Ayer 23 de junio, a las 20:00 horas, en la Sala Artistic Metropol se celebró un sudoroso acto denominado «Entre la persona y el personaje», que consistió en una sesión con siete cortos documentales que presentaba los trabajos finales de los alumnos y alumnas de Doculens – Curso de Realización de Documentales[1]. En palabras de sus responsables: «Es fascinante enfrentarse a la posibilidad de retratar a una persona. Intentar comprender mejor a quien se sitúa delante de la cámara. Cada persona carga con innumerables historias, pero llega un momento en que debemos elegir una de ellas y convertir a esa persona en un personaje. En ese proceso de observación y retrato no solo descubrimos al otro; también, de forma inesperada, acabamos encontrándonos a nosotros mismos».

El segundo de los cortos proyectados fue Souvenir, obra de Eva Jiménez Díaz, que es mi sobrina. El documental de veinte minutos gira en torno a un álbum de fotos, forrado en tela roja, que poseía su abuelo, es decir, mi padre, Arsacio Díaz Ormeño. Mi padre emigró, como tanta otra gente, e inicialmente fue a Francia. Allí, se alistó a la Legión y fue destinado a Indochina. El álbum lo compró en Hanói, y lo fue rellenando con fotografías que fue haciendo allí, de personas, de grupos, de gente, reflejando todo aquello que veía.
El corto de Eva consiste en un recorrido emocional por esas páginas y todo lo que hay detrás de ellas. Narra su relación con su abuelo, y del redescubrimiento que de él efectuó al hojear esas páginas de cartulina negra, llena de pequeñas fotos, anotaciones y dibujos, que mi padre también hacía. Souvenir nos expone lo que fue la guerra de Indochina, y cómo algunos soldados se alistaban solo por el hecho de tener un dinero con el que comer y enviar a casa, a su familia, que esperaba en Madrid, en el barrio de Lavapiés.

También se acerca, precisamente, a ese barrio tan característico de la capital, expone su actual apariencia, un crisol de culturas, lo mismo que ese álbum lleno de antiguas fotografías, amarillentas por el tiempo. Souvenir recopila los recuerdos de varias generaciones a un tiempo, y lo hace aunando a un mismo tiempo un pulso informativo y otro emocional, equilibrándolo.

Al final de la primera sesión (el acto se dividió en dos partes), las realizadores de los tres cortos iniciales hablaron con el público, y Eva contó lo que el cortometraje representaba para ella. Parte del público (la sala estaba llena, y se hubo de añadir sillas a los pasillos) refirió cómo este, desconocedor de los personajes, había conectado con la parte emocional del documental. Por lo general, muchos consideramos que un documental ha de ser un informe austero, frío e imparcial de unos hechos. Pero lo curioso es que, tal como describe el propio título de la sesión, «Entre la persona y el personaje», se intentaba acercar al público la parte humana y existencial que había debajo de esas imágenes.

Souvenir consigue eso y mucho más. Tiene un excelente uso de la mirada, del ojo que analiza, creando una hábil composición donde se mezcla imagen y palabra, recuerdos y emociones. En muchas ocasiones, el documental también puede tocar la fibra del espectador. Uno de los pioneros del género, Robert Flaherty, enfocó su obra desde esa perspectiva. Y es algo que no debemos olvidar.
Carlos Díaz Maroto
