El doctor Knox enseña anatomía a sus estudiantes, pero para ello necesita cadáveres con los cuales realizar prácticas. De vez en cuando algunos individuos le aprovisionan de cuerpos en no demasiado buen estado, pero un día Burke y Hare le traen un cadáver reciente, proveniente de un inquilino de Burke que acaba de morir. Cuando estos ven un negocio fácil se dedicarán a matar para proveer al profesor.

Dirección: John Gilling. Producción: Triad Productions para Regal Films International. Productores: Robert S. Baker, Monty Berman. Guion: John Gilling, Leon Griffiths, según una historia de J. Gilling. Fotografía: Monty Berman. Música: Stanley Black. Montaje: Jack Slade. Dirección artística: John Elphick. FX: Jimmy Evans (maquillaje). Intérpretes: Peter Cushing (Dr. Robert Knox), June Laverick (Martha Knox), Donald Pleasence (William Hare), George Rose (William Burke), Renee Houston (Helen Burke), Dermot Walsh (Dr. Geoffrey Mitchell), Billie Whitelaw (Mary Patterson), John Cairney (Chris Jackson), Melvyn Hayes (Jamie el bobo), June Powell (Maggie O’Hara), Andrew Faulds (inspector McCulloch), Philip Leaver (Dr. Elliott), George Woodbridge (Dr. Ferguson), Garard Green, Esma Cannon, Geoffrey Tyrrell, George Bishop, Beckett Bould, George Street, Michael Balfour, Steven Scott, Raf De La Torre, Ian Fleming… Nacionalidad y año: Reino Unido 1960. Duración y datos técnicos: 95 min. B/N 2.35:1.

 

«Esta es una historia de depravación y crimen.

No pedimos disculpas a los muertos.

Todo es verdad».

Durante el siglo XIX, la localidad británica de Edimburgo era uno de los principales centros de estudios anatómicos de Europa. En aquellos tiempos, los médicos que se dedicaban a la disección de cadáveres para esos trabajos debían valerse de los cuerpos de los criminales que la ley ajusticiaba, y en ocasiones, parece ser que los delitos no eran perseguidos con la cantidad requerida para poder efectuar esas operaciones con la periodicidad necesaria. También se podía recurrir a las personas que morían en prisión, se suicidaban o que eran expósitos o huérfanos y, por tanto, nadie reclamaba, pero aun así no era suficiente. Esa escasez de materia prima incitó la existencia de unos individuos conocidos como «hombres de la resurrección» o «resucitadores», que se dedicaban a profanar tumbas para robar los cadáveres enterrados y vendérselos a médicos que no se preocupaban mucho del origen de esos cuerpos.

Una lección de anatomía

William Burke (1792-1829) y William Hare (se duda si nació entre 1792 y 1804, y su fecha de muerte se desconoce) eran dos amigos que vivían en Edimburgo durante el período de principios de siglo. Hare tenía una casa de huéspedes [en la película es Burke quien la tiene], y cuando uno de sus inquilinos falleció, lo comentó con Burke, y decidieron vendérselo al doctor Robert Knox (1791-1862), prestigioso anatomista del lugar. Un par de meses después, un inquilino padecía fiebre y, temiendo que otros ocupantes abandonaran el local y, por tanto, perdieran ingresos económicos, decidieron matarlo, y después vendieron de nuevo el cuerpo a Knox. Al ver que ahí existía un pingüe beneficio, siguieron con los asesinatos, que acontecieron entre noviembre de 1827 y noviembre de 1828, hasta que, finalmente, fueron descubiertos. Sin embargo, no había suficientes pruebas, así que a Hare se le ofreció inmunidad por acusar a su amigo, y de ese modo confesó dieciséis muertes, de las que Burke fue acusado culpable, mientras que a Hare se le liberó. Burke fue ejecutado en la horca, su cadáver diseccionado y su esqueleto exhibido en el Museo Anatómico de la Escuela de Medicina de Edimburgo, donde, aún a día de hoy, permanece. Tras la liberación de Hare se le ayudó a salir de la ciudad disfrazado. Fue reconocido y a punto de ser linchado, pero de nuevo con el auxilio de la policía logró escapar, indicándosele que se dirigiera a la frontera. Nunca más se supo de él. En cuanto a Knox, se negó a hacer públicos sus tratos con Burke y Hare, pero fue exonerado por una comisión de investigación. Sin embargo, el desprestigio lo persiguió y hubo de abandonar su cargo, así como la ciudad.

Retratos de Burke y Hare

Por supuesto que semejante caso no podía pasar desapercibido al mundo del arte. El relato “El ladrón de cadáveres”[1] (“The Body Snatcher”, 1884), de Robert Louis Stevenson, se inspira notoriamente en él, y el hecho es narrado en el último capítulo de las Vidas imaginarias (Vies imaginaires, 1896) de Marcel Schwob; la escritora nacida en Edimburgo Elizabeth Byrd lo ha empleado en dos de sus novelas,  Rest Without Peace (1974) y The Search for Maggie Hare (1976). Inclusive David Paterson, ayudante de Knox, contactó con Walter Scott para informarle del caso y para ver si desearía plasmar los sucesos en forma literaria, pero el escritor no mostró interés en ello. En cine y televisión, desde luego, también hubo aportaciones, y el lector puede consultar el anecdotario que sigue a las presentes líneas.

Una versión poco conocida del «mito» es The Greed of William Hart (1948), de Oswald Mitchell, filme británico que contó con guion de John Gilling, un año antes de que este debutara como director con A Matter of Murder, si bien continuó escribiendo para otros realizadores durante un tiempo. Robert S. Baker y Monty Berman eran una pareja de productores que debutaron precisamente en 1948 con la comedia Date of Dreams. Durante un tiempo se dedicaron a muy diversos géneros, y en alguna de sus películas ya participó John Gilling como director, como en el policial Tres pasos hacia la horca (3 Steps to the Gallows, 1953). La incursión de la Hammer en el género del terror, y su consiguiente éxito, les indujo a tocar también la materia, y así aportarían títulos como La sangre del vampiro (Blood of the Vampire, Henry Cass, 1958), The Trollenberg Terror (Quentin Lawrence, 1958) o Jack the Ripper (1959), ya dirigida por ellos mismos, y todas contando con guion del hammeriano Jimmy Sangster. Baker y Berman tenían conformada la compañía Tempean Films, con la cual habían producido precisamente las tres referidas, pero para llevar a efecto La carne y el demonio (The Flesh and the Fiends, 1960) fundaron Triad Productions junto a Gilling. Como protagonista se decidieron por Peter Cushing, en la primera película de terror que el actor hacía fuera de los estudios Hammer.

    

Cuando Gilling había escrito The Greed of William Hart, la British Board of Film Censors exigió que se eliminaran todas las referencias a los asesinos de la vida real, por lo que el guionista se vio obligado a cambiar el nombre de los criminales y varios otros personajes clave. Ahora, sin embargo, podía mantenerlos, aunque seguían prohibiendo usar los nombres de Burke y Hare en el título, por lo cual se inventaron ese apelativo tan poético. Además, John Trevelyan, censor jefe de la junta, se citó con Baker para discutir diversas «secuencias potencialmente ofensivas»[2], aunque al final la película se aprobó sin cortes aunque, eso sí, con una calificación X.

Para esta película se utilizó el guion antiguo de Gilling, y para crear las suficientes diferencias con el fin de que la presente no pareciera un calco de la otra, se contrató a otro guionista, Leon Griffiths, para efectuar los cambios oportunos, si bien cabe referir que el resultado final (y sin conocer la película previa) se mantiene fiel a lo que se sabe del caso real, salvo ciertos elementos, como que Knox estaba casado, o la muerte final de Hare. Esta sería la primera de la escasa labor cinematográfica de Griffiths, que ese mismo año debutaría en televisión. Más adelante, el escritor volvería a colaborar con Baker y Berman en Los caballeros del infierno (The Hellfire Club, 1961) y El secreto de Montecristo (The Treasure of Monte Cristo, 1961), también dirigidas por ellos.

Más adelante, Peter Cushing comentaría en su autobiografía:

Ahora me parece que Knox y Frankenstein tienen mucho en común. Las mentes de estos hombres excepcionales estaban impulsadas por un solo deseo: indagar en lo desconocido. Adelantados a su tiempo, como la mayoría de los grandes científicos, su trabajo y sus motivos fueron incomprendidos[3].

Con una excelente fotografía en blanco y negro y formato panorámico, debida al propio Monty Berman, que solía actuar en esa labor, el film recrea de forma admirable el ambiente de la época, a través del vestuario y los decorados. El doctor Knox es un hombre de ciencia que tiene el ojo puesto en el futuro, que busca la evolución de los conocimientos. Sin embargo, para ello recurre a una hipócrita doble moral, donde el fin justifica los medios, no importándole la muerte de gente «inferior» con el objetivo de que la ciencia avance. Queda claro que Knox sabe muy bien el origen de los cadáveres (es de una inteligencia muy superior al resto de los personajes), pero se engaña a sí mismo, mirando hacia otro lado y no queriendo ser consciente de la realidad.

La carne y el demonio muestra dos mundos claramente diferenciados. Por un lado tenemos la alta sociedad de Edimburgo en aquellos años, gente elegante y, por supuesto, con una moral intachable, en apariencia. Y por otro lado tenemos los bajos fondos, que es miseria y depravación, en teoría. Pero existen elementos que se filtran de uno a otro, interconectándolos. Por un lado, la hipocresía campa dentro de esa alta sociedad; Knox lo es, pero también señala esa condición a sus colegas, un grupo de mediocres que se creen por encima de los demás, cuyas capacidades médicas son pésimas y no les importa los perjuicios que causan, mientras estén ubicados en su alta posición.

Los bajos fondos, por otro lado, no son tan oscuros como podría parecer al principio. Hay gente que busca sobrevivir del modo que puede, como el pobre Jamie, un muchacho retrasado[4], o las propias prostitutas. Eso sí, Burke y Hare son el símbolo de la abyección, crueles y despiadados, que de forma constante están humillando y molestando a Jamie. Ellos son el elemento que une los dos mundos, representando la podredumbre de ambos. También tenemos dos historias de amor paralelas: en el grupo de los «favorecidos» tenemos al doctor Geoffrey Mitchell y a Martha, ayudante y sobrina de Knox, respectivamente; y por otro lado están Chris, un torpe y atolondrado estudiante, y Mary[5], una prostituta que, por unos instantes, busca esa relación con el chico para huir del mundo al que está abocada, hasta comprobar que no puede escapar a él. El encuentro de las dos parejas junto al lago deja claras las diferencias entre ambas realidades.

Otros de los ejes que conecta ambos mundos, desde luego, es el doctor Knox, de ahí que él sea el único que hace tratos con Burke y Hare sin mostrar escrúpulos (los demás les tratan con distanciamiento, incluida la esposa de Burke, pese a todo lo que parece apoyarle). Knox se siente por encima del Mal y del Bien, y solo importan sus propios objetivos. Eso le asemeja, tal como declaró Cushing, con el doctor Frankenstein. De hecho, hay planos donde podemos creer que estamos viendo al barón de las películas de la Hammer. Peter Cushing, por supuesto, efectúa una interpretación colosal, midiendo en todo momento las reacciones y miradas de su personaje, para dar a entender su doble moral, todo aquello que late en su interior.

En todo caso, esta película es la clara prueba del gran nivel que tenía la escuela interpretativa británica. No solo Cushing está estupendo, sino que prácticamente todo el reparto brilla a gran altura. Repugnantes son Donald Pleasence y George Rose[6], como Hare y Burke. La pareja conformada por Chris y Mary también ofrece un gran nivel; el actor que encarna al chaval, John Cairney, resulta un galán atípico, por su físico incómodo y su extraño acento. Acaso queda a un nivel inferior la otra pareja, encarnada por Martha Knox y Dermot Walsh, que representan la convención en toda su dimensión. Y en verdad excelente cabe calificarse a Melvyn Hayes como Jamie.

El espeluznante ojo que luce Cushing reproduce el aspecto que tenía Knox, quien de niño contrajo la viruela y que, amén de destruirle el ojo izquierdo, también le desfiguró el rostro. Ese elemento fue destacado en muchos carteles publicitarios de la película, aunque no, curiosamente, en el estadounidense. Por supuesto, el film en su día no fue muy bien recibido por la anquilosada crítica. Por ejemplo, Ian Moss, de Film and Filming, refirió: «No puedo entender a nadie que desee ver esta película de forma voluntaria»[7].

Hombres de negocios siempre avispados, Berman y Norman efectuaron de la película dos versiones, una para el mercado interno, y otra para exportar a países europeos más permisivos, donde había planos que se rodaron por segunda vez, con desnudos femeninos (solo los pechos, más un desnudo integral con las piernas flexionadas), pertenecientes a extras, no a las actrices principales. Además, en el Reino Unido se efectuaron algunos cortes de determinados momentos, como el asesinato de la anciana (en el montaje europeo hay primeros planos adicionales de ella siendo asfixiada por la mano de Hare). Cuando Cairney entra en el burdel y se enfrenta a Whitelaw, hay diversos desnudos; la escena se rodó con planos alternativos (con ropa y sin ropa), pero además hay algunas imágenes adicionales en el corte europeo. Por último, en la versión para el exterior el asesinato de Jamie es algo más extendido y más violento (resulta en verdad angustioso), y hay un primer plano de la cara de Burke cuando es colgado que falta en la copia del Reino Unido.

 

Anécdotas

  • Título en Argentina: Manía / Orgía de sangre [TV].
  • Título alternativo en Estados Unidos: Mania.
  • Otros títulos anglosajones: Psycho Killers / The Fiendish Ghouls.
  • El Ian Fleming que hace de sacerdote no tiene nada que ver, por supuesto, con el creador de James Bond. Se trata del actor que, en los años treinta, interpretó al doctor Watson en un ciclo de películas sobre Sherlock Holmes.
  • El mítico poeta Dylan Thomas escribió un guion para una película que, finalmente, no se hizo, y apareció publicado como libro en 1953 [edición española: El doctor y los demonios (Editorial Felmar, 1975)]. Más adelante, Brooksfilms adquirió los derechos y, al fin, se hizo la película, aunque con diversos retoques añadidos por Ronald Harwood: El doctor y los diablos (The Doctor and the Devils, 1985), de Freddie Francis. Mel Brooks pretendía solo aprovechar el título de Thomas, pero Francis presionó para que el guion se aproximara más a la base del poeta.
  • Otras películas sobre el caso:

The Body Snatcher [tv: El ladrón de cuerpos; dvd: El ladrón de cadáveres, 1945], de Robert Wise [EEUU; según el relato de Stevenson].

The Greed of William Hart (1948), de Oswald Mitchell [Reino Unido].

Mystery and Imagination: “The Body Snatcher”, de Toby Robertson (1966) [Reino Unido; episodio TV; según el relato de Stevenson].

Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr Jekyll & Sister Hyde, 1971), de Roy Ward Baker [Reino Unido; como elemento secundario].

Burke & Hare (1972), de Vernon Sewell [Reino Unido].

Ficciones: “El resurreccionista” (1974), de Ricardo Soria [España; episodio TV; según el relato de Stevenson].

El quinto jinete: “El ladrón de cadáveres” (1975), de José Antonio Páramo [España; episodio TV; según el relato de Stevenson].

El doctor y los diablos (The Doctor and the Devils, 1985), de Freddie Francis [Reino Unido; adaptación del caso con los nombres cambiados].

Burke & Hare (Burke and Hare, 2010), de John Landis [Reino Unido; parodia].

  • Estrenada en el Reino Unido el 2 de febrero de 1960, en Londres. En España se estrenó el 11 de abril de 1971, en Barcelona, y el 28 de junio en Madrid, en versión original subtitulada.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] También se ha publicado en España como “Los ladrones de cadáveres”, “El desenterrador”, “El profanador de tumbas”, “El resurreccionista” y “El usurpador de cadáveres”.

[2] Citado por Jonathan Sothcott en las notas a la edición del DVD editado por Image Entertainment (2001), pág. 1.

[3] Citado por Christopher Gullo: «Chapter 3: Mr Television and the New Karloff (1950’s)». En All Sincerity, Peter Cushing. Xlibris, 2004; pág. 139.

[4] Interpretado por Melvyn Hayes, que encarnó al joven Victor Frankenstein en La maldición de Frankenstein (The Curse of Frankenstein, Terence Fisher, 1957), mientras que de adulto lo da vida, por supuesto, Peter Cushing. El muchacho también apareció junto a Cushing en Barrio peligroso (Violent Playground, Basil Dearden, 1958).

[5] A quien da vida Billie Whitelaw, la posterior institutriz satánica de Damien en La profecía (The Omen, Richard Donner, 1976).

[6] Este ya había aparecido en Jack the Ripper.

[7] Vid. Nota 2, pág. 1.