Neal Mottram es un anticuario que, además, en el sótano de su casa, celebra misas negras en honor a un dios africano, Chuku. Cuando discute con una compañera de culto, esta muere accidentalmente, ensartada por un tridente que porta el ídolo, y al poco Neal encuentra un dinero que le saca de los graves problemas económicos que sufría. Considerando que es una ayuda por parte de Chuku, le ofrecerá más sacrificios humanos.

Dirección: Freddie Francis. Producción: Harbour Productions Limited para EMI Film Distributors. Productor: Herman Cohen. Productor delegado: Gustave M. Berne. Guion: Herman Cohen, Aben Kandel, según la novela Infernal Idol de Henry Seymour. Fotografía: John Wilcox. Música: John Scott. Montaje: Henry Richardson. Dirección artística: George Provis. Intérpretes: Jack Palance (Neal Mottram), Diana Dors (Dolly Newman), Julie Ege (Helena), Edith Evans (tía Louise Nash), Hugh Griffith (notario), Trevor Howard (superintendente Bellamy), Michael Jayston (detective sargento Wall), Suzy Kendall (Sally), Martin Potter (Ronnie), Percy Herbert (agente detective Russet), David Warbeck (detective Wilson), Kathleen Byron (Muriel Sharp), Marianne Stone (Jane, camarera), Dean Harris (amigo de Ronnie), Venicia Day, Anthony Chinn, Frank Forsyth, Alan Harris, Kristopher Kum, Brian McDermott, Quentin Pierre, Anita Sharp-Bolster, Guy Standeven, Derek Suthern… Nacionalidad y año: Reino Unido 1974. Duración y datos técnicos: 92 min. color 1.85:1.

 

Jack Palance (1920-2006), de verdadero nombre Volodymyr Palahniuk, nació en Estados Unidos de ascendencia ucraniana, y comenzó a trabajar en una mina de carbón (siguiendo la labor de su padre) y luego fue boxeador (con el nombre de Jack Brazzo). También tuvo una exitosa carrera en el fútbol americano durante sus años universitarios, pero lo abandonó, disgustado por la comercialización del deporte. Combatió en la Segunda Guerra Mundial, y su rostro, ya machacado por sus años de púgil, se vio más dañado aún mientras efectuaba un rescate de un bombardero B-24 Liberator en llamas durante un vuelo de entrenamiento sobre el sur de Arizona (donde Palance era estudiante piloto). Según parece, sus pómulos y ojos hundidos eran el resultado de una cirugía reconstructiva, aunque también se dice que todo fue un invento de los agentes de prensa ya durante su carrera cinematográfica.

Licenciado con honores del ejército, volvió a la universidad para seguir la carrera de teatro, y en ese lapso trabajó ocasionalmente como cocinero, camarero, salvavidas y modelo de fotógrafo. Después debutó en el teatro profesional en 1947, donde actuó de suplente de Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo, comenzó a trabajar en televisión en 1949, y en cine efectuó un glorioso debut con la soberbia Pánico en las calles (Panic in the Streets, Elia Kazan, 1950), confirmando su estrella con el gran wéstern Raíces profundas (Shane, George Stevens, 1953). Por supuesto, su peculiar físico le adecuaba para determinados papeles, si bien le eximía de otros, aunque un director como Robert Aldrich le confirió un perfil variado en su carrera. En 1967 apareció en el film de terror británico en episodios Torture Garden (1967), dirigido por Freddie Francis, y puede que fuese de él la idea de contar con el actor para Locura (Craze, 1974).

El productor fue Herman Cohen, un hombre bastante singular, de origen norteamericano, pero que por aquel entonces estaba afincado en el Reino Unido. Su film anterior había sido el psicotrónico Trog (1970), también dirigido por Freddie Francis. En 1972 Cohen adquirió los derechos de la novela Infernal Idol (1967) de Henry Seymour y, como era norma en él, escribió el guion en unión a su habitual colaborador Aben Kandel. Sobre la presente película, después Freddie Francis declararía que «apenas comencé, me di cuenta de que estaba azotando un caballo muerto». También dijo que la película «solo tenía cuatro cosas buenas: Palance, Trevor Howard, Edith Evans y Hugh Griffith», y agregó que «Jack perdió interés en ella casi de inmediato, Hugh y Trevor estaban más volcados en la botella y la querida Edith pensó que estábamos haciendo una película “adecuada” y por tanto teníamos todo el tiempo del mundo»[1].

Ciertamente el film no muestra excesivos bríos. Por un lado tenemos la trama del dios Chuku, y todo lo que a él concierne; pero, de pronto, la historia se desvía y se plantea un asesinato con una coartada muy elaborada, en lo que respecta al propio film, pero muy deducible para el espectador según se va desarrollando. Estas dos vías narrativas no casan muy bien dentro de la película, dado que si Neal piensa que Chuku le está concediendo bienes a causa de sus sacrificios, ¿para qué necesita, entonces, asesinar a su adinerada tía? De inmediato, un policía comienza a sospechar de él, simplemente porque le cae mal, y no cejará de vigilarlo hasta que lo pille en un renuncio.

Francis dirige con cierta desidia consustancial a él cuando trabajaba como director, y emplea con insistencia el objetivo gran angular para potenciar el desquiciamiento de determinados momentos, así cuando rueda la faz del ídolo infernal, acercando y retrocediendo la cámara al mismo tiempo. Se plantea la duda acerca de si el dios posee auténticos poderes, y está en realidad ayudando a Neal, o todo está en su mente, pues paralelamente el hombre se va desquiciando poco a poco, hasta un clímax de locura enfrentado a las fuerzas del orden, hacha en mano. Sin embargo, esa ambigüedad no está trabajada demasiado ni en el guion ni en la puesta en escena, demasiado perezosos ambos como para trabajar con cierta profundidad los elementos.

Como es norma en las películas dirigidas por Freddie Francis, la fotografía es excelente, debida a su habitual colaborador JohnWilcox, el look clásicamente British se hace muy agradecido a los amantes de este tipo de cine, y sin lugar a dudas lo mejor del film es su reparto, destacando, desde luego, por encima de todos ―máxime porque los demás efectúan roles muy secundarios[2]― el grandioso Jack Palance. Interpreta a un inglés, y es fascinante ver sus rasgos duros y su tamaño descomunal al servicio de un personaje que habla de un modo muy suave, a veces en susurros, y que parece muy tímido. Su conexión con el dios Chuku lo va desvinculando de la realidad, volviéndose paulatinamente loco, y el actor, en este sentido, ofrece una interpretación desmesurada y gozosa. No es un producto a destacar, desde luego, pero dispone de suficientes elementos dispersos para hacerla al menos simpática.

 

Anécdotas

Título en Argentina: Crímenes de magia negra. Título en México: Locura sangrienta.

La aparición de Trevor Howard se rodó en un día.

A Michael Gough se le ofreció uno de los personajes principales.

Para el papel del notario fueron considerados Joss Ackland, Harry Andrews, Robert Flemying, Peter Cushing, Michael Hordern, Kenneth More, Richard Todd, Nigel Stock, Patrick Troughton, Donald Houston, Frank Finlay, Freddie Joness y Dennis Price.

Estrenada en el Reino Unido el 16 de mayo de 1974, en Londres. En España el Ministerio de Cultura expidió la fecha de resolución el 6 de octubre de 1975, y después se estrenó en cines de barrio sin constancia concreta de la fecha.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Francis, Freddie: Freddie Francis: The Straight Story from Moby Dick to Glory, a Memoir. Scarecrow Press, 2013; pág. 165.

[2] Julie Ege, tercera en el reparto, debe aparecer en el film cerca de siete minutos, como mucho, y Martin Potter, que interpreta al socio de Neal y es quien tiene más papel después del protagonista, está consignado en los créditos el noveno nada menos.