El conde Leopoldo De Karnstein está a punto de casarse con su prometida Georgia, por lo cual en su castillo de Italia se reúne un grupo de invitados, entre los cuales se encuentra su prima Carmilla, procedente de Austria. En la región se cuenta la leyenda de que los antecesores de los Karnstein eran vampiros, pero que todos fueron destruidos salvo a Mircalla, que es el vivo retrato de Carmilla. Durante un espectáculo de fuegos artificiales, la cripta donde yace Mircalla resulta abierta por una explosión y Carmilla entra en ella…

Dirección: Roger Vadim. Productor: Raymond Eger para Documento Film, Films EGE. Guion: Roger Vadim, Roger Vailland, según argumento de Claude Brulé, Claude Martin, basado en la novela Carmilla de J. Sheridan Le Fanu. Fotografía: Claude Renoir. Música: Jean Prodromidès. Montaje: Victoria Mercanton, Maurizio Lucidi. Dirección artística: Jean André, Robert Guisgand. Intérpretes: Mel Ferrer (Leopoldo De Karnstein), Elsa Martinelli (Georgia Monteverdi), Annette Vadim (Carmilla), Alberto Bonucci (Carlo Ruggieri), René-Jean Chauffard (Dr. Verari), Gabriella Farinon (Lisa), Serge Marquand (Giuseppe), Edith Arlene [Edith Peters], Peters Catalano, Nathalie LeForet, Carmilla Stroyberg, Marc Allégret, Giovanni Di Benedetto, Renato Speziali… Nacionalidad y año: Francia, Italia 1960. Duración y datos técnicos: 87/74 min. color-B/N 2.35:1.

     

En tiempos, Roger Vadim (1928-2000) gozó de un gran prestigio como artista, en el sentido más académico del término, y su cine estaba considerado el más sublime ejemplo de erotismo refinado. Sin embargo, con el paso del tiempo, la crítica lo puso en su auténtico lugar, que es más bien bajo, y su obra es hoy día valorada como un risible ejemplo de pedantería burda y erotismo chabacano, con metáforas tan toscas como grifos manando y otros símbolos fálicos de ese talante.

En determinado momento mostró interés por el clásico Carmilla de Le Fanu y, a partir de ahí, se le consideró un experto en el vampirismo, recopilando (o eso se pretendía hacer creer) una antología temática inclusive, excelente por otra parte[1]. En realidad, su interés por la novela de Le Fanu proviene de sus obvias connotaciones lésbicas, elemento siempre inherente en su cine y en su vida real, y que aquí le servía una vez más para ofrecer sus relamidas composiciones.

Por supuesto que, dadas las circunstancias, lo que impera en el film es la presencia de las dos bellas féminas de la función, Elsa Martinelli como Georgia Monteverdi y Annette Vadim como Carmilla. Tal como su apellido desvela, Annette era la nueva pareja, así como también nueva musa artística, tras divorciarse de Brigitte Bardot en 1957, del director de Y Dios creó a la mujer (Et Dieu… créa la femme, 1956). De la danesa nacida como Annette Susanne Strøyberg, por cierto, se separaría el mismo año en que rodaban esta película. En todo caso, cabe resaltar que ambas vedettes lucen en el film totalmente inexpresivas, y es que, viendo la obra, queda evidente la enorme incapacidad de Vadim en la dirección de actores; quien mejor está en toda la cinta es Mel Ferrer, un intérprete que nunca había destacado demasiado, pero que al menos hace uso de su experiencia adquirida en Hollywood (véase cómo saca adelante una escena tan ridícula como cuando finge que está pescando).

Famosa es la escena onírica que adorna la película, y que está considerada con justicia todo un desastre. Rodada en blanco y negro con insertos de color, da la impresión de que Vadim intentaba emular nada menos que a Carl Theodor Dreyer y su La bruja vampiro (Vampyr, 1931), otro acercamiento esquinado a la obra de Le Fanu. Rodado el film en 1960, el año en que, en cierto modo, se inauguraba el terror gótico italiano con La máscara del demonio (La maschera del demonio), de Mario Bava, esta co-producción entre Francia e Italia no puede adscribirse a ese movimiento.

En todo caso, su enorme belleza estética viene derivada del concurso en la fotografía de un genio como Claude Renoir, sobrino del director Jean Renoir y, por tanto, nieto del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir. De similar modo al que su abuelo usaba los pinceles Claude usa la cámara, y otorga al film una plástica embelesadora, de hermosos tonos pastel, que en ocasiones recuerda el trabajo que hizo para su tío en Elena y los hombres (Elena et les hommes, 1956). Ello se une al matiz decadente que Vadim aplica de forma inconsciente a la película, que contrapone lo antiguo con lo moderno, lo marchito (esas flores que mueren al ser tocadas por un vampiro) con lo eterno. En su globalidad, estos elementos originan que, sin ser la gran obra que el realizador pretende, sí sea una cinta curiosa, atractiva y en cierto modo atípica, y que merece una atención al cinéfilo estudioso de la cinematografía vampírica.

 

Anécdotas

  • Título italiano de co-producción: Il sangue e la rosa.
  • Título anglosajón: Blood and Roses.
  • El papel de Conde Karnstein estuvo previsto inicialmente para Christopher Lee.
  • La desastrosa copia emitida años atrás por Tele5 en España fue la versión norteamericana, atrozmente doblada y con el formato panorámico amputado.
  • El montaje norteamericano, que elimina 13 minutos, omite el prólogo y el epílogo, donde el profesor cuenta la historia de Carmilla, así como casi todas las escenas entre Martha y Marie (las repelentes niñas), y el final es totalmente diferente; además, añade una voz en off de Mircalla ofreciendo explicaciones del todo superfluas.
  • La reciente (e inencotrable) edición en DVD francesa está completa, salvo por la escena onírica, que está re-editada y eliminada en gran parte.
  • Estrenada en Francia el 14 de septiembre de 1960, y en Italia el 18 de enero de 1961.

Bibliografía

  • LE FANU, Sheridan: “Carmilla”; traducción de Juan Antonio Molina Foix. En Vampiras. Antología de relatos sobre mujeres vampiro. Madrid: Valdemar, 1999. Colección: El Club Diógenes; 115. Traducción de: Carmilla (1872).

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

[1] Sorprendentemente, hay edición española y todo: Vampiros entre nosotros; recopilación de Ornella Volta y Valerio Riva; introducción de Roger Vadim; traducción de María Mansilla y A. Lupo Canaleta. Barcelona: Plaza & Janés, 1963. Hasta tuvo diversas reediciones y todo. Véase también Vampiros; traducción de Pedro Baquedano. Barcelona: Paneuropea de Ediciones y Publicaciones, 1974; esta ofrece algunos relatos ausentes en la anterior edición, pero a su vez faltan otros.