Una explosión acontece en un laboratorio secreto, y de él escapa un perro y también algo más. El can, un golden retriever, se sube a la camioneta de un muchacho, el cual irá descubriendo que el animal posee una inteligencia extraordinaria e incluso ¡sabe escribir en inglés! Pero en torno a ellos comenzarán a producirse crímenes, al tiempo que unos misteriosos agentes del gobierno de la NSO les empiezan a rondar.

Dirección: Jon Hess. Producción: Concorde Pictures, Centaur Films, Rose & Ruby Productions, Canadian Entertainment Investors No. 2 and Company, Carolco Pictures. Productores: Damian Lee, David Mitchell. Co-productora: Mary Eilts. Productor delegado: Roger Corman. Guion: Bill Freed, Damian Lee, basado en la novela de Dean R. Koontz. Fotografía: Richard Leiterman. Música: Joel Goldsmith. Montaje: Carolle Alain, Rick Fields, Bill Freda. Diseño de producción: Richard Wilcox. FX: Lisa Rocco (efectos de maquillaje), David Miller Creations (efectos de maquillaje y creación de la criatura), Dean Lockwood (coordinador de efectos especiales). Intérpretes: Corey Haim (Travis), Michael Ironside (Lem), Barbara Williams (Nora, la madre), Lala Sloatman [acreditada como Lala] (Tracey), Dale Wilson (Bill Keeshan), Blu Mankuma (Cliff), Duncan Fraser (sheriff Gaines), Colleen Winton (ayudante Porter), Jason Priestley (primer chico en bici), Matt Hill (segundo chico en bici), Andrew Markey (tercer chico en bici), Don S. Davis (veterinario), Sandy the Dog (Furface / Peludo), Phillip Wong (Oxcom, el monstruo), Christopher Cary, Graeme Campbell, Dan O’Dowd, Lou Bollo, Norman Browning, Ghislaine Crawford, Justine Crawford, Tong Lung, Keith Wardlow, Freda Perry, William Samples, Suzanne Ristic, Frank C. Turner, Alex Diakun… Nacionalidad y año: Canadá, Estados Unidos 1988. Duración y datos técnicos: 91 min. – color – 1.85:1 – 35 mm.

 

En tiempos, Dean R. Koontz (nacido en 1945) fue un escritor de cierto prestigio, especializado en la ciencia ficción. Sin embargo, a partir de determinado momento comenzó a tender hacia las tramas facilonas que convertía en rápidos bestsellers, con historias que basculaban entre el thriller, el terror y/o la ciencia ficción. También desarrolló una enorme cantidad de seudónimos, para cubrir el enorme caudal de novelas que sacaba (cinco en 1973 o 1975, y hasta nueve en 1972), el más famoso de los cuales, acaso, sea Leigh Nichols. Por regla general, sus obras basculan entre los conceptos de «resultonas» y francamente malas. Una de esas «resultonas» es Víctimas (Watchers, 1987).

 

Con rapidez, como puede comprobarse, se compraron los derechos de la misma con el fin de llevarla al cine, y hubo una alianza entre un grupo de compañías, entre las cuales se encontraba la Concorde Pictures de Roger Corman y la Carolco, y se hizo en coproducción con Canadá, que facilitaba un rodaje más económico. El director escogido fue Jon Hess en la que fue su segunda película tras el sci-fi de acción The Lawless Land [vd: Tierra sin ley, 1988], otra producción de la Concorde. En su carrera no hay nada de especial interés, y es responsable, por ejemplo, de esa horrorosa secuela que es Alligator II: The Mutation [vd/tv: La bestia bajo el asfalto 2: la mutación, 1991]. Supongo que a la hora de contratar a profesionales así prima la rapidez y la efectividad. No se busca un autor, desde luego, ni hacer arte, sino películas funcionales que atraigan a suficientes espectadores con ganas de un entretenimiento fácil.

Y «fácil» es el apelativo que mejor funciona para definir un film como Proyecto: Terror (Watchers, 1988). De escaso parecido con la novela en que se basa, más allá de cuatro elementos —de hecho, la primera de sus secuelas, Proyecto: Terror II (Watchers II, Thierry Notz, 1990), resulta más fiel—, el producto resultante está más cercano a un telefilm de sobremesa de los sábados o domingos con una digestión pesada, que se apoya, fundamentalmente, en la presencia de un perro adorable como protagonista.

Por ello, resulta sorprendente que, junto a esos elementos domésticos cotidianos, como las vivencias de muchacho, perro y mamá, y las hazañas intelectuales del perrito, plantee, por un lado, una vida sexual para el chaval; y, por otro, que aporte planos de carácter gore. En este último sentido, al inicio tiende hacia la elipsis y la sugerencia, pero de modo paulatino va redundando en efectos, como un cadáver decapitado que es arrojado frente al chico.

En un momento determinado, un personaje algo ridículo, la ayudante del sheriff, ante uno de los crímenes exclama: «Esto huele a Sasquatch». Y en cierto modo, no se equivoca, puesto que la criatura perpetradora de todo, pese a no vérsela nunca demasiado bien, semeja una especie de Pies Grandes o un ser en esa onda. Hay un momento que roba un osito de peluche, pero no se vuelve a saber nada del mismo, si el monstruo se lo lleva para jugar y dormir con él o para destrozarlo sin piedad. De hecho, hay suficientes lagunas en la trama para sospechar un recorte masivo, y la participación de hasta tres montadores para una cosa tan simple hace sospechar.

Buenos actores, un animal muy bien entrenado y una machacona música de sintetizador, obra del hijo de Jerry Goldsmith, completan una peliculita muy del montón, que se ve sin disgusto si no se es muy exigente, pero que deja a las claras sus muchas limitaciones.

 

Anecdotario

  • Título en Argentina y México: Al borde del terror.
  • Al parecer, proyectada en alguna televisión de España con el absurdo título de El peor enemigo del perro más listo.
  • En 1990 la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films nominó a Corey Haim a un premio Saturn en la categoría de mejor actor joven. Ese mismo año, el film participó en el Festival de Fantasporto.
  • Rodada entre el 16 de mayo y el 27 de junio de 1988, en Vancouver, Columbia Británica (Canadá), incluido el Parque Lynn Canyon.
  • En su día, Watchers era la producción estadounidense más cara que se acogía a las leyes canadienses de protección fiscal.

  • Paul Haggis escribió el guion original. Cuando se dio luz verde a la película, estalló la huelga del gremio de guionistas y Haggis se negó a seguir trabajando en el libreto. La producción pasó a manos del productor canadiense Damien Lee, que reescribió el texto. Haggis leyó el resultado y retiró su nombre del mismo.
  • En el libro, Travis es un hombre adulto, y no un adolescente, y Nora es su pareja, no su madre. El perro se llama Einstein en lugar de Furface (Cara peluda, o Peludo), y el monstruo es denominado «The Outsider» (El extraño), en vez de OXCOM (Outside Experimental Combat Mammal, Mamífero de Combate Experimental Exterior), y así es llamado en las secuelas. Y Lem es un personaje positivo. El hecho de que el monstruo arranque los ojos a sus víctimas no es explicado; en la novela es porque se considera feo y no quiere que la gente lo vea.
  • El papel principal se le ofreció inicialmente a Joey Cramer (El vuelo del Navegante), quien lo rechazó para centrarse en la escuela secundaria.
  • En papeles muy cortos aparecen Jason Priestley, como un chulito en bici, y también Don S. Davies, como un veterinario calvo.
  • La «chica» de la película está acreditada simplemente como Lala. Ha tenido una carrera no muy extensa y es sobrina de Frank Zappa.
  • Corey Haims y Barbara Williams aparecen aquí como hijo y madre. Cuatro años después, en Oh, qué noche (Oh, What a Night, Eric Till, 1992), hacen de amantes.

  • Secuelas:

Proyecto: Terror II (Watchers II, 1990), de Thierry Notz.

Watchers III (1994), de Jeremy Stanford.

Watchers Reborn (1998), de John Carl Buechler.

  • Estrenada en Canadá y Estados Unidos el 2 de diciembre de 1988, y en España el 1 de diciembre de 1989.

 

Bibliografía

Víctimas; por Dean R. Koontz; traducción de Manuel Vázquez Tomás. Barcelona: Plaza & Janés, 1997. Colección: Biblioteca de Dean Koontz; 1. Jet; 146/1. Traducción de: Watchers (1987).

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra