Al fin se produce lo temido: los Borg están cruzando el espacio de la Federación rumbo a la Tierra. Picard es mandado a defender la Zona Neutral, por temor a que su previa conversión en Locutus le afecte de algún modo. Picard contraviene las órdenes y se dirige a defender la Tierra, cuando detecta una sonda borg lanzada al pasado. La Enterprise irá detrás.

Dirección: Jonathan Frakes. Producción: Digital Image Associates, Paramount Pictures. Productor: Rick Berman. Co-productor: Peter Lauritson. Productor delegado: Marty Hornstein. Guion: Brannon Braga, Ronald D. Moore, según argumento de Rick Berman, B. Braga, R. D. Moore, a partir de la creación de Gene Roddenberry. Fotografía: Matthew F. Leonetti. Música: Jerry Goldsmith. Montaje: John W. Wheeler. Diseño de producción: Herman F. Zimmerman. FX: Todd Masters Company (efectos de los borg), Industrial Light & Magic (efectos visuales), Pacific Ocean Post (efectos visuales digitales), VisionArt (efectos visuales digitales), Illusion Arts (pinturas matte para los borg), Matte World Digital (pinturas matte digitales), Makeup Effects Laboratories. Intérpretes: Patrick Stewart (Picard), Jonathan Frakes (Riker), Brent Spiner (Data), LeVar Burton (Geordi), Michael Dorn (Worf), Gates McFadden (Beverly), Marina Sirtis (Troi), Alfre Woodard (Lily), James Cromwell (Zefram Cochrane), Alice Krige (reina borg), Michael Horton (oficial de seguridad), Neal McDonough (teniente Hawk), Marnie McPhail (Eiger), Robert Picardo (doctor holográfico), Dwight Schultz (teniente Barclay), Adam Scott (oficial de conexión de la Defiant), Jack Shearer (almirante Hayes), Eric Steinberg (Porter), Scott Strozier (oficial de seguridad), Patti Yasutake (enfermera Ogawa), Victor Bevine (guardia), David Cowgill (guardia), Scott Haven (guardia), Annette Helde (guardia), Majel Barrett (voz del ordenador), C. J. Bau, Hillary Hayes, Julie Morgan, Ronnie Rondell Jr., Don Stark, Cully Fredricksen, Tamara Krinsky, Don Fischer, J. R. Horsting, Heinrich James, Andrew Palmer, Jon David Casey, Dan Woren, Robert Zachar, Brannon Braga, Cameron, Ronald D. Moore, Ethan Phillips… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1996. Duración y datos técnicos: 111 min. color 2.39:1.

 

         

Después del estreno de Star Trek: La próxima generación (Star Trek Generations, David Carson, 1994), Paramount Pictures contrató al productor Rick Berman para hacer dos películas más con el reparto de la serie Star Trek: La nueva generación (Star Trek: The Next Generation, 1987-1994). Berman tuvo la idea de desarrollar dos guiones al mismo tiempo, y aprovechar el más sustancioso para la primera de ese díptico. Como guionistas dispuso de Brannon Braga y Ronald D. Moore, habituales de la serie. Berman les propuso una historia sobre viajes en el tiempo, mientras que los guionistas preferían usar a los Borg[1]. Finalmente, optaron por fusionar los dos conceptos. Ante la idea del viaje en el tiempo, se les ocurrió que podía ser un plan de los Borg para impedir que la humanidad llegara al espacio, y así evitar los posteriores problemas que les producían.

Entonces llegó la duda de a qué período histórico viajarían los Borg. Berman pensó en el Renacimiento, y cómo los Borg intentaban evitar la civilización europea moderna. En un borrador titulado Star Trek: Renaissance, la tripulación de la Enterprise rastreaba a los Borg hasta el calabozo de un castillo en el siglo XV. Los protagonistas lucharían espada contra fáser, mientras Data se convertía en aprendiz de Leonardo Da Vinci. Sin embargo, Moore temía que de ahí surgiera algo demasiado kitsch, y Patrick Stewart se negaba a vestir mallas.

Por su parte, Braga quería presentar el nacimiento de Star Trek, como si dijéramos, con el primer contacto entre humanos y vulcanos. Así pues, la base de esa nueva historia serían las pruebas de Cochrane[2] para alcanzar la velocidad warp, y el subsiguiente contacto de la especie humana con la entonces Coalición de Planetas. Tirando de datos desperdigados por episodios de series, ubicaron a Cochrane en Montana a mediados del siglo XXI, tras una atroz guerra mundial. En un primer borrador, los Borg atacaban el laboratorio de Cochrane, dejándolo en coma, y será Picard quien continúe las investigaciones de aquél y restaure la historia; ahí también encontrará el amor de una fotógrafa llamada Ruby mientras Ryker lidera la lucha contra los Borg en la Enterprise.

Hubo otro boceto de guion donde reaparecía el personaje de Q[3], y los roles de Picard y Ryker intercambiados. Se acortó la trama en la Tierra, aunque se potenció el papel de Cochrane. Una “reconstrucción de época” se ofreció en la sala holodeck con una aventura de Dixon Hill[4]. Paralelamente a ello se iba desarrollando el guion de Star Trek: Resurrection, que sería la siguiente película, y de tal manera se equilibraban presupuestos, dándole a la presente cuarenta y cinco millones de dólares, diez más que la anterior de la franquicia. Mientras, el guion se iba perfilando, conectando el arranque con “The Best of Both Worlds”[5]. El colectivo Borg siempre había sido un enemigo impreciso, amorfo, y el presidente de la Paramount, Jonathan Dolgen, consideraba que hacía falta un enemigo más concreto, para que los protagonistas interactuaran con él. Fue de ese modo como los guionistas concibieran a la reina Borg.

Ridley Scott y John McTiernan rechazaron la opción de dirigir la película, por lo que se escogió a Jonathan Frakes, intérprete de Ryker, porque era alguien que “entendía Star Trek”, y ya había dirigido con anterioridad diversos episodios de la serie (y, con posterioridad, haría otros episodios de otras series trek). Para esos episodios, Frakes contaba con siete días de preparación más otros siete de filmación; aquí dispondría de diez semanas de preparación más doce de filmación, y tuvo que aclimatarse a rodar con formato panorámico. Todos los días se presentaba a las seis y media de la mañana, y se hizo distribuir el guion impreso en rojo para evitar fotocopias y, con ello, filtraciones, como había pasado con la película previa. Por último, Frakes, para prepararse para el rodaje, se vio antes diversas cintas, como Tiburón (Jaws, 1975) y Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977) de Steven Spielberg, 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) de Stanley Kubrick, y algunas más de James Cameron o Ridley Scott.

En lo que respecta a los efectos especiales, esta película fue la primera de la franquicia en usar modelos de naves estelares generados por ordenador, aunque también se usaban miniaturas físicas para las naves más importantes. Destruida la Enterprise-D en el film anterior, Herman Zimmerman diseñó la Enterprise-E de clase soberana como “más ágil, elegante y lo suficientemente avanzada como para responder a cualquier amenaza borg que se pudiera imaginar”[6]. Se creó una “miniatura” de 3,20 metros, tallada en madera, y ensamblada sobre una armadura de aluminio. Los uniformes de la Flota Estelar se rediseñaron, para darles un aspecto más militar. También se variaron los trajes borg, añadiéndoles luces de fibra óptica. Cada Borg tenía un diseño ligeramente diferente, y Michael Westmore diseñó uno nuevo cada día para que pareciera que había un ejército de Borg, aunque en realidad solo había entre ocho y doce actores. Además, presentó distintas especies borgificadas, como klingons, bolianos, romulanos, bajoranos y cardassianos.

El film arranca con Picard rememorando cuando fue abducido y convertido en Locutus[7]. No es solo una pesadilla, sino también un augurio acerca de lo que va a suceder: los Borg se dirigen hacia la Tierra. La narración es directa, no se anda con florituras, y va al meollo desde el mismo arranque, sin tiempos muertos. Como dijimos, dirige Jonathan Frakes, en su primera película para la pantalla grande[8], y podría decirse que se lo tomó en serio, esforzándose al máximo. Por supuesto, se sabe Star Trek de memoria, y en ese sentido pocos errores puede cometer. En el aspecto cinematográfico confiere al conjunto un excelente ritmo, con una alternancia de tonos muy difícil, saltando de la ligereza de algunos momentos en la Tierra con la gravedad de lo que sucede en la Enterprise, con los Borg asimilando a la tripulación. Además, tiene buenas resoluciones visuales, como el momento en que Picard, Worf y Hawk van a detener a los Borg, que están construyendo una antena. Están cabeza abajo sobre el casco ―nosotros así les vemos―, Worf refiere que se está mareando y Picard le dice que no mire las estrellas, sino a sus pies; plano de los pies, y la cámara alza la vista, y de tal manera cambia visión objetiva por visión subjetiva, quedándose luego en esta última.

Esa variedad de tonos referida se prolonga con cierto tono de película de terror. Hay momentos con los Borg que son verdaderamente angustiantes, aunado al aspecto físico que ostentan, un tanto variado de a como se les veía en la serie, que ofrecían una faz pálida, mientras que aquí parece que tienen heridas constantes que no terminan de cerrar producidas por los implantes. Su avance por la nave se hace inexorable, y los tripulantes, cuando son atrapados, piden misericordia a su capitán, que no puede hacer otra cosa que dispararles para evitar ese suplicio.

Se suele referir que cuando Star Trek ofrece un enemigo físico, real, al que asirse, los resultados son superiores. Aquí tenemos a la reina borg. Ya con anterioridad se le dio a los Borg una voz por medio de Locutus. Ahora se sacan de la manga el concepto de la reina, pero encaja muy bien con la continuidad y es coherente. Así, el concepto colmena que siempre se ha aplicado al colectivo se prolonga con la abeja reina, que es la mente de todos y, al tiempo, una mente unitaria. La reina intentar de nuevo seducir a Picard, para que se convierta de nuevo en Locutus y que sea su zángano. Pero también seduce, en cierta manera, a Data, ofreciéndole aquello que más anhela: humanidad. Si la labor de los Borg consiste en coger seres vivos y convertirlos en entes inorgánicos, aquí harán justo lo contrario, implantando a un androide nueva carne. Data se siente, sin duda, seducido, y siente placeres que nunca había experimentado[9]. Pese al buen resultado de la película, uno se pregunta qué hubiera salido siendo director de la misma David Cronenberg, cuyo concepto de la Nueva Carne, en películas como Videodrome (Videodrome, 1983), Crash (Crash, 1996) o eXistenZ (eXistenZ, 1999), resulta turbador y encaja muy bien con el tono de este film[10].

La intención al hacer esta película era hacer tanto una que los no seguidores habituales pudieran ver sin perderse como hacer una cinta genuinamente trek. Así se ha conseguido, y uno se pregunta por qué en otras ocasiones parece tan difícil conseguir el equilibrio entre una faceta y otra, o es despreciada una tanto en favor de la otra. Hay alusiones constantes a sucesos previos, pero son explicados con dos frases que dejan todo a las claras y no ancla la narración. Ya hemos referido con anterioridad algunos guiños a la continuidad, que se completan con otros elementos, como cuando los Borg van a entrar en la enfermería y la doctora Crusher enciende el sistema médico auxiliar, apareciendo Robert Picardo, que interpreta al Doctor en la serie Voyager. O también el pequeño cameo del teniente Reginald Barclay (interpretado por Dwight Schultz, famoso por El equipo A), y que ha aparecido como tal en cinco episodios de La nueva generación, así como en otros seis de Voyager y en la fan-movie de animación Borg War (2006), poniéndole voz.

Los instantes finales, cuando se produce en verdad el primer contacto, contienen una emoción incomparable. Un pequeño grupo de humanos, amontonados en una zona ruinosa, ven bajar del cielo una nave, algo que jamás habían visto. De ella descienden tres personajes vestidos con una especie de hábito con capucha, uno de ellos se descubre y comprobamos que son vulcanos. El recién llegado hace el saludo vulcano[11] y Cochrane intenta emularlo, pero no le sale. Así que le da la mano. Mientras los tripulantes de la Enterprise se teletransportan discretamente a la nave, en un rincón de un bar se inicia una charla que derivará en un nuevo destino para la raza humana.

 

Anécdotas

  • Títulos de rodaje: Star Trek: Renaissance / Star Trek VIII / Star Trek: Borg / Star Trek: Destinies / Star Trek: Future Generations / Star Trek: Generations II / Star Trek: Resurrection.
  • Título en México y Uruguay: Viaje a las estrellas: Primer contacto.
  • El vestuario de los Borg para esta película (mucho más elaborado que el que hasta ahora había aparecido en la serie) fue reaprovechado después para Star Trek: Voyager.
  • El vulcano que saluda a Cochrane se llama Solkar, y se supone es abuelo de Sarek y, por tanto, bisabuelo de Spock.
  • Había una escena con Avery Brooks, encarnando a Sisko, protagonista de la serie Star Trek: Espacio Profundo Nueve, encargando a Whorf que se hiciera cargo de la USS Defiant, pero se eliminó del montaje definitivo.
  • Para el papel de Cochrane fue considera Tom Hanks. El actor es muy fan de Star Trek, pero no pudo por estar comprometido ya.

  • James Cromwell interpreta a Zefram Cochrane, personaje que ya apareció en un episodio de la serie clásica titulado “Metamorphosis” (1967), interpretado ahí por Glenn Corbett. Antes de este, Cromwell interpretó a otros dos personajes diferentes en sendos episodios de La nueva generación (y también hizo otro en DS9). Después, interpretaría de nuevo a Cochrane en un pequeño cameo en el episodio piloto de la serie Star Trek: Enterprise titulado “Broken Bow” (2001).
  • En un momento determinado de la película se compara a Picard con el capitán Ahab, y este incluso recita algunas frases de la novela de Herman Melville. Patrick Stewart precisamente interpretó a Ahab en la excelente miniserie Moby Dick (Moby Dick, Franc Roddam, 1998).
  • La acción de este filme arranca en la fecha estelar 50893.5, es decir, el 22 de noviembre de 2373. Los hechos en el pasado transcurren entre los días 4 y 5 de abril de 2063.
  • Cada vez que aparece en pantalla algún borg, la partitura musical incluye sones con un instrumento electrónico denominado blaster beam. Ese mismo sonido se oía en la primera película de la saga cuando aparecía V’ger. ¿Intento de sugerir una relación entre ambas entidades?
  • Siguiente película de la franquicia: Star Trek: Insurrección (Star Trek: Insurrection, Jonathan Frakes, 1998).
  • Estrenada en Estados Unidos el 18 de noviembre de 1996 en una premier en Hollywood, y después masivamente el día 22. En España se estrenó el 17 de febrero de 1997.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Los Borg son una especie que apareció por primera vez en la serie. Inicialmente se consideró a los ferengi como los “enemigos máximos” de la Federación para la serie, pero cuando vieron que no tenían el suficiente empaque se buscó una nueva especie. Al principio, lo que luego serían los Borg era una especie insectoide, pero finalmente concibieron a estos seres mitad orgánicos mitad mecánicos. Aparecieron por primera vez en el episodio “Q Who?” de la segunda temporada, y luego en “The Best of Both Worlds”, episodio en dos partes que enlazaban la tercera y cuarta temporadas. Después aparecieron en más episodios de la serie, así como en las posteriores Star Trek: Espacio Profundo Nueve, Star Trek: Voyager, Star Trek: Enterprise y Star Trek: Picard. Amén de la presente película, claro.

[2] Zefram Cochrane apareció por vez primera (por orden de rodaje) en el episodio de la serie clásica “Metamorphosis”. Ahí se le definía como el inventor del motor warp, el que impulsa las naves más rápido que la luz. En un vuelo experimental había desaparecido, y es descubierto por la Enterprise del capitán Kirk, que en 2267 sigue vivo, y joven. Después, en diversos episodios de series, novelas y cómics se le han ido incorporando matices y sucesos a su biografía.

[3] Q surgió en el episodio piloto de La nueva generación, un ser omnipotente que puede ser rastreado en diversos capítulos de la serie clásica. Q reaparecería varias veces en su serie originaria, incluido el capítulo final, para cerrar el bucle. Y también ha aparecido en otras series, novelas, cómics, etc.

[4] Dixon Hill es un detective privado ficticio de mediados del siglo XX, un tanto al estilo de Philip Marlowe. Picard es muy amante de sus historias, y en varias ocasiones a lo largo de la serie ha vivido aventuras en el holodeck, como el soberbio episodio “The Big Goodbye”.

[5] Así pues, quien se proponga ver esta película y no conozca la serie entera, al menos debe verse ese capítulo, junto a otro que transcurre muy poco después, “Family”.

[6] David Hochman (22 de noviembre de 1996): «Holiday Movie Preview», en Entertainment Weekly. Archivado desde el original el 9 de julio de 2008. No pervive el link.

[7] El final de la temporada, con Picard convertido en Locutus y la Enterprise disparando, venía motivado, en parte, por problemas en las negociaciones con Patrick Stewart para que volviera en la próxima temporada. Durante un tiempo se pensó que los Borg hicieran una versión combinada entre Picard y Data, pero se vio muy complicado y con poca base argumental. El nombre de “Locutus” procede del latín, y significa “haber hablado” o “el que ha hablado”.

[8] Jonathan Frakes comenzó dirigiendo episodios de LNG, en total ocho, siendo el primero de ellos “The Offspring (1990)”. Después ha dirigido otras muchas series, incluidas de la franquicia, así Espacio Profundo Nueve, Voyager, Picard y Discovery, así como The Orville. En cine, después de debutar con la presente, solo ha hecho tres películas más, la siguiente entrega de Star Trek así como Clockstoppers (Clockstoppers, 2002) y Thunderbirds (Thunderbirds, 2004), con no demasiado éxito.

[9] Cuando la reina le pregunta qué tal es en el aspecto sexual, él responde “totalmente funcional”. Es una alusión al episodio tercero de la serie, “The Naked Now”, donde la tripulación queda intoxicada por una extraña enfermedad, y Tasha Yar le hace a Data esa misma pregunta, recibiendo tal respuesta. El tiempo que Data dice que lleva sin practicar sexo es el que hay entre ese episodio y esta película.

[10] David Cronenberg se ha declarado fan de la serie clásica. Ha aparecido como actor invitado en tres episodios de Star Trek: Discovery, y ha tenido tanto éxito que próximamente reaparecerá. En la serie, por cierto, fue polémico su uso de sus famosas gafas. “Es para parecer inteligente”, dice en una línea.

[11] Junto al saludo vulcano suele pronunciarse la frase “Larga vida y prosperidad”. Fue inventado por Leonard Nimoy, a partir de un gesto de diversas culturas judías, como la ortodoxa y la conservadora. El gesto de la mano es usado tradicionalmente por los Kohanim (sacerdotes hebreos), judíos de ascendencia sacerdotal, durante una ceremonia de bendición realizada durante el servicio de oración de ciertos días sagrados judíos. El saludo vulcano no estaba originalmente en el guion de «Amok Time», que decía que Spock caminaba hacia T’Pau seguido de un simple intercambio de saludos. Cuando habló con el director del episodio, Nimoy sugirió, citando ejemplos de otros saludos, como apretones de manos, saludos y reverencias, que tal vez los vulcanos se saludarían con el gesto judío que recordaba de su infancia, y el director accedió a hacerlo. El resto es historia.