Naim, un adolescente, acaba de llegar a una nueva localidad junto a su madre, Arlene, quien se implica en grupos religiosos, y a los que él la acompaña sin mucho entusiasmo. Ahí Naim conoce a Ryan y se enamoran, pero cuando le ve junto a otro chico, Hunter, los denuncia a la congregación. Alguien que se denomina «Predicador de la Liberación» efectúa un ritual sobre ellos, y algo terrible comienza a suceder.

Dirección: Adrian Chiarella. Producción: Causeway Films, Salmira Productions. Productores: Kristina Ceyton, Samantha Jennings, Hannah Ngo. Productores delegados: Salman Al-Rashid, Robert Connolly, Simmons Frazier, Sam Frohman, Liz Kearney, Daniel Negret, Dale Roberts, Mia Wasikowska, Rhavin Banda. Guion: Adrian Chiarella. Fotografía: Tyson Perkins. Música: Jed Kurzel. Montaje: Nick Fenton. Diseño de producción: Bethany Ryan. FX: Paul Nelson (supervisor de efectos visuales), Rhys Roscoe (coordinador de efectos visuales). Intérpretes: Joe Bird (Naim Reid), Stacy Clausen (Ryan Whelan), Mia Wasikowska (Arlene Reid), Jeremy Blewitt (Hunter), Ewen Leslie (Rod), Davida McKenzie (Izzie), Nicholas Hope («Predicador de la Liberación»), Zahra Newman (Rita, la detective), Edwina Wren (Jacky), Tyallah Bullock (Marnie), Shannon Berry (Jessica), Julia Grace (Cathy), Hyu Motoki (Macca), Edwina Wren, Anna Mtungwazi, David Serafin, Flynn Glazebrook, James Margetts, Jasdeep Saini, Samuel Ostik-Smith, Carisse Siaw, Thomas Joseph Sparks, Hasini Walpola, Basil Sikiotis, Kamran Fulleylove, Jessica David, Danya Obotaire, Ava Augustinus, Rose Flanagan, Eloise Gentle, Jason Hura, Cindy Neil, Benny Sinclair, Nicolas Roman Srut… Nacionalidad y año: Australia 2026. Duración y datos técnicos: 88 min. color 2.39:1.

 

«Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron;

ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.»

Levítico, 20:13.

Leviticus (Leviticus, 2026) es la primera película dirigida por el australiano Adrian Chiarella. Es hijo de padre italiano y madre china, e inmigrante de segunda generación por parte de madre. Asistió a la Escuela Australiana de Cine, Televisión y Radio (AFTRS), y fue durante su estancia allí que realizó una pasantía en edición de preproducción y posproducción para el largometraje Australia (Australia, 2008) de Baz Luhrmann. Ha realizado diversos cortometrajes, de gran éxito en festivales, como son Touch (2014), Black Lips (2018) y Dwarf Planet (2020), y ha dirigido episodios para las series Totally Completely Fine, Erotic Stories y Five Bedrooms, todos en 2023.

Para este que es su primer largometraje, como dijimos, desarrolló una idea que fue fraguando poco a poco, y como inspiración de su obra ha citado a directores como Hou Hsiao-Hsien, Wong Kar-wai y Chen Kaige, y películas concretas como 2 hermanas (Janghwa, Hongryeon, Kim Jee-woon, 2003), It Follows (It Follows, 2014, David Robert Mitchell) —precisamente, mientras veía Leviticus pensé en esta— y Déjame entrar (Låt den rätte komma in, Tomas Alfredson, 2008).

Adrian Chiarella es homosexual, y la temática de Leviticus es sobre relaciones gay. Pero también es una película de terror, y Chiarella refiere que «las películas de terror eran algo a lo que recurría cuando era un adolescente queer. No creo que fuera el único. Este género ha sido importante para la comunidad desde hace muchísimo tiempo»[1]. Y añade: «Las películas de terror siempre tratan sobre alguien que comete una transgresión, y cualquier cosa horrible que ocurra después se debe precisamente a eso»[2].

Tras un prólogo que, en principio, no parece ligado a la trama central, asistimos a una escena en la cual dos muchachos, Naim y Ryan, están trotando por los alrededores de la ciudad industrial en la que habitan. El primero queda desagradablemente impresionado ante la imagen de una serpiente devorando un sapo. Después entran en una fábrica abandonada, comienzan a jugar tontamente y, de pronto, se besan. De esta manera, el director nos ha expuesto los dos elementos sobre los cuales se articulará la trama de Leviticus: por un lado, el amor entre personas del mismo sexo; por otro, la intrusión de la otredad, de lo inquietante, en la cotidianidad.

Naim se ha enamorado de Ryan, pero cuando ve a este besar a otro chico, Hunter, como venganza decide denunciarlos a la congregación religiosa de la que es miembro su madre. Ahí, son sometidos a una especie de exorcismo para expulsar el demonio de la homosexualidad de sus cuerpos, en una ceremonia que no es muy diferente a las «auténticas» terapias de conversión que practican muchos grupos religiosos. Pero ese ritual, en realidad, provoca otra cosa, como es la invocación de una entidad extraña que acechará, desde ese momento, a Ryan y Hunter.

Resulta sumamente interesante la «identidad» de ese ente que se aparece a los dos muchachos. Es una esencia sobrenatural, diríase, que toma la apariencia de la persona que te atrae físicamente, para después destruirte. Como amante del género de terror que Adrian Chiarella es, potencia ese tono. Pero, al mismo tiempo, ese ser representa una alegoría de diversas cosas: por un lado, los prejuicios de los religiosos sobre un concepto de amar que no entran en sus cánones, y que vienen anunciados por la cita del Levítico[3] que encabeza estas líneas; por otro, por la propia conciencia torturada del que piensa que está cometiendo un pecado.

Naim, que sigue obsesionado con Ryan y lo sigue, será testigo de las manifestaciones de esa entidad, pese a ser invisible para el resto de los humanos, por los efectos que provoca. Indefectiblemente, la entidad después acosará al propio Naim, y la veremos en los rasgos de Ryan. Las apariciones de la criatura proporcionan la ocasional apariencia de algo así como La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) en clave sobrenatural, con los duplicados de la gente comportándose de un modo anómalo, inquietante y terrible.

De tal manera, Leviticus se convierte simultáneamente en un filme de terror sobrenatural de turbadora fisicidad, así como una alegoría metafórica del mal que provocan los prejuicios. Una cinta que simultanea dos puntos de vista, sin que uno devore al otro. En clave de cine de terror acaso podría incluirse dentro de lo que ha venido a llamarse, a veces despectivamente, «terror elevado», en el concepto de que, siendo de género, también busca expandirse basándose en un estudio de personajes. Resulta también interesante el contraste que se establece entre esa trama sobrenatural con el aspecto industrial de la urbe en que se ambienta, con constantes planos de fábricas humeantes o tendidos eléctricos, es decir, símbolos de una civilización deshumanizada.

La cinta ofrece además un catálogo de intérpretes poco conocidos que transmiten una naturalidad apabullante a sus personajes. Sobresale, por supuesto, el trío protagonista, representado por la madre de Naim, Arlene, interpretada por Mia Wasikowska, quien además participa en la producción, y a la que podemos recordar de esa subvalorada joya de Guillermo del Toro titulada La cumbre escarlata (Crimson Peak, 2015). Resulta escalofriante en el retrato de una madre más obsesionada por las normas de una religión que por el amor a un hijo. Stacy Clausen da vida a Ryan, y ofrece un trabajo extraordinario, y no en vano ha sido galardonado por su labor. Sin embargo, para mí el verdadero descubrimiento es Joe Bird como Naim. Ya lo conocimos por un rol secundario en la interesante Háblame (Talk to Me, Danny & Michael Philippou, 2022), y ahora se desvela como un intérprete sensible y plagado de matices, torturado, emocional e intenso. Conviene seguirle la pista, al igual que al director de esta joya, Adrian Chiarella.

 

Anecdotario

  • Título en Argentina, México, Perú y Uruguay: Leviticus: Ritual de sangre. Título en Chile y Colombia: Leviticus.
  • En el Frameline San Francisco International LGBTQ Film Festival, en 2026, fue premiada a mejor película. Ese mismo año, también fue galardonada en los Astra Midseason Movie Awards a mejor filme independiente. En el Festival Européen du Film Fantastique de Strasbourg fue nominada a mejor cinta internacional. Y en los Fangoria Chainsaw Awards fue nominada a mejor película de estreno amplio y mejor interpretación secundaria (S. Clausen).
  • Rodada entre el 10 de diciembre de 2024 y el 10 de enero de 2025 en las localidades de Ballarat, Bacchus Marsh, Geelong, Werribee, Melbourne y Corio, todas ellas en el estado de Victoria, Australia.
  • Exhibida en un montón de festivales de los Estados Unidos, así el Sundance Film Festival, el SXSW Film Festival, el Overlook Film Festival, el New Directors/New Films, el Miami Film Festival y el NewFest. Y también en el Sydney Film Festival, en Australia, y el Festival de Sitges.

  • El diseñador de producción Bethany Ryan y el resto del equipo de producción tomaron la decisión consciente de evitar cualquier versión de la espiritualidad basada en vitrales y, en cambio, colocaron la iglesia en un entorno industrial sombrío para crear un choque visual entre la naturaleza y las estructuras hechas por el hombre, con fábricas que destilan humo constante y torres eléctricas.
  • El período de ensayo duró aproximadamente dos semanas, algo excesivo para una producción australiana de bajo presupuesto.
  • Estrenada en Australia el 18 de junio de 2026 y en España el 30 de octubre de 2026.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] «Fix Your Heart or Die: Adrian Chiarella on Leviticus», por Alexander Mooney. En Filmaker Magazine. https://filmmakermagazine.com/133879-interview-adrian-chiarella-leviticus-2026/

[2] Íbid.

[3] El Levítico es el tercer libro de la Biblia y de la Torá judía, ubicado entre el Éxodo y los Números. Funciona como un manual ritual y legal que detalla las normas de adoración, santidad y pureza para el pueblo de Israel.