Joey Faust, un experto en abrir cajas fuertes, es ayudado a escapar de la cárcel desde el exterior. El responsable de su fuga es el mayor Paul Krenner, que quiere aprovechar su habilidad, junto a la técnica que ha desarrollado el doctor Ulof, a quien tiene encerrado, para volver invisibles a los seres vivos.

 Dirección: Edgar G. Ulmer. Producción: Miller Consolidated Pictures, Exclusive Roadshow Attraction. Productor: Lester D. Guthrie. Productores delegados: Robert L. Madden, John Miller. Guion: Jack Lewis. Fotografía: Meredith M. Nicholson. Música: Darrell Calker. Montaje: Jack Ruggiero. Diseño de producción: Ernst Fegté. FX: Jack P. Pierce (maquillaje), Roger George (efectos especiales), The Howard Anderson Company (efectos fotográficos). Intérpretes: Marguerite Chapman (Laura Matson), Douglas Kennedy (Joey Faust), James Griffith (mayor Paul Krenner), Ivan Triesault (Dr. Peter Ulof), Boyd ‘Red’ Morgan (Julian), Cormel Daniel (Maria Ulof), Ed Erwin (Drake), Jonathan Ledford (Smith), Norman Smith (guardia de seguridad), Patrick Cranshaw (guardia de seguridad), Kevin Kelly (mujer del banco), Denis Adams (policía estatal), Stacy Morgan (policía estatal)… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1960. Duración y datos técnicos: 58 min. B/N 1.85:1.

Edgar Georges Ulmer (1904-1972) fue un realizador de origen austrohúngaro, que estudió arquitectura y filosofía, y después hizo diseño de decorados en teatro para el prestigioso Max Reinhardt, tras lo cual sirvió de ayudante en cine para gente como Robert Siodmak, Billy Wilder o F. W. Murnau. Ulmer llegó a Estados Unidos para servir como auxiliar de Murnau en la genial Amanecer (Sunrise, 1927), y allí se quedó durante mucho tiempo. En Alemania había sido codirector de la mítica Menschen am Sonntag [tv: Los hombres del domingo, 1930], junto a Robert Siodmak, Rochus Gliese, Curt Siodmak y Fred Zinnemann, y en Estados Unidos debutaría con el drama sobre enfermedades venéreas Damaged Lives (1933). Para la Universal dirigió la magnífica cinta de terror Satanás (The Black Cat, 1934), con Boris Karloff y Bela Lugosi.

Ulmer estaba llamado a convertirse en un gran director, pero en aquel entonces inició un idilio con Shirley Beatrice Kassler, casada desde 1933 con el productor independiente Max Alexander, sobrino del dueño de la Universal, Carl Laemmle. Ella se divorció en 1936 y se casó con Ulmer, pero ello provocó que Leammle movilizase un boicot contra el realizador, y todos los grandes estudios del país le negaron el trabajo, teniendo que subsistir haciendo solo películas de serie B para los estudios del Poverty Row[1]. En ese sentido, su carrera no despuntó, pero dentro de ese grupo de películas pequeñas realizó diversas joyas que hoy día están muy bien valoradas a nivel crítico[2].

Al final de su carrera rodaría en Estados Unidos, en Dallas concretamente, un díptico de baratísimas películas de serie B, la presente y Beyond the Time Barrier [tv: Traspasando la barrera del tiempo, 1960], en solo dos semanas, y después regresaría a Europa, donde filmaría dos cintas más, la problemática Antinea, l’amante della città sepolta / L’Atlantide (1961), coproducción entre Italia y Francia[3], y Siete contra la muerte (Sette contro la norte / Helden – Himmel und Hölle, 1964), nueva coproducción, esta entre Italia y Alemania, tras lo cual se retiró.

The Amazing Transparent Man [tv: El increíble hombre transparente, 1960] es una película ultra barata, que no llega a la hora de duración, y rodada en escasos escenarios con pocos intérpretes. Es una cinta de cine negro con un elemento de ciencia ficción como telón de fondo. En esa época, con tanto trabajo a sus espaldas ―dirigiría cuarenta y siete películas durante toda su carrera―, Ulmer ya era un cineasta acostumbrado a lidiar con presupuestos ínfimos, y esa economía sabía trasladarla a la pantalla de un modo conciso y efectivo, narrando las historias yendo directo al asunto, sin artificios de ningún tipo.

Tenemos un trío de personajes muy interesantes como son los conformados por Joey Faust, el mayor Paul Krenner y el doctor Peter Ulof. El primero es un delincuente que, al inicio de la película, está en la cárcel; es un experto en reventar cajas fuertes, y también es un individuo abrupto e irritable. Krenner, por su parte, es un ex militar que maneja a su conveniencia a todo el mundo, sin el menor escrúpulo. En cuanto a Ulof, es un científico alemán al que obligaron a realizar experimentos en un campo de concentración, y así mató sin saberlo a su esposa; ahora está en otro internamiento por parte de Krenner, que le obliga a trabajar para él bajo la amenaza de matar a su hija, a quien tiene encerrada en un cuarto. Queda evidente el nombre del protagonista, Faust, en alusión a la famosa leyenda germana popularizada por Johann Wolfgang von Goethe. Aquí él asume el puesto del personaje, siendo tentado por el diablo que representa Krenner.

Junto a esos personajes tenemos a Laura Matson, interpretada por Marguerite Chapman en la que sería su última película, y que figura en cabeza de los créditos, aunque a nivel efectivo el protagonista es Faust. Laura es una mujer que ha cometido muchos errores en su vida, y ahora está atrapada por Krenner, quien también la maneja a su conveniencia. No queda claro que sean amantes, dado que la relación entre ambos no es excesivamente cordial. Inicia un conato de relación por interés con Faust, pero tampoco hay ninguna atracción entre ambos. La película, de hecho, no ofrece ninguna trama amorosa, no solo porque la escasa duración no lo permite, sino porque todos son personajes al límite que solo tienen tiempo para sobrevivir.

La trama está planteada como si se tratase de un tebeo, todo sencillo y al grano. El elemento paracientífico aparece a la mitad del film. Es curioso constatar que inicialmente, para demostrar a Faust lo que le va a pasar, le muestran una prueba con un conejillo de indias. Cuando el animal se vuelve invisible, primero lo vemos sin la piel, luego solo el esqueleto y, finalmente, desaparece del todo. Sin embargo, con Faust no sucederá así, sin duda para evitar un plano en exceso gore. El protagonista usa su recién adquirido poder para cometer dos asaltos, uno en una cámara acorazada, donde roba un producto llamado X-13 ―la X por el enigma, y el 13 porque es un número de mala suerte―, que necesita Ulof para sus experimentos, y el otro asaltando un banco.

La intención de Krenner es crear un ejército de hombres invisibles y así tomar el poder del país. Ulof se muestra como la voz de la conciencia e intenta impedirlo. Como hemos comentado, Ulof estuvo en un campo de concentración nazi, y en un momento determinado referirá: “¿Un ejército de hombre invisibles? Sería un enorme peligro. Yo ya lo he conocido”, refiriéndose al régimen de Hitler, elemento este muy posiblemente introducido por el propio Ulmer, que era judío. Cuando todo al final acaba, el propio gobierno de los Estados Unidos se muestra interesado por los descubrimientos de Ulof, y este responde que sería un peligro terrible, nuevamente. Y finaliza con un primer plano del actor, mirando a la cámara y espetando: “¿No lo cree usted así?”. La respuesta está en nuestras manos.

 

 

Anécdotas

  • Título de rodaje: Search for a Shadow.
  • Rodada con un presupuesto estimado de cien mil dólares.
  • Filmada simultáneamente
  • La copia original estrenada por la Miller Consolidated Pictures (MCP) incluye una escena precréditos que se halla ausente en la de dominio público que suele circular.
  • Estrenada en Estados Unidos el 24 de febrero de 1960, en Los Ángeles, en julio de 1960 a nivel general, y el 29 de marzo de 1961 en Nueva York.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Este es un término utilizado en Hollywood para referirse a un grupo de estudios pequeños, desde finales de la década de 1920 hasta mediados de los cincuenta, especializados en películas de serie B, tales como la PRC, la Monogram, Mascot Pictures, la Republic, etc.

[2] Véase al respecto el magnífico documental Edgar G. Ulmer – The Man Off-screen [tv: Edgar G. Ulmer: El hombre fuera de campo, Michael Palm, 2004].

[3] La comenzó a dirigir Frank Borzage, pero por una enfermedad (que luego lo llevaría a la tumba) la abandonó, pero también tuvo bastantes desacuerdos con la producción. Se intentó que el francés Edmond T. Greville tomara las riendas, pero finalmente le reemplazó Ulmer, en colaboración con Giuseppe Masini. Ulmer decidió arrancar de cero, reescribiendo el guion y rediseñando la ropa y los escenarios. El caso es que el montaje final fue un desbarajuste, mueren personajes importantes fuera de campo y no se entiende muy bien la trama.