El doctor Cahill está intentando recuperarse de sus problemas con la bebida, así pues en el hospital donde trabaja le sugieren que se tome unas vacaciones. Por tanto se dirige a una isla de Maine donde tiene una casa para tomárselo con tranquilidad. Sin embargo, a la isla también han llegado unas cucarachas de lo más molestas…

Dirección: Ellory Elkayem. Producción: Multicom Entertainment, The Kushner-Locke Company. Productor: Frank Hildebrand. Co-productores: John Claflin, Daniel Zelman. Productores delegados: Eric d’Arbeloff, Donald Kushner, Peter Locke. Productora asociada: Teresa Garber. Guion: John Claflin, Daniel Zelman. Música: Vinny Golia. Fotografía: Philip Linzey. Diseño de producción: James Cordeiro. Montaje: Harry Hitner. FX: Terry Sonderhoff (coordinador efectos especiales), Robin Trickett (coordinador efectos visuales). Intérpretes: Thomas Calabro (Dr. Ben Cahill), Dean Stockwell (sheriff Hobbs), John Savage (Jack Wald), Kristen Dalton (Nell Bartle), Tom McBeath (Eamon Wald), Mark Schooley (Johnnie Skee), Travis MacDonald (Enoch Piper), Dean Wray (Josiah Bean), Lee Jay Bamberry (Guy Barter), Shaina Tianne Unger (Sarah Barter), Marcel Maillard (Al Crump), Alexander Pollock (Henry S. Crump), Deb Pickman (Peggy Crump), Walter Marsh, Rebecca Toolan, Jessica Schreier, Lloyd Berry, D. Neil Mark, John Tierney, Kenneth G. McIntyre, Garry Little, Andrew Wheeler, Colleen Wheeler, Judith Maxie, Raymond Sammel, Laara Sadiq, Joanne Harrison… Nacionalidad y año: EE.UU., Canadá 2000. Duración y datos técnicos: 89 min. Color 1.85:1.

 

El aficionado recordará a Ellory Elkayem como el simpático director de origen neozelandés que rodó el estupendo corto de arañas gigantes Larger Than Life (1998), así como su, más o menos, remake norteamericano en formato de largo, Arac Attack (Eight Legged Freaks, 2002). Entre medias, dirigió esta película sobre cucarachas, y que no tengo muy claro si se trata de un telefilm, pese a que así conste en algunos medios. Tengo la impresión, más bien, de que la compañía productora The Kushner-Locke Company realiza productos de bajo presupuesto, y después distribuye como puede: en este caso no encontró estreno en cines y pasó directamente a la televisión, aunque ganó un premio en un festival de cine.

La pareja de guionistas después escribió otra peli de bichos, Anacondas: La cacería por la orquídea sangrienta (Anacondas: The Hunt for the Blood Orchid, 2004), dirigida por Dwight H. Little. Aquí nos presentan una especie rara de cucarachas, que vienen desde África en un barco, aunque poseen un tipo de características diferentes a las auténticas, sin que se explique el motivo. Fuera de su hábitat familiar, han de buscar seres humanos para incubar sus huevos en el interior; el resultado, por supuesto, es el esperado, aunque el film no se regodea en exceso en los detalles gore.

La cinta se preocupa un tanto de desarrollar los personajes más de lo habitual en tramas de este tipo, e inclusive, sin las cucarachas de por medio, podría haber deparado un drama rural resultón, sobre la intolerancia cerril de los catetos ante los forasteros. En efecto, aquí, el protagonista, nada más llegar a la isla, verá cómo los habitantes le hacen desde el vacío, como ese tendero que no deja de leer el periódico cuando Cahill busca su atención, hasta directamente la animosidad, representada por ese excelente actor que es John Savage, tan poco aprovechado por el cine. Cierto es que luego esa trama se hace algo pesada, con la tozudez machacona del hermano de John Savage, pero eso se va encauzando al tiempo que la trama “cucarachil” va tomando más cuerpo (nunca mejor dicho) y las escenas impactantes comienzan a acontecer.

La trama se saca de la manga el recurso facilón de desalojar la isla, para ahorrar presupuesto en extras, y un pequeño grupúsculo de personajes queda atrapado en una casa, de modo que se crea una vez más el ejercicio de tensión inspirado por enésima vez en la magistral Los pájaros (The Birds, 1963). Por supuesto que este film no alcanza ni de lejos el nivel artístico y atmosférico del clásico de Hitchcock, pero es una película de evasión resuelta con algo más de convicción, potencia y respeto al espectador de lo que es norma.

 

Anécdotas

  • Título canadiense de co-producción: Creepy Crawlers.
  • Ganadora del premio especial del público en el festival de cine de Gérardmer en 2001.
  • El presupuesto estimado del film fue de cuatro millones de dólares.
  • Estrenada en Estados Unidos el 25 de julio de 2000. En España se editó directamente en vídeo.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra