Dos amigos norteamericanos están de vacaciones por el Reino Unido. Paseando por la campiña británica, son atacados por algo, de resultas de lo cual uno muere y el otro queda gravemente herido. Mientras se recupera en un hospital londinense, atendido por una guapa enfermera, se le aparece su amigo muerto y este le informa que le mordió un hombre lobo, y por tanto está condenado a convertirse en otro…

Dirección: John Landis. Producción: Polygram Pictures, Lyncanthrope Films, American Werewolf para Universal Pictures. Productor: George Folsey Jr. Productores delegados: Peter Guber, Jon Peters. Guion: John Landis. Fotografía: Robert Paynter. Música: Elmer Bernstein. Montaje: Malcolm Campbell. Dirección artística: Leslie Dilley. FX: Rick Baker (diseño y creador de los efectos de maquillaje), Elaine Alexander, Doug Beswick, Kevin Brennan, Tom Hester, Steve Johnson, Shawn McEnroe, Joseph Ross, Bill Sturgeon, Craig Reardon (equipo de efectos de maquillaje). Intérpretes: David Naughton (David Kessler), Jenny Agutter (enfermera Alex Price), Griffin Dunne (Jack Goodman), John Woodvine (Dr J. S. Hirsch), Don McKillop (inspector Villiers), Brian Glover (jugador de ajedrez), David Schofield (jugador de dardos), Lila Kaye (camarera), Rik Mayall (segundo jugador de ajedrez), Sean Baker (segundo jugador de dardos),  Frank Oz (Mr Collins), Paul Kember (sargento McManus), Sydney Bromley (Alf), Frank Singuineau (Ted), Will Leighton (Joseph), Michael Carter (Gerald Bringsley), Anne-Marie Davies (enfermera Susan Gallagher), Albert Moses, Alan Ford, Christine Hargreaves, Linzi Drew, Nina Carter, Vic Armstrong, John Landis… Nacionalidad y año: Reino Unido, Estados Unidos 1981. Duración y datos técnicos: 97 min. color 1.85:1.

   

Resulta curiosa la casi simultaneidad de dos películas tan análogas como Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981) y Un hombre lobo americano en Londres, pues ambas coinciden en el uso basculante de elementos del más genuino terror con otros de carácter humorístico, si bien en el segundo film el humor está más potenciado, con estilos muy diferentes, desde el apunte casi británico, así el ayudante del inspector de policía, quizá un homenaje al inspector Clouseau de Blake Edwards/Peter Sellers, hasta el tono gamberro de otras aportaciones de John Landis, como Desmadre a la americana (National Lampoon’s Animal House, 1978), en la escena en la cual David clama que la «reina es un marimacho», etcétera. Con todo, si en Aullidos ese tono ligeramente festivo servía como subrayado irónico y cruel a las circunstancias, en este caso son bruscos, violentos insertos de un temperamento en un desarrollo que tiende hacia otro carácter. Así, debe decirse que no siempre esos intermedios humorísticos están integrados con acierto, y la película pierde fuerza por esos «chistes». Todos sabemos, por supuesto, que John Landis es un director de comedias, pero el hecho de potenciar tanto el lado terrorífico del asunto acaba produciendo un desequilibrio.

Landis había escrito el guion de la presente película en 1969, pero en el ínterin rodó otras, hasta que, al fin, con el éxito comercial de sus filmes previos logró que Polygram pusiera el presupuesto que necesitaba para rodar una cinta de estas características. En la presentación de los elementos licantrópicos chocan ciertos contrastes, como es el proponer que la leyenda, de manera definitiva, es real, e incluso aparecerán zombis para reforzarlo; sin embargo, cuando David pregunta si ha de hacer uso de balas de plata para acabar consigo mismo, el no-muerto clamará un escéptico «¡por favor!». Otro elemento curioso es, al inicio del film, cuando ambos amigos llegan a ese pueblecito de innegable tono hammeriano, la tabernera, un tanto preocupada por los muchachos, clamará «quizá les proteja la lluvia», apuntando un elemento del mito licantrópico que jamás ha sido usado en el cine, como es la creencia de que el agua de lluvia vuelve al hombre lobo de nuevo humano, aun cuando siga luciendo la luna[1]. Empero, es la mítica escena de transformación la que ha otorgado su justa fama al film, todo un prodigio de técnica y planificación, en la cual David Naughton se desnudará por completo para que podamos evaluar con más detalle el genial trabajo de Rick Baker y su equipo ―si bien después, cuando se ve al licántropo ya convertido, el resultado semeja más un oso que un lobo, y los andares se muestran un tanto torpes, percibiéndose un hombre caminando a cuatro patas―.

John Landis, simpático y hábil realizador, no es un maestro, y la película la narra con solvencia pero sin un punto de talento; retornando a los inevitables paralelismos con Aullidos, se diría que el film de Joe Dante es mejor que el de Landis. Las escenas de terror son excelentes, así el ataque inicial en los páramos o, sobre todo, la magistral secuencia del ataque en el metro, pero los referidos insertos humorísticos, como se ha dicho, desvirtúan ese tratamiento e invalidan la fuerza del conjunto. Otro elemento chocante, que tienden a la negatividad, es un final que, en lo repentino, cede un aire casi de precipitación, como si Landis no supiese cómo rubricar el film. Los actores, por lo demás, tampoco muestran excesivo talento, semejando Naughton y Dunne salidos ―en todos los sentidos― de las comedias gamberras antes referidas, y solo la siempre deliciosa Jenny Agutter logra otorgar pujanza a su labor. Pese a todo, casi veinte años después llegó una secuela que hace parecer esta, por contraste, casi una obra maestra.

 

Anécdotas

  • Título en Argentina: Hombre lobo americano. Título en Colombia y México: El hombre lobo en Londres.
  • Primer film en ganar un Oscar en la categoría de maquillaje, premio recién instaurado. Antes hubo alguno honorario. Aparte de ello, la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films la premió en las categorías de mejor película de terror y maquillaje, y la nominó en las de mejor guion y actriz (J. Agutter).
  • Rodada con un presupuesto estimado de diez millones de dólares.
  • Todas las canciones que suenan en la película tienen la palabra “luna” en el título.
  • Los productores querían como protagonistas a Dan Aykroyd y John Belushi, pero Landis prefería rostros nuevos.
  • En 2009 Dimension Films anunció estar trabajando en un remake. Después, en 2016 se habló de otro remake a escribir y dirigir por Max Landis, hijo de John, pero tras el escándalo por acoso resulta difícil que vuelva a trabajar. En 2019 se habló de Robert Kirkman como productor de un reboot.
  • Secuela (en cierta manera): Un hombre lobo americano en París (An American Werewolf in Paris, Anthony Waller, 1997).
  • Estrenada en Estados Unidos el 21 de agosto de 1981, en España el 23 de octubre y en el Reino Unido el 12 de noviembre.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Otro elemento del mito que jamás se ha usado en el cine es la leyenda según la cual, cuando muere un hombre lobo, éste resucitará en forma de vampiro…; con lo que toda película de licántropos podría ofrecer una secuela de temática vampírica.