Un accidente doméstico acaba con la vida de Lisa, dejando solos a Cal, un psicólogo, y a su pequeño hijo Chris, de ocho años. Buscan crear un nuevo entorno y se trasladan a vivir a Nueva York, donde un día, en Central Park, aparecen restos de una ceremonia de brujería. Chris recoge una concha labrada y se la queda como amuleto, siendo este el inicio de una cadena de hechos siniestros en torno a un misterioso brujo.
Dirección: John Schlesinger. Producción: Orion Pictures. Productores: Beverly J. Camhe, Michael Childers, John Schlesinger. Productor delegado: Edward Teets. Productor asociado: Mark Frost. Guion: Mark Frost, basado en el libro The Religion de Nicholas Condé. Fotografía: Robby Müller. Música: J. Peter Robinson. Montaje: Peter Honess. Diseño de producción: Simon Holland. FX: Kevin Haney (efectos especiales de maquillaje), Connie Brink (efectos especiales), Clive R. Kay (lentes de contacto). Intérpretes: Martin Sheen (Cal Jamison), Helen Shaver (Jessica Halliday), Harley Cross (Chris Jamison), Robert Loggia (teniente Sean McTaggert), Elizabeth Wilson (Kate Maslow), Harris Yulin (Donald Calder), Lee Richardson (Dennis Maslow), Richard Masur (Marty Wertheimer), Carla Pinza (Carmen Ruiz), Jimmy Smits (Tom Lopez), Raúl Dávila (Sezine), Malick Bowens (Palo), Janet-Laine Green (Lisa Jamison), Eddie Jones (paciente), Larry Ramos, Philip Corey, Jennifer Lee Pryor, Nonnie Griffin, Bob Clout, Harvey Chao, Christine Pak, Joan Kaye, John Bendel, Joe Pentangelo, Joseph Wilkens, Robert Clohessy, Dick Martinsen, Robert Connelly, Tony De Santis, Frank Rivers, Ana Maria Quintana, Ray Paisley, Dick Callahan, Christopher Brown, Gary Farmer, Ramsey Fadiman, Juan Manuel Agüero, Mark Frost… Nacionalidad y año: Canadá, Estados Unidos 1987. Duración y datos técnicos: 114 min. – color – 1.85:1 – 35 mm.

Cuando se piensa en el cine centrado en brujería activa en la sociedad moderna es imposible no pensar, en primer lugar, en la magistral La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, 1968), dirigida por Roman Polanski a partir de la novela de Ira Levin. Sin embargo, el término «brujería» se estima demasiado amplio y, de hecho, en esta ocasión cabría más bien utilizar algo como es la «santería», en principio una religión de la diáspora africana desarrollada en Cuba a fines del siglo XIX. También conocida como culto lucumí, Regla de Osha, Regla Lucumí, Lucumí u Orisha, «sus creencias derivan directamente de la cultura y religión yoruba, de origen africano, que en algunas zonas de la América española se sincretizaron con el catolicismo implantado por la monarquía hispánica, así como con el espiritismo», según refiere la Wikipedia.

La santería no es brujería, vista esta desde un punto de vista «maligno», sino una religión; no obstante, la literatura y el cine han buscado en esta tradición, poco conocida por el público habitual, elementos oscuros para acercarla al género de terror. Dentro de este ámbito existe una película previa muy interesante, Posesión (The Possession of Joel Delaney, 1972)[1], dirigida por Waris Hussein a partir de una novela de Ramona Stewart.

Los creyentes (The Believers, 1987) también está basada en una novela, titulada The Religion (1982), obra de Nicholas Condé, seudónimo utilizado por un equipo formado por los autores Robert Rosenblum y Robert Stuart Nathan, habituales escritores de thrillers criminales; el segundo fue, además, un guionista muy activo de las series de la franquicia «Ley y orden». John Schlesinger accedió a la novela y consideró que tenía un potencial muy cinematográfico.

Schlesinger (1926-2003) había nacido en Londres, Inglaterra, y fue en el Reino Unido donde inició su carrera cinematográfica, otorgando a este país piezas de gran valor, como Billy, el embustero (Billy Liar, 1963), Darling (Darling, 1965) o Lejos del mundanal ruido (Far From the Madding Crowd, 1967). Tras esta última, inició su exilio (ocasional) en Hollywood, donde debutó con la exitosa (pero excelente) Cowboy de medianoche (Midnight Cowboy, 1969)[2].

El director británico dirigiría a lo largo de su carrera películas muy variadas, destacando, acaso, los dramas de época, las adaptaciones literarias, los thrillers y el cine de temática gay. Lo más cercano al género de terror, después de la presente, puede que sea la cinta de suspense De repente, un extraño (Pacific Heights, 1990). Antes de Los creyentes había realizado el thriller criminal El juego del halcón (The Falcon and the Snowman, 1985), y después brindaría el drama musical Madame Sousatzka (Madame Sousatzka, 1988), lo que sugiere, acaso, que se encontraba en un período en el que buscaba diversificar de forma constante.

Schlesinger compró los derechos de la novela y se puso a adaptarla en unión a Mark Frost. Hoy día este es enormemente famoso, pero la presente fue su primera participación en el mundo del cine. Para televisión había escrito guiones con destino a series como Lucas Tanner, El hombre de los seis millones de dólares o Canción triste de Hill Street[3]. Acaso con esta última labor como referente —de la que, además, fue editor de historias—, el director británico optó por contar con él para desarrollar el libreto. Ambos pasaron un año en el proceso, dentro del cual integraron también a los autores de la novela, con la intención de representar con fidelidad y respeto el mundo de la santería. En ese sentido, la actriz Carla Pinza, que interpreta un papel importante en la película —el de la criada Carmen Ruiz—, fue contratada igualmente como asesora, dado que era una sacerdotisa practicante. De esta manera, la santería sería representada como una fuerza del bien, en oposición a la brujería[4], la antagonista de la historia.

Brujería encarnada, por su parte, por Palo, un misterioso individuo que llega en un vuelo procedente del Caribe. Es un hombre negro, de inquietantes ojos y con una sonrisa maligna siempre a flor de piel[5]. A su alrededor se va tejiendo una red de sucesos que, diríase, se ha ido forjando desde antes de su llegada, todo ello, con destino a un culto privado integrado por personas de las altas esferas, que recuerdan no poco a los integrantes del coven en la citada La semilla del diablo.

Schlesinger va forjando la intriga a fuego lento, en un metraje que se acerca a las dos horas y que se resulta cautivador desde el mismo inicio. Cal y Chris parecen ajenos a todo lo que se va narrando de forma paralela mientras intentan recomponer su mundo desmoronado, pero poco a poco la telaraña de acontecimientos los va envolviendo.

Gran parte de la fuerza de la película estriba en el intento (y en el logro) de proporcionar plausibilidad a todo lo que acontece. Todo se percibe como un acto perpetrado por personas ambiciosas que no reparan en nada para conseguir sus fines, ni siquiera en matar niños. Pero, además, la magia existe, tanto la positiva como la negativa. Carmen, la criada, tiene poderes y por ese motivo percibe el peligro en torno a Chris, al que adora. Sin embargo, los hechizos de protección que efectúa de nada sirven ante el tremendo poder de Palo, un brujo procedente originariamente de Sudán.

Ello nos conduce al segundo factor fundamental que otorga potencia a los resultados: su excelente reparto. Encabeza el elenco Martin Sheen, un actor que logra transmitir con plausibilidad la imagen de un hombre normal desbordado por los acontecimientos y que también resulta convincente como sólido psiquiatra. A su alrededor tenemos una serie de consistentes secundarios, mil veces vistos en otras películas, junto a intérpretes menos conocidos que otorgan esa plausibilidad casi documentalista, como los que dan vida a la criada o el brujo, así como la naturalidad y potencia del niño.

Schlesinger emplea una narrativa límpida, directa, centrada en la concatenación irremisible de los hechos y en cómo, poco a poco, desde un arranque familiar y cotidiano, va desenvolviendo esa intriga que se pergeña de forma paulatina. Cuando llega el clímax todo parece irreversible, y el autor de Marathon Man (Marathon Man, 1976) no se vuelca entonces a espectacularidades vacuas, sino que se centra en la tensión y la angustia de los personajes. El director utiliza además con frecuencia el montaje asociativo, de modo que lo irreparable de lo que acontece adquiere un tono profundamente desasosegador. Como desasosegador es también el plano final, en el que congela la imagen de Martin Sheen mirando por encima de su hombro, cuando él se da cuenta de que todo es irremisible.

Anecdotario
- Título en Argentina: La secta. Título en México: Los creyentes.
- Harley Cross fue nominado en 1988 a mejor actor juvenil en una película dramática en los galardones Young Artist Awards.
- Presupuesto estimado: trece millones de dólares.
- Rodada entre el 5 de junio y el 28 de septiembre de 1986 en Nueva York y en Toronto, Ontario, Canadá.
- Un ejecutivo del estudio sugirió que los Beastie Boys participaran en la banda sonora.

- Los creyentes parece ser que influyó en la secta fundada por Adolfo de Jesús Constanzo y apoyada por Sara Aldrete en Matamoros, México. La secta se basaba en el Palo Mayombé, una religión afrocubana similar a la santería.
- El niño, Harley Cross, debutó en el cine con Mrs. Soffel (Mrs. Soffel, Gillian Armstrong, 1984), a los seis años. Años después, interpretó a uno de los muchachos secuestrados de Perdita Durango / Dance with the Devil (Álex de la Iglesia, 1997), otra película con la santería de por medio.
- Mientras rodaba Marathon Man (1976), Schlesinger se dio cuenta de que no tenía ni idea de cómo rodar una pelea, así que vio otras películas para aprender cómo se hacía.
- Estrenada en Estados Unidos el 10 de junio de 1987, y en España hacia abril de 1989.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: ****
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

[1] Estrenada en cines españoles como Posesión, ahora se la suele identificar más por su título de pase televisivo, La posesión de Joel Delaney.
[2] Por ella ganó el Oscar a mejor director. Ya había sido nominado por Darling, y volvería a ser candidato por Domingo, maldito domingo (Sunday Bloody Sunday, 1971).
[3] Aparte de lo citado, Frost luego desarrollaría una amplia colaboración con David Lynch, tras su asociación en la serie Twin Peaks, de la que fueron cocreadores. También ha desarrollado una amplia carrera literaria, en la que debutó con La lista de los siete (The List of Seven, 1993).
[4] El término «brujería» tiene en España un sentido muy amplio, pero en Hispanoamérica se refiere a una mezcla de creencias indígenas, africanas y europeas. Así, la brujería tradicional europea sufrió mixturas con cultos arribados de África, y derivadas hacia el uso de prácticas oscuras.
[5] Es interpretado por Malick Bowens (1941-2017), actor nacido en Bamako (Mali), que justo antes de la presente participó en Memorias de África (Out of Africa, Sydney Pollack, 1985), y también apareció en Estallido (Outbreak, Wolfgang Petersen, 1995), entre otras muchas. Fue el personaje fijo de Simon Govier en Tarzán (Tarzan, 1991-1995), la serie protagonizada por Wolf Larson.
