Han pasado cuatro años desde que un tiburón atacó la localidad playera de Amityville. Todo parece transcurrir con normalidad hasta que, repentinamente, un nuevo tiburón blanco surge en la zona y empieza a matar. El sheriff Brody reconoce las pistas y advierte al alcalde, pero este, nuevamente, minusvalora el problema.

Dirección: Jeannot Szwarc. Producción: Universal Pictures, Zanuck/Brown Productions. Productores: David Brown, Richard D. Zanuck. Productor asociado: Joe Alves. Guion: Carl Gottlieb, Howard Sackler, basado en personajes creados por Peter Benchley. Fotografía: Michael C. Butler. Música: John Williams. Montaje: Steve Potter, Arthur Schmidt, Neil Travis. Diseño de producción: Joe Alves. FX: Johnny Borgese, Gregory Twiford (efectos especiales), Chris Mueller (escultor), Roy Arbogast, Robert A. Mattey (efectos mecánicos). Director de segunda unidad: Joe Alves. Intérpretes: Roy Scheider (Martin Brody), Lorraine Gary (Ellen Brody), Murray Hamilton (alcalde Larry Vaughn), Joseph Mascolo (Len Peterson), Jeffrey Kramer (ayudante Jeff Hendricks), Collin Wilcox Paxton (Dr. Elkins), Ann Dusenberry (Tina Wilcox), Mark Gruner (Mike Brody), Barry Coe (Tom Andrews), Susan French (anciana), Gary Springer (Andy Nicholas), Donna Wilkes (Jackie Peters), Gary Dubin (Eddie Marchand), John Dukakis (Paul ‘Polo’ Loman), G. Thomas Dunlop (Timmy Weldon), David Elliott (Larry Vaughan Jr.), Marc Gilpin (Sean Brody), Keith Gordon (Doug Fetterman), Cindy Grover (Lucy), Ben Marley (Patrick), Martha Swatek (Marge), Billy Van Zandt (Bob), Gigi Vorgan (Brooke Peters), Jerry M. Baxter, Jean Coulter, Daphne Dibble, Christine Freeman, April Gilpin, William Griffith, Gregory Harris, Coll Red McLean, Susan O. McMillan, David Owsley, Allan L. Paddack, Oneida Rollins, Frank James Sparks, Thomas A. Stewart, David Tintle, Jim Wilson, Kathy Wilson, Herb Muller, Fritzi Jane Courtney, Alfred Wilde, Cyprian R. Dube, Mary A. Gaffney, Bill Green, George Buck, Chris Burke, Robin Lebert, Michael Smith… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1978. Duración y datos técnicos: 116 min. (copia de cine) / 131 min. (versión ampliada) – color – 2.39:1 – Panavision – 35 mm.

 

Ante el enorme éxito cosechado por el Tiburón de Spielberg, una secuela estaba cantada, y los productores de aquélla, David Brown y Richard D. Zanuck, decidieron entrar a saco antes de que otros fueran encargados de la labor. Su primer paso fue ponerse en contacto con el realizador originario y proponerle la dirección de esta secuela, pero él ni se dignó en contestarles. La idea de aquel entonces se centraba en los hijos de Quint y Brody aliados para hacer frente a un nuevo tiburón. Los comentarios sobre la negativa de Spielberg son diversos; según él, fue causado por los problemas de producción que arrojó el primer filme, y en palabras de Brown, se debía a que aquél consideraba que ya había hecho «la película de tiburones definitiva»[1].

Richard D. Zanuck y David Brown

Pese a todo ello, Brown y Zanuck siguieron adelante, y comenzaron una preproducción que les ocupó año y medio. El primer borrador del guion fue encargado a Howard Sackler, quien ya había trabajado sin quedar acreditado en la cinta anterior. En principio, este expresó que se pusieran directamente a rodar los sucesos del hundimiento del USS Indianapolis. Y pese a que el presidente en aquel momento de la Universal, Sidney Sheinberg, vio el ofrecimiento interesante, aun así lo rechazó. Y, a propuesta de Sackler, el director escogido fue John D. Hancock, debido a una película de vampiros que había realizado, Let’s Scare Jessica to Death [tv/dvd: La maldición de los Bishop, 1971], y en concreto por una atmosférica escena que había en ella de un lago donde Jessica descubre a una mujer de blanco bajo el agua.

Durante el rodaje de la versión de Hancock

Hancock comenzó a rodar en junio de 1977, pero, a las pocas semanas de trabajo, la Universal no se mostraba contenta con el tono oscuro y sombrío que la película estaba adoptando. Ellos deseaban algo más colorido y centrado en la acción. Además, Sheinberg sugirió que su esposa, que interpretaba a Ellen Brody, debía salir en un bote a rescatar a los muchachos. Zanuck respondió que ni hablar, y el director se pronunció en términos similares. La negativa de Hancock, aparte del hecho de haber despedido a una actriz que era la novia de uno de los ejecutivos de la compañía, provocó que finalmente fuera destituido. No había pasado un mes desde que se iniciara la filmación cuando se hizo efectivo; Hancock y su esposa salieron de viaje a Roma y el rodaje se congeló durante unas semanas. El realizador estuvo envuelto en la película, añadiéndose la preproducción, durante año y medio, y refirió que en todo ese tiempo el tiburón mecánico no funcionaba bien, y que tras un par de planos se escacharraba.

Otra imagen de la versión frustrada. Hancock es el de azul

En ese «descanso» del rodaje, se contrató a Carl Gottlieb para reescribir el guion, añadiendo humor y eliminando violencia. Como este se puso a redactar el libreto en el lugar de rodaje, Fort Walton Beach, en Florida, salió mucho más caro que si le hubiesen asalariado desde el inicio. Y también en ese lapso Spielberg volvió con la idea de dirigir una «secuela», que partía de un guion que él mismo había elaborado a partir del suceso del Indianapolis. Empero, su compromiso para dirigir Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977), le impedía disponer del tiempo necesario para rodar este filme, y los productores no querían esperar a que quedara libre. Joe Alves fue el diseñador de producción de la obra original, y Verna Fields había sido la montadora, pero además ambos fueron los directores de segunda unidad de la cinta de Spielberg. Así pues, se ofrecieron a hacerse cargo juntos de la secuela.

La solicitud fue rechazada por la Directors Guild of America, dado que no permitirían que a un miembro de la DGA se le reemplazara por alguien que no fuera uno de sus afiliados. Además, por aquel entonces hubo un problema con el wéstern El fuera de la ley (The Outlaw Josey Wales, 1976), que comenzó realizando Philip Kaufman pero fue sustituido por Clint Eastwood. Ello provocó que la DGA instituyera la prohibición de que cualquier miembro del elenco o del equipo asumiera el cargo de director durante la producción de una película.

Al final, fue contratado el realizador de origen francés Jeannot Szwarc, a quien Joe Alves conocía por haber dirigido episodios de la serie de Rod Serling Galería nocturna (Night Gallery, 1969-1973), y que tenía una película de «monstruos» muy interesante, Bug [vd/tv: El bicho, 1975], sobre insectos inteligentes. Szwarc se puso al frente de una complicada escena que implicaba a un esquiador acuático y, en ese lapso, Gottlieb se dedicó a reescribir el guion, dándole un enfoque diferente. Se añadió un nuevo personaje, el del ayudante del sheriff Hendricks, se despidió a muchos actores juveniles, y los que quedaron tuvieron sus personajes mucho más desarrollados.

Tal como sucedió en el filme de Spielberg, se construyeron tres nuevos tiburones para esta película. Los de la cinta original se habían podrido tras los cobertizos de los estudios Universal en el tiempo transcurrido, pero se utilizó el mismo molde del originario. El escultor Chris Mueller creó una nueva cabeza con un mecanismo bucal totalmente nuevo, que incorporaba papada para disimular el «pellizco» que se veía en las mejillas, y que había supuesto un problema con el escualo de la cinta anterior. Y, al igual que en este, se utilizaron imágenes de tiburones reales rodadas por los buceadores australianos Ron y Valerie Taylor para las tomas de movimiento que no podían conseguirse de forma convincente con los mecánicos.

El presupuesto final de Tiburón 2 fue de treinta millones de dólares, es decir, el triple que el de la cinta original. Roy Scheider estaba en principio remiso a repetir su papel. Había rechazado el rol que al final haría Robert De Niro en El cazador (The Deer Hunter, Michael Cimino, 1978), y después le surgió un contrato con la Universal por tres películas; el estudio le ofreció olvidarse de ese compromiso si, a cambio, aparecía en esta secuela. Seguía renuente, y bastante desesperado por librarse de trabajar en el filme, del cual decía que nada nuevo se podía contar. Por último, la cuestión económica solucionó esos escrúpulos: se dice que recibió 500 000 dólares por doce semanas de trabajo, más un extra de 35 000 por cada semana que se excediera del tiempo previsto. El equipo de rodaje llegó al lugar de filmación en junio de 1977 y finalizó poco antes de empezar las fiestas navideñas[2], así que se puede hacer un cálculo. Después, durante el rodaje, hubo un duro enfrentamiento entre Scheider y el director, alegando el primero que Szwarc se preocupaba más de cuestiones técnicas y de los extras que de los actores principales. En cuanto a Richard Dreyfuss, dijo que no aparecería a menos que dirigiera el filme Steven Spielberg, y no hubo más que hablar.

Tiburón 2 se estrenó en Estados Unidos el 16 de junio de 1978, para aprovechar el público veraniego que una película de esas características pedía a gritos. En España, sin embargo, se retrasó, y no llegó hasta el 16 de noviembre de ese año. En Madrid, concretamente, se vio en el cine Lope de Vega (donde ya se proyectó la primera entrega), así como en el Palafox, pero su estreno se retrasó hasta el jueves 21 de diciembre, nada menos. La frase publicitaria que adornaba el cartel refiere «Cuando todo parecía tranquilo… Tiburón 2».

Pese al enorme presupuesto, el éxito comercial acompañó de nuevo a la empresa, consiguiendo una taquilla de 208 millones de dólares. Aparte de la recaudación lograda, se hizo una campaña de merchandising mucho más activa que con la primera película, y, además, obviamente, de la música de John Williams; se vendieron, entre otras cosas, trading cards y hasta una reproducción del coche de Brody. Hubo una novelización escrita por Hank Searls[3], y que, con las prisas que solían acometerse este tipo de labores, partió de uno de los primeros guiones esbozados, no el rodado. Marvel Comics publicó una adaptación al cómic realizada por el guionista Rick Marschall y los dibujantes Gene Colan y Tom Palmer en Marvel Super Special nº 6, que también se basaba en un boceto previo. Y Ray Loynd, periodista del Variety, escribió The Jaws 2 Log, en el que precisaba la producción de la película.

La crítica la recibió de un modo muy diverso, aunque se coincidió en considerarla la mejor de todas las secuelas al filme originario, lo cual tampoco significa mucho. El famoso Roger Ebert no se anduvo con medias tintas: «Pura basura», la definió. Vincent Canby, de The New York Times, escribió: «Algunas de las secuencias de acción están bien montadas, pero se han introducido en la cinta de forma tan indiscriminada que Tiburón 2 nunca llega a un clímax concreto. Simplemente sigue y sigue, como un telefilme. Alguien también cometió un error al mostrarnos tanto del tiburón mecánico tan pronto en la película». Charles Champlin, del Los Angeles Times, refirió: «Quizá porque la familiaridad engendra indiferencia, cuanto más se ve el tiburón esta vez, más parece haberse extraído del Tour de los Estudios Universal». En cuanto a Tom Pulleine, de The Monthly Film Bulletin, opinó: «Menos una secuela que un remake, Tiburón 2 es una conclusión cansinamente previsible para cualquiera que haya visto la película de Spielberg… Peor aún, dado que los acontecimientos del primer filme se reconocen en éste, la negativa del alcalde y del consejo a actuar ante la advertencia de Brody por segunda vez les hace parecer idiotas hasta un punto en que sabotea de manera eficaz cualquier interés dramático medianamente serio».

El hecho de que el guion fuera debido a Carl Gottlieb y Howard Sackler, dos hombres que ya habían trabajado en la entrega previa, indicaba que ambos tenían experiencia con los personajes, la situación, el ambiente. La labor que aquí desempeñan es repetir, en muchos aspectos, esos mismos esquemas y que no desentonen con los ofrecidos en el filme de Spielberg. En ese sentido, se intenta efectuar una labor mimética. Lo que más evoca a su precedente es en el estilo de diálogos, directos, frescos y espontáneos, y las respuestas irónicas que suministran algunos de los personajes, en particular Brody.

Han pasado cuatro años desde los acontecimientos anteriores. Todo transcurre con placidez. La cinta arranca con un equipo de submarinismo que está explorando en las profundidades los restos del Orca, cuando, a modo de relación directa con lo que ahí sucedió, aparece otro tiburón, blanco, grande y agresivo, que ataca a los nadadores. Poco después, una mujer está practicando esquí acuático cuando es agredida por el escualo y luego, el animal ataca la embarcación que la conducía, produciéndose una explosión que destruye las pruebas que podrían haber inducido las sospechas. Pero Brody, por supuesto, no es tonto, y reconoce con habilidad las pistas que le indican lo sucedido.

La película se divide en tres actos, diríase, dos de los cuales se interceptan entre sí durante la primera mitad. Tenemos, por un lado, a Brody, que sospecha, sabe, lo que acontece, e intenta convencer al estúpido del alcalde y los concejales de lo que sucede, pero estos hacen oídos sordos. Y es que, en efecto, después de las muertes que ocasionó la ceguera y ambición del alcalde en la entrega previa, los habitantes del pueblo le han vuelto a votar. Pero eso no nos sorprende a nadie, ¿verdad? Después tenemos a los hijos de Brody y sus amigos. Los chavales han crecido; el pequeño tiene unos ocho años y el otro es ya un adolescente. Este último se pasa el verano con una panda saliendo a navegar. Es muy posible que los productores convencieran a los guionistas de meter en la trama muchos quinceañeros, en un intento de atraer esa franja de público.

Los protagonistas son Roy Scheider, Lorraine Gary y Murray Hamilton, porque son un icono de lo que constituyó la cinta de Spielberg y su éxito, pero la atención está puesta sobre ese grupo de chavales, ninguno particularmente atractivo en lo que a su diseño representa. Son críos descerebrados, que intentan divertirse y ligar, y se les procura otorgar perfiles distintos para diferenciarlos, pero se rigen por idéntico patrón hormonal.

Los hijos de Brody son Mike, el mayor, interpretado por Mark Gruner, y Sean, al que da vida Marc Gilpin; en la cinta previa eran Chris Rebello y Jay Mello, respectivamente[4]. Mike intenta salir adelante frente a sus amigos pese a que su padre, que es el sheriff, a veces le da órdenes que no comprende (o no quiere comprender) y que pretende que trabaje para que adquiera algo de responsabilidad, pues él solo quiere divertirse (al fin y al cabo, es verano, como le defiende su madre). Sean, por su parte, es algo solitario, y le gusta unirse al grupo de mayores. Los otros amigos no son muy interesantes, y acaso el que más destaque sea Doug, debido al carisma de su intérprete, Keith Gordon, después Peter en Vestida para matar (Dressed to Kill, Brian De Palma, 1980) y Arnie en Christine (Christine, John Carpenter, 1983), y posterior director, en particular televisivo.

Así pues, esas dos vías narrativas, la de Brody y sus intentos de hacer ver que hay otro tiburón en las playas de Amity, y los chavales ansiando ligar y divertirse, confluyen en una tercera, que ocupa la segunda mitad del filme, cuando el grupo de chicos y chicas sale a navegar con canoas y catamaranes diversos, y son atacados por el tiburón, y el sheriff ha de salir para rescatarlos.

Muy poca trama, en definitiva, y además muy poco interesante. Los enfrentamientos de Brody con el alcalde suenan a ya vistos. Es lógico que se vea al tiburón desde el inicio, dado que el factor sorpresa, para el espectador, ya no existe, y ocultarlo sería absurdo. Sin embargo, pese a que en tiempo de cronometrado se le vea más, no hay tensión en sus apariciones, y la inquietud que palpitaba a lo largo de toda la cinta previa ha desaparecido.

El problema estriba, desde luego, en que no hay nada que contar, y además se emplean dos horas para todo ello. Y, particularmente, Jeannot Szwarc no es un director muy capacitado. Intenta imitar a Spielberg, y se percibe que se ha estudiado la cinta anterior y repite encuadres y planificaciones, pero no otorga intensidad narrativa, perdiéndose, por ejemplo, la profundidad de campo, y resultando las imágenes planas, sin fuerza. Solo la belleza implícita del mar, en particular cuando el sol riela sobre las crestas de las olas, parece transmitir un aire de presagio fatal..

  

Szwarc nació en París, Francia, aunque su carrera la desarrolló en Estados Unidos. Empezó en televisión, siendo su primer trabajo como director en la serie Ironside, en 1968. Durante años estuvo haciendo telefilmes y episodios, hasta que al final debutó en cine con la referida El bicho, que resultaba bastante interesante. Su siguiente filme fue el presente, y a continuación viene el que posiblemente sea el mejor, En algún lugar del tiempo (Somewhere in Time, 1980), en especial, todo sea dicho, por el guion de Richard Matheson, la música de John Barry (y de Sergei Rachmaninoff) y las interpretaciones de Christopher Reeve, Christopher Plummer y Teresa Wright. Diversos fracasos comerciales (merecidos) le hicieron retornar a la televisión, donde trabajaría para series como El abogado, JAG: Alerta roja, Sin rastro, Smallville, Bones o Anatomía de Grey, en las cuales se mostró más activo. Su postrimera labor la hizo en 2019, en la última de las citadas.

Hay dos elementos que transfieren cierta intensidad a los resultados de Tiburón 2. Por un lado, Roy Scheider. Es sorprendente cómo el actor, que no estaba muy entusiasmado por participar en la película, después se toma su trabajo con tamaña profesionalidad y brinda una labor tan intensa. No todos, por buenos que sean, hacen algo así cuando el proyecto no les estimula. Y el otro factor que engrandece las imágenes, por supuesto, es la música de John Williams.

Antes hemos referido el accidente que se da en la lancha motora que el tiburón ataca. Ello le provoca quemaduras en parte del hocico, y puede que ello sea con la intención, por un lado, de brindarle un aspecto un tanto diferente al del escualo de la película anterior; y, por otro, para darle una apariencia más terrorífica, más amenazadora, aunque eso no se consigue. Y el verlo en planos tan largos potencia que el espectador distinga el aspecto plasticoso que destila el muñeco de tiburón. Debiera haberse ofrecido un montaje más rápido a las imágenes para disimularlo, pero ya no teníamos aquí a Verna Fields, y necesitamos aquí la labor de tres profesionales, Steve Potter, Arthur Schmidt y Neil Travis, para coordinar todas las imágenes, y la impresión que da globalmente la película es una labor mecánica, fría y tirando a aburrida. Solo el innegable aspecto profesional que destilan las imágenes consigue otorgar a Tiburón 2 cierto aire de prestancia.

 

Anecdotario

  • Rodada entre el 1 de agosto y el 22 de diciembre de 1977.
  • Se hizo un montaje más largo para ser exhibido por televisión, con escenas descartadas de la edición original.
  • Siguiente entrega de la saga: Jaws 3D. El gran tiburón [vd/dvd/bd: Tiburón 3-D. El gran tiburón] (Jaws 3-D, 1983), de Joe Alves.
  • Estrenada en Estados Unidos el 16 de junio de 1978 y en España el16 de noviembre de ese año en Barcelona y en Madrid el jueves 21 de diciembre, los cines Lope de Vega y el Palafox.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] En The Making of Jaws 2, documental incluido en el DVD del film Jaws 2, con producción, guion y dirección de Laurent Bouzereau.

[2] El frío obligó a los actores a meterse cubitos de hielo en la boca con el fin de disimular el vaho que exhalaban.

[3] Fue autor de la novela The Crowded Sky (1960), que daría lugar a la película El cielo coronado (The Crowded Sky, Joseph Pevney, 1960). Aparte de la presente novelización también se ocupó de la de la cuarta película de la saga.

[4] Chris Rebello no hizo ninguna otra película. Murió a edad muy temprana, a los 37 años, víctima de un ataque al corazón. Jay Mello tampoco actuó más. En lo que respecta a los intérpretes de esta película, Mark Gruner, el mayor, actuó en dos episodios de sendas series televisivas, dos telefilmes, dobló la versión en inglés de la mítica cinta de animación francesa El planeta salvaje (La planète sauvage, René Laloux, 1973), y solo actuó en una película, la presente, tras lo cual no hizo nada más. En lo que respecta a Marc Gilpin, tuvo una carrera algo más amplia, debutando en 1977 y abandonando la interpretación en 1989, tras quince participaciones en series, telefilmes y películas.