El cuerpo de Drácula, quemado, es llevado a la morgue, de donde es arrebatado por un grupo de estudiantes de medicina cuando descubren su condición vampírica. Pero detrás de él también va el padre Uffizi, un cazador de vampiros.

Dirección: Patrick Lussier. Producción: Castel Film Romania, Neo Art & Logic para Buena Vista Home Video. Productores: W. K. Border, Joel Soisson. Co-productor: Ron Schmidt. Productor delegado: Nick Phillips. Guion: Joel Soisson, Patrick Lussier. Fotografía: Douglas Milsome. Música: Marco Beltrami, Kevin Kliesch. Montaje: Lisa Mozden [acreditada como Lisa Romaniw]. Dirección artística: Serban Porupca. FX: Gary J. Tunnicliffe (diseño de efectos de maquillaje), Lucian Iordache (supervisor de efectos especiales), Kevin VanHook (supervisor de efectos visuales). Intérpretes: Jason Scott Lee (padre Uffizi), Jason London (Luke), Khary Payton (Kenny), Craig Sheffer (profesor Lowell), Roy Scheider (cardenal Siqueros), Stephen Billington (Drácula II), Diane Neal (Elizabeth Blaine), Brande Roderick (Tanya), Tom Kane (la voz del doctor), John Light (Eric), Nick Phillips (oficial Smith), John Sharian (oficial Hodge), David J. Francis (Jesús), Christopher Hunter (Corello), Jennifer Kroll, Dragos Balauca, Silviu Olteanu, David Gant, Daniela Nane, Vasile Albinet… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2003. Duración y datos técnicos: 85 min. – color – 2.35:1 – 35 mm.

 

Aun cuando Drácula 2001 (Dracula 2000, 2000) supuso un fracaso de taquilla, Dimension Films contactó con Patrick Lussier y Joel Soisson, responsables de esta, para invitarles a llevar a cabo una secuela. La pareja profesional decidió utilizar su argumento original para aquélla, donde Drácula era capturado y estudiado. El personaje del padre Uffizi también formaba parte, inicialmente, del guion originario de la primera entrega, pero fue eliminado en los borradores posteriores. Lussier y Soisson escribían cada escena por separado y se las intercambiaban después para revisarlas. Esta vez, decidieron no incluir el año en el título, ya que a ninguno de los dos les gustaba demasiado cómo se había titulado la previa.

Drácula II – Resurrección (Dracula II: Ascension, 2003), rodada directamente para vídeo y DVD, o al menos estrenada en esos medios, arranca con una sombra misteriosa, en unos callejones brumosos por la noche, siguiendo a una mujer asustada. Da la impresión de que se trate de Drácula, dado que su perfil coincide con el de Gerard Butler en Drácula 2001. Pero no, es justo lo contrario: se trata de un cazador de vampiros, y la chica es una no muerta. Segundo golpe de efecto: aparece una segunda vampira, idéntica a la primera, y atacan al padre Uffizi. En los créditos del filme son llamadas «twins of evil», al igual que el título original de la película Hammer Drácula y las mellizas (Twins of Evil, John Hough, 1971), acaso a modo de homenaje. Al final, tras decapitarlas, se va con las cabezas de ellas agarradas del cabello, tal como hacía Van Helsing en Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker’s Dracula, Francis Ford Coppola, 1992).

Después vemos uno de los planos finales de Drácula 2001, con la imagen del conde colgando y ardiendo de la cruz. Su cuerpo carbonizado (por qué no se ha consumido del todo es un misterio) es llevado a la morgue, donde dos estudiantes que allí trabajan descubren su condición vampírica, y se lo llevan para analizarlo. Están al servicio del profesor Lowell, que padece parálisis cerebral, y desea descubrir el modo de aprovechar las capacidades vampíricas para curarse.

Así, la acción se divide en dos frentes, por un lado los estudiantes con el profesor, estudiando el cuerpo de Drácula, al que resucitan en un baño de sangre, como si fuera la condesa Bathory (es citada inclusive), y por otro tenemos al cazador de vampiros, el padre Uffizi, al que da vida Jason Scott Lee, quien a veces exhibe su cuerpo musculoso para azotarse y que comprobemos que tiene una extraña capacidad, como si fuese medio vampiro, acaso por la misma condición que tenía Van Helsing en la primera película. En una de las dos breves escenas en que aparece Roy Scheider, este, como el cardenal Siqueros, informa a Uffizi que Drácula puede cambiar de apariencia en sus diferentes encarnaciones, y así se nos justifica que este ahora sea interpretado por otro actor, un rubito Stephen Billington.

Sobre el papel, la cosa suena interesante, pero es desarrollada de un modo cansino, falto de imaginación y groseramente convencional. En cierto sentido, más bien semeja un remake de la primera entrega, con todos los defectos potenciados, como esa pequeña colección de personajes que no son delincuentes, y que tienen retenido a Drácula, por lo que realmente el destino de ninguno de ellos te importe demasiado. Y el padre Uffizi (en un trasunto de Van Helsing) es tan enigmático que realmente poco aporta, acaso reservándose datos para la siguiente película.

Se exponen curiosos elementos del mito vampírico, como el hecho de que sean unos contadores compulsivos, por lo que uno de los personajes tira un montón de semillas ante él (resuelto ese elemento de un modo divertido) o que tengan que deshacer los nudos que se van encontrando. En un momento determinado, un Drácula que está desvariando da la lista de las encarnaciones que ha tenido: Gilles de Rais, Vlad Tepes, El Hazarid, Dagoberto, Proximus, Uther, Calígula e Iscariote; «y muchos otros que ya no recuerdo».

Drácula II – Resurrección —parece ser que a los distribuidores españoles la palabra «Ascensión» les sonaba demasiado culta— es una película de resultados muy característicos a las de esa época que eran destinadas a los medios referidos, esto es, se trata de la habitual cinta «direct to video», con escasos actores y escenarios, intérpretes de segunda salvo alguna estrella invitada, narrada sin brío y con escasa imaginación. Típico producto de consumo para llenar las estanterías de los desaparecidos videoclubs de ese período. Pese a ello, su escasa duración no la hace aburrida y sus pocos vuelos no terminan por irritar.

 

Anecdotario

  • En 2003, en los premios DVD Exclusive fue candidata en las categorías de mejor actor (J. S. Lee), fotografía y efectos visuales, dentro de la vertiente de estreno en DVD.
  • Presupuesto estimado: 3 200 000 dólares.
  • Rodada entre octubre y diciembre de 2001 en diversas localidades de Rumanía, así como en los Castel Film Studios, en Bucarest, también Rumanía, al mismo tiempo que la tercera entrega de la trilogía.
  • Roy Scheider rodó todas sus escenas para ambas películas en un solo día.
  • Gary J. Tunnicliffe, aparte de su labor en los efectos especiales, fue también director de segunda unidad.
  • A pesar de que la cubierta del DVD indica «Wes Craven Presents», este no tuvo nada que ver con la producción.

  • Stephen Billington fue elegido para interpretar a Drácula en lugar de Gerard Butler debido a conflictos de agenda.
  • El último actor que aparece en los créditos finales, al menos en algunas copias, es Rutger Hauer como Drácula III, aunque no aparece en la película. Esto prepara el escenario para la secuela.
  • Última película de la trilogía: Drácula III – Legado (Dracula III: Legacy, 2005), también directamente a DVD y, de igual modo, dirigida por Patrick Lussier.
  • Lanzada en Estados Unidos directamente en vídeo y DVD el 7 de junio de 2003 y en España el 1 de marzo de 2006.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: *½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra