La familia Carter acaba de llegar a una pequeña población de Canadá desde su Reino Unido natal. Mientras la hija Jean está jugando con una amiga, ambas van a la casa de Clarence Olderberry, uno de los más reputados miembros de la comunidad. Cuando la niña regresa a casa, dice que el hombre las hizo desnudarse a las dos. Los Carter presentarán una denuncia en la policía, iniciándose un auténtico calvario.

Dirección: Cyril Frankel. Producción: Hammer Films para Columbia Pictures Corporation. Productor: Anthony Hinds. Productor delegado: Michael Carreras. Productor asociado: Anthony Nelson Keys. Guion: John Hunter, según la obra teatral The Pony Cart de Roger Garis. Fotografía: Freddie Francis. Música: Elisabeth Lutyens. Montaje: Alfred Cox. Diseño de producción: Bernard Robinson. Intérpretes: Gwen Watford (Sally Carter), Patrick Allen (Peter Carter), Felix Aylmer (Clarence Olderberry Sr.), Niall MacGinnis (fiscal), Alison Leggatt (Martha), Bill Nagy (Clarence Olderberry Jr), Michael Gwynn (abogado), Budd Knapp (Hammond), MacDonald Parke (juez), Estelle Brody (Eunice Kalliduke), Helen Horton (Sylvia Kingsley), Robert Arden (Tom Demarest), Gaylord Cavallaro (Neal Phillips), Vera Cook (Mrs. Demarest), Janina Faye (Jean Carter), Frances Green (Lucille), James Dyrenforth (Dr. Stevens), Hazel Jennings (Mrs. Olderberry), Cal McCord (Charles Kalliduke), Sheila Robins (Miss Jackson), Larry O’Connor, Shirley Butler, Michael Hammond, Patricia Marks, Peter Carlisle, Mark Baker, Sonia Fox, John Bloomfield, Charles Maunsell, Andre Dakar, Bill Sawyer, Jack Lynn, William Abney, Tom Busby… Nacionalidad y año: Reino Unido 1960. Duración y datos técnicos: 81/91 min. B/N 2.35:1.

Al principio de Never Take Sweets from a Stranger [dvd: Nunca aceptes dulces de un extraño, 1960] hay un cartel que anuncia: “Esta película es ficticia”, para también informar que se ambienta en Canadá. Después se ratifica: “Pero podría suceder en cualquier momento y en cualquier lugar”. Imagino que el que la acción no acontezca en el Reino Unido es un modo de esquivar a la tontorrona censura de la época, aunque sería interesante conocer qué opinan en Canadá del film. En todo caso, tal como sucede en las cintas de vampiros de la Hammer, que aunque ambientadas en Europa central están hablando del modo de vida británico, aquí sucede otro tanto.

La acción tiene lugar en un pueblo pequeño canadiense, donde una familia, los Olderberry, manejan los hilos de todo lo que allí acontece. Los Carter, por su parte, acaban de llegar del Reino Unido, y él se ha puesto a cargo de la dirección de una escuela. Junto a él han venido su esposa, su hija de unos ocho años y su madre anciana. Cuando todo parece indicar que el mayor de los Olderberry ―un anciano de unos setenta años, de manos temblorosas y mirada perdida― comete abusos con la niña (así como con una amiga de esta), al intentar denunciar el hecho los Carter comprobarán que las puertas se les cierran. Ya lo advierte inicialmente la abuela, pero pronto lo van comprobando. Cuando buscan la ayuda del padre de la otra niña abusada, este mira hacia otro lado, y en la peluquería una mujer comenta que cuando hay un caso de esta índole a veces los niños tienen algo que ver. A este nivel de podredumbre y miseria puede llegar el ser humano. Los Olderberry son los dueños del lugar en todos los sentidos, incluida la conciencia de sus habitantes. No solo se denuncia este tipo de control que tienen los poderosos sobre los demás, sino que también se plantea el hecho de la xenofobia. A los Carter no para de echárseles en cara que vengan de fuera a alterar la paz del lugar.

Basado en una obra teatral (escrita por un autor de libros infantiles), el guion de John Hunter[1] escarba con incisión en los detalles. Presenta un juicio donde, pese a las apariencias, vemos que todos están guiando los hechos para una consecución concreta. Aunque el film, como suele suceder en las adaptaciones teatrales, focaliza la acción en pocos lugares y con escenas largas, sus orígenes no se perciben, y la fluidez y ritmo de la película se ven potenciados por lo cautivante de lo narrado. El poco valorado director Cyril Frankel[2] otorga al film un tono de thriller eléctrico, con escenas que incursionan en el terror, así todo el segundo enfrentamiento de las niñas con el pervertido, que resulta estremecedor, tanto por las implicaciones que ofrece como por el modo en que está rodado, con los encuadres alternados de las niñas asustadas frente al viejo de mirada inquietante.

El film se ve apoyado, de igual manera, por unas interpretaciones extraordinarias, así el matrimonio protagonista, la niña que sufre los abusos ―Janina Faye, la chica acosada por Lucy en Drácula (Dracula, Terence Fisher, 1958), que hace un papel complicadísimo― o el anciano pervertido, encarnado por Felix Aylmer, que es enfocado como un enfermo, un ser débil y quebradizo; véase su reacción al final, cuando todo se ha desmoronado. La soberbia fotografía de Freddie Francis, en su primera colaboración con la Hammer, antes de dirigir películas para ellos, acrecienta el tono de sordidez de una película asombrosa.

Con todo, el film fue un fracaso tremendo, el público no asistió, dada la temática, y la crítica tampoco le hizo mucho caso, pese a su magnífico nivel y su espíritu avanzado a la época. James Carreras comentaría desconsolado: “¿Películas con mensaje? Lo intenté con una: Never Take Sweets from a Stranger. Nadie dio un duro por ella. No soy un artista. Soy un hombre de negocios”[3]. Sin embargo, en los últimos tiempos están alzándose voces que comienzan a valorar la cinta en su justa valía, y la edición en DVD en el pack “Icons of Suspense” está haciendo que se fije más gente en ella. Demasiado tarde, en todo caso, si bien el cinéfilo puede aún paladear estar joya.

 

Anécdotas

  • Título en Argentina y México: No te fíes de un extraño.
  • Título en Estados Unidos: Never Take Candy from A Stranger.
  • Hacia los diez minutos de película, hay un redoblaje de una frase de Patrick Allen. En la versión original decía «If he touched her, I swear I’ll kill the bastard» (“Si la ha tocado, juro que mataré a ese cabrón”). En la copia norteamericana sustituyen la palabra “bastard” por “swine” (“cerdo”). El redoblaje lo hizo el propio actor, pero se le pueden leer perfectamente los labios.
  • El rodaje tuvo lugar en Burnham y Black Park, en Wexham, Buckinghamshire.
  • Estrenada en el Reino Unido el 4 de marzo de 1960.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Antiguo periodista, para la Hammer después de la presente escribió The Pirates of Blood River (John Gilling, 1962), y luego se retiró.

[2] Para la Hammer también hizo The Witches [tv/dvd: Las brujas, 1966], que, si bien es de género, también presenta una pequeña población donde sus habitantes están controlados por una fuerza más poderosa.

[3] En «London film executive makes money on thrillers». Reading Eagle, 6 de julio de 1961. Edición electrónica: https://news.google.com/newspapers?id=lQ8rAAAAIBAJ&sjid=jpsFAAAAIBAJ&pg=3531,2474255&dq=never+take+sweets+from+a+stranger&hl=en