Un obrero que trabajó en la famosa casa de Amityville se llevó del lugar diversos materiales. Después, quedó poseído y mató a su familia. Ahora, un padre alcohólico y su joven hija viven en una casa donde aquél trabajó. Un sacerdote, cuyo hermano,  también cura, murió exorcizando aquella casa, acude a avisarles, sin saber que la hija ya es víctima de la maldición.

Dirección: Mark Polonia. Producción: Polonia Brothers Entertainment. Productor ejecutivo: Rob Hauschild. Guion: Billy D’Amato. Fotografía: Lukas K. Reynolds. Música: John Rayl, Greg Stanina. Montaje: Mark Polonia. FX: Anthony Polonia (efectos de maquillaje). Intérpretes: Marie DeLorenzo (Amy Dukane), Jeff Kirkendall (padre Benna), James Carolus (Jeremy Dukane), Austin Dragovich (Robby), Steve Diasparra (padre Jonas), Kathryn Sue Young (Bonnie Dukane), Titus Himmelberger (fotógrafo), Yolie Canales (Mrs. Humes), Ken Van Sant (Charles Humes), Todd Carpenter (ladrón), Claire Young (hija), Samantha Young (hija)… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 78 min. color-B/N 1.78:1.

 

Antes que nada, sugiero al lector que, previo a la lectura del presente texto, acuda al que con anterioridad escribí para la película Sharkenstein (2016), y así se informe un tanto acerca del director de la presente, Mark Polonia. Bien, ahora que ya lo ha hecho, ya sabe con qué puede encontrarse. Rodadas ambas de seguido, es una buena muestra de las artes que domina nuestro hombre, que son ninguna. Puestos a comparar, sería incluso mejor la anterior, dado el tono desinhibido y sin pretensiones que aquélla muestra. Sin embargo, Amityville Exorcism (2017), estando igualmente mal realizada, tiene unas ambiciones excesivas y se toma a sí misma en serio.

Aquí tenemos una casa maldita por tener en su construcción unos cuantos tablones procedentes de la de Amityville. Sí, así de ridículo es el punto de arranque. Lo que sigue está al mismo nivel. Se nos presenta a una familia conformada por un padre alcohólico y una hija joven, con la cual está en constante enfrentamiento. La madre murió a causa de un accidente provocado en estado de embriaguez por el propio marido. La chica tiene un novio que en ocasiones les visita, pero el padre no lo ve con muy buenos ojos. En ese entorno, el mal comienza a manifestarse por medio de una presencia de un tipo vestido con un hábito rojo y una máscara del mismo color, y que hace aspavientos con las manos como si se tratara de un mago de tercera categoría.

Como protagonista hay un sacerdote de aspecto grimoso que ha estado hablando en la cárcel ―esa escena está rodada a base de primeros planos y fondo negro para eludir cualquier tipo de ambientación― con un asesino, un obrero que previamente estuvo en la casa de Amityville, y que de ese modo se contaminó. Ahora, la casa antes referida también está contaminada, y esa situación se comenzará a manifestar en la muchacha. El cura hacia allí se dirigirá con el fin de advertirles y, luego, exorcizar la casa y a la chica.

Con esos escasos mimbres se construye un film de alrededor de ochenta minutos. Para darle cierta apariencia, el director inunda todo con destellos de planos intercalados, tanto flashes de situaciones ya ocurridas como de imágenes como las subliminales que introdujo William Friedkin en El exorcista (The Exorcist, 1973), pero de mayor duración, con lo cual pueden distinguirse sin el menor problema, y por tanto pierden toda efectividad, máxime al tratarse de burdos planos de calaveras creadas por infografía. También recurre a trucos como acelerar o desacelerar la velocidad de proyección, o utilizar planos de encuadre abrupto, todo ello con el fin de otorgar cierta atmósfera o intensidad al conjunto. Todo ello es en vano, desde luego, pues es por completo incapaz de crear una narración potente con los elementos que maneja, los cuales se complementan con un reparto absolutamente desastroso, donde es difícil columbrar quién lo hace peor.

Así pues, ni como ejemplar sobre la temática de casas malditas, ni como muestra de cine de exorcismos, tiene la presente cinta el mínimo valor. De hecho, ni siquiera como simple película de terror o, más aún, como prototipo de obra cinematográfica dispone de la menor dimensión. Es un producto de consumo que abusa de la afición de unos compradores que no saben con lo que se van a encontrar al comprar este engendro.

 

Anécdotas

  • Estrenada en Estados Unidos, directamente en formato DVD, el 3 de enero de 2017.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: •

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra