Existe la leyenda de que el cuarto azul de un misterioso caserón está maldito, pues ahí murieron tres personas, justo a la una de la madrugada. Irene está celebrando su veintiún cumpleaños rodeada por su padre y tres amigos, y la leyenda es narrada. Entonces, uno de los invitados reta a pasar la noche en esa habitación, para demostrar su valor ante Irene, de la que está enamorado.
Dirección: Kurt Neumann. Producción: Universal Pictures. Productores: Carl Laemmle Jr., [Henry Henigson, sin acreditar]. Guion: William Hurlbut, según una historia original de Erich Philippi. Fotografía: Charles J. Stumar. Música: Heinz Letton. Montaje: Philip Cahn. Director artístico: Stanley Fleischer. Intérpretes: Lionel Atwill (Robert von Helldorf), Gloria Stuart (Irene von Helldorf), Paul Lukas (capitán Walter Brink), Edward Arnold (comisario Forster), Onslow Stevens (Frank Faber), William Janney (Thomas Brandt), Robert Barrat (Paul, el mayordomo), Muriel Kirkland (Betty, la doncella), Russell Hopton (Max, el chófer), Elizabeth Patterson (Mary, la cocinera), William A. Howell [acreditado como Anders Van Haden] (el extraño), James Durkin (Kruger, ayudante del comisionado), Dick Rush (detective al teléfono)… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1933. Duración y datos técnicos: 66 min. – B/N – 1.37:1 – 35 mm.

Secret of the Blue Room (1933) es una de las producciones más desconocidas del ciclo clásico de terror de la Universal. Se trata de un inmediato remake de una película alemana, El misterio del cuarto azul (Geheimnis des blauen Zimmers, 1932), de Erich Engels, que, como puede comprobarse, llegó a estrenarse en España en su momento[1], aunque hoy resulte igualmente ignota para el gran público. Esta versión norteamericana estuvo dirigida por Kurt Neumann, un nombre especialmente relevante dentro de la ciencia ficción de los años cincuenta, sobre todo gracias a La mosca (The Fly, 1958), aunque su filmografía contiene otros títulos apreciables dentro de ese género.

Kurt Neumann (1898-1958), de origen alemán y nacido en Núremberg, inició su carrera como director en 1926 con un cortometraje. A comienzos de los años treinta se trasladó a Hollywood con el fin de encargarse de la realización de versiones habladas en alemán de las primeras producciones sonoras estadounidenses. Resulta curioso que su debut en el largometraje norteamericano se produjera con El Tenorio del harem (1931), versión hablada en castellano —y además ampliada— del cortometraje cómico Arabian Knights (1931), de Stephen Roberts, ambos protagonizados por la entonces popular estrella Slim Summerville. En aquellos años Neumann trabajaba bajo contrato para la Universal y, aunque estuvo vinculado a varios proyectos de terror, lo cierto es que, por distintas razones, estos acabaron cancelándose o pasando a manos de otros cineastas[2]. De este modo, Secret of the Blue Room terminó siendo su única aportación al célebre ciclo, y ni siquiera puede considerarse una obra de terror en sentido estricto.

Nos hallamos ante una de tantas películas de misterio ambientadas en un caserón ominoso, con leyendas familiares y muertes inexplicables. Hay sustos, atmósfera inquietante y una vaga sensación de peligro, pero el terror es aquí muy ligero, especialmente si se mide con los parámetros actuales. Desconozco hasta qué punto el guion de William Hurlbut sigue fielmente el original germano de Erich Philippi, pero lo cierto es que la trama resulta bastante convencional. El recurso del cuarto «maldito», donde se cometen crímenes con la puerta cerrada, es ya un motivo clásico del género y, aunque mantiene cierto atractivo, acaba siendo previsible. En mi caso, desde un detalle concreto del planteamiento al inicio resultó fácil adivinar la identidad del asesino, pues se trata de una trampa de guion que sería explotada de manera reiterada en décadas posteriores (y no estoy del todo seguro de si ya lo había sido antes).

La película apenas supera la hora de duración, lo que juega a su favor. Cuenta con una fotografía notablemente atmosférica, firmada por Charles J. Stumar[3], y con un reparto de auténtico lujo para una producción de este perfil, así Lionel Atwill, Gloria Stuart, Paul Lukas, Edward Arnold y Onslow Stevens. Se trata de una cinta realizada con un presupuesto modesto, pero que luce sorprendentemente bien gracias a su cuidada puesta en escena y al sólido trabajo de sus intérpretes. Neumann demuestra oficio y elegancia en la dirección, con resoluciones de planificación eficaces y un sentido del ritmo que evita que la película decaiga. Incluso las escenas iniciales de diálogo, que podrían resultar acartonadas o pesadas, se desarrollan con ligereza y soltura.

Con todo, Secret of the Blue Room es una obra inevitablemente lastrada por el paso del tiempo. Muchos de sus mecanismos narrativos han quedado obsoletos, y el espectador contemporáneo debe realizar un ejercicio consciente de contextualización para apreciar los valores que aún conserva esta pequeña producción. Quizá sea precisamente esta condición de película menor, anticuada y difícil de encajar en el canon del terror clásico lo que ha contribuido a su olvido. Sin embargo, vista hoy con la disposición adecuada, se revela como una cinta simpática, digna y técnicamente cuidada, que merece ser rescatada como una curiosidad interesante dentro de la historia de la Universal.

Anecdotario
- Parece ser que este fue el filme de menor presupuesto de la Universal de 1933. Fue rodado en seis días con 69 000 dólares.
- Muriel Kirkland reemplazó a Lilian Bond en el rol de Betty.
- Los interiores de la mansión son los mismos decorados utilizados para El caserón de las sombras (The Old Dark House, 1932), de James Whale.

- Los planos exteriores del castillo están extraídos del filme alemán El misterio del cuarto azul (Geheimnis des blauen Zimmers, 1932), de Erich Engels, del cual es además remake. El edificio era el Schloss Harff, un castillo medieval situado en el asentamiento alemán de Morken-Harff.
- Otras versiones de la historia:
The Missing Guest (1938), de John Rawlins.
Murder in the Blue Room (1944), de Leslie Goodwins.
- Estrenada en Estados Unidos el 20 de julio de 1933.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: **½
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra
[1] Concretamente, el 7 de febrero de 1935 en Bilbao y el 20 de abril en Madrid.
[2] Por ejemplo, suyo fue un primer tratamiento de lo que acabaría siendo La hija de Drácula (Dracula’s Daughter, Lambert Hillyer, 1936).
[3] La momia (The Mummy, Karl Freund, 1932), El lobo humano (The Werewolf of London, Stuart Walker, 1935), El cuervo (The Raven, Louis Friedlander, 1935). Murió en 1935, a los 44 años, en un accidente aéreo.
