Londres, 1860. El doctor Henry Jekyll, tras asesinar a su esposa, es perseguido por una turba enfurecida, que lo mata. Queda huérfano su pequeño hijo, que será cuidado por un amigo de la familia, Utterson. Cuando, treinta años después, el joven Edward conoce su herencia, decide abrir de nuevo la residencia familiar para acallar los rumores.
Dirección: Seymour Friedman. Producción: Columbia Pictures. Guion: Edward Huebsch [sin acreditar], según una historia de Mortimer Braus y Jack Pollexfen. Fotografía: Henry Freulich. Música: Paul Sawtell, [Paul Mertz, sin acreditar]. Montaje: Gene Havlick. Dirección artística: Walter Holscher. FX: Clay Campbell (maquillaje). Intérpretes: Louis Hayward (Edward Jekyll / Dr. Henry Jekyll / Mr. Hyde), Jody Lawrance (Lynn Utterson), Alexander Knox (Dr. Curtis Lanyon), Lester Matthews (Sir John Utterson), Gavin Muir (editor Richard Daniels), Paul Cavanagh (inspector Stoddard), Rhys Williams (Michaels, el mayordomo), Matthew Boulton (inspector Grey), Hamilton Camp (William Bennett), Claire Carleton (Hazel Sorelle), Holmes Herbert (agente), Robin Hughes (Alec, el compañero de habitación), Stapleton Kent (Mr. Arnim, el proprietario), Doris Lloyd (Lottie Sorelle), Patrick O’Moore (Joe Sorelle), Victor Adamson, Patrick Aherne, Benita Booth, Wheaton Chambers, David Cole, Leslie Denison, David Dunbar, Betty Fairfax, Frank Hagney, Alec Harford, Keith Hitchcock, Olaf Hytten, Joyce Jameson, Guy Kingsford, Bruce Lester, James Logan, Jimmie Long, Ola Lorraine, Ida MacGill, Harry Martin, Phyllis Morris, Leonard Mudie, Ottola Nesmith, Vesey O’Davoren, Bob Reeves, Carol Savage… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1951. Duración y datos técnicos: 78 min. – B/N – 1.37:1 – 35 mm.

The Son of Dr. Jekyll (1951) representa un intento de continuación de la novela El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1886), de Robert Louis Stevenson, o acaso de alguna de sus variadas adaptaciones cinematográficas. En ese sentido, encadenada, más o menos, con el supuesto final de la obra literaria, con la muerte del Dr. Jekyll, aunque de una forma diferente a la del texto original. También, con respecto a este, se recuperan algunos personajes, como Utterson, el abogado de Jekyll, o el doctor Lanyon, y se incorporan otros nuevos, para facilitar la trama.

Esa trama está escrita por Edward Huebsch, aunque su nombre no consta en los créditos, dado que fue incorporado a la lista negra por parte del senador McCarthy. Nuestro hombre había participado en los libretos de filmes como El naufragio del Hesperus (The Wreck of the Hesperus, John Hoffman, 1948), Best Man Wins (John Sturges, 1948) o El jinete negro (Black Eagle, 1948), y había pertenecido a la League of American Writers, un grupo popular organizado por el Partido Comunista en 1935 y disuelto en 1943.

En el momento de escribir The Son of Dr. Jekyll (1951) se le citó para declarar ante el comité anticomunista de McCarthy y, para evitarlo, escapó a México. Más tarde regresaría a Estados Unidos y en 1956 escribió un guion para la serie de televisión Lux Video Theatre (1950-1959) y luego participó en el libreto de la producción mexicana Los pequeños gigantes (1960), un documental deportivo que firmó con el seudónimo de Eduardo Bueno, y que escribió junto a su amigo Hugo Butler, quien también dirigió, en ambos casos con el apelativo de Hugo Mozo. Su siguiente, y última película, fue el interesante thriller de ciencia ficción Alerta: misiles (Twilight’s Last Gleaming, Robert Aldrich, 1977).

Lo que sí aparece acreditado en el filme son los autores de la historia base, Mortimer Braus y Jack Pollexfen. Ignoro, en el resultado final, qué escribieron inicialmente ambos, y que añadió por su parte Huebsch[1]. Sin embargo, el resultado es muy poco interesante y tirando a aburrido. Se da el curioso hecho de que Jack Pollexfen más adelante escribiría, en solitario, el guion de otra curiosa variante del mito stevensoniano, Daughter of Dr. Jekyll [dvd: La hija del médico y la bestia, Edgar G. Ulmer, 1957], con resultados argumentales mucho más gozosos.

El arranque es muy trepidante, con la turba enfurecida persiguiendo a Jekyll/Hyde, cercándolo en su casa e incendiando el edificio, saliendo el científico al tejado para huir de las llamas[2], en un momento que recuerda poderosamente a una posterior, y excelente, muestra del mito, la hammeriana Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr Jekyll & Sister Hyde, Roy Ward Baker, 1971). Después pasan treinta años y nos encontramos al hijo del doctor Jekyll convertido en un mozo, en la figura del actor Louis Hayward, quien aporta una participación interesante, aun con los rasgos algo antipáticos del actor.

A partir de ahí, la narración se estanca, mientras se dirime si Jekyll es un loco, que se cree víctima de la herencia de su padre, o alguien está esparciendo rumores (y luego muertes) para incriminarle. En realidad, se trata más bien de un melodrama criminal con unos leves toques de ciencia ficción. Jekyll Jr. ha de enfrentarse a los prejuicios de la chusma, y ahí se dan algunos interesantes diálogos denunciado lo cerril de esta y su naturaleza difamatoria, de cómo persiguen a alguien únicamente a partir de rumores, sean ciertos o no (¿alusión al comité macchartysta?).

Esta imagen, así como la que nos sirve de cabecera, son promocionales, y no aparecen en la película
Por lo demás, todo se resuelve por medio de una intriga criminal, a lo Luz de gas —precisamente, habrá una alusión a la luz de gas como medio de resolver en algún aspecto el misterio— o al estilo de los falsos culpables del cine de Hitchcock. Pero claro, haría falta mismamente un Hitchcock para sacar adelante este embrollo con solvencia. Quien dirige es Seymour Friedman, cineasta de bajo perfil, especialista en cine criminal, al que aportó algunas entregas de la saga de Boston Blackie, así como una a la del Santo con The Saint’s Return (1953), donde también comparecía Louis Hayward en el rol protagonista, y que aquí nos entrega su única incursión en el cine de terror, o algo así.

Lo que tenemos, por tanto, es una trama poco apasionante, con Jekyll siendo acusado solamente por ser hijo de quien es, y cuando en el barrio aparece muerto un chaval que apedreó su ventana lo detienen solo por cuestiones circunstanciales, y las declaraciones de los testigos son acogidas por la ley sin dudar un instante. Una trama muy convencional, donde el espectador va muy por delante del guion, viendo cómo todas las convenciones se acumulan. A ello súmese que, al principio, el protagonista acoge los rasgos de desconfianza por parte de la gente con humor, para repentinamente volverse una persona muy irritable.

Solo hay un par de detalles interesantes. Por un lado, el hijo de Jekyll se dedica profesionalmente al mismo campo de investigación que el padre, aún antes de saber quién fue aquél en realidad. Y el otro, la escena (única) de conversión del protagonista en Mister Hyde[3] se halla resuelta de idéntica manera a como aconteció en El hombre y el monstruo (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, Rouben Mamoulian, 1931), es decir, por medio de luces rojas y verdes y un maquillaje en consonancia, que por medio de filtros va siendo desvelada de forma paulatina. Poco para una versión muy convencional, que parece avergonzarse de pertenecer a un género denostado.

Anecdotario
- Título en México: El hijo del Dr. Jekyll.
- La película se rodó del 13 al 30 de marzo de 1951.
- Algunas de las piezas musicales de la banda sonora de Paul Sawtell se volvieron a utilizar en su banda sonora para la película La mosca (The Fly, Kurt Neumann, 1958).
- Estrenada en Estados Unidos el 31 de octubre de 1951.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: *½
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

Esta imagen, sin embargo, sí aparece en la película
[1] «En una entrevista con el historiador cinematográfico Tom Weaver, Pollexfen cuenta que un día él y Braus estaban “bromeando con títulos de películas extravagantes” y se les ocurrió “El hijo del Dr. Jekyll”. Según Pollexfen, los dos lo pensaron durante un tiempo, llegaron a la conclusión de que podría venderse bien y “escribieron rápidamente un guion”. No tuvieron nada que ver con la producción después de que Columbia comprara la historia, y el guion fue terminado por el escritor Edward Huebsch, incluido en la lista negra, que por consiguiente no recibió ningún crédito». En la reseña de la película escrita por Janne Wass y publicada el 11 de octubre de 2020 en la web Scifist: The Son of Dr. Jekyll – Scifist.
[2] Años después, cuando el hijo de Jekyll recupera la vivienda, parece no haber rastros de la acción del fuego, y solo repercute sobre ella el paso del tiempo.
[3] Esa única escena acaba con un fundido en negro, y no sabemos qué sucede con Mr. Hyde. Diríase que queda en el suelo inconsciente hasta recuperar su forma antigua, sin más.
