Es 1964. Tiempo atrás estalló una guerra nuclear y ahora la radiación ha acabado con toda la humanidad, salvo un reducto que sigue vivo en Australia, pero las corrientes van acercando la contaminación paulatinamente. Dwight Lionel Towers es el capitán de un submarino que llega allí y, durante unos días, antes de su última misión de reconocimiento, intentará fingir en compañía de un grupo de gente que todo sigue igual.

Dirección: Stanley Kramer. Producción: Stanley Kramer Productions, Lomitas Productions para United Artists. Productor: Stanley Kramer. Guion: John Paxton, según la novela de Nevil Shute. Fotografía: Giuseppe Rotunno. Música: Ernest Gold. Montaje: Frederic Knudtson. Diseño de producción: Rudolph Sternad. FX: Lee Zavitz (efectos especiales), Walter Elliott (efectos de sonido). Intérpretes: Gregory Peck (comandante Dwight Lionel Towers), Ava Gardner (Moira Davidson), Fred Astaire (Julian Osborn), Anthony Perkins (teniente Peter Holmes), Donna Anderson (Mary Holmes), John Tate (almirante Bridie), Harp McGuire (teniente Sunderstrom), Lola Brooks (teniente Hosgood), Ken Wayne (teniente Benson), Guy Doleman (teniente comandante Farrel), Richard Meikle (Davis), John Meillon (Ralph Swain), Joe McCormick (Ackerman), Lou Vernon (Bill Davidson), Kevin Brennan (Dr. King), Basil Buller-Murphy (Sir Douglas Froude), John Casson (capitán del Ejército de Salvación), Paddy Moran (Stevens), Harvey Adams, Peter Ashton, Roland Barnes, Jim Barrett, Ken Baumgartner, Jack Boyer, C. Harding Brown, Norman Cook, Colin Crane, Gerry Duggan, Keith Eden, Lucian Endicott, George Fairfax, Stuart Finch, Paddy Fitzallen, Ronald Fortt, Cyril Gardner, Frank Gatliff, Katherine Hill, Collins Hilton, Brian James,  Carey Paul Peck, Peter Williams… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1959. Duración y datos técnicos: 134 min. – B/N – 1.66:1 – 35 mm.

 

 

«La guerra comenzó cuando la gente aceptó el principio absurdo de que la paz podía mantenerse defendiéndose con armas que no podían usar sin suicidarse».

Julian Osborne (Fred Astaire) en La hora final

El director y productor neoyorquino Stanley Kramer (1913-2001) había debutado como realizador con el sobrio drama médico No serás un extraño (Not as a Stranger, 1955), en el cual ya mostró su predilección por los «grandes repartos». Posteriormente abordaría el flojo filme de aventuras históricas Orgullo y pasión (The Pride and the Passion, 1957), rodado en España, y a continuación llegaría el primero de los títulos que podrían integrarse en un amplio ciclo de «grandes temas», el excelente Fugitivos (The Defiant Ones, 1958), centrado en el racismo. Después vendría la presente obra y, más adelante, Inherit the Wind [tv/vd/dvd: La herencia del viento, 1960], sobre la teoría evolutiva de Darwin, Vencedores o vencidos (Judgment at Nuremberg, 1961), acerca del holocausto nazi, o Adivina quién viene esta noche (Guess Who’s Coming to Dinner, 1967), nuevamente sobre el racismo.

      

La hora final (On the Beach, 1959) está basada en la novela homónima de Nevil Shute. Nevil Shute Norway (1899-1960) fue un ingeniero aeronáutico y novelista británico, que durante la etapa final de su vida se afincó en Australia. Si bien escribió su primera novela, Stephen Morris (Stephen Morris), en 1923, esta no sería publicada hasta después de su muerte, en 1961. Así, su primera obra en ver la luz fue Marazan, en 1926. Por lo general, publicaba una novela cada dos años, salvo un hiato de seis en el que se centró en establecer su propia compañía de aviación. Su producción literaria se caracteriza por una escritura accesible, de temas sencillos, centrados principalmente en la dignidad del trabajo.

Salvo error, La hora final es su única novela de ciencia ficción, aunque el interés del relato se centra menos en el aspecto especulativo que en la reacción de un grupo de personajes ante la inminente conclusión de todo. La historia apareció inicialmente en formato serializado, en cuatro partes, bajo el título The Last Days on Earth, en el semanario londinense Sunday Graphic en abril de 1957. Posteriormente fue ampliada y publicada como novela con el título On the Beach, también en 1957. La expresión «on the beach» («en la playa») alude a un término de la Royal Navy que indica la retirada del servicio activo; aquí podría interpretarse como una metáfora aplicable a la humanidad entera.

En el libro se explica que la guerra comenzó con un ataque nuclear de Albania contra Italia. Egipto atacó Israel con un arma nuclear, destruyendo Tel Aviv, y Estados Unidos y Reino Unido respondieron atacando Egipto. Esto desencadenó una guerra entre la OTAN y la Unión Soviética, tras la cual los soviéticos y China se destruyeron mutuamente. En total, se  detonaron unas cuatro mil bombas de cobalto y otras «superbombas». En la película, sin embargo, se evita señalar culpables y todo se reduce a un «horrible error».

El tema del holocausto nuclear ya había sido tratado en una pequeña y muy interesante película, Five [dvd: Five – Cinco, Arch Oboler, 1951], que tuvo una especie de reinterpretación en la también estimable The World, the Flesh and the Devil [tv: El mundo, la carne y el diablo; dvd: Los últimos sobrevivientes, Ranald MacDougall, 1959], estrenada unos pocos meses antes que la presente. Sin embargo, La hora final supuso la primera ocasión en que un gran estudio se acercaba al tema. Fue un fracaso comercial, lo que explica que no se retomara salvo en producciones menores, como Pánico infinito (Panic in Year Zero!, Ray Milland, 1962). Tras el enorme impacto del telefilm El día después (The Day After, Nicholas Meyer,  1983) llegarían producciones tan valiosas como Testamento final (Testament, Lynne Littman, 1983).

La hora final es un drama de algo más de dos horas en el que no hay explosiones ni revueltas, sino la plácida aceptación de una humanidad derrotada que se aproxima lentamente a su extinción. El filme ofrece momentos de profunda turbación, y la habitual frialdad expositiva de Stanley Kramer adquiere aquí cierta gradación emocional. En otros pasajes, dicha frialdad vuelve a imponerse, lo que confiere al conjunto un equilibrio formal que evita el sentimentalismo y apuesta por una sobriedad constante.

Por lo general, esta obra no tiene demasiado crédito entre la crítica, poco proclive a valorar el cine de Kramer por la referida frialdad y a su tendencia a formular grandes proclamas. El filme se apoya en determinados elementos que aportan una notable consistencia al resultado, como un reparto soberbio, una fotografía impresionante de Giuseppe Rotuno — baste recordar el instante mágico de la despedida entre Dwight y Moira, cuando el reflejo del sol sobre las aguas juega fugazmente con el rostro de Ava Gardner— y una emocionante música de Ernest Gold que recurre a constantes variaciones del «Waltzing Matilda» a lo largo de toda la cinta.

La hora final es, ante todo, un filme de personajes, y como tal estos tienen una importancia crucial. Gregory Peck[1] encarna al capitán del submarino Dwight Lionel Towers. La guerra le sorprendió a bordo de su nave y sabe que su esposa y sus dos hijos han muerto, pero finge que nada ha ocurrido, engañándose a sí mismo para poder soportar la realidad. Inicia una relación con Moira, una mujer que transita de hombre en hombre y de botella en botella, interpretada por una pasional Ava Gardner[2]. Moira mantuvo tiempo atrás una relación con el científico Julian Osborn, también excesivamente dado al alcohol, al que da vida un prodigioso Fred Astaire. Completan el reparto una joven pareja formada por el teniente Peter Holmes (Anthony Perkins), y su esposa Mary (Donna Anderson[3]), con una niña pequeña, que intentan sobrellevar el día a día como si nada estuviera ocurriendo. Podría añadirse asimismo la figura del comandante de la base, siempre acompañado de su secretaria, acaso secretamente enamorada de él, aunque jamás se atreverá a expresarlo.

Durante los meses en los que, de forma inexorable, la nube radiactiva se aproxima a Australia, este grupo de personajes intenta ocultarse a sí mismo el destino al que está abocado, aunque con frecuencia discuten sobre la guerra, su estupidez y el peligro que se cierne sobre ellos. El gobierno distribuirá píldoras para que, llegado el momento, la población pueda ingerirlas y evitar así los atroces efectos de la radiación. Resultan especialmente estremecedoras las escenas en las que las familias, acompañadas de niños, recogen sus dosis asignadas. Al final, cada cual afrontará el fin a su manera.

Hacia la mitad del metraje se produce un acto multitudinario frente al ayuntamiento, donde un sacerdote oficia una misa. Un enorme cartel cuelga de las columnas de entrada con el lema «Aún hay tiempo… hermano». Cuando la película concluye, se muestran unos planos angustiosos de las calles vacías de la ciudad y regresamos a esa misma plaza, ahora desolada. El rótulo sigue allí, pero ya nadie puede leerlo… salvo el espectador, único destinatario de esas palabras que, quizá, todavía encierran un último resquicio de esperanza.

 

Anecdotario

  • Título en Argentina y México: La hora final.
  • En 1960, en los Oscar, fue nominada a mejor montaje y mejor música. Ese mismo año, en los BAFTA, Stanley Kramer fue galardonado con el premio UN, y Ava Gardner fue nominada como mejor actriz extranjera. En los Globos de Oro fue premiada en la categoría de mejor música, y nominada en las de película dramática, director, actor secundario (F. Astaire) y «mejor película que promueve el entendimiento internacional». En 1961, en los premios Blue Ribbon fue galardonada como mejor película extranjera.
  • Presupuesto estimado: 2 900 000 dólares.

  • El rodaje tuvo lugar entre enero y marzo de 1959 en diversas localizaciones de Australia, particularmente en Melbourne, Frankston y Berwick, así como en San Francisco, Estados Unidos. En Berwick, algunas calles que se construyeron durante esta época recibieron nombres de personas relacionadas con la película, como Gardner Street (Ava Gardner), Shute Avenue (Nevil Shute, el autor de la novela) y Kramer Drive (Stanley Kramer).
  • Aunque el resto de la película se rodó en Australia, la escena de las carreras de coches se filmó en California y fue fotografiada por un cámara de Hollywood, Daniel L. Fapp. El resto de la película fue fotografiada por el italiano Giuseppe Rotunno. Este fue su primer trabajo fuera de Italia, y es posible que fuera contratado por insistencia de Ava Gardner, a quien había fotografiado muy recientemente en La maja desnuda.
  • El Departamento de Defensa y la Marina de los Estados Unidos se negaron a cooperar en la producción de esta película, incluido el acceso a un submarino de propulsión nuclear. Esto obligó a utilizar un submarino no nuclear, diésel-eléctrico, de la Marina Real Británica, el HMS Andrew. (Los submarinos de la Armada Real Británica tuvieron su base en Australia hasta 1967, cuando la Armada Real Australiana puso en servicio sus propios submarinos). La Armada Real Australiana proporcionó recursos adicionales, incluido el uso del HMAS Melbourne. Los exteriores de la base naval se rodaron en el astillero naval de Williamstown.
  • La película se estrenó mundialmente el 17 de diciembre de 1959 en más de veinte ciudades de todo el mundo, incluida Moscú. Era la primera vez que una película estadounidense se estrenaba en la Unión Soviética. El estreno especial en Moscú se celebró en un club de trabajadores, con la asistencia de 1 200 dignatarios soviéticos, la prensa extranjera, diplomáticos y el embajador estadounidense Llewellyn Thompson. Gregory Peck y su esposa viajaron a la Unión Soviética para asistir al estreno.
  • Nevil Shute colaboró inicialmente con Stanley Kramer en la película, pero pronto se dio cuenta de que muchas de sus ideas no se estaban incorporando, por lo que se distanció del proyecto. La película final le enfureció profundamente; algunos dicen que este odio hacia la película contribuyó a que sufriera un derrame cerebral mortal un mes después del estreno. Shute solo tenía 60 años cuando murió.
  • Se rumorea que a los guardias situados en cada extremo del puente Golden Gate se les pagó 500 dólares a cada uno para que detuvieran los coches durante un minuto y así poder grabar imágenes del puente vacío.
  • Esta fue la primera película no musical de Fred Astaire. Stanley Kramer no sabía a quién colocar en su personaje, hasta que su esposa se lo sugirió tras verle por televisión.
  • Gregory Peck fue un opositor de por vida a las armas nucleares y realizó esta película por ese motivo. Durante la década de 1980, el actor fue un opositor muy activo al sistema de misiles defensivos Star Wars del presidente Ronald Reagan. Peck afirmó que su principal prioridad en la vida era ver al mundo libre de armas nucleares.

  • La melodía que se repite a lo largo de toda la película es la emblemática canción popular australiana «Waltzing Matilda». Cuenta la historia de un swagman (vagabundo en australiano) que roba una oveja y se suicida antes de aceptar ser capturado y encarcelado.
  • Una de las películas favoritas del director Wim Wenders.
  • En la novela, el submarino se llama USS Scorpion, mientras que en la película es el USS Sawfish.
  • Además de la miniserie citada a continuación, la novela dio lugar a un serial radiofónico por parte de la BBC en 2008, y a una versión teatral en 2023, en Sydney.
  • Otra versión de la novela: En la playa (On the Beach, 2000), miniserie televisiva en tres partes dirigida por Russell Mulcahy.
  • Estrenada en Estados Unidos el 17 de diciembre de 1959, al igual que en Australia y en España.

 

Bibliografía

La hora final; por Nevil Shute; traducción de Fernando Barango Solis y Manuel de la Escalera. Esplugas de Llobregat (Barcelona): G.P., 1975. Colección: Libros Reno; nº 20. T.O.: On the Beach (1957).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Gregory Peck y Ava Gardner ya formaron pareja con anterioridad en El gran pecador (The Great Sinner, Robert Siodmak [y Mervyn LeRoy], 1949) y en Las nieves del Kilimanjaro (The Snows of Kilimanjaro, Henry King [y Roy Ward Baker], 1952).

[2] Esta película fue la primera que hizo Ava Gardner tras acabar su contrato con la Metro Goldwyn Mayer, haciéndose autónoma, y pudiendo elegir a partir de entonces las producciones en que participaba y discutir su sueldo.

[3] La actriz, que aquí debuta, volvería a participar justo después en La herencia del viento, pero después desarrolló una amplia carrera televisiva, con pocas participaciones en el cine.