La mujer de un diplomático norteamericano en Roma pierde a su hijo al nacer. Su marido, siendo consciente del duro golpe que significará para su esposa, decide adoptar en secreto a otro niño huérfano que le ofrecen en el hospital, nacido al mismo tiempo y cuya madre murió en el parto, según parece, haciéndole pasar como su verdadero retoño. Sin embargo, la maternidad del bebé es espeluznante…

Dirección: Richard Donner. Producción: Twentieth Century Fox, Harvey Bernhard Productions, Mace Neufeld Productions, Twentieth Century-Fox Productions. Productor: Harvey Bernhard. Productor delegado: Mace Neufeld. Productor asociado: Charles Orme. Guion: David Seltzer. Fotografía: Gilbert Taylor. Música: Jerry Goldsmith. Montaje: Stuart Baird, [Ralph Kemplen, sin acreditar]. FX: John Richardson, Joe Fitt, George Gibbs (efectos especiales); Roy Field (efectos visuales). Dirección artística: Carmen Dillon. Intérpretes: Gregory Peck (Robert Thorn), Lee Remick (Katherine Thorn), David Warner (Keith Jennings), Billie Whitelaw (señora Baylock), Harvey Stephens (Damien), Patrick Troughton (padre Brennan), Martin Benson (padre Spiletto), Leo McKern (Carl Bugenhagen), Robert Rietty, Tommy Duggan, Holly Palance, John Stride, Anthony Nichols, Roy Boyd, Freda Dowie, Sheila Raynor, Robert MacLeod, Bruce Boa, Don Fellows, Patrick McAlinney, Dawn Perllman, Nancy Mannigham, Miki Iveria, Betty McDowall, Nicholas Campbell, Burnell Tucker, Ronald Leigh-Hunt, Guglielmo Spoletini, Ya’ackov Banai, Harvey Bernhard, Noel O’Connell, Massimo Serato… Nacionalidad y año: Reino Unido, Estados Unidos 1976. Duración y datos técnicos: 111 min. color 2.39:1.

 

He aquí la sabiduría.

El que tenga entendimiento cuente

el número de la bestia, porque

es el número de un hombre, y

su número es 666.

Libro del Apocalipsis; Capítulo 13, Versículo 18

 

El tremendo éxito comercial de El exorcista (The Exorcist, 1973), de William Friedkin, había llenado las arcas de su productora, la Warner Bros., lo que incentivó a otras compañías a efectuar un producto en una onda similar. La que mayor triunfo cosechó fue la 20th Century Fox con La profecía (The Omen, 1976).

Como protagonista la Fox deseaba a un actor sólido y clásico, y ofrecieron el papel a intérpretes del calibre de Charlton Heston, Roy Scheider, Dick Van Dyke [sic] y William Holden, todos los cuales lo rechazaron[1]. Al final, Gregory Peck accedió a encarnar al político protagonista. Su salario fue inferior a la norma, doscientos cincuenta mil dólares, pero a cambio pidió el diez por ciento de los beneficios que diese el film: la jugada le salió perfecta (en el primer fin de semana la película recaudó casi el doble de su presupuesto), y fue el mayor sueldo que recibió en toda su carrera.

Otro problema de casting suponía el niño que encarnase al Anticristo, y tras una exhaustiva búsqueda fue seleccionado el rubito Harvey Stephens, a quien se le tiñó el pelo de oscuro para hacerlo más siniestro. Con el fin de elegirlo entre los demás candidatos Donner solicitó a los niños escogidos que se lanzasen contra él tal como en la película el personaje hacía contra Lee Remick, en la escena en que van a la iglesia. Harvey Stephens gritó, arañó el rostro de Donner y le pateó los huevos. De inmediato fue aceptado. Stephens, por cierto, apenas trabajaría después como actor, apareciendo en 1980 en el telefilm Gauguin el salvaje (Gauguin the Savage, 1980), de Fielder Cook, en un breve cometido, y en el reciente remake de La profecía en un cameo como reportero. En la actualidad es un comerciante en el mercado de abastos londinense, y está casado desde 2002, teniendo un niño fruto de ese matrimonio. Como director se escogió en un inicio a Mike Hodges, quien lo rechazó[2], y Richard Donner se hizo finalmente cargo.

En esta ocasión, sin basarse en una obra literaria previa, el guion es encomendado a David Seltzer, quien desarrolla un libreto acerca de la venida a la Tierra del hijo de Satán. El autor se había iniciado escribiendo y produciendo documentales televisivos, y debutó como guionista de cine en una película de ciencia ficción en clave documental, Los herederos de la tierra (The Hellstrom Chronicle, 1971), de Walon Green y Ed Spiegel. Su gran éxito no llegará, sin embargo, hasta La profecía, de cuyo libreto también trazará una novelización. Entre sus trabajos posteriores destaca su trabajo en la subvalorada Profecía maldita (Prophecy, 1979), de John Frankenheimer –sin nada que ver con la presente, pese a los títulos–, otra cinta de temática similar a la que nos acontece, que parecía intentar reverdecer el éxito de esta, The Eighteenth Angel [vd: El día de Satán, 1998], de William Bindley, que fue un sonoro fracaso, y otra película fantástica que también fue un fracaso, Dragonfly: La sombra de la libélula (Dragonfly, 2002), de Tom Shadyac. Ha dirigido varios filmes, todos de temática «realista», y es el creador, guionista y productor ejecutivo de la mini-serie El fin de los tiempos (Revelations, 2005), de Lili Fini Zanuck, de nuevo centrada en el Armagedón, y que recibió muchas nominaciones en diversos premios televisivos.

Seltzer dispone una trama sobrecargada de presagios que van conduciendo los acontecimientos hasta la convicción definitiva de que el niño criado por los Thorn ―que en español significa «espina», acaso algo intencionado―  es el Anticristo. La historia, en realidad, sigue los moldes del más clásico cine de terror, por medio de extrañas pistas que conducen el desarrollo, así, el enigmático suicidio de la niñera de Damien, o el fenómeno parapsicológico que se da en las fotografías que realiza el personaje de David Warner, con los próximos a morir señalados por la marca de lo que acabará con ellos. Seltzer despliega una narración solvente, con fuerza, empedrada de alusiones al Apocalipsis y con una investigación que se expande de manera implacable.

Richard Donner, realizador cumplidor pero sin una pátina de genio, aquí logra hallar el tono preciso, percibiéndose una innegable influencia de Hitchcock, al que alude en los encuadres y en la intensidad de las set pieces de horror, con espléndidas escenas como el «accidente» de la madre en la casa (excelente la alternancia de las tomas de la barandilla, el triciclo y la pecera), la posterior reincidencia en el hospital, el episodio en el cementerio etrusco con los rottweileres, la decapitación en Jerusalén o la lucha con la niñera en los momentos finales. Donner rueda con elegancia y sentido de lo sugerente, ayudado por la magnífica fotografía y la distinción del formato panorámico, que favorece la composición de planos de gran potencia, como el que muestra al sacerdote encarnado por Patrick Troughton a un lado del encuadre, con la vereda perdiéndose en la lejanía, o los continuados contrapicados, los intensos primerísimos planos de la mirada de los personajes o el montaje picado en los momentos de gran tensión.

La magnífica partitura está compuesta por Jerry Goldsmith, quien eligió disponer una misa negra cantada por coros que invocaban a Satán con su mítico Ave Satani, enturbiada, con todo, por la estúpida decisión de los productores, que alteraron la distribución de los temas tal como estaban concebidos por su creador y añadieron un ruido molesto y absurdo en el plano en que aparece por primera vez el perro, influyendo a la niñera inicial. Es curioso, porque Donner y el productor Harvey Bernhard solicitaron dinero extra para contratar a Goldsmith (el presupuesto original fue de 2,8 millones de dólares, la mayoría del cual fue a parar a la promoción), y finalmente consiguieron veinticinco mil dólares para pagar al compositor. La música ganó el Oscar, y Donner refirió, con razón, que gran parte del éxito de la película corresponde a su banda sonora.

Gregory Peck aporta una magnífica interpretación como el hombre de mundo sobrepasado por los acontecimientos; su expresión de furibunda determinación cuando viaja en el avión de regreso a Londres, ciñendo las dagas rituales entre las manos y sobre las rodillas, es categórica al respecto. El mítico actor es acompañado con un plantel grandioso donde destacan la talentosa Lee Remick, el siempre solvente David Warner y una impresionante Billie Whitelaw.

Mal recibida en su momento, con el tiempo se ha ido revalorizando y de manera paulatina es más estimada inclusive por los sectores críticos más inmovilistas y conservadores. Así, La profecía es una película de terror con tono de serie B ataviada con un empaque potente y una dimensión de gran producto que lo distingue como una de las mejores aportaciones al género durante la década de los setenta.

 

Anecdotario

  • Títulos de rodaje: The Antichrist / The Birthmark. Títulos de reposición: Omen I / Omen I: The Antichrist / Omen I: The Birthmark.
  • En los Oscar de 1977 fue galardonada a mejor música, y también fue candidata a la mejor canción. En la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, ese mismo año, optó a mejor película de terror (perdió ante Pesadilla diabólica).
  • Donner ordenó a Seltzer que eliminara todo elemento sobrenatural del guion, como apariciones de demonios o aquelarres de brujas; le dijo que todo lo que se viese debiera poder interpretarse desde una perspectiva real.
  • Algunas copias amputan (nunca mejor dicho) el plano de la decapitación de David Warner.
  • La película finaliza con la cita que encabeza este texto; en algunas copias falta.

  • Secuelas:

La maldición de Damien (Damien: Omen II, 1978), de Don Taylor [y Mike Hodges].

El final de Damien (The Final Conflict, 1981), de Graham Baker.

La profecía IV: El renacer (Omen IV: The Awakening, 1991), de Jorge Montesi y Dominique Othenin-Girard [telefilm].

Damien (2016) [serie TV; 1 temporada, 10 episodios].

The First Omen, de Arkasha Stevenson [próximo estreno].

  • Remake: La profecía (The Omen, 2006), de John Moore.
  • Pese a su título, el telefilm The Omen (1995), de Jack Sholder, nada tiene que ver con la franquicia.
  • El rodaje ocupó entre el 12 de octubre de 1975 y el 2 de enero de 1976.
  • El film se estrenó en Estados Unidos el 25 de junio de 1976; a España no llegó hasta el 8 de noviembre de ese mismo año, en Madrid, en los cines Palacio de la Prensa, Consulado y Velázquez, y en Barcelona, con idéntica fecha, en los cines Alexandra y Poliorama.

 

Bibliografía

La profecía; por David Seltzer; traducción de Antonio Bonnano. Barcelona: Minotauro, 2011. Colección: Clásicos Minotauro; s/n. T.O.: The Omen (1976). [Novelización].

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

En este plano se pidió al niño que mirara muy seriote a la cámara, pero no pudo evitar sonreír al final. Donner decidió dejar la toma completa.

 

[1] Sin embargo, Holden luego aceptó trabajar en la secuela. Charlton Heston prefirió hacer La batalla de Midway (Midway, Jack Smight, 1976), pero más tarde se pasó al terror con la curiosa (pero fallida comercialmente) El despertar (The Awakening, Mike Newell, 1980).

[2] También le fue luego ofrecido realizar la secuela y, al igual que Holden, aceptó en esa ocasión, pero a las tres semanas fue despedido debido a las socorridas «diferencias creativas».