Fu-Manchú es ejecutado delante de Nayland Smith, su archinémesis. Sin embargo, un tiempo después, en Londres, algunos científicos comienzan a desaparecer, y todo parece indicar que el pérfido oriental podría seguir vivo. El inspector de Scotland Yard, ayudado por su inseparable amigo el doctor Petrie, comienza a investigar, ayudado también por el alemán Carl Jannsen, ayudante del último científico desaparecido, el profesor Muller.
Dirección: Don Sharp. Producción: Hallam Productions, [Constantin Film, sin acreditar]. Productor: Harry Alan Towers. Jefe de producción: John Comfort. Guion: Harry Alan Towers [acreditado como Peter Welbeck], según los personajes de Sax Rohmer. Fotografía: Ernest Steward. Música: Christopher Whelen [e Ivor Slaney, sin acreditar] (versión inglesa); Gert Wilden (versión alemana). Montaje: John Trumper. Director artístico: Frank White. Intérpretes: Christopher Lee (Fu Manchu), Nigel Green (Sir Nayland Smith), Joachim Fuchsberger (Carl Jannsen), Karin Dor (Maria Muller), James Robertson Justice (Sir Charles), Howard Marion-Crawford (Dr. Petrie), Tsai Chin (Lin Tang), Walter Rilla (profesor Muller), Harry Brogan (Gaskell), Francesca Tu [acreditada como Poulet Tu] (Lotus), Archie O’Sullivan (Chamberlain), Edwin Richfield (Magistrado Jefe), Joe Lynch (custodio), Peter Mosbacher (Hanumon), Ric Young [acreditado como Eric Young] (gran lama), Deborah DeLacey, Jim Norton, Jack O’Reilly, Peter Mayock, Aiden Grennell, Ray Mackin, Kevin Flood, John Franklyn, Conor Evans, Derek Young, Peter Diamond, Malcolm Johns, Dave Lally, George Leech… Nacionalidad y año: Reino Unido, Alemania 1965. Duración y datos técnicos: 92 min. [copia de estreno en el Reino Unido] / 83 min. [copia de estreno en Alemania] / 96 min. [edición en Blu-Ray] – Technicolor – 2.35:1 – Techniscope – 35 mm.

Fu-Manchú fue una creación del escritor inglés Sax Rohmer (nombre real: Arthur Henry Sarsfield Ward, 1883-1959), que lo presentó en el relato titulado «El beso de Zayat» («The Zayat Kiss», 1912), que luego se incorporó a la novela El misterio del Dr. Fu-Man-Chu[1] (The Mystery of Dr. Fu Manchu / The Insidious Dr. Fu-Manchu[2], 1913). Alcanzó una gran fama mundial, a tal punto que Rohmer terminó publicando catorce novelas o recopilaciones de relatos, la última, póstuma, en 1973, con The Wrath of Fu-Manchu[3].

Sax Rohmer
En realidad, Fu-Manchú era una copia por parte de Sax Rohmer de Sherlock Holmes o, mejor dicho, de su némesis, el profesor Moriarty, con el inspector de Scotland Yard, Sir Denis Nayland Smith, en el rol del detective de Baker Street, y su amigo y compañero el doctor Petrie como Watson, quien además narra en primera persona las tres primeras novelas. Fu-Manchú es un archicriminal con deseos de dominio mundial, los cuales son desbaratados de continuo por Nayland Smith, y se sirve de una sociedad secreta llamada el Si-Fan, acompañado de su hija Fah Lo Suee.

Fu-Manchú trasladado al cómic
Pronto, el personaje llamó la atención del mundo del cine, siendo su primera aparición en el cortometraje británico The Scented Envelopes (A. E. Coleby, 1923), donde es interpretado por H. Agar Lyons, e iniciador de una larga serie, con quince entregas ese mismo año y otras ocho en 1924. Le seguirían los largometrajes El Dr. Fu Manchu (The Mysterious Dr. Fu Manchu, 1929), La expiación del Dr. Fu Manchu (The Return of Dr. Fu Manchu, 1930), ambas dirigidas por Rowland V. Lee y con el perverso oriental interpretado por Warner Oland, La hija del dragón (Daughter of the Dragon, Lloyd Corrigan, 1931), de nuevo con el sueco Warner Oland, y la magnífica La máscara de Fu-Manchú (The Mask of Fu-Manchu, Charles J. Brabin, [Charles Vidor], 1932) con Boris Karloff. A continuación vendría el serial cinematográfico Los tambores de Fu Manchú (Drums of Fu Manchu, John English, William Witney, 1940), con Henry Brandon, y la serie televisiva The Adventures of Dr. Fu Manchu (1956), con Glen Gordon, hasta que al fin llegó la presente serie producida por Harry Alan Towers y protagonizada por Christopher Lee[4].

La magnífica La máscara de Fu-Manchú (1932)
El londinense Harry Alan Towers (1920-2009), hijo de un agente teatral, fue un prolífico escritor de radio. Cuando entró a servir en la Royal Air Force durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en jefe de la unidad radiofónica de la RAF y a la finalización de la contienda junto a su madre fundó una empresa llamada Towers of London que vendía programas radiofónicos sindicados, entre ellos un serial sobre Sherlock Holmes con John Gielgud como el detective, Ralph Richardson como Watson y Orson Welles como Moriarty. Ello le condujo, hacia mediados de los cincuenta, hacia la televisión, donde produjo y escribió gran cantidad de series.

Harry Alan Towers (1920-2009)
Su primer trabajo en el cine fue en la película Inquietante suceso en Gondra (Death Drums Along the River, Lawrence Huntington, 1963), que produjo y escribió sin acreditar. Durante esos primeros años se especializó en cine de aventuras, y había hecho el thriller de aviación 24 horas para matar (24 Hours to Kill, Peter Bezencenet, 1965), con un argumento suyo ya con el seudónimo habitual en esas lides de Peter Welbeck, cuando Fu-Manchú entró en sus objetivos.

El productor comentaría: «Era el momento ideal para Fu-Manchú. Tiene todos los ingredientes de Sherlock Holmes, además de un toque del “peligro amarillo” del káiser. Apuesto a que más gente ha oído hablar de Fu-Manchú que de Mao Tse-Tung. Y, de todos modos, hoy en día no se podría encontrar una nacionalidad mejor para un villano»[5].

Tras la muerte de Sax Rohmer en 1959, Towers contactó con su viuda, a la que pagó 70 000 dólares por los derechos, con la intención de hacer «cuatro o cinco películas», y optó por rodar la primera, El regreso de Fu-Manchú (The Face of Fu Manchu / Ich, Dr. Fu Man Chu, 1965), ambientándola en 1912, porque «le añadía plausibilidad»[6]. Aunque cabe decir que ese tono no está muy conseguido, en particular por el vestuario y los peinados femeninos, remitiendo estos ineludiblemente a los años sesenta. Pero, imagino, eso es parte del encanto del filme.

Christopher Lee y el director Don Sharp habían coincidido previamente en la producción Hammer de aventuras, con toques de ucronía, The Devil-Ship Pirates [tv/dvd: Los piratas del Diablo, 1964], y después coincidirían otras muchas veces. Sobre su participación conjunta en esta película refirió[7]:
Necesitaba desesperadamente una dirección segura, y él era justo la persona indicada para proporcionármela. Por regla general, creía en abordar una nueva película con la idea de que el guion no era más que una guía, en parte porque se modificaría —había visto a actores que se sabían el guion al pie de la letra quedarse completamente desconcertados por los cambios—, y en parte porque debía haber espacio para que surgieran buenas ideas de forma espontánea. Pero con Don no había incertidumbre; dedicó un par de años al guion y, cuando dio la orden de rodar la primera toma, lo tenía todo pensado a su entera satisfacción. Quería que se dijera cada palabra del guion y en el mismo orden.

El libreto de Harry Alan Towers no adapta novela alguna de Sax Rohmer, utilizando solo los personajes principales y creando una historia totalmente nueva. Arranca con una escena interesante: la ejecución de Fu-Manchú. Esa ejecución es perpetrada por el mismo gobierno chino, acaso en un intento de insinuar que la perfidia del personaje no es un rasgo eminentemente oriental, sino que el propio país repudia a ese representante de su linaje. Pero en vista de las previas declaraciones del productor que vimos más arriba acaso sería aventurar demasiado. Esa ejecución es vista por Nayland Smith, el inspector de Scotland Yard que lo detuvo.

Después nos trasladamos a Londres y tenemos una convencional trama de secuestros de científicos, que van a parar a la guarida de Fu-Manchú —quien, por supuesto, está vivo, puesto que el megalómano utilizó un actor hipnotizado que se le parecía—, quien busca una fórmula, derivada de la amapola de las Colinas Negras del Tíbet, y que puede causar la rápida muerte de miles de personas[8]. El resto de la película muestra a Nayland Smith y sus asociados (el doctor Petrie y el alemán Carl Jannsen, ayudante del último científico desaparecido) yendo tras los planes de Fu-Manchú y fallando estrepitosamente una y otra vez, mostrando una torpeza extraordinaria. Flagrante es el momento en el que, en pleno museo, y delante de todo el mundo, comentan en voz alta dónde se esconde otro científico con los documentos que persiguen los malvados.

Don Sharp hace lo que puede con ese muy elemental guion. Una de las características fundamentales de Fu-Manchú es su predilección hacia la tortura. En un momento determinado, su hija —aquí llamada Lin Tang, y no Fah Lo Suee, como en las novelas— va a azotar con un látigo a una víctima, pero Fu-Manchú cambia de idea y la hace ahogar en un tanque con agua del Támesis, para fingir que se ha suicidado y despistar a sus perseguidores. Y eso es prácticamente todo, salvo algunos ajusticiamientos rápidos. Nayland Smith, sin embargo, no se anda con chiquitas y hace volar todo un monasterio tibetano, en una explosión monumental, para acabar con Fu-Manchú y sus acólitos, pese a que también hay allí monjes totalmente inocentes.

También resulta frustrante la escena en la cual Fu-Manchú hace uso, al fin, de la fórmula, sobre los habitantes de la población de Fleetwick. No sé si los resultados provienen de la censura británica, que era muy intransigente, o viene motivada por ineptitud de Towers y/o Sharp, puesto que la escena se resuelve simplemente con dos soldados conversando y luego cayendo de repente. Y eso es todo. Se podría haber creado una escena de gran intriga y tensión con esos elementos.

Así pues, tenemos una trama convencional, muy convencional, donde lo mejor es la interpretación que ofrecen Christopher Lee como el despiadado oriental y Nigel Green como el inspector de Scotland Yard, acompañados de algunos buenos secundarios británicos. Con el fin de justificar la coproducción con Alemania tenemos a Joachim Fuchsberger (estrella del krimi germano, en particular en las adaptaciones de Edgar Wallace), Karin Dor (ya famosa a nivel internacional, y que en 1967 sería chica Bond), así como el veterano actor y director Walter Rilla.

Cabe destacar también algunas escenas de acción, donde sobresale una persecución automovilística (en la que parece que se gastó gran presupuesto, con un gran plano de una amplia avenida llena de coches de época), trepidantes peleas a puñetazos (donde se distinguen a la perfección a los dobles que reemplazan a los protagonistas) y, sobre todo, el tono pulp, con las fórmulas secretas, pasadizos secretos que conducen a la guarida del malvado, el inevitable tono bondiano, pese a que Towers lo negara, el exterminio de toda una ciudad y los pérfido dacoits[9] a las órdenes de Fu-Manchú, que van cometiendo crímenes en las neblinosas calles londinenses. Es poquito, pero puede resultar gratificante.

Anecdotario
- Título alternativo: The Mask of Fu Manchu.
- Título en Argentina y México: El rostro de Fu Manchu.
- El rodaje ocupó entre el 20 de febrero y el 25 de marzo de 1965, y tuvo lugar en el condado de Dublín, Irlanda.
- El presupuesto estimado fue de 150 000 libras esterlinas o 700 000 dólares. En taquilla consiguió cerca de 1,3 millones de dólares.
- En 1963 MGM tenía los derechos del personaje, y pensaban hacer una película titulada Mask of Fu Manchu (acaso un remake de la que hicieron en 1932), pero finalmente Harry Alan Towers se hizo con los derechos.
- Con anterioridad, Christopher Lee interpretó un personaje muy similar, Chung King, en la hammeriana El terror de los Tongs (The Terror of the Tongs, Anthony Bushell, 1961).

- Christopher Lee refiere en sus memorias que la actriz que interpretó a su hija, Tsai Chin, le ayudó a memorizar sus diálogos en cantonés. Sin embargo, en la copia que he visto no habla cantonés en momento alguno.
- Sobre su maquillaje, Christopher Lee declaró: «Tomaba dos horas y media aplicármelo y me resultaba extremadamente incómodo. Mis rasgos quedaron inmovilizados, solo me quedaban los ojos para actuar —y su tremenda voz, añadimos nosotros—. Y, además, tenía los párpados fijos y no podía parpadear»[10].
- Durante el rodaje, el tiempo en Dublín fue terrible, y prácticamente todo el mundo cogió la gripe, e inclusive Walter Rilla estuvo a punto de morir, en palabras de Lee.
- Una canción compuesta para la película, «Don’t Fool with Fu Manchu», interpretada por The Rockin’ Ramrods, al final no se incorporó al filme.
- Towers también haría dos películas basadas en otro personaje de Sax Rohmer, Sumuru, con El millón de ojos de Sumuru (The Million Eyes of Sumuru, Lindsay Shonteff, 1967) y La ciudad sin hombres / The Girl from Rio / Die sieben Männer der Sumuru (Jesús Franco, 1969).
- La película se vendió a Seven Arts para su estreno en Estados Unidos por 200 000 dólares.
- En su estreno original se realizaron algunos cortes en el Reino Unido, a indicaciones de la junta de censura. En 1991, cuando se editó en vídeo, el filme fue restaurado.
- La versión alemana cambia la música y el nombre de algunos personajes. Los nombres de Joachim Fuchsberger y Karin Dor figuran en primer y lugar. Y está amputada unos nueve minutos.

- Secuelas:
Las novias de Fu-Manchú (The Brides of Fu Manchu / Die dreizehn Sklavinnen des Dr. Fu Man Chu, 1966), de D. Sharp [Reino Unido, Alemania].
La venganza de Fu-Manchú (The Vengeance of Fu Manchu / Die Rache des Dr. Fu Man Chu, 1967), de Jeremy Summers [Reino Unido, Alemania].
Fu-Manchú y el beso de la muerte / The Blood of Fu Manchu / Der Todeskuss des Dr. Fu Man Chu (1968), de Jesús Franco [Reino Unido, Alemania, España].
El castillo de Fu-Manchú / The Castle of Fu Manchu / Die Folterkammer des Dr. Fu Man Chu / Il castello di Fu Manchu (1969), de J. Franco [Reino Unido, Alemania, España, Italia, Liechtenstein].
- Estrenada en Alemania el 6 de agosto de 1965, en el Reino Unido el 13 de octubre de 1965 y en España el 1 de agosto de 1966, en Madrid, en el cine Real Cinema.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: **½
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

[1] También se tradujo en España con los títulos de El demonio amarillo y El misterioso Dr. Fu-Manchú.
[2] El primer título es el original en el Reino Unido, el segundo aquel con el que fue publicado en Estados Unidos.
[3] La cual contenía la novela corta homónima, publicada inicialmente en 1952, e inédita en España, más otros tres relatos inéditos hasta esa edición, «Los ojos de Fu-Manchú» («The Eyes of Fu Manchu», 1957), «La palabra de Fu-Manchú» («The Word of Fu Manchu», 1958) y «La mente de Fu-Manchú» («The Mind of Fu Manchu», 1959). La última novela aparecida en vida de Rohmer fue Emperor Fu Manchu (1959).
[4] Añadamos también dos parodias, la española El otro Fu-Man-Chú (Ramón Barreiro, 1946), con Manuel Requena, y hoy lamentablemente desaparecida, y El diabólico plan del Dr. Fu Man Chú (The Fiendish Plot of Dr. Fu Manchu, Piers Haggard, 1980), con Peter Sellers.
[5] «Enter the Chop Suey Bond», por Barry Norman. Daily Mail (Londres, 19 de marzo de 1965); pág. 10.
[6] Todos los entrecomillados proceden de la cita previa.
[7] Tall, Dark, and Gruesome; por Christopher Lee. Parkville, Maryland, Estados Unidos: Midnight Marquee Press, 1999; pág. 200.
[8] El secreto que guardan estas flores proceden de un conocimiento proveniente de la expedición Younghusband al Tíbet, que fue real. Aconteció entre 1903 y 1904, y se trató de la invasión de este Estado de Asia Central realizada por el Ejército de la India británica, cuyo objeto era poner fin a las disputas fronterizas entre Sikkim y el Tíbet, prevenir la intromisión del Imperio ruso en los asuntos tibetanos y proteger la Joya de la Corona del Imperio británico mediante un nuevo estado-tapón, motivos estos últimos que ya habían provocado la segunda guerra anglo-afgana un cuarto de siglo antes. (Información proveniente de la Wikipedia en español).
[9] La palabra «dacoit» se refiere a los bandidos de la India, tratándose de una versión anglicanizada de un término hindi, y significa «un ladrón perteneciente a una banda armada». Los dacoits son muy comunes en las aventuras de Fu-Manchú, como servidores suyos. Aquí son interpretados por extras chinos, aunque también se distingue perfectamente que algunos son occidentales. En los subtítulos en español por parte de Manga Films, cuya edición en DVD es la que he visto, lo traducen como «birmanos».
[10] Tall, Dark, and Gruesome (op. cit.); págs. 200-201.
