Una mujer dirige una escuela para muchachos en la casa familiar heredada, en compañía de su marido, que es un déspota con todos. Una de las profesoras, que también sufre abusos por parte de ella, comienza a convencer a su compañera de que la mejor solución es matarle.

Dirección: John Badham. Producción: Aaron Rosenberg/Charles Lederer Productions, ABC Circle Films para American Broadcasting  Company (ABC). Productor: Aaron Rosenberg. Guion: Carol Sobieski, según la novela de Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Fotografía: Mario Tosi. Música: Billy Goldenberg. Montaje: David Rawlins. Diseño de producción: Boris Leven. FX: Cliff Wenger (efectos especiales). Intérpretes: Tuesday Weld (Vicky), Joan Hackett (Claire Elliott), Sam Waterston (Michael Elliott), Lucille Benson (Mrs. Turner), Michael Lerner (Jerry Steele), R. G. Armstrong (Mr. Turner), Ed Bernard (forense), William Turner (Mr. Griffiths), Lance Kerwin (Chip), Sandra Coburn, Rita Conde, Sam Henriot, John Levin, James A. Newcombe, Don Sparks, Jesse Vint, Pattie J. Barbosa, Daniel Selby… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1974. Duración y datos técnicos: 100 min. color 1.33:1.

     

John Badham es un director que, pese a haber tenido éxitos en el cine, tanto a nivel crítico como de público, inició su carrera en televisión; más adelante, cuando su estrella cinematográfica declinó, regresó al medio del que surgió. Nació el 25 de agosto de 1939 en Luton, Bedfordshire, en el Reino Unido, dado que su padre, militar del ejército norteamericano, estaba allí destinado, junto a su esposa, la actriz inglesa Mary Iola Badham (nacida Hewitt). Cuando John tenía dos años de edad su padre decidió regresar al hogar natal, en Birmingham, Alabama. La hermana de John, Mary, es la niña de la soberbia Matar un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, Robert Mulligan, 1962). En 1966, Badham trabajó como director de casting en la comedia de horror Let’s Kill Uncle (1966), de William Castle, protagonizada por su hermana, pero pronto pasó a televisión: fue productor asociado del episodio piloto de la serie Galería nocturna (Night Gallery, 1969-1973), y siguió trabajando en ese cometido un poco más hasta que entró en igual tarea dentro de la serie Los atrevidos: El senador (The Bold Ones: The Senator, 1970-1971), donde debutó como director con dos episodios y, a partir de ahí, comenzó a rodar tanto telefilmes como capítulos de diferentes series.

En el telefilm melodramático Sin rumbo fijo (No Place to Run, 1972) trabajó sin quedar acreditado, figurando como director Delbert Mann. Fue realizador de un puñado de episodios de Un sexto sentido (The Sixth Sense, 1972) y de Galería nocturna, y dentro de la colección de telefilmes fantásticos que brotó en los setenta fue responsable de ¿No es espantoso? (Isn’t It Shocking?, 1973). En 1976 saltó a la pantalla grande con la comedia deportiva The Bingo Long Traveling All-Stars & Motor Kings [tv: Los Bingo Long, equipo de estrellas, 1976], pero con la segunda logró su gran éxito, Fiebre del sábado noche (Saturday Night Fever, 1977). Coqueteó con el fantástico por medio de Drácula (Dracula, 1979), El Trueno Azul (Blue Thunder, 1983), Juegos de guerra (WarGames, 1983) y Cortocircuito (Short Circuit, 1986), y estuvo a punto de dirigir El mago (The Wiz, Sidney Lumet, 1978), La zona muerta (The Dead Zone, David Cronenberg, 1983), Ghost Dad [vd/tv: Ghost Dad, Sidney Poitier, 1990] y Dragonheart – Corazón de dragón (DragonHeart, Rob Cohen, 1996). En 1997 dirigió Incógnito (Incognito) y tras esta Badham regresó a televisión, donde, nuevamente, se puso con episodios de series y telefilmes. A lo largo de su carrera, tanto en cine como en la pequeña pantalla, se le distingue cierta atracción por el género criminal en sus diferentes variantes.

Angustia de un crimen / Asesinato en el Kinder Garden (Reflections of Murder, 1974) es una adaptación de la célebre novela del dúo Boileau-Narcejac La que no existía, que ha gozado de diversas adaptaciones (véase anecdotario), en especial la soberbia Las diabólicas (Les diaboliques, Henri-Georges Clouzot, 1955). A la hora de enfrentarse a una nueva versión (o remake) de un film mítico, caben dos posibilidades: verse el original, y confrontar luego la nueva versión, o prescindir de aquél y juzgar éste por sí mismo. Comoquiera que la película de Clouzot (y la novela de Boileau-Narcejac) la(s) tengo muy olvidada(s), he optado por comentar este telefilm tal cual, sin recurrir a referencias. Aunque, por lo que recuerdo, esta película incorpora el nuevo elemento de dos niños con cierta importancia en la trama: por un lado, el mayor, que parece estar enamorado de su profesora ―interpretado por Lance Kerwin, el muchachito de El misterio de Salem’s Lot / Phantasma II (Salem’s Lot, Tobe Hooper, 1979)―, y luego otro chaval, más pequeño, acusado variadamente de mentir, y que proporciona un final abierto a la historia, y acaso fantástico. Por lo demás, me suena que parte de la investigación policial, muy resumida (la visita a identificar el cadáver hallado en el mar) estaba mucho más extendida en la versión protagonizada por Sharon Stone.

Por lo demás, llama la atención que al frente de este telefilm se halle el productor Aaron Rosenberg, en tiempos productor del mítico ciclo de wésterns dirigidos por Anthony Mann y protagonizados por James Stewart, y que finalizó su carrera cinematográfica con la risible cinta licantrópica El niño que lloraba al hombre lobo (The Boy Who Cried Werewolf, Nathan Juran, 1973). En televisión, Rosenberg había producido la mítica serie Daniel Boone (Daniel Boone, 1964-1970), y luego se hizo cargo de un grupo de unos pocos telefilmes, siendo este el último.

Y, ciertamente, este tiene un aspecto más bien cinematográfico, con pocos de los vicios televisivos que solían teñir las producciones de esa índole de esa época. Hay muy pocos zooms, y los que hay están empleados con sentido de la narración; los fundidos a negro se aprovechan en los momentos en que acaba una escena, y no para crear un anticlimático clímax y meter los anuncios. Inclusive Badham se contagia de cierta moda del cine de los setenta, como meter flou en las imágenes y dar un aire como irreal a todo. Fue una costumbre que se aplicó a todo tipo de cine, no solo al fantástico, y resulta un poco incómodo para distinguir con claridad a las imágenes, y no siempre resulta adecuada para el tono de lo que se cuenta. Aquí, ciertamente, ayuda a crear un ambiente extraño, potenciado por el entorno en que se ubica la acción, una escuela antigua sita en una isla a la que solo se puede llegar en ferry. En el lugar hay una piscina abandonada, sucia, siempre cubierta por las hojas del otoño que otorga un ambiente de podredumbre a todo, piscina que, por lo demás, tendrá una gran importancia en el aspecto narrativo de la cinta, y que crea un clima opresor.

Otro de los platos fuertes de la obra se aplica a su muy sólido reparto. Como secundarios, amén del chaval referido, tenemos a dos excelentes actores característicos, que siempre otorgan solidez allá donde se incorporan, Michael Lerner y R. G. Armstrong. Y el trío protagonista, por supuesto. Ellas son Tuesday Weld y Joan Hackett, con un trabajo de peluquería que las hace parecer, respectivamente, Ellen Burstyn y Mia Farrow. Y él es Sam Waterston, un simpático actor que, por lo general, siempre incorpora personajes positivos, y que aquí es un repugnante déspota, que nada más aparecer se granjea el desprecio de todo espectador. Los tres están realmente excelentes en sus cometidos, destacando en especial Tuesday Weld en su rol de esposa maltratada, en una época en que esa temática no era excesivamente tratada. Aquí se presenta dócil, sumisa y siempre tendente a intentar perdonar a su despreciable marido; incluso cuando lo está intentando drogar para acabar con él todavía duda y le plantea las posibilidades de arreglar todo, derramando una y otra vez el whisky drogado. Véase el momento, incluso, en que elimina una pelusa de la chaqueta de él, siempre atenta, siempre amable.

Otro elemento que recuerdo perfectamente de la película francesa, y que aquí se repite, es el momento final en la bañera, cuando el marido se saca los ojos y descubre al espectador la farsa de todo. Por lo que recuerdo, toda esa escena es idéntica, pero es que es insuperable, y el golpe de efecto final es el que proporciona los momentos más escalofriantes de una escena cumbre. El aspecto de Waterston, además, con los ojos en blanco, es terrorífico, y acaso uno de los momentos cumbre de la televisión en ese sentido. Badham dirige todo con elegancia, sencillez, y ese tono de drama costumbrista hogareño inicial ayuda a proporcionar un intenso contraste para los momentos que luego seguirán en este muy apreciable telefilm.

 

Anécdotas

  • Título de rodaje: Diabolique II.
  • Rodada en la localidad de Victoria, Columbia Británica, en Canadá, así como en diversos lugares del estado de Washington, Estados Unidos, como Port Angeles y Seattle, con los Coleman Ferry Dock y el Alaskan Way Viaduct de esta última localidad. También en los 20th Century Fox Studios.
  • El libro tuvo una adaptación al teatro con la obra norteamericana Monique (1957), un drama en dos actos, adaptado por Dorothy y Michael Blankfort.
  • Otras adaptaciones de la novela:

Las diabólicas (Les diaboliques, Henri-Georges Clouzot, 1955) [Francia].

Encrucijada de horror (The Corpse, Viktors Ritelis, 1971) [Reino Unido].

La grande collection: “Les démoniaques” (Pierre Koralnik, 1991) [Francia, Suiza; episodio serie TV].

Krug obrechyonnykh (Yuri Belenky, 1991) [URSS].

La casa de los secretos (House of Secrets, Mimi Leder, 1993) [EEUU; telefilm].

Diabólicas (Diabolique, Jeremiah S. Chechik, 1996) [EEUU].

  • Exhibido en la televisión norteamericana por vez primera el 24 de noviembre de 1974. En España se emitió el domingo 10 de julio de 1977, como Angustia de un crimen, dentro del espacio «Estrenos TV» a las 22:25. También se editó en formato vídeo, con el título de Asesinato en el Kinder Garden, por parte de I.V.S. (Internacional Video Sistemas) en 1979.

 

Bibliografía

Las diabólicas (La que no existía); por Boileau-Narcejac [Pierre Boileau y Thomas Narcejac]; traducción de Alfredo Crespo. Barcelona: Planeta, 1985. Colección: Bestsellers; nº 18 – Serie negra. T.O.: Celle qui n’était plus (1952).

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra