Año 1936. El profesor Indiana Jones, experto en arqueología y ocultismo, es requerido por agentes del gobierno para conseguir el Arca de la Alianza antes que los nazis, quienes van detrás de la reliquia.
Dirección: Steven Spielberg. Producción: Lucasfilm, Paramount Pictures. Productor: Frank Marshall. Productores delegados: George Lucas, Howard G. Kazanjian. Productor asociado: Robert Watts. Guion: Lawrence Kasdan según un argumento de George Lucas, Philip Kaufman. Fotografía: Douglas Slocombe. Música: John Williams. Diseño de producción: Norman Reynolds. FX: Chris Walas (efectos de maquillaje), Industrial Light & Magic (efectos visuales). Montaje: Michael Kahn, [y George Lucas, sin acreditar]. Intérpretes: Harrison Ford (Indy), Karen Allen (Marion), Paul Freeman (Belloq), Ronald Lacey (Toht), John Rhys-Davies (Sallah), Denholm Elliott (Brody), Alfred Molina (Satipo), Wolf Kahler (Dietrich), Anthony Higgins (Gobler), Vic Tablian (Barranca / hombre del mono), Don Fellows (coronel Musgrove), William Hootkins (comandante Eaton), Bill Reimbold (burócrata), Fred Sorenson (Jock), Patrick Durkin, Matthew Scurfield, Malcolm Weaver, Sonny Caldinez, Anthony Chinn, Pat Roach, Christopher Frederick, Tutte Lemkow, Ishaq Bux, Kiran Shah, Souad Messaoudi, Terry Richards, Steve Hanson, Frank Marshall, Martin Kreidt, George Harris, Eddie Tagoe, John Rees, Tony Vogel, Ted Grossman… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1981. Duración y datos técnicos: 111 min. – color – 2.39:1 (copias en 35 mm) / 2.20:1 (copias en 70 mm) – Panavision.

En busca del Arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981) parte de una serie de cúmulos casuales que confluyen en unos resultados halagüeños; ciertamente, cualquier película, a priori, puede detentar expectativas positivas o negativas que luego devengan en justo lo contrario según quiénes se hagan cargo de ella, pero aquí parece que convergieron situaciones que lograron que la suma de las partes resultase superior a cada una de ellas por separado.

Lucas tenía una idea aproximada de lo que quería, y se reunió con el guionista y director Philip Kaufman para desarrollar una historia. Entre ambos pergeñaron un esqueleto argumental, pero antes de poder seguir adelante, Kaufman se incorporó al rodaje del wéstern El fuera de la ley (The Outlaw Josey Wales, 1976), protagonizado por Clint Eastwood, por lo cual no pudo seguir adelante[1]. Al final, lo que habían desarrollado entre ambos pasó a manos de un guionista hábil, Lawrence Kasdan (El Imperio contraataca, Fuego en el cuerpo, ésta también dirigida por él).

Imagen de El fuera de la ley
Lucas y Spielberg se reunieron con Kasdan en enero de 1978, y los tres pasarían alrededor de nueve horas diarias, de tres a cinco días, en casa del ayudante de Lucas, en Sherman Oaks, Los Ángeles, desarrollando ideas. Algunos conceptos del guion definitivo fueron surgiendo ya en esas charlas, como la roca rodante, el mono fascista en El Cairo, Toht con la huella quemada del medallón en la mano o los agentes del gobierno encerrando el Arca. Kasdan después contaría que tanto Lucas como Spielberg tenían en mente diversas set pieces, pero necesitaban alguien que uniera los fragmentos en un todo homogéneo. Por ende, él hilvanó el conjunto con destreza, concibiendo personajes que, dentro de lo tópico, ofrecían enjundia y fondo, y les confirió algunos diálogos que adquieren cotas de brillantez; el cúmulo de casualidades, peligros y escapadas de esos peligros está bosquejado con maña y cierta lógica dentro de las convenciones de los seriales de los años treinta y cuarenta que la historia pretende remedar.

El mono haciendo el saludo fascista. Se rodó colocando fuera de plano algo que atrajera al animal
Para crear la personalidad de Indiana Jones se inspiraron en los actores Clint Eastwood y Toshiro Mifune, así como en el personaje de James Bond[2]. Lucas quería que Jones fuera un experto en kung-fu y un playboy, y que uniera su estilo de vida con las aventuras que experimentaba, pero Spielberg y Kasdan creían que, ya de por sí, ser arqueólogo y aventurero era suficientemente complicado. Spielberg sugirió hacer de Jones un jugador empedernido o un alcohólico, pero Lucas quería que Jones fuera un modelo de conducta, honesto, sincero y confiado. Ambos, sin embargo, coincidían en hacerlo falible y vulnerable, y que fuera capaz de ser convincente dentro de registros cómicos y serios. Respecto al rol femenino, Lucas sugirió que Marion podría haber tenido un lío amoroso con Jones cuando ella tenía once años, y Spielberg sugirió que mejor fuera un poco más mayorcita.

Mientras Spielberg dirigía 1941 (1941, 1979), Kasdan se puso a escribir en la oficina de aquél, basándose en los seriales antiguos, así como en las películas Río Rojo (Red River, Howard Hawks, 1948), Los siete samuráis (Shichinin no Samurai, Akira Kurosawa, 1954) y el remake en clave de wéstern Los siete magníficos (The Magnificent Seven, John Sturges, 1960). Sin embargo, existen otras fuentes de inspiración indudables para el film, la más clara de todas ellas es una sencilla serie B aventurera de los años cincuenta, El secreto de los incas (Secret of the Incas, Jerry Hopper, 1954), donde inclusive la indumentaria del protagonista, Charlton Heston, es muy similar a la de Indiana Jones, y hasta hay detalles argumentales concretos que coinciden, como la bajada al pozo y el uso de la pértiga con la joya para dirimir dónde está escondido el tesoro.

Imagen de la magistral Río Rojo de Howard Hawks
El proyecto disponía de un gran asiento anclado en el cine de antes, como puede verse. No solo los seriales eran la base del personaje protagonista. «Prácticamente, toda estrella cinematográfica de los treinta tiene una película de este tipo, ya sea Alan Ladd, Clark Gable o cualquier otro, donde interpreta a un soldado de fortuna con chaqueta de cuero y ese tipo de sombrero», refirió George Lucas a Janet Maslin en el New York Times en 1981. «Ese es uno de mis períodos históricos favoritos, pero íbamos más tras el personaje que tras el período, aunque obviamente ambos procedían de igual germen»[3].

Alan Ladd en China (John Farrow, 1943)
En su guion, Kasdan desarrolló a Indiana como un antihéroe; al fin y al cabo, no era otra cosa que un arqueólogo devenido en ladrón de tumbas. También quería que el resto del reparto fuera un buen soporte complementario, con una personalidad definida para cada uno de los personajes, y que fueran memorables. Después comentaría que lo más difícil fue dar coherencia a los sucesivos encadenados de peligros en los cuales el personaje iba cayendo, y su constante supervivencia, y cómo viajaba entre sus diferentes destinos[4]. Tras cinco meses, en agosto de 1978 había terminado el primer borrador.

Spielberg consideró ese borrador bueno, pero demasiado largo. Lucas colaboró con Kasdan para recortarlo y refinarlo. La trama era una aventura donde se viajaba por todo el mundo, pasando por Estados Unidos, Egipto, Grecia y el Nepal. Algunos episodios fueron eliminados, como un viaje a Shanghái, que conduciría a una persecución con un carro para minas y a que Jones utilizara un gong para protegerse de los disparos, lo cual luego se reaprovecharía para la segunda película. A Kasdan le frustró particularmente que la historia de amor entre Jones y Marion fuera muy limada, así como ciertos elementos de atracción entre ella y Belloq. En diciembre de 1979 el guion estaba finalizado.

La idea inicial de Lucas era financiar él mismo la película, pero no tenía dinero suficiente. Con un presupuesto fijado en veinte millones de dólares, recorrió Hollywood ofreciendo el proyecto a diversas compañías, pero estas lo rechazaron por considerarlo demasiado caro. Él quería que el estudio pusiera el dinero, no tuviera implicaciones creativas y que le permitiera retener el control de los derechos de copyright y de cualquier secuela. No les convencía esa idea, sobre todo porque además estaba de por medio Spielberg, comprometido en los últimos tiempos en varios proyectos en los que se había pasado de calendario y de presupuesto, y cuyo último film, 1941, había sido un fiasco. Pero Lucas quería a Spielberg en el proyecto.

Michael Eisner, presidente de los estudios Paramount, aceptó con la condición de conservar los derechos para cualquier secuela y diversas sanciones si se excedían el calendario y/o el presupuesto. Al parecer, Lucas negoció un salario de entre uno y cuatro millones de dólares para él, además de una participación en los beneficios brutos, aunque otras fuentes aseguran que solo recibiría los beneficios netos. Spielberg tendría un sueldo de hasta millón y medio de dólares como director y una parte de los beneficios brutos.

Spielberg quería una preproducción de un año, pero se decidió reducirlo a la mitad, arrancando en diciembre de 1979. Se creía que, de esa manera, se abaratarían costes. Aparte de ello, tanto él como Lucas seguían trabajando en otros proyectos en diversos estadios de desarrollo. Para efectuar el storyboard de la película fueron contratados artistas como Ed Verreaux, Dave Negron, Michael Lloyd y Joe Johnston, que llegaron a plasmar de ese modo hasta el ochenta por ciento del guion, lo cual ayudaría a mantenerse en el presupuesto fijado.

Lucas quería un actor medianamente desconocido para el papel protagonista, y que se comprometiera para una trilogía. Entre los intérpretes considerados estaban Michael Biehn, Barry Bostwick, Bruce Boxleitner, Jeff Bridges, John Calvin, Chevy Chase, Peter Coyote, Sam Elliott, Christopher Guest, Harry Hamlin, Mark Harmon, David Hasselhoff, Paul Le Mat, Nick Mancuso, Steve Martin, Tim Matheson, Bill Murray, Sam Neill, Jack Nicholson, Nick Nolte, John Shea y Sam Shepard. Sorprende la inclusión de actores de comedia como Chase, Martin o Murray, entre otros más «serios». John Shea, por cierto, era un actor televisivo cuyo rol más destacado sería el de Lex Luthor en la serie Lois y Clark: Las nuevas aventuras de Superman (Lois & Clark: The New Adventures of Superman, 1993-1997), pero que por aquellas fechas solo había aparecido como invitado en diversas series, y en 1977 había encarnado a Paris en una producción teatral de Romeo y Julieta. De todas maneras, fue el único actor de toda esa lista que hizo una prueba de pantalla para el papel, junto a Tom Selleck y Harrison Ford.

De entre esa larga lista de seleccionados, el prestigioso director de casting Mike Fenton prefería a Jeff Bridges (aunque no se le llegó a hacer una oferta concreta), mientras que Marcia Lucas, esposa de George y habitual colaboradora suya, se inclinaba más por Tom Selleck. Sin embargo, este se hallaba ligado por aquel entonces a la serie policial Magnum (Magnum, P.I., 1980-1988), que entraba en producción en breve. Lucas y Spielberg instaron a la CBS que liberaran al actor de su contrato, pero comprobando la compañía lo solicitado que estaba Selleck, rápidamente firmó contrato con él y sacó la producción adelante, e Indiana Jones se quedó sin su intérprete poco antes de iniciarse el rodaje. Paradójicamente, en 1980 hubo una huelga de actores de televisión, lo que produjo una paralización de tres meses de la serie, por lo cual Selleck sí podría haber rodado la película[5]. Sin embargo, otros engranajes habían entrado ya en marcha.

Spielberg había visto a Harrison Ford en El Imperio contraataca (The Empire Strikes Back, Irvin Kershner, 1980), y dijo que le parecía perfecto para el papel. Howard Kazanjian, productor delegado del filme, dijo que Ford había sido considerado, pero rechazado debido a que ya era un actor conocido. Lucas, por su parte, estaba un tanto renuente a reutilizarlo después de tenerlo ya en la saga Star Wars. Sin embargo, Harrison Ford veía con buenos ojos participar; negoció un salario millonario, así como un porcentaje en los beneficios, y la opción de reescribir sus diálogos. El actor fue contratado menos de tres semanas antes de que comenzara la fotografía principal y se tomó muy en serio su cometido, haciendo adiestramiento físico y ejercitándose en el uso del látigo. En todo caso, se utilizaron tres dobles diferentes para sustituirle: Vic Armstrong, cuando monta a caballo, Martin Grace cuando la estatua cae, y Terry Leonard cuando es arrastrado bajo el camión.

Para el papel de Marion, el interés amoroso de Indy, Spielberg quería una actriz al estilo de las de cine clásico, tipo Irene Dunne, Barbara Stanwyck o Ann Sheridan. Lucas pensó en Debra Winger, pero ella no mostró interés, y Spielberg apuntó a su novia de por aquel entonces, Amy Irving, pero tenía otros compromisos. Otras actrices que fueron valoradas son Valerie Bertinelli, Patti D’Arbanville, Lisa Eilbacher, Barbara Hershey, Michelle Pfeiffer, Linda Purl, Jane Seymour, Mary Steenburgen, Dee Wallace, Sean Young o Stephanie Zimbalist. Spielberg se había fijado en Karen Allen debido a su papel de Desmadre a la americana (National Lampoon’s Animal House, John Landis, 1978), y durante las pruebas el director se sintió impresionado por su profesionalidad.

En cuanto al malo, el francés René Belloq, la idea era mostrarlo como alguien sofisticado, para contraponerlo al mundano Indiana Jones. Tras considerar a Jonathan Pryce, Spielberg eligió al británico Paul Freeman después de verlo en Death of a Princess (Antony Thomas, 1980), un telefilm británico con ciertos toques documentalistas, aunque para el papel también fueron considerados el gran intérprete italiano Giancarlo Giannini, así como el cantante francés Jacques Dutronc, que también es actor. En cuanto al egipcio Sallah, en el guion estaba descrito igual que el personaje del título (interpretado por Sam Jaffe) de Gunga Din (Gunga Din, George Stevens, 1939), otra de las influencias para crear la saga de Indiana Jones, en particular el segundo filme. El actor considerado era Danny DeVito, pero estaba comprometido con la serie Taxi (Taxi, 1978-1983), y además su representante pidió demasiado dinero, así que fue reemplazado por John Rhys-Davies, que fue escogido por su participación en la miniserie Shogun (Shogun, 1980); de hecho, Spielberg le indicó que interpretara a Sallah como una mezcla entre el personaje que hacía en la serie, el portugués Vasco Rodrigues, y el Falstfaff de Shakespeare.

Y respecto al comandante Arnold Toht, el agente de la Gestapo sádico, el papel fue ofrecido a Roman Polanski, pero este lo rechazó por evitar el viaje a Túnez, pero la idea le atraía. Después el elegido fue Klaus Kinski, pero prefirió la película Veneno (Venom, Piers Haggard, 1981), por la cual le daban más dinero (y tenía más trabajo). En su autobiografía, Kinski mencionó al respecto: «Por mucho que me gustara hacer una película con Spielberg, el guion era una mierda, como en tantas otras películas de este tipo». Así pues, fue escogido Ronald Lacey, que había dejado de actuar para convertirse en agente, porque a Spielberg le recordaba a Peter Lorre.

Al fin, el rodaje se comenzó el 23 de junio de 1980, con localizaciones en La Rochelle, Francia, Túnez, en el Norte de África, y Hawái, así como en los Elstree Studios de Inglaterra. Y se finalizó en septiembre, después de 73 días. Lucas lo define como la película con la que tuvo menos problemas por la falta de interferencia de los estudios. Después vino la postproducción, que ocupó dos meses, centrados en los efectos especiales y los pick-up[6]. El montaje inicial alcanzaba cerca de tres horas, hasta que se pudo ajustar al definitivo.

Según la tradición judía, el Arca de la Alianza era una caja de madera que Moisés mandó construir, siguiendo las indicaciones exactas de Dios, para guardar en ella los diez mandamientos. Se cuenta que luego esta fue depositada en el Templo de Jerusalén, erigido por Salomón. A partir de ahí, su destino (si consideramos que realmente existió) es muy incierto. Parece que fue después trasladada a Siló y capturada por los filisteos, luego recuperada y ubicada en Bet-semes… El caso es que, hoy en día, existen infinidad de teorías sobre dónde está escondida, y entre los diversos sitios referidos se citan bajo el propio Templo de Jerusalén, en el monte Nebo, al oeste de la Jordania actual, bajo el monte de la Calavera, en Jerusalén, en una iglesia de Etiopía, o en Zimbabue, nada menos. En la película danesa El tesoro de los caballeros templarios: El arca (Tempelriddernes skat, Kasper Barfoed, 2006), una parte del tesoro buscado es el Arca de la Alianza. Y en la novela Alpha and Omega (2019), de Harry Turtledove, el arca es encontrada por los arqueólogos, y los personajes tienen que enfrentarse a la existencia probada de Dios.

En cuanto al interés de muchos líderes nazis por el ocultismo, está probado que Heinrich Himmler, Richard Walther Darré, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg lo tenían, si bien parece que Hitler era bastante escéptico en estas cuestiones, pero permitía que se realizaran investigaciones al respecto mientras no interfirieran con causas más importantes. El mito del superhombre se creía que procedía de lugares «de poder» como la Atlántida, Thule, Hiperbórea, Shambhala, Agartha y la estrella de Aldebarán. Para los nazis, la arqueología era fundamental para demostrar sus argumentos de superioridad aria. Dentro de todo este contexto, la Deutsche Ahnenerbe [herencia ancestral alemana], una división especial de las SS del régimen de Hitler, fue creada para esas misiones esotéricas y rastrearon piezas como el Cáliz o el Arca de la Alianza.

La dirección de Spielberg, qué duda cabe, es diestra, y partiendo de repetir situaciones visuales y temáticas procedentes de las películas antiguas que tanto admira, logró con su personalidad conferir un nuevo contorno a los elementos recuperados, confiriendo aires de novedad, de sinceridad, a tejidos que muchos cinéfilos ya conocíamos desde medio siglo atrás. Tampoco olvidemos la excelente fotografía de Douglas Slocombe, llena de calidez y texturas, y que recuerda poderosamente al cine de aventuras de la Universal de las décadas de los cuarenta y cincuenta (aunque, indefectiblemente, hoy en día remite sin lugar a duda a su fecha de producción, y está muy vinculada al cine de Spielberg). Y, en especial, la magnífica partitura de John Williams, plena de brío, vigor, contundencia, ritmo y emoción; no dudamos de que gran parte de los méritos de la película estriban en la perfecta simbiosis de la música con las imágenes[7].


Aún con las virtudes que se suelen señalar en Spielberg por su competencia visual, hay que añadir a ello su enorme capacidad como director de actores, de ahí que logre detectar las carencias y las aptitudes de Ford, trabajando los momentos donde pueda simular las primeras y potenciar las segundas, consiguiendo con ello si no una interpretación brillante, sí una con carisma y chispa. Tampoco la labor de Karen Allen como la aventurera Marion Ravenwood es demasiado lustrosa, y brilla muy lejos de las aguerridas mujeres hawksianas que pretende emular, trascendiendo en un personaje un tanto repelente. Por suerte, el resto del reparto es brillantísimo, y arropa con fuerza a la pareja protagonista, que por otra parte transmite una química innegable.

La trama sobre el enfrentamiento entre dos facciones por la posesión de una caja que guarda un ignoto secreto (el Arca de la Alianza citada en el Antiguo Testamento) es hondamente sugestiva, aunque en su base no es sino una reformulación de lo acontecido en el clásico El beso mortal (Kiss Me Deadly, Robert Aldrich, 1955), en especial en el clímax final, aunque reemplazando las convenciones del cine negro por el de aventuras. Lo demás son incidencias que conducen a los personajes hacia ese final y, en el ínterin, una persecución constante llevada con tal oficio y fuerza que se convierte en un sólido esqueleto central, con un tratamiento de cine de acción ejemplar, y donde cabe matizar de un modo especial la magnífica escena de persecución automovilística, un prodigio de ritmo y montaje, aun cuando en buena parte es un facsímil de la acontecida en La diligencia (Stagecoach, 1939), de John Ford.

Y es que En busca del Arca perdida no es sino un émulo, una imitación si se quiere, del buen cine de aventuras de la época gloriosa de Hollywood, pero con los medios del de la época en que fue rodada; como dijo Lucas, y al igual que en el caso de Star Wars, se trataba de hacer cine de serie B con presupuestos de superproducción. Las torpes imitaciones que surgieron a posteriori del presente éxito demuestran que es necesario algo más que una mera fotocopia para igualar a los maestros. Y Steven Spielberg está a la altura de estos.

Anecdotario
- Título en Argentina, Chile, Ecuador, México, Perú y Uruguay: Los cazadores del arca perdida. Título en Venezuela: Cazadores del arca perdida.
- En 1980 fue premiada en la ceremonia de los Oscar en las categorías de montaje, sonido, efectos visuales y dirección artística, y nominada como mejor película, director, fotografía, música y edición de sonido. Por su parte, la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films la premió como mejor película de fantasía, director, actor, actriz, guión, música y efectos especiales, y nominó al actor secundario (P. Freeman) y el vestuario. Y en los Hugo ganó como mejor representación dramática.
- En 1999, «En busca del arca perdida» fue incluida en el Registro Cinematográfico Nacional por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
- A Spielberg no le gustaba el nombre inicialmente elegido de Indiana Smith, que decía que, además, recordaría al público a un wéstern de Steve McQueen titulado Nevada Smith (Nevada Smith, 1966), dirigido por Henry Hathaway. Acordaron cambiar el apellido por el de Jones. Indiana procede del nombre del perro de Lucas.

- Los efectos de espíritus del clímax se lograron filmando maniquíes bajo el agua a cámara lenta a través de una lente difuminada para lograr una calidad etérea.
- Para la escena del Pozo de las Almas se necesitaron siete mil serpientes. Las únicas serpientes venenosas fueron las cobras.
- Las maquetas utilizadas para el submarino alemán fueron alquiladas a la productora que estaba rodando El submarino (Das Boot, Wolfgang Petersen, 1981) en la misma zona en aquel momento. Sin embargo, la empresa se olvidó de comunicárselo al equipo de Das Boot, que se sorprendió al descubrir que la maqueta había desaparecido de repente.
- La escena en la cual Indiana cae por delante del camión, pasa por debajo y da de nuevo la vuelta por arriba es un homenaje a una de las míticas escenas de La diligencia (Stagecoach, John Ford, 1939), donde el especialista y actor Yakima Canutt realizaba el mismo efecto, y luego se ha repetido en más ocasiones. Para efectuarlo, el camión se construyó con un hueco inferior superior al normal, y se excavó un carril en el suelo. Además, el plano se rodó a veinte imágenes por segundo, en lugar de a las habituales veinticuatro; de ese modo, el vehículo circulaba a una velocidad más lenta, y en la proyección semejaba más rápido.
- La escena inicial en el templo perdido de Sudamérica se basó en parte en una aventura clásica del pato Donald, escrita por el mítico Carl Barks, muchos de cuyos cómics han inspirado a George Lucas y Steven Spielberg. En la historia «The Prize of Pizarro» (Uncle $crooge nº 26, junio-agosto de 1959), mientras exploran un templo perdido, el pato Donald, sus sobrinos y el tío Gilito deben esquivar una sucesión de trampas como dardos voladores, una cuchilla decapitadora, una enorme roca, un túnel inundado con un torrente de agua a borbotones, etc. En otra historia de Barks, «The Seven Cities of Cibola» (Uncle $crooge nº 7, septiembre de 1954), cuenta con una ciudad perdida de nativos americanos y un valioso ídolo que provoca que una gigantesca roca redonda destroce todo lo que encuentra a su paso.

- En el serial The Scarlet Horseman (Lewis D. Collins, Ray Taylor, 1946) sale un personaje llamado Idaho Jones, interpretado por Harold Goodwin.
- Remake: Raiders of the Lost Ark: The Adaptation (1989), de Eric Zala. Remake plano por plano con niños de doce años.
- Secuelas:
Indiana Jones y el templo maldito (Indiana Jones and the Temple of Doom, S. Spielberg, 1984).
Indiana Jones y la última cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade, S. Spielberg, 1989).
Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, S. Spielberg, 2008).
Indiana Jones y el dial del destino (Indiana Jones and the Dial of Destiny, James Mangold, 2023).
- Spin off: Las aventuras del joven Indiana Jones (The Young Indiana Jones Chronicles, 1992) [serie de televisión].
- También ha provocado innúmeros juegos de ordenador, cómics y novelas.
- Estrenada en Estados Unidos el 12 de junio de 1981 y en España el lunes 5 de octubre de 1981, en Madrid en los cines Palafox y Cristal.
Bibliografía
En busca del arca perdida; una novela de Campbell Black; adaptada de un guion de Lawrence Kasdan; traducción del inglés por Soledad Silió Galán. Barcelona: Planeta, 1982. Colección Contemporánea; 5. Traducción de: Raiders of the Lost Ark (1981).
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: ****
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

[1] Philip Kaufman escribió el guion junto a Sonia Chernus, basándose en el libro El rebelde Josey Wales (Gone to Texas, 1973), de Forrest Carter. El 6 de octubre de 1975 comenzó el rodaje, con dirección de Kaufman, pero el día 24 fue reemplazado por el propio Eastwood, con no poca polémica de por medio.
[2] Parece ser que Spielberg quería hacer algo «al estilo James Bond», y Lucas le dijo: «Pues tengo algo similar que…». Y, cierto es que, viendo la película, ciertos ecos bondianos destila el filme, pero trasladado al cine de aventuras.
[3] Citado en el especial «Indiana Jones» de la revista Life (2021).
[4] Ese elemento fue mostrado también mediante una de las convenciones del cine clásico: un mapa, y una línea animada mostrando el itinerario.
[5] Con posterioridad, Selleck protagonizaría una película al estilo de Indiana Jones, La gran ruta hacia China (High Road to China, Brian G. Hutton, 1983), pero fue un sonoro fracaso. Sin embargo, el proyecto de adaptar la novela en que se basa circulaba por Hollywood desde que se publicó esta, en 1977. Inicialmente, el director debiera haber sido John Huston y el protagonista Roger Moore.
[6] Un pick-up es un plano pequeño, filmado después del ya hecho para aumentar las imágenes ya tomadas, y así potenciar la escena en su conjunto. No confundir con el re-shoot, que se refiere a cuando se rehace una escena entera.
[7] Como leit motiv Williams presentó a Spielberg dos temas, y ambos le gustaron, así que le sugirió que los fusionara en uno solo.
