Mr. Rudolph Deutsch es un millonario que desea descubrir si hay vida más allá de la muerte. Para ello contrata a un grupo de personas con el fin de que se instalen en la Casa Infernal, donde han acontecido macabros hechos sobrenaturales, e investiguen las causas de los sucesos.

Dirección: John Hough. Producción: Academy Pictures Corporation. Productores: Albert Fennell, Norman T. Herman. Productores delegados: James H. Nicholson, Susan Hart. Guion: Richard Matheson, según su novela. Música: Delia Derbyshire, Brian Hodgson, Dudley Simpson [sin acreditar]. Fotografía: Alan Hume. Dirección artística: Robert Jones. Montaje: Geoffrey Foot. FX: Roy Whybrow (efectos especiales), Tom Howard (efectos visuales), Delia Derbyshire, Brian Hodgson (efectos de sonido). Intérpretes: Pamela Franklin (Florence Tanner), Roddy McDowall (Benjamin Franklin Fischer), Clive Revill (Dr. Lionel Barrett), Gayle Hunnicutt (Ann Barrett), Roland Culver (Mr. Rudolph Deutsch), Peter Bowles (Hanley), Michael Gough (Emeric Belasco). Nacionalidad y año: Reino Unido 1973. Duración y datos técnicos: 95 min. – color – 1.85:1 – 35 mm.

 

Richard Matheson (1926-2013) era un firme creyente de los fenómenos parapsicológicos. Al escribir la novela La Casa Infernal[1] (Hell House, 1971), por un lado, rendía homenaje al clásico literario sobre la temática La casa encantada / The Haunting: La guarida  / La maldición de Hill House (The Haunting of Hill House, 1959) de Shirley Jackson –percíbase la aliteración Hill House/Hell House–; y por otro lado aprovechaba esa reinterpretación de la historia para encauzarla hacia los postulados que le interesaban: reorientar un planteamiento sobrenatural hacia una elucidación (para)científica.

Cuando James H. Nicholson abandonó la mítica American International Pictures fundó una nueva compañía, Academy Pictures Corporation, que produjo solo dos filmes, La leyenda de la mansión del infierno (The Legend of Hell House, 1973) y la comedia de acción automovilística La indecente Mary y Larry el loco (Dirty Mary, Crazy Larry, 1974), ambos dirigidos por John Hough. Para La leyenda de la mansión del infierno[2] Nicholson –que murió de un tumor cerebral el 10 de diciembre de 1972, antes de ver el estreno del film el 15 de junio de 1973– tuvo el buen tino de contratar al propio Matheson para escribir el guion. No en vano, el autor de «Nacido de hombre y mujer» («Born of Man and Woman», 1950) ya había realizado idéntica –y modélica– misión con El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man, 1957), de Jack Arnold, a partir de El hombre menguante (The Shrinking Man, 1956)[3]. En este caso, la labor del guionista fue bastante fiel a su propia obra, eliminando exclusivamente los elementos más fuertes del libro, que correrían riesgo de ser censurados, como la imagen de ese Cristo empalmado.

El director, como se ha referido, fue el inglés John Hough (n. en 1941), un hombre proveniente de la televisión británica. Había trabajado como ayudante de dirección o director de segunda unidad en series como El barón (The Baron; 1966), Los invencibles de Némesis (The Champions; 1968-1969) y Los vengadores (The Avengers; 1961-1969), y debutó como realizador en esta última. Su paso al cine se produjo con una aventura de Robin Hood, Wolfshead: The Legend of Robin Hood (1969), a la que continuó un hábil thriller, Testigo ocular (Eyewitness, 1970). Aunque ha tocado diversos géneros, está especialmente dotado para el fantástico desde su primer film del género, Drácula y las mellizas (Twins of Evil, 1971).

En la producción, aparte de Nicholson, trabajó Albert Fennell, uno de los creadores de Los Vengadores, precisamente, así como Norman T. Herman, proveniente de la AIP y, sin acreditar, Susan Hart, habitual actriz en la AIP y esposa en aquel entonces de Nicholson. El rodaje comenzó el 23 de octubre de 1972 en Inglaterra. Los exteriores de la mansión encantada se rodaron en el Wykehurst Park, en West Sussex, y los interiores de la casa de Mr. Deutsch, en la escena inicial, eran del Blenheim Palace de Woodstock, Oxfordshire.

La trama la protagonizan cuatro personajes muy distintos que asisten a la mansión encantada, con el fin de averiguar el origen de los supuestos fenómenos que allí acontecen, y para lo cual han sido contratados por Mr. Rudolph Deutsch (Roland Culver). Se trata de Florence Tanner (Pamela Franklin), una médium psíquica; Benjamin Franklin Fischer (Roddy McDowall), un médium físico, y que fue el único que sobrevivió a una incursión previa en la mansión; el doctor Lionel Barrett (Clive Revill), quien cree en la motivación científica de los sucesos, y pretende explicarlos por medio de un gran aparato electrónico que lleva consigo; y Ann Barrett (Gayle Hunnicutt), esposa del anterior, y que no es una mera acompañante, sino que tendrá mucho que ver con los sucesos que acontezcan en el lugar. La mansión perteneció a Emeric Belasco (Michael Gough, en un cameo sin acreditar), personaje entregado, según se dice, a las perversiones más atroces y en parte inspirado en Aleister Crowley. El excelente reparto contribuye de manera notable a la solidez del filme, aunque cabe señalar que Matheson deseaba como protagonistas a Richard Burton y Elizabeth Taylor, presumiblemente en los papeles del matrimonio Barrett.

La película se abre con una cita de un experto destinada a conferir verosimilitud al conjunto[4]. Una vez los protagonistas llegan a la casa, comienzan a manifestarse de inmediato fenómenos paranormales, lo que evidencia que Matheson no busca jugar con la ambigüedad. Florence atribuye los hechos al espíritu del hijo de Belasco; el doctor Barrett, en cambio, se muestra escéptico, pues no cree en la supervivencia del alma tras la muerte. Para él, la causa reside en fuerzas energéticas que perviven en la casa y que Florence canaliza mentalmente a través de sus facultades mediúmnicas. Es firme defensor de que lo sobrenatural no existe y de que el origen de tales fenómenos radica en capacidades mentales inherentes al ser humano.

Una peculiaridad interesante es la distinción entre ambos médiums: Florence es psíquica, es decir, establece contacto de mente a mente sin manifestaciones materiales; Fischer, por el contrario, es médium físico, lo que implica fenómenos telequinéticos. De ahí que Ann Barrett llegue a plantearse si no será él el causante de los prodigios que están teniendo lugar, acusación que la propia Florence también formula.

La película transcurre casi íntegramente en el interior de la casa, ofreciendo un enfrentamiento entre las personalidades de los vivos y las presencias que la habitan. El espíritu de la Casa Infernal explota las debilidades de los moradores para doblegarlos. La señora Barrett padece una evidente insatisfacción sexual —¿acaso es ninfómana y/o su marido excesivamente apático?—, circunstancia que la casa manipula para separarla de su esposo; obsérvese, además, la profusión de estatuas y cuadros de carácter sensual que decoran las estancias.

Florence es muy joven, posiblemente virgen, y anhela un amor romántico; por ello parece manifestársele el espíritu de Daniel Belasco, el hijo de Emeric, que murió emparedado, quizá sin haber conocido el amor verdadero. El doctor Barrett es un científico pragmático, impulsado por convicciones inamovibles e inflexible ante cualquier alternativa, actitud que traslada también a su matrimonio. Fischer, por su parte, único superviviente de la anterior expedición, se protege tras una coraza emocional que, precisamente, lo vuelve incapaz de percibir la verdad de lo que sucede.

Matheson construye un guion riguroso y denso, sólidamente documentado, en el que la psicología de los personajes resulta esencial para el desarrollo de la acción. Hough filma mediante encuadres en picado y contrapicado, primerísimos planos cerrados y grandes angulares que distorsionan la imagen; la propia casa se erige así en un personaje más. Todo ello confiere a la cinta un aura casi esquizofrénica, una sensación de anormalidad que sumerge al espectador en un entorno malsano e inquietante.

Contribuye a ello la excelente banda sonora, plagada de sonidos incómodos: una partitura basada en efectos electrónicos, junto a gemidos y susurros que invaden las estancias de la Casa Infernal. A ello se suman unos efectos especiales modestos en presupuesto, pero sumamente eficaces. El resultado es una obra maestra del subgénero de casas encantadas, una joya absorbente e hipnótica que, como los buenos vinos, se disfruta más cuanto más se degusta.

 

Anecdotario

  • Título en Argentina, Perú y Venezuela: La leyenda de la casa infernal.
  • Nominada a un premio en 1975 como mejor película de terror por parte de la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films.
  • La novela se ambientaba en Nueva Inglaterra, Estados Unidos, y los implicados eran norteamericanos. La película se trasladó a Inglaterra, con personajes británicos.
  • Estrenada en Estados Unidos el 15 de junio de 1973. En España se estrenó el 2 de septiembre de 1974.

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Existen varias ediciones en castellano. La primera procede de Editorial Vidorama, en 1988, con traducción de Edgar Redon; fue reeditada en 1994. En 2003 La Factoría de Ideas la sacó con traducción de Isabel Merino Bodes; esta versión tuvo su volcado a la colección de bolsillo de Puzzle en 2005. Minotauro ofreció otra edición en 2011, aprovechando la traducción de Isabel Merino, y luego hubo otra edición de bolsillo por parte de Booket en 2013. También cabría citar una adaptación al cómic con guion de Ian Edginton, dibujo de Simon Fraser y traducción de Ernest Riera, en 2006, por parte de Norma (edición original, IDW, 2004). Igualmente hay un homenaje en el cómic de Marvel Werewolf by Night, con guion del gran Doug Moench, donde Emeric Belasco aparece bajo el nombre de Belaric Marcosa. Por último, añadir otro homenaje, el relato «La Mansión Velasco», escrito por mí, e incluido en la antología La muerte tiene ocho patas y otras historias insólitas, publicado por Yeray en 2025 dentro de la colección PULP Siglo XXI.

[2] La película se estrenó en España en septiembre de 1974 con ese título, pero por motivos desconocidos figura en la base de datos del Ministerio de Cultura como La leyenda de la casa del infierno, y con ese título ha aparecido por parte de Fox España en DVD.

[3] También escribió un guion adaptando su novela Soy leyenda (I Am Legend, 1954), con destino a una película a producir por la Hammer. Sin embargo, el proyecto se canceló por temor a la censura y el libreto finalmente fue vendido al productor Robert L. Lippert, quien rodó la película como The Last Man on Earth / L’ultimo uomo della Terra [dvd: El último hombre en la Tierra / Soy leyenda; 1964], de Sidney Salkow. Las modificaciones incorporadas en el texto por parte de William Leicester fueron tantas que Matheson hizo retirar su nombre y lo reemplazó por el de Logan Swanson, seudónimo que utilizó a veces para escribir novelas policiales. Ese guion ha aparecido recientemente en castellano en Soy leyenda ; Las criaturas de la noche; por Richard Matheson; traducción, Manuel Figueroa [1ª obra], Manuel Mata [2ª obra] (Barcelona: Minotauro, 2014), donde se anuncia como «no rodado».

[4] «Aunque la historia de esta película es ficticia, los acontecimientos que se describen y que implican fenómenos psíquicos no solo están dentro de los límites de lo posible, sino que bien podrían ser reales». Tom Corbett, clarividente y consultor psíquico de la realeza europea.