Una expedición extraterrestre está en misión en la Tierra, recogiendo muestras vegetales. Por accidente, uno de sus integrantes queda olvidado cuando la nave ha de partir con urgencia ante la aparición de intrusos. El pequeño alienígena, buscando ocultarse, acabará llegando al cobertizo de una zona residencial donde un muchacho, Elliot, trabará contacto con él.

Dirección: Steven Spielberg. Producción: Universal Pictures, Amblin Entertainment. Productores: Kathleen Kennedy, Steven Spielberg. Productora asociada: Melissa Mathison. Guion: Melissa Mathison. Fotografía: Allen Daviau. Música: John Williams. Montaje: Carol Littleton. Diseño de producción: James D. Bissell. FX: Carlo Rambaldi (diseño de E.T.), Industrial Light & Magic (efectos visuales). Intérpretes: Dee Wallace (Mary), Henry Thomas (Elliott), Peter Coyote (Keys), Robert MacNaughton (Michael), Drew Barrymore (Gertie), K. C. Martel (Greg), Sean Frye (Steve), C. Thomas Howell (Tyler), Pat Welsh (E.T., voz), Erika Eleniak (chica guapa), Harrison Ford (director del colegio, en escena descartada), David M. O’Dell, Richard Swingler, Frank Toth, Robert Barton, Michael Darrell, David Berkson, David Carlberg, Milt Kogan, Alexander Lampone, Rhoda Makoff, Robert Murphy, Richard Pesavento, Tom Sherry, Susan Cameron, Will Fowler Jr., Barbara Hartnett, Diane Lampone, Mary Stein, Mitch Suskin, Kevin Jessup, Anne Lockhart, Debra Winger… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1982. Duración y datos técnicos: 115 min. / 120 min. (versión extendida) color 1.85:1.

Cuando Steven Spielberg se hizo cargo de E.T. – El extraterrestre (1982) acababa de dirigir En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981) y estaba en lo más alto de su fama como director comercial –tras el revés que supuso 1941 (1941, 1979) –. Lejos estaba aún, sin embargo, de que se le reconociese su talento como director, salvo por la magistral Tiburón (Jaws, 1975), que siempre fue saludada como una gran obra. De hecho, parece que Spielberg da un paso hacia delante y dos hacia atrás consecutivamente, en lo que a reconocimiento autoral y de talento se refiere.

 

Este mismo E.T. es una muestra de ese ninguneo de que es objeto por gran parte de la crítica e incluso de la cinefilia. Parece ser que buscar las emociones, que realizar un acercamiento narrativo de carácter familiar, esté reñido con la calidad artística. Y eso que, incluso, entre su ámbito profesional, E.T. fue saludada como innovadora, en lo que se refiere a su tratamiento de la fotografía nocturna, que suponía un paso más adelante con respecto a lo que hizo en la similar Encuentros en la tercera fase (Close Encounters on the Third Kind, 1977).

La película, por supuesto, es el enésimo análisis de la familia desestructurada tan cara al cine de Spielberg. Aquí tenemos a Mary, la madre, y tres hijos, Michael, Elliott y Gertie; el padre los abandonó muy poco tiempo atrás, para irse con otra mujer a México, y todos están aún intentando que esa herida cicatrice. Gertie es aún demasiado pequeña para comprender todo, y Michael está empezando a llegar a un estado de cierta madurez para asimilar las circunstancias. Elliott, sin embargo, está en el medio, y se siente algo solo y desubicado en una familia donde la madre se encuentra demasiado ocupada y su hermano mayor lo trata con displicencia. En ese entorno, Elliott establecerá contacto con un ser que se sentirá unido emocionalmente a él; la pérdida de su padre y la desatención del resto de su familia originará que Elliott alcance un estado de empatía única con E.T., a tal punto que, como dice Michael, Elliott siente los sentimientos de E.T., de ahí el simpático episodio de la borrachera de ambos, con homenaje incluido a El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), para poner sobre el tapete por enésima vez lo mucho que Spielberg debe al gran John Ford. Añadamos que la idea del film parte de un amigo imaginario alienígena que Spielberg se inventó en 1960, cuando sus padres se divorciaron, y lo ubicó como un hermano en un entorno en el cual él era hijo único.

Se ha aludido en diversas ocasiones la lectura cristiana de la película. Spielberg declaró que todo no fue sino mera casualidad. Sin embargo, si se analiza a fondo, las semejanzas son inequívocas. Tal como en el clásico Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951), de Robert Wise, aquí tenemos a un ser venido del cielo que se rodea de algunos “discípulos”, realiza determinados milagros –cura un corte del dedo de Elliott, hace levitar algunos objetos, devuelve la vida a una planta–, muere, resucita y retorna a los cielos; aparte de ello, la escena en que E.T. sale de la ambulancia y se presenta ante los amigos de Michael ofrece una irrebatible apariencia de Cristo, con los brazos desplegado en actitud beatífica y una túnica (en realidad una sábana) cubriendo su cuerpo. Y el propio póster de la película alude a la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, poniendo el dedo de E.T. en la posición del de Dios.

 

Paralelamente a todo ello, se va desplegando lo más importante, la relación de amistad que se irá estableciendo entre Elliott y E.T., condicionada por la confianza mutua, y que llegará a tal punto que ambos, como si fuesen hermanos siameses, comparten sensaciones y sufrimientos. Spielberg narra la mayor parte de la película con la cámara a la altura de un metro aproximado, para asemejarlo al punto de vista de un niño; al mismo tiempo, la única persona adulta a la que se verá el rostro, aunque hasta bien avanzada la trama, será la madre. Los cazadores de extraterrestres son siluetas inquietantes que se mueven en la noche, y del principal líder de estos veremos destacado únicamente un manojo de llaves (de ahí su apelativo, Keys, que nunca es pronunciado en el film).

Esos cazadores de extraterrestres son retratados como el peligro por la forma en que, como se ha dicho, son identificados. Al inicio son siluetas que resaltan en la bruma y que proyectan difusos haces con las linternas, como si fuesen largas espadas de luz. La incursión de estos en casa de la familia protagonista está rodada como si fuese una película de terror. Es impresionante el plano del científico enfundado en un traje protector, semejándolo a un astronauta, entrando por la puerta principal –la cotidianidad violentada por lo anómalo–, seguido de otro que irrumpe desde la cocina empujando una cortina, y el plano del otro “astronauta” entre las persianas… Todo ello, amén de incrementar esa sensación, es un auto-guiño a Encuentros…

El clímax de la película ha pasado a las antologías con justicia, y en esos instantes la magistral composición musical de John Williams se desata. De hecho, Williams tenía problemas con la parte final. Por último, Spielberg le dijo que lo orquestase al modo de una representación sinfónica; una vez hecho, el director montó las escenas adecuándolas a la música, consiguiendo con ello una de las escenas más prodigiosas en lo que a sincronización del tempo se refiere.

E.T. es, indudablemente, una película infantil, tierna y sentimental. Es, también, un gran film, relatado de forma portentosa por uno de los mejores realizadores con que cuenta el cine norteamericano en la actualidad, y que, toque el tema que toque, pone en evidencia su gran sabiduría narrativa, su capacidad para la composición, la penetración en las interioridades de los personajes y el reflejo de un mundo propio y unipersonal.

 

Anécdotas

  • Títulos de rodaje: A Boy’s Life / E.T. and Me.
  • En 1983 fue galardonada con sendos Oscar en la categoría de música, efectos visuales, efectos de sonido y edición de sonido, y con candidaturas a las de película, director, guion, fotografía y montaje. Ese mismo año, la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films la galardonó como mejor película de ciencia ficción, guion, música, efectos especiales y póster, y gozó candidaturas en director, actor (H. Thomas) y actriz secundaria (D. Wallace). En los BAFTA ganó a la mejor partitura, y tuvo candidaturas en película, director, guion, fotografía, montaje, maquillaje, diseño de producción, sonido, efectos visuales, y debut (tanto Drew Barrymore como Henry Thomas). En los Globos de Oro ganó a mejor película dramática y música, y tuvo candidaturas en director, guion y revelación masculina (H. Thomas). En los Fotogramas de Plata ganó a mejor película extranjera. En los Premios Sant Jordi fue galardonada como mejor película infantil. En los Hugo fue nominada a mejor representación dramática.
  • En 1994 fue registrada en la National Film Preservation Board.
  • En las audiciones, Henry Thomas, para expresar tristeza, pensó en la muerte de su perro, e hizo llorar a Spielberg. Le contrató al momento.
  • La cara de E.T. fue modelada a partir de Einstein, el poeta Carl Sandburg y un perro pog o carlino.
  • El comunicador de E.T. realmente funcionaba, y fue construido por Henry Feinberg, un experto en ciencia y tecnología. Durante el estreno del film este elemento fue motivo de gran guasa entre los críticos que despreciaban el género.
  • En 2002 Spielberg realizó un nuevo montaje de la película, añadiendo cinco minutos, retocando digitalmente algo las expresiones de E.T. y, en especial, en un detalle polémico, eliminó las armas de los policías y las reemplazó por walkie talkies. Hoy día Spielberg se arrepiente de ese detalle.

  • Spielberg declaró en una entrevista que E.T. es una criatura vegetal, y que no es ni macho ni hembra.
  • El concepto original era mucho más oscuro, con una familia acosada por un alienígena, y titulado Night Skies, que debía dirigir Ron Cobb, escribir John Sayles y con efectos de Rick Baker. Cuando cambió el concepto, la idea de la familia acechada fue reciclada para Poltergeist.
  • El papel de la madre fue ofrecido a Shelley Long, pero esta ya había firmado para otra película. Para el papel de Gertie tuvo una audición Juliette Lewis. Corey Feldman iba a haber aparecido como otro personaje, pero en las reescrituras del guion desapareció su cometido.
  • El gran director indio Satyajit Ray declaró que E.T. era un plagio de un proyecto suyo, escrito en 1967 y titulado The Alien. La idea la desarrolló con Arthur C. Clarke y la intentó vender a Estados Unidos, protagonizada por Marlon Brando y Peter Sellers. Cuando se estrenó la película de Spielberg Clarke apoyó la demanda (moral) de Ray. No se tomaron acciones legales. En todo caso, existe una película británica titulada Supersonic Saucer (1956), de S. G. Ferguson, con un parecido asombroso con E.T.
  • También en 1984, una corte federal acogió la acusación de plagio por parte de la autora teatral Lisa Lichtfield, que alegaba que Spielberg había copiado su obra de un acto Lokey from Maldemar como base para el film, y le pedía una indemnización de 750 millones de dólares. La mujer perdió la demanda.

  • Los médicos y enfermeras que al final atienden a E.T. son realmente profesionales. Tanto sus diálogos como acciones son auténticos en esas circunstancias.
  • Spielberg rodó el film por orden cronológico, con el fin de que los actores fueran implicándose emocionalmente. En la escena final, todas las reacciones son auténticas.
  • Spielberg y Mathison se plantearon una secuela, titulada, Nocturnal Fears, donde Elliott y sus amigos son secuestrados por alienígenas y E.T. debía ir en su ayuda. Averiguaríamos que el nombre de E.T. es Zreck, y que su especie está en guerra con otros extraterrestres.
  • Existen diversos “remakes” de la película: Badi (1983), de Zafer Par [Turquía]; El E.T.E. y el OTO (1983) de Manuel Esteba [España]; Homoti (1987), de Müjdat Gezen [Turquía].
  • Estrenada en Estados Unidos el 11 de junio de 1982. En España se estrenó el 6 de diciembre.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: *****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra