Cuando las fuerzas fascistas están a punto de caer sobre Barcelona, Víctor, un sindicalista, decide huir en compañía de su hija, Julia. Primero hacen una ardua travesía hacia Francia, donde, junto a un gran grupo de refugiados, no son muy bien acogidos, pero surgirá la esperanza cuando puedan embarcar en Winnipeg, un buque de carga que trasladará a 2 200 almas a Valparaíso, Chile.

Dirección: Beñat Beitia, Elio Quiroga. Producción: Dibulitoon Studio, El Otro Film, La Ballesta, Malabar Animation Studio. Productores: Nicolás Couvin, Toni Marin Vilam Marianne Mayer-Beckhm Ricardo Ramón. Productores ejecutivos: Marianne Mayer-Beckh, Jone Landaluze, Dolores Montaño. Jefa de producción: Jone Landaluze. Guion: Beñat Beitia, Laura Martel, Elio Quiroga, basado en el cómic Winnipeg, el barco de Neruda de L. Martel. Fotografía: Laura Aznar; Simón Ramirez Vera (animación). Música: Diego Navarro. Montaje: Raúl López. Dirección artística: Beñat Beitia. Diseño de personajes: Miguel Francisco. Supervisora de animación: Bernardita Ojeda. Intérpretes: Dibujos animados, con las voces de Maia Zaitegi (Julia), Paulina García (Julia de anciana), Luis Gnecco (Pablo Neruda), Alfredo Castro (Salvador Allende)… Nacionalidad y año: España, Chile, Argentina 2026. Duración y datos técnicos: 75 min. color 1.85:1.

 

Beñat Beitia Urresti es el director de Papá, soy una zombie, nominada al Goya a la mejor película de animación en 2012, y de Dixie y la rebelión zombi (2015), también nominada al Goya, así como a los Premios Platino del Cine Iberoamericano, amén de ser candidata a una Medalla del CEC, y está especializado en producción-dirección de procesos artísticos y técnicos para formatos audiovisuales. En 2018 Toni Marín, productor y fundador de La Ballesta, se le aproximó para presentarle la novela gráfica Winnipeg, el barco de Neruda, de Laura Martel, que no conocía, y que narraba el caso real de un grupo de más de 2 200 refugiados españoles que huyeron de la inminente dictadura fascista en España en un barco fletado por Pablo Neruda, con destino a Valparaíso —«Vamos al Paraíso», dice la niña protagonista en un momento dado—, con la esperanza de vivir una existencia mejor.

Muchos años pasaron para llevar a cabo esta complicada travesía, en la cual Beitia (también responsable de la estupenda dirección artística) hubo de unir fuerzas en la dirección con el canario Elio Quiroga. Es este un cineasta inclasificable, muy amante del fantástico, responsable de una rareza como es Fotos (1996), o de joyas como La hora fría (2006) o, sobre todo, No-Do (2008). Como hacer películas en España es muy complicado, Quiroga también ha desarrollado una carrera paralela como escritor, donde ya debutara en 1990 con un poemario, pero también es responsable de Los que sueñan (2015), premio Minotauro de ese año, Tiempo sucio (2022), premio de Novela Policía Nacional 2021, o El vientre de la tierra (2025), premio de Novela Histórica de Vallirana. Y, al margen de esto, ha hecho muchos cortometrajes, y la animación no le es ajena, pues ya hizo con anterioridad los cortos Home Delivery (2005) —basado en una historia de Stephen King—, My Name is Maria (2010) y Whence Comes the Rain (2019). Además, es máster en Astronomía y Astrofísica por la Universidad Internacional de Valencia y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.

Así pues, ambos se unieron para dirigir Winnipeg, el barco de la esperanza (2026), película de animación basada en la novela gráfica Winnipeg, el barco de Neruda de Laura Martel y Antonia Santolaya. Para escribir el guion del film ambos directores se unieron a la propia autora de la historia del cómic, el cual ofrece visualmente una estética muy distinta a lo que es la cinta, pues aquél es en blanco y negro, con unos carbones que intentan mostrar la miseria del momento. La película es en color, y su estilo visual alterna matices grises en las situaciones más sombrías y otros más coloridos para reflejar la esperanza (el plano del barco aproximándose a Valparaíso es bellísimo). El diseño de personajes es muy tradicional en la animación contemporánea, aunque hay un momento donde se ve a un grupo de polizones, en el que hay un niño que es exacto a los dibujados por Carlos Giménez en su magnífico cómic Paracuellos. Y no creo que sea casual.

Aunque la protagonista es una niña, no es esta una película para críos. No hay una sola concesión de cara a la galería, y a lo largo del metraje vemos sufrimiento, muertes, hasta un suicidio (en una escena impresionante, clara y al mismo tiempo sutil). La cinta arranca en la época actual, con una Julia anciana, establecida en Chile, donde narra a su nieto la aventura del Winnipeg y lo que antecedió a ello, los motivos del viaje: en España ha estallado una guerra civil y el bando golpista se aproxima a Barcelona, donde vive ella con su padre, un arquitecto y sindicalista, que sabe muy bien qué pasará con él cuando lleguen los fascistas. Así que opta por huir en compañía de su hija, lo único que le queda tras la muerte de su esposa, y ambos cruzan los Pirineos con no poco esfuerzo.

Ese es solo el inicio de un largo itinerario físico donde Julia conocerá el sufrimiento, pero también la empatía de otra gente que se preocupa por los demás, y donde la ascensión del fascismo es una sombra oscura que se abate sobre todos. Desde luego, la película, ambientada en 1939, sigue siendo terriblemente actual, y como tal es necesaria. Acaso los diálogos pequen un poco de discursivos, de intentar sembrar a menudo en ellos una idea, un mensaje.

Se trata de una película muy entretenida, pese a lo terrible que nos está contando, informativa y necesaria, que dispone de unos personajes sencillos para que el espectador empatice con ellos. Todo se focaliza en Julia y su padre Víctor, pero a lo largo de la historia otros personajes irán confluyendo, mostrando sus historias, creando subtramas atrayentes y de interés. El caso que cuenta es real, pero imagino que Julia y Víctor son personajes inventados para conducir la historia. El espectador logra identificarse y preocuparse por ellos.

El estilo propio de la animación actual, con personajes diseñados de un modo sencillo, se incorpora a unos espléndidos fondos de gran colorido y belleza, aún en los momentos más terribles. La puesta en escena de Beitia y Quiroga debe supeditarse a la simplificación que exige la técnica animada, pero emplea una planificación muy cinematográfica, con uso de desenfoques, montaje alterno, insertos significativos y un ritmo muy vivo. Winnipeg, el barco de la esperanza (2026) es una película necesaria, pero también hermosa.

 

Anecdotario

  • Presupuesto estimado: 2 240 000 euros.
  • El filme se presentó en el Festival de Shanghái y en el Annecy International Animation Film Festival.
  • La música, compuesta por Diego Navarro, creador de las partituras de Mariposas negras y Atrapa la bandera, ambas ganadoras en la categoría de mejor película de animación en los premios Goya, y de la premiada El fotógrafo de Mauthausen, entre otras, está interpretada por The City of Prague Philharmonic Orchestra.
  • el creador de personajes es Miguel Francisco, con amplia experiencia liderando proyectos como Angry BirdsBest FriendsKokoon o Stella.
  • La película está grabada originalmente en castellano, por dobladores españoles y chilenos, pero en España también se estrenan copias habladas en catalán y en euskera.
  • Estrenada en España el 10 de julio de 2026.

 

Bibliografía

Winnipeg, el barco de Neruda; escrito por Laura Martel; dibujos por Antonia Santolaya. Madrid: Hotel Papel, 2014.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra