val Guest. Aquí crea una historia diferente a la original de Stevenson, aprovechando meramente el mito: Jekyll es un hombre casado y, lo más destacado del asunto, es que se trata de un individuo no demasiado agraciado en es aspecto físico, y también inseguro, que descuida su matrimonio, su hogar y sus deberes sociales, pues solo está centrado en su trabajo científico. Por el contrario, será Hyde el que, no solo muestre un aspecto más atractivo, sino que se libere de los traumas y frustraciones que arrastra ese otro ser humano. Para presentar esos dos personajes, que en realidad es uno solo, Jekyll aparece con barba y cejas tupidas, y una expresión adusta y antipática. Hyde, por su parte, exhibe una faz lampiña, límpida y clara, casi aniñada; sin embargo, cuando le vemos por primera vez, desvelándonoslo Fisher surgiendo de entre las sombras, su rostro sereno se verá deformado por una sonrisa cruel, una máscara de cinismo.

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Si en las versiones previas teníamos a Jekyll/Hyde que se dirimía entre dos mujeres, representaciones distintas de ver el mundo, eso es dado un tanto de lado. Sí, el protagonista bascula entre dos féminas, una su esposa, Kitty, la otra la artista exótica, Maria; sin embargo, en esta ocasión la esposa no es un dechado de virtudes, pues se trata de una adúltera que vive un idilio con Paul Allen, el mejor amigo de su marido, que además le sablea de forma constante. Aquí, más bien será el personaje de Kitty quien tendrá ocasión de optar entre tres modelos de hombre: por un lado, su esposo, a quien ya vimos como un ser débil, frío y distante, que la ignora; por otro lado, Paul Allen, su amante, vividor, atractivo y derrochador. Y por último tenemos a Hyde, que sería una versión más salvaje de Allen. Allen no es un hipócrita, se aprovecha de la vida y de las personas a su conveniencia, y lo hace a la cara, mientras que Hyde va más allá, y utiliza el crimen para satisfacer sus deseos, fueran cuales fuesen.

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Hyde aquí representa los impulsos reprimidos, que salen al fin de un modo abrupto, violento, sin medida. El carácter contenido de Jekyll explota, literalmente. Tenemos en este caso, como en otras versiones, un paralelismo con El retrato de Dorian Gray, la novela de Oscar Wilde, y que a su vez ofrece puntos de contacto con la de Stevenson. Aquí, el personaje social será un hombre atractivo, mientras que, en casa, diríase, espera el real, el no tan agraciado; incluso a medida que pasa la película vemos cómo Jekyll va degradándose físicamente: al poco, su amigo médico ha de atenderle, y refiere que cree que abusa de las drogas, no del opio, sino de algo peor. Adviértase que aquí, por vez primera, salvo error, la fórmula del doctor Jekyll no es un bebedizo, sino que se lo administra por medio de una jeringuilla, lo cual lo equipara con la drogadicción. Durante la transformación final, Jekyll aparecerá avejentado, con el cabello canoso, profundas ojeras y arrugas alrededor de los ojos: es el retrato oculto en el ático que, al fin, sale a la luz, mostrando la disipación a la cual se ha abandonado.

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Entre líneas parece apuntarse a un matrimonio no consumado entre Jekyll y Kitty —no tienen hijos, y él se consuela dejando a los chiquillos de la vecindad jugar en su jardín—, lo cual provoca una frustración invariable en el hombre. Varias alusiones a su “virginidad”, en uno u otro sentido, salpican el metraje. Se sentirá atraído por la bailarina exótica, que danza con una serpiente, símbolo de la tentación, y se percibe claramente cómo él se excita cuando la mujer se introduce en la boca la cabeza del ofidio.

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En esta ocasión tenemos las dos caras de una misma moneda entre Jekyll y Hyde. Cada uno representa lo contrario que su reverso. Las conversiones son cada vez más frecuentes y, del mismo modo que Jekyll tiene miedo de la llegada de Hyde, Hyde teme también la aparición de Jekyll. Hay un momento excelente que acontece mientras Jekyll escribe en su diario, con una letra vulgar y fea, y de pronto la grafía cambia, mostrándose ahora elegante y elaborada: ha surgido Mr. Hyde. También la voz de ambos personajes es distinta, siendo la de Jekyll grave y correosa, y la de Hyde suave y refinada. A medida que avanza la película, el actor Paul Massey alterna una y otra voz en un mismo plano. Este mecanismo quizás también intente sugerir una alteración psicopatológica. Al fin y al cabo, puede que la droga nada provocara —salvo hacer aparecer y desaparecer la barba—, sino que el obvio desequilibrio inicial de Jekyll acaba manifestándose de una vez. De esta manera, Fisher refleja el atractivo del mal, mostrando a un Hyde hermoso y un Jekyll feo.

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Este juego de dualidad se transferirá a los comportamientos de Jekyll/Hyde. Como Hyde, intentará que Paul Allen le permita seducir a su amante, ante lo cual el gigoló se escandalizará. Al final, acabará violando a su propia esposa. Fisher retrata los dos mundos del doctor de manera diferente, con colores oscuros y apagados los de la residencia, y de un colorido abrupto y embriagador el de los burdeles y salones de baile que Hyde visitará.

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Con unos diálogos excelentes, algo que de forma paulatina se está perdiendo en el cine, se ofrece una aproximación diferente y cautivante al mito de Jekyll y Hyde, en una producción que no fue entendida en su época, como demuestra el referido fracaso comercial con el que se saldó su estreno en salas, siendo aún considerada uno de los puntos más bajos del cine de Terence Fisher.

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Anécdotas

  • Título de estreno en Estados Unidos: Jekyll’s Inferno. Título de re-distribución en Estados Unidos: House of Fright.
  • Oliver Reed hace una breve aparición sin acreditar interpretando a un bravucón en un nightclub.
  • El papel de Christopher Lee fue escrito ex profeso para él, y fue uno de sus favoritos, aunque inicialmente quería haber interpretado el rol principal. Años después consiguió esto último al protagonizar para la Amicus El monstruo (I, Monster, Stephen Weeks, 1971).
  • La primera elección para interpretar a Jekyll y Hyde fue Laurence Harvey, y estaba dispuesto a encarnarlo, pero su agente consideró que era negativo para su carrera y lo dejó. Fisher también pensó en Louis Hayward para el papel.
  • En el estreno se acortó la escena de la danza con la serpiente, un breve desnudo durante la escena de Hyde en el dormitorio de Maria, y también se abrevió el estrangulamiento de esta. El DVD de 2010 incorpora estos planos.
  • Estrenada en el Reino Unido, en Londres, el 7 de octubre de 1960, y en el resto del país el 24 de octubre. En España se estrenó el 23 de enero de 1967, en Madrid, en los cines Gayarre, Tívoli y Rosales.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: ****½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

[1] Se estima una pérdida de treinta mil libras, con un presupuesto de 146.417.