El doctor Dan Leland, del NORA, es requerido en la isla Fells, en el lago Winnipeg, para investigar el motivo de la paulatina y constante desaparición de pesca en la zona, y que es fundamental para la subsistencia de la gente del lugar. Irá deduciendo que el causante es un calamar gigante.

Dirección: Gary Yates. Producción: Peace Arch Entertainment Group para Syfy. Productora: Phyllis Laing. Productores delegados: Robert Halmi Sr., Robert A. Halmi, Gary Howsam, Gilles Paquin, Michael J. Taylor. Guion: Mark Mullin. Fotografía: Michael Marshall. Música: Jonathan Goldsmith. Montaje: Jeff Warren. Diseño de producción: Réjean Labrie. FX: Doug Morrow (efectos especiales de maquillaje), Jonathan Graham (efectos de la criatura), Paul Jones (diseños animatrónicos), Mark Gebel (coordinador de efectos especiales), Teresa Kasepchuk (coordinadora de efectos visuales). Intérpretes: James Van Der Beek (Dan Leland), Alexandra Castillo (Katrina Tomas), Arne MacPherson (Gunnar Thorson), Erik Fjeldsted (Jordy), Stephen Eric McIntyre (Spider), Ryan Rajendra Black (Will Neepanak), Gabriel Daniels (Ryan), Aqqalu Meekis (Jack), Brian Edward Roach (Robbie MacGregor), Larissa Tobacco (Krissy Neepenak), Kyra Harper (madre Tomas), Kelly Wolfman (Jen Thorson), Ryland Thiessen (James Connor), Sharon Bajer (Mrs. Connor), Rick Skene (Mr. Connor), Brooke Palsson (Larissa Connor), Blake Taylor (Old Salt), Tom Anniko (Dr. Gorman), Adriana O’Neil (Dr. Perch), Alicia Johnston (Candace), Daina Leitold (Lucy)… Nacionalidad y año: Canadá 2007. Duración y datos técnicos: 90 min. – color – 1.78:1 – 35 mm.

 

El equipo formado por Robert Halmi Sr. y Robert A. Halmi [Jr.] es un tándem de padre e hijo productor de obras televisivas bastante activo. En un principio comenzaron a actuar por separado, pero pronto formaron esa asociación, con telefilmes de cierto lujo, como El fantasma de la ópera (The Phantom of the Opera, Robert Markowitz, 1983), Svengali (Svengali, Anthony Harvey, 1983) o Los crímenes de la calle Morgue (The Murders in the Rue Morgue, Jeannot Szwarc, 1986). También fueron responsables de la prestigiosa miniserie del Oeste Paloma Solitaria (Lonesome Dove, Simon Wincer, 1989) y sus derivaciones; durante una etapa, de hecho, se centraron bastante en miniseries de cierto peso, como La criatura (Creature, Stuart Gillard, 1998), basada en la novela de Peter (Tiburón) Benchley, Viaje al centro de la Tierra (Journey to the Center of the Earth, George Miller, 1999), El décimo reino (The 10th Kingdom, David Carson, Herbert Wise, 2000), Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, Nick Willing, 2000)…

Aunque tocan todos los géneros, sienten una obvia inclinación por el fantástico, sin duda por su comercialidad, no por preferencias artísticas. En la etapa en que ofrecieron El monstruo del lago (Eye of the Beast, 2007) estaban volcados en el ciclo Maneater (véase anecdotario), la fallida serie Flash Gordon (Flash Gordon: A Modern Space Opera, 2007-2008), telefilmes variados, miniseries y producciones direct-to-dvd. Hoy día están menos activos, aunque siguen en el candelero, y lo último que han ofrecido, en el momento de escribir estas líneas, es el filme de estreno limitado Looking Through Water (Roberto Sneider, 2025), un drama de pesca protagonizado por Michael Douglas y David Morse.

El monstruo del lago —qué traducción más prosaica— está dirigida por el canadiense Gary Yates, que justo antes ofreció otra entrega de Maneater con Devorador (Maneater, 2007), con Gary Busey enfrentado a un tigre de Bengala, pero suele centrarse sobre todo en telefilmes «amables», con títulos tan evidentes como Campanas de boda (Wedding Bells, 2016), Mi único y verdadero amor (My One & Only, 2019) o Christmas by Starlight (2020). Ha recibido diversos premios por su película Siete golpes de suerte (Seven Times Lucky, 2004), un thriller también escrito por él y protagonizado por Kevin Pollak.

Aquí tenemos la isla (ficticia) de Fells, dentro del lago Winnipeg, donde desde hace un tiempo la pesca se ha reducido de forma radical. Para investigar los motivos de tal hecho llega al lugar Dan Leland —interpretado por James Van Der Beek, otrora protagonista de la exitosa serie Dawson crece (Dawson’s Creek, 1998-2003), y que con la edad ganó también en madurez interpretativa—, un científico del NORA (Agencia Nacional de Investigación Oceanográfica). Allí es recibido con cierta hostilidad por los habitantes, quienes piensan que solo viene a cerrar la planta piscícola de la que viven. Además, existe un enfrentamiento entre algunos habitantes del pueblo y los indios locales, para introducir en la trama un cierto tono de crítica social.

El guionista es Mark Mullin, en lo que fue, que sepamos, su último trabajo efectuado en esa labor. En total tiene seis libretos escritos, siendo su debut Azul profundo (Cool Blue, 1989), que representa además su único filme como director. Dentro de «nuestras» temáticas escribió la cinta de terror El rostro del mal (The Killing Jar, Evan Crooke, 1997) y otra entrega de Maneater, Pesadilla mortal (Something Beneath, David Winning, 2007), con Kevin Sorbo y un monstruo gelatinoso. Aquí, junto a ese elemento de enfrentamiento racial, intenta otorgar cierto fondo a los protagonistas, aunque todo queda en la superficie. Por ejemplo, la película arranca con cierto caudal de personajes, que luego son olvidados, acaso por un recorte de metraje para centrarse más en el motivo central sin pasarse de la duración prefijada (hora y media raspada).

No estamos ante una obra maestra, ni mucho menos. Pero Eye of the Beast ofrece cierta gracia al recordar un tanto las desinhibidas producciones direct-to-video que se hacían en los ochenta y noventa. Los efectos especiales son funcionales, con acaso algún efecto por ordenador (el tentáculo que se ve a pleno día, en el momento inicial), pero sobre todo centrándose en un animatronic donde se vislumbran los tentáculos en plena noche, junto a un rápido plano final de la criatura más o menos entera, en un clímax en exceso breve.

No queda muy claro el origen del monstruo. El científico menciona que en ocasiones se han descubierto cefalópodos en agua dulce, pero acerca de su desmesurado tamaño nada se menciona. Se trata de un calamar gigante (o Architeuthis dux), criatura que puede alcanzar hasta los cinco metros, pero aquí queda obvio que es mucho más grande aún, con un grosor de tentáculo de unos treinta centímetros o más.

Al final, la estructura se percibe sin duda construida un tanto en la onda del imprescindible Tiburón (Jaws, 1975), de Steven Spielberg, y el comportamiento de los pescadores es bastante estúpido e incoherente, todo ello para facilitar el enfrentamiento y prolongar la trama. Pero dentro de sus cánones es un producto honesto, medianamente efectivo y entretenido. No se le puede pedir más.

Anecdotario

 

  • Título en México: El ojo de la bestia.
  • Rodada en las localidades de Gimli, Selkirk y Winnipeg, en Manitoba, Canadá.
  • Presupuesto estimado: dos millones de dólares estadounidenses.
  • La primera víctima del monstruo se llama Krissy, igual que en Tiburón.
  • Alexandra Castillo, que interpreta a una aborigen norteamericana, en realidad es de origen chileno-canadiense. Nacida en Santiago de Chile, de niña su familia se trasladó a Toronto.

  • Séptima entrega del ciclo «Maneater» (2007-2016, con un total de 28 títulos), consistente en telefilmes de monstruos producidos con destino a Syfy, y sin ninguna conexión entre ellos, salvo la presencia de algún bicho malo. El título previo fue Crocs, mandíbulas asesinas (Croc, Stewart Raffill, 2007); el siguiente, Marabunta (The Hive, Peter Manus, 2008).
  • Estrenada en el canal Syfy el 28 de diciembre de 2007.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra