El señor Bossi, un abogado administrador de fincas, es un individuo antipático que carece de la más mínima empatía hacia los demás. Cuando alguien viene a su piso, para no tener que atenderle se pone a ladrar furiosamente con el fin de que el visitante se largue. Allí llega una anciana y efectúa la misma operación, por lo cual ella le lanza una maldición convirtiéndolo en perro, hechizo que no desaparecerá hasta que alguien le ofrezca una muestra de amor.

Dirección: Ladislao Vajda. Producción: Falco Film, Chamartín Producciones y Distribuciones. Productor: Ladislao Vajda. Guion: István Békeffy, Ottavio Alessi, Ugo Guerra, Gian Luigi Rondi, José Santugini, Ladislao Vajda, según un argumento de István Békeffy. Fotografía: Heinrich Gärtner [acreditado como Enrique Guerner]. Música: Bruno Canfora. Montaje: Julio Peña. Decorados: Antonio Simont. Intérpretes: Peter Ustinov (señor Bossi), Pablito Calvo (Filipo), Aroldo Tieri (Bruno), Silvia Marco (Giulia), Enrique Diosdado (policía), José Isbert (Pietrino), Maurizio Arena (Alfonso), Isabel de Pomés (Paolina), José Marco Davó (juez), Franca Tamantini (novia de Alfonso), Carlos Casaravilla (obrero), Dolores Bremón (vieja de los cuentos), Renato Chiantoni (ujier), Juan de Landa (carnicero), Julia Caba Alba (dueña del restaurante), José Luis Pecker (narrador), Luis Sánchez Polack [acreditado como Tip], Joaquín Portillo [acreditado como Top], Gianna Fierro, Alicia Altabella, Carlo Pisacane, Ferdinando Rubino, Romeo De Pisco Po, Vittorio Bucci, Manuel San Román, Pilar Gómez Ferrer, Mena Lops, Mario Rossi, Nino Di Napoli, Manuel Aguilera, Orazio Tirone, José María Rodríguez, María Palma, Renato Terra, Rosina De Rosa, Joaquín Burgos, Pilar Calvo, Juan Córdoba, María del Puy, Juanjo Menéndez… Nacionalidad y año: España, Italia 1957. Duración y datos técnicos: 88 min. B/N 1.37:1.

Durante muchos años, en España el cine fantástico tuvo que buscar refugio dentro de las coordenadas del humor, hasta que hacia los años sesenta comenzaron a aparecer las primeras muestras “serias”. Hasta entonces, títulos como La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944), El destino se disculpa (José Luis Sáenz de Heredia, 1945), El diablo toca la flauta (José María Forqué, 1953), Los jueves, milagro (Luis García Berlanga, 1957), Un marido de ida y vuelta (Luis Lucia, 1957) o El día de los enamorados (Fernando Palacios, 1959), por citar solo un puñado, eran el modo en que la censura del régimen permitía la aparición de lo irreal, en ocasiones amparado bajo el paraguas de la religión. Uno de esos ejemplos es la presente película, aportada por uno de los cineastas más peculiares de nuestro país en época del franquismo.

Ladislao Vajda (1906-1965) nació en Budapest, en el imperio austrohúngaro de aquel entonces, como László Vajda Weisz. Se inició en el cine dentro del período mudo en Austria y Alemania, en el campo de guionista, donde debutó con Masamód (László Márkus, 1920). También trabajaría en el departamento de sonido, la dirección artística y como montador, hasta debutar como realizador con el musical Where Is This Lady? (1932), codirigida con Victor Hanbury, en el Reino Unido. Luego efectuó labores de dirección en Hungría, Francia e Italia, hasta afincarse en España[1], donde debuta con Se vende un palacio (1943). Se convirtió en una de las figuras fundamentales del cine español, y aportó excelentes películas dentro de una gran diversidad de géneros, característicamente españoles, como el cine de bandoleros con Carne de horca (1953) o el de toros con Mi tío Jacinto (1956), o incluso el llamado “de estampita”, esto es, de temática religiosa, con la magnífica Marcelino, Pan y Vino (1955), que fue la revelación del niño Pablito Calvo. E incluso aportó un extraño policial, que incursiona en el terror, con la excepcional El cebo (1958), donde el régimen permitió la alusión a la pederastia, si bien velada pero, aun así, obvia.

Como se dijo, Marcelino, Pan y Vino, coproducida con Italia, fue el lanzamiento de Pablito Calvo, y logró un gran éxito en el país de la bota, así que nuevas producciones se abordaron, con Vajda como director y el niño en el reparto. Primero llegó Mi tío Jacinto, y luego la presente[2]. Marcelino… había tenido un enfoque fantástico, debido a su aproximación religiosa, y aquí de nuevo tenemos una excusa con la fantasía de por medio, aunque filtrada por el referido tono de humor[3].

En realidad, Un ángel pasó por Brooklyn / Un angelo è sceso a Brooklyn (1957) es una especie de reescritura del Cuento de Navidad (A Christmas Carol. In Prose. Being a Ghost Story of Christmas, 1843), de Charles Dickens, con Mr. Scrooge reemplazado por un abogado antipático y también avaro, que de igual modo tiene un empleado pobre y al que humilla. Sin embargo, aquí el escarmiento y la reflexión provendrán, no de una visión, sino de una conversión. Primero es una vecina que reza a la virgen, solicitando que “algo le pase” al procurador, y luego una extraña ancianita, que vaga por la calle con un pajarillo en una jaula y vendiendo cuentos, que lanza una maldición sobre el hombre: se convertirá en perro, y seguirá así hasta que alguien manifiesta amor por él. Podría parecer fácil, pero no se convierte en un animal adorable, sino que en esa condición exterioriza las mismas malas pulgas que cuando era humano. La escena de la mutación está rodada con inteligencia, dentro de su economía. Se nos muestra un plano medio de Peter Ustinov, quien empieza a agacharse; después, desde el otro lado de la puerta se percibe un fogonazo con humo y ya lo vemos transformado en un chucho, con la ropa colgando encima de cualquier modo[4].

La ambientación tiene lugar en el barrio neoyorquino de Brooklyn, y en la zona habitada por inmigrantes italianos, para que la coproducción con ese país refleje, en cierta manera, su cultura, por medio de un reparto integrado también por españoles. Un equipo se trasladó al mismo Nueva York para rodar diversos planos de situación, y luego el barrio se recreó en diversas zonas de Madrid, añadiendo rótulos en inglés, y ciertamente de un modo muy convincente. El decorador, Antonio Simont, fue premiado por su labor por el Sindicato Nacional del Espectáculo.

Dentro de ese entorno el film despliega toda una serie de diversas tipologías, basculando entre el drama y la comedia. Tenemos peculiares secundarios, como la referida anciana, un pintor de brocha gorda con ambiciones de brocha fina (Pepe Isbert). el carnicero o la dueña del restaurante. Como nota dramático-sentimental tenemos una muchacha huérfana, que está a punto de recibir una herencia, y a la que ronda un caradura que pretende apropiarse de su dinero, mientras que el ayudante del abogado está enamorado en secreto de ella. En esas circunstancias, y con el antipático abogado convertido en perro, este solo logrará la compañía de un niño, Tonino, interpretado por Pablito Calvo, de nuevo doblado por Matilde Vilariño.

Por supuesto, el lector que no conozca la película se puede imaginar perfectamente lo que irá sucediendo a partir de ese momento. Lo importante es que ese desarrollo se plantea con materiales nobles, con una puesta en escena donde prima la tipología de unos personajes entrañables. Las interpretaciones son frescas, y la dirección de Vajda logra el perfecto equilibrio entre los diferentes tonos de la historia. La estupenda fotografía del rumano Heinrich Gärtner, quien españolizó su nombre como Enrique Guerner[5], otorga una singular vida al barrio, y Vajda lo retrata siguiendo las estelas del cine neorrealista italiano que había triunfado desde hacía una década. Rueda muchos planos a ras del suelo, para resaltar el punto de vista del perro, o más bien para que nosotros nos pongamos en la perspectiva de él.

Como se ha referido, tenemos actores españoles e italianos, aunque el protagonismo recae sobre el actor británico afincado en Estados Unidos Peter Ustinov (doblado al español por José María Ovies[6], y al italiano por Emilio Cigoli[7]), que realiza una interpretación sobria, lejos de sus personajes más afectados y famosos. En sus escenas iniciales, cuando es un ser antipático y caradura, resulta especialmente odioso, pero después de la conversión aporta un interesante matiz de timidez, como si le avergonzara mostrar su verdadera personalidad, ahora más amable. Pablito Calvo vuelve a tributar el aire picarón y simpático que lo caracterizó, y Pepe Isbert aporta su imagen tradicional, ya entrañable, destacada por su peculiar voz.

 

Anécdotas

  • Título en inglés: The Man Who Wagged His Tail (que significa “El hombre que movió la cola”).
  • En 1957 el Sindicato Nacional del Espectáculo, en España, la premió por los decorados; y en 1958, el Sindicato Nacional de Periodistas Cinematográficos, en Italia, premió a Aroldo Tieri como mejor actor no protagonista.
  • El segundo ayudante de dirección es el posterior director Fernando Palacios.
  • Juanjo Menéndez, que en Marcelino Pan y Vino aparecía como uno de los monjes, aquí pone voz al personaje de Bruno…
  • La película tiene planos generales rodados en Brooklyn, Nueva York, y el resto está filmado en Madrid, convenientemente “maquillado”.
  • Estrenada en Italia el 29 de septiembre de 1957, y en España el 14 de noviembre, en Madrid.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Abandonaría Italia después de que Mussolini prohibiera su segunda película rodada allí, Conjura en Florencia (Giuliano de’ Medici, 1941), debido a su tono anti totalitario.

[2] Y luego, en coproducción solo entre Italia y Francia, vino Totó y Pablito (Totò e Marcellino, Antonio Musu, 1958) donde se unió a nuestro joven actor con el famoso cómico italiano. Véase, además, el título original.

[3] Vajda volvería a tocar el fantástico en clave de comedia con la producción alemana Apenas un duende (Ein Mann geht durch die Wand, 1959).

[4] La reconversión en humano es más sencilla aún, y viene impuesta por la lógica narrativa del film. El niño le dice que le quiere y sale corriendo. Después vemos a Peter Ustinov levantarse desde detrás de unos bidones, desnudo y con el collar aún al cuello.

[5] Comenzó su carrera profesional en Berlín, pero con la llegada de los nazis se afincó en nuestro país en 1933, y adoptaría la nacionalidad española.

[6] Puso voz a estrellas como Charles Boyer, Lee J. Cobb, Ronald Colman, Gary Cooper, Groucho Marx, James Mason, William Powell, Spencer Tracy o Walter Pidgeon principalmente. A Ustinov también lo dobló en Beau Brummell y Quo Vadis (en el estreno original en cines), aunque su voz más habitual fue Joaquín Díaz.

[7] Fue un actor de doblaje que puso voz en italiano a figuras como José Nieto, Georges Rigaud, Michel Simon, Jean Gabin, Trevor Howard, Henry Fonda, Steve Reeves, Vincent Price…, y siempre dentro de las coproducciones.