David Norliss es un escritor que se ha propuesto escribir un libro desenmascarando las falsedades de las ciencias ocultas. Ahora, pasado un año, Norliss llama a su editor, diciéndole que no ha escrito una sola línea, y que tiene miedo… Además, comenta que todas sus investigaciones las ha dejada grabadas en un lote de cintas de casete. Se citan, pero el escritor no aparece. El editor, preocupado, acude a la casa de Norliss y empieza a escuchar la primera de las cintas…

Dirección: Dan Curtis. Producción: Dan Curtis Productions, Metromedia Producers Corporation para National Broadcasting Company (NBC). Productor: Dan Curtis. Productor delegado: Charles W. Fries. Productor asociado: Robert Singer. Guion: William F. Nolan, según una historia de Fred Mustard Stewart. Música: Bob Cobert. Fotografía: Ben Colman. Dirección artística: Trevor Williams. Montaje: John F. Link. FX: Roger George (efectos especiales). Intérpretes: Roy Thinnes (David Norliss), Don Porter (Sanford T. Evans), Angie Dickinson (Ellen Sterns Cort), Claude Akins (sheriff Tom Hartley), Michele Carey (Marsha Sterns), Vonetta McGee (Mme. Jeckiel), Hurd Hatfield (Charles Langdon), Bryan O’Byrne (Mr. Dobkins), Robert Mandan (George Rosen), Ed Gilbert (Sid Phelps), Jane Dulo (Sarah Dobkins), Stanley Adams (camionero), Bob Schott (Sargoth), George DiCenzo (hombre en la galería de Langdon), Patrick Wright (Larry Mather), Nick Dimitri (James Raymond Cort), Bob Harks (ayudante del sheriff)… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1973. Duración y datos técnicos: 72 min. Color 1.33:1.

 

Fred Mustard Stewart (1932-2007) fue un escritor de muy variados intereses. Su novela más famosa, sin duda, es Ellis Island (Ellis Island, 1983), característico bestseller de la época que tuvo una adaptación en formato de miniserie al año siguiente. También escribió una saga de libros centrada en una familia, los Savage. Ya en nuestro terreno, escribió El niño estelar (Star Child, 1974), The Methuselah Enzyme (1970) y El vals Mefisto (The Mephisto Waltz, 1969), que gozó de una agradable adaptación cinematográfica con Satan mon amour (The Mephisto Waltz, Paul Wendkos, 1971), que trataba sobre el concertista de piano que hacía un pacto con el Maligno. Precisamente, los planes iniciales de Stewart eran ser pianista, para lo cual estudió con Eduard Steuermann en la Juilliard School.

William F. Nolan (n. en 1928) es otro escritor, pero este más centrado en las temáticas del terror, la fantasía y la ciencia ficción, así como en la literatura criminal. Lo más famoso de su obra es posible que sea La fuga de Logan (Logan’s Run, 1967), coescrita junto a George Clayton Johnson, que dio lugar a una saga literaria, compuesta por seis novelas, de las cuales en España, para variar, solo se ha publicado la primera. Pero sobre todo es popular por un sinfín de relatos cortos, de las temáticas referidas, así como por haber trabajado en cine y televisión como guionista. Sobre su labor con Dan Curtis comentó:

Hice mucho trabajo de terror televisivo para Dan Curtis. Dan Curtis era el hombre de Dark Shadows. Vino de Nueva York y se instaló aquí en Los Ángeles, y un día que estaba en casa de Richard Matheson éste me dijo: “Deberías ir a hablar con Dan Curtis; está construyendo un imperio y tú deberías formar parte de él”. Así que concerté una cita, fui a ver a Dan, y él me dijo: “Entonces, ¿qué quieres hacer, Nolan? ¿Quieres ser coproductor?” Y yo le dije: “No, quiero escribir para ti. No quiero ser productor ni director, eso es una tontería. Pero me gustaría escribir para ti”. Entonces él me dijo: “Tengo esto aquí, una mierda, ¿crees que puedes hacer algo con ello?” Me entregó un par de páginas, y era The Norliss Tapes, y ese es uno de mis mejores guiones. Se lo pasé y me dijo: “Vaya, eres bastante bueno. Creo que te volveré a utilizar”. Así que hice diecisiete proyectos para él[1].

En concreto, con la “mierda” de Fred Mustard Stewart[2] (en palabras de Dan Curtis, como hemos visto), Nolan tomó en exclusiva la idea del muerto andante, y lo adaptó dentro de una historia donde prevalecía por encima de todo lo concebido originalmente por él. Así pues, cabe conjeturar que el propio Norliss, la idea de las cintas, la trama envolviendo a los personajes…, todo sería obra de él. De todas maneras, el esqueleto base de la historia recuerda poderosamente al de la obra maestra cinematográfica La noche del demonio (Night of the Demon, Jacques Tourneur, 1957): un investigador escéptico que se topa con la realidad de lo que indaga; una maldición milenaria…

Por lo demás, el telefilm se rodó en un intento de convertirlo en episodio de una serie regular, donde es de suponer que cada episodio se centraba en el editor escuchando una de las cintas, y el capítulo ilustraba esa historia, siempre manteniendo a Norliss desaparecido. Sin embargo, según se suele decir, la emisión no tuvo los suficientes visionados y el proyecto se canceló. Pese a ello, Nolan escribió, al menos, otra historia, según él mismo confiesa:

Como secuela a Las cintas de Norliss escribí The Return para Dan, donde David Norliss viaja en el tiempo para toparse con su yo de la infancia[3]. Fue pagado, pero nunca redactado ni producido debido a una huelga del Gremio de Escritores que acabó con la serie de Norliss[4].

El estilo visual del telefilm es el habitual de las producciones de la época, aunque debo referir que he logrado visionarlo en una reproducción muy decente, por lo cual la calidad de la fotografía es prístina, con un color intenso, cuando por lo general suele ser difícil visionar copias tan buenas de este tipo de productos. Ello, por supuesto, ayuda a aportar mayor lustre a los resultados, añadido a una música muy atmosférica y un reparto sólido, con el trío de Roy Thinnes, Angie Dickinson y Claude Akins en cabeza, más un anciano Hurd Hatfield (el Dorian Gray de Albert Lewin) como el dueño de una galería de arte. La excusa de hacer grabar la historia en cintas de casete (supongo que eso sería una avanzada innovación para la época)[5] supone que, en ocasiones, oigamos la voz en off de Thinnes narrar los sucesos a la par de las imágenes, lo que ayuda a proporcionar a los resultados cierto ambiente de narración noir muy grato.

Un elemento curioso con respecto a la trama consiste en que, al comienzo, el investigador, cual Houdini, descubre todo tipo de fraudes sobre lo paranormal —o así se nos da a entender—, hasta que se topa con el presente caso. Así, el escéptico se encuentra con la disyuntiva de hacer creer que lo que ocurre es verdadero a gente racionalista como el sheriff, que en todo momento niega cualquier elemento que se salga de la norma, aunque haya suficientes pruebas de lo contrario. Pese a que se nos está contando que está ocurriendo algo fantástico, y hay personajes que saben lo que de verdad acontece, a su vez se percibe un aura de escepticismo que envuelve la historia.

En todo caso, da la impresión de que Curtis y Nolan se plantearon el desafío de, aparte de relatar un suceso efectivo, hacer una narración de miedo, dentro de los límites que permitía la televisión de la época, que no eran muchos, sino todo lo contrario. De tal manera, a lo largo de la historia hay determinados momentos concebidos para crear instantes de gran tensión, con situaciones poco vistas en la pequeña pantalla, y erigir percances de angustia. Personalmente, cuando vi este telefilm por primera vez recuerdo el pavor que me provocó el plano del monstruo asomado a la ventana del motel.

Para terminar, destaquemos que Las cintas de Norliss, más que un episodio piloto, parece directamente el primer capítulo de una serie en curso, y que además deja la historia en suspenso. El momento final ofrece al editor tomando una cinta con una etiqueta de un 2 muy grande pegada a ella, y comenzando a reproducirlo. Lo que pasó después nunca lo sabremos…

 

Anécdotas

  • Título de rodaje: Demon.
  • Título en Argentina: Las cintas de Norliss. Título en México: Las cintas Norliss.
  • Rodado en San Francisco y Monterey, California.
  • Gracias al culto que el telefilm ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo, en la década del 2000 tuvo un breve revival con la exhibición del mismo en diversos locales cinematográficos de Toronto, Nueva York y Los Ángeles.
  • Exhibido originalmente en la televisión norteamericana el 21 de febrero de 1973. En España se vio el domingo 17 de septiembre de 1978, en el espacio «Estrenos TV» de TVE, hacia las 22:20 horas.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***⅟₂

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] En la entrevista con Lisa Morton realizada en el nº 32 (mayo de 2015) de la revista Nightmare Magazine, que puede consultarse electrónicamente aquí: http://www.nightmare-magazine.com/nonfiction/interview-william-f-nolan/

[2] He intentado averiguar la historia en la cual está basado el telefilm, pero no he encontrado información al respecto, por lo que intuyo que en realidad era un boceto de argumento escrito por Stewart directamente para televisión, y no una creación literaria previa.

[3] Esa es la misma idea de un soberbio relato de Richard Matheson, amigo íntimo de Nolan: “Viejas fantasmagorías” (“Old Haunts”, 1957); en Pesadilla a veinte mil pies y otros relatos espeluznantes; traducción de María Alonso y Raquel Marqués García. Barcelona: Gigamesh, 2016. Gigamesh Ficción; nº 57.

[4] En Thompson, Jeff: The Television Horrors of Dan Curtis: Dark Shadows, The Night Stalker and other Productions; prólogo de Jim Pierson; epílogo de Ansel Faraj. Jefferson (North Carolina): McFarland & Co., 2019; pág. 178.

[5] También recuerda al método utilizado por Van Helsing (Peter Cushing) en la sensacional Drácula (Dracula, Terence Fisher, 1958).