Evelyn, con sus hijos Regan, Marcus y el bebé, parte de su casa y llegan al refugio donde habita uno de sus antiguos vecinos. En la radio un día escuchan una canción, cuya emisión supone una pista para informar de la presencia de una colonia humana. Regan intentará llegar allí.

Dirección: John Krasinski. Producción: Buffalo FilmWorks, Paramount Pictures, Platinum Dunes, Sunday Night. Productores: Michael Bay, Andrew Form, Brad Fuller, John Krasinski. Productores delegados: JoAnn Perritano, Allyson Seeger. Guion: John Krasinski, según los personajes creados por Scott Beck y Bryan Woods. Fotografía: Polly Morgan. Música: Marco Beltrami. Montaje: Michael P. Shawver. Diseño de producción: Jess Gonchor. FX: Industrial Light & Magic (efectos visuales y animación). Intérpretes: Emily Blunt (Evelyn Abbott), Millicent Simmonds (Regan Abbott), Noah Jupe (Marcus Abbott), Cillian Murphy (Emmett), John Krasinski (Lee Abbott), Djimon Hounsou (hombre en la isla), Okieriete Onaodowan (oficial de policía), Scoot McNairy (hombre de la Marina), Zachary Golinger (hijo de Emmett), Blake DeLong, Gary Sundown, Stefania Warwick, Alycia Ripley, Cristalis Bonilla, Domonic Taggart, Silas Pereira-Olson, Alice Sophie Malyukova, Ashley Dyke, Dean Woodward, Barbara Singer, David Lundy, Michaela Pace… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2020. Duración y datos técnicos: 97 min. color 2.39:1.

 

Un lugar tranquilo (A Quiet Place, 2018), una producción independiente para los cánones del cine de Hollywood, fue un enorme éxito tanto de crítica como de público. En el aspecto monetario cabe apunta que tuvo un presupuesto estimado de 17 millones de dólares, en el primer fin de semana de su estreno en Estados Unidos logró una taquilla de 50 (es decir, había triplicado ya el coste), y consiguió unos ingresos finales de más de 340 millones. Con esos números en la mano, era imposible que no surgiera una secuela. Esta ha tardado en llegar, por culpa de la pandemia, y ha tenido fechas de estreno movibles hasta que, al fin, ha aparecido.

  

Dirigida y protagonizada aquella película por John Krasinski, al final su personaje moría, por lo que no podía sacarse de la manga su regreso en el último de los cometidos. Así pues, Un lugar tranquilo 2 (A Quiet Place Part II, 2020) arranca con un prólogo, situado en el día 1 de la invasión, para poder aparecer, y así, además, satisfacer, en parte, la curiosidad de los espectadores, para saber cómo arrancó todo. Ese prólogo se toma su tiempo en contarlo Krasinski: se le ve entrar en una tienda a comprar naranjas (y en un simpático guiño vemos en una estantería un lote de cohetes de juguete, aquel que tomó el niño en la primera parte y supuso el soberbio arranque del film inicial). Después asiste al sempiterno partido de béisbol que celebra su hijo, en un acto que refleja la cotidianidad, sus buenas relaciones vecinales y, desde luego, su gran apego familiar. Y entonces arranca el caos.

En esta ocasión, aparte de la aparición como actor en ese prólogo, Krasinski vuelve a dirigir y además escribe el guion, a partir de la idea que ofrecieron Scott Beck y Bryan Woods en la cinta originaria. Debe decirse que, en lo que respecta al guion, Krasinski sigue una fidelidad modélica, copiando estructura, ritmo y cadencia, así como caprichos del guion y trampas. Tras ese prólogo referido, el film encadena directamente con el final del primero, salvo por un detalle: elimina de forma sibilina el plano de la enorme cantidad de monstruos que iban confluyendo hacia la granja. Es obvio que Krasinski era incapaz de sacar a los personajes de ese atolladero y, por tanto, lo ignora sin más. Así pues, solo hay un monstruo, el que entraba en el sótano, y que ya está muerto, y a partir de ahí la familia abandona la casa y busca otro destino. En el primer film los personajes, cada atardecer, encendían una fogata, y en las colinas otros vecinos ignotos hacían otro tanto, para comunicarse, para apoyarse y hacer notar que, de alguna manera, estaban ahí unos para otros, viéndose cuatro o cinco hogueras más. Aquí ahora solo hay una de esas hogueras, y por tanto la familia se dirige hacia ese vecino (a quien conocimos en el prólogo). Este ha perdido a su propia familia, y por tanto tiene un vacío que, en cierta manera, los recién llegados llenan.

Ya hemos visto cómo el Krasinski guionista manipula lo que le conviene para que la trama se ajuste a lo que le quiere. El resto de la historia continúa por similares parámetros, de nuevo con los niños siguiendo su caprichoso albedrío, porque ya sabemos cómo son los críos, y de esa manera hay que aceptar su comportamiento para ir girando la trama hacia los vericuetos que se le ocurre. También, como en la primera, mete sustos del gato, lo cual ya se hace irritante. Tenemos, además, en dos ocasiones escenas paralelas, con los personajes divididos en diversos frentes, lo cual incita una interrupción en el tempo que estropea la tensión de algunas de las situaciones. Ello conduce, sin embargo, a una buena idea de interrelacionar cada uno de los momentos por medio del agua, el fuego y la asfixia.

En el aspecto de la puesta en escena, el director vuelve a hacer uso del sonido, y la ausencia de este, para crear tensión y vincular al espectador emocionalmente con el personaje de la muchacha sorda Regan Abbott, interpretada por una actriz con esa misma discapacidad, Millicent Simmonds. Al respecto de esta, hay que decir que de una a otra película han pasado dos años; nacida en 2003, tiene por tanto ahora dieciocho años, y se nota que ha madurado desde la anterior, pero da el pego para continuar de una a otra. No puede decirse lo mismo del hermano, Marcus, interpretado por Noah Jupe, que ha pegado un estirón tremendo: con solo dos años menos que ella, de catorce años ha pasado a dieciséis, y su madurez es notoria. Sin embargo, son inconvenientes obvios de trabajar con actores jóvenes, que en poco tiempo cambian de forma notoria. Krasinski obvia esa cuestión y, en este aspecto, me parece algo perfectamente lógico.

Para los amantes de las películas de monstruos informar que en esta, desde luego, se les ve más, y conocemos un poquito más de ellos, pero no demasiado. Parecen atacar con una furia manifiesta a los seres humanos, solo por el placer de matar, pues no se ve que devoren a estos. En el arranque parece insinuarse que en el cielo, entre las nubes, se produce una especie de ruptura interdimensional, por donde aparecerán las criaturas, cayendo pues del cielo literalmente. Y si caen del cielo, caen en todas partes, continentes, agua e islas, de forma indistinta.

Un lugar tranquilo 2 es, por tanto, un molde bastante ajustado a lo que fue Un lugar tranquilo, con similares virtudes y parecidos defectos. Sospecho que a quien gustó una convencerá otra, y a quien no, lo mismo. A mí, desde luego, me siguen chirriando sus trampas de guion, lo mínimo de su alcance narrativo. Su sinceridad emocional, por lo demás, me parece muy poco.

 

 

Anécdotas

  • Título en Argentina, Chile, Colombia y México: Un lugar en silencio: Parte II.
  • En un podcast, John Krasinski declaró que no quería estar involucrado en esta secuela, pero el productor lo convenció de que presentara sus ideas al estudio. Después de tres semanas, le pidieron que escribiera la historia, con la idea de que la dirección pasara a otro cineasta. Krasinski finalmente se ofreció a regresar como director.
  • Brian Tyree Henry fue contratado para un papel, pero hubo de abandonar por problemas de agenda. Djimon Hounsou le reemplazó cuando la película ya estaba en marcha.
  • Estrenada en Estados Unidos el 28 de mayo de 2021. En España se ha estrenado el 16 de junio de 2021.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra