Cataclown es un payaso que siente una especial atracción por Margarita, una vecina. A esta le ronda el señor del puro, un especulador inmobiliario que quiere echarla del piso donde habita, y de cuyo edificio ya ha desalojado a los demás inquilinos. Claro que él podría ser amable si… Cataclown mira en silencio.
Dirección: José Manuel Serrano Cueto. Productores: José Manuel Serrano Cueto, Juan Antonio Quiñones Sánchez. Productor asociado: Antonio Rosa Lobo. Guion: José Manuel Serrano Cueto. Fotografía: Juan Antonio Quiñones Sánchez. Música: Pablo P. García; tema final: Jorge Rivera. Montaje: José Manuel Serrano Cueto, Jorge Rivera. FX: Laura Siz (efectos visuales). Intérpretes: José Luis Gámez (Cataclown), Lupe Mateo Barredo (Margarita), Pepe Bablé (el señor del puro)… Nacionalidad y año: España 2026. Duración y datos técnicos: 13 min. B/N-color.

El que recibe el cachiporrazo (2026) es el último cortometraje dirigido por el gaditano José Manuel Serrano Cueto, quien debutó en esta faceta con Río seco (2006), y que, en el ínterin, ha aportado otras muestras como Pelucas (2014) o El extraño caso del Dr. Toñito (2017), entre otras. Su trabajo previo a este fue un largometraje documental, Osario Norte, los últimos días de San Valentín (2023), centrado en el mítico actor Jorge/Georges Rigaud.

La presente muestra está rodada como si fuera una película muda de los años veinte del pasado siglo, y su título constituye una alusión a la soberbia El que recibe el bofetón (He Who Gets Slapped, 1924), cinta dirigida por Victor Sjöström y protagonizada por Lon Chaney[1] como un triste payaso de circo que hace reír a costa de recibir constantemente golpes. El corto no es tanto una secuela argumental de aquella como una continuación espiritual, pues recoge legado infausto que destilaron tantas películas del genial actor.

El director
Así, encontramos uno de los temas recurrentes en la filmografía del protagonista de El fantasma de la ópera (The Phantom of the Opera, Rupert Julian [y, sin acreditar, Lon Chaney, Ernst Laemmle, Edward Sedgwick], 1925): el personaje trágico enamorado de una beldad inalcanzable y enfrentado a un enemigo pérfido y despiadado. Un ejemplo paradigmático sería Garras humanas (The Unknown, Tod Browning, 1927). Cueto introduce un tema muy actual, como es la especulación inmobiliaria, con hombres de negocios (o bancos, o iglesias) que, sin la más mínima compasión, desalojan a inquilinos que han ocupado una vivienda durante años para obtener beneficio. Aquí aparece un tal «señor del puro», que podría representar a esos clásicos financieros tan caros a los chistes de Forges.

El actor y el personaje
Pese a ese planteamiento contemporáneo, como decíamos, el realizador emplea los moldes narrativos del cine mudo. Para ello recurre al blanco y negro, la obvia ausencia de sonido, salvo un acompañamiento musical muy adecuado, y los rótulos explicativos, que, al igual que sucedía en la época, identifican a los personajes y nos exponen sus diálogos más significativos. La imagen se acompaña de «efectos visuales» en forma de arañazos y una fotografía algo quemada para simular una copia deteriorada por el paso del tiempo. No solo eso sino que, en un momento determinado, inclusive aparece un rótulo indicando que cierta escena se perdió en un incendio (de los estudios MJM[2]) y se reemplaza con fotofijas de la secuencia.

El realizador y el actor
Para simular que estamos ante una película muda también resulta fundamental la interpretación. Cueto lo sabe muy bien y dirige con acierto a los actores: José Luis Gámez como Cataclown, Lupe Mateo Barredo como Margarita (nombre también con resonancias del cine mudo, que remite a Murnau) y Pepe Bablé como el pérfido señor del puro. Gesticulan lo necesario para transmitir lo que la ausencia de diálogos impide expresar, pero logran además una mímica muy equilibrada para evitar caer en lo caricaturesco. Incluso los niños que aparecen están convincentes, algo poco habitual en muchos cortos donde suelen mostrarse desconcertados o perdidos.

Asimismo, el realizador demuestra buen ojo para los encuadres, como en la primera escena de la conversación entre Margarita y el señor del puro, con un encuadre bajo en el que atisbamos a Cataclown escuchando con atención. Este es solo un ejemplo de los buenos momentos que depara un excelente cortometraje que, en apenas trece minutos, ofrece una narración trágica con un clímax que casi podría calificarse de terror.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: ****
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra
[1] Hacia el final, en la guarida de Cataclown vemos que este tiene una fotografía de Chaney caracterizado como en la película.
[2] Alusión obvia a la MGM, y al infausto incendio acontecido en la Bóveda 7 de sus instalaciones en Culver City, California, en 1965, y donde se perdió, acaso, la película más mítica de la historia del cine, La casa del horror (London After Midnight, 1927), dirigida por Tod Browning y protagonizada, por supuesto, por Lon Chaney.
