Radu, primogénito desterrado de una estirpe de vampiros, regresa al hogar paterno para reclamar a su progenitor, el rey Vladislav, lo que en herencia le pertenece, la Piedra Roja, cetro de ilimitado poder, y lo asesina. Mientras, a la región llegan tres becarias norteamericanas que van a estudiar la historia transilvana, y se alojan en una fortaleza cercana al castillo de Vladislav, por donde ronda Radu…

Dirección: Ted Nicolau. Producción: Castel Film Studio, Full Moon Entertainment. Productor: Ion Ionescu. Productor delegado: Charles Band. Guion: Jackson Barr, David Pabian, según un argumento de Charles Band. Fotografía: Vlad Paunescu. Música: Richard Kosinski, Michael Portis, John Zeretzka, Stuart Brotman, Kyrian Corona, William Levine. Montaje: Bert Glatstein, William Young. Diseño de producción: Radu Corciova. FX: David Allen (director de efectos visuales), Greg Cannom (efectos de maquillaje), Mark Rappaport (supervisor de efectos mecánicos). Intérpretes: Michael Watson (Stefan), Laura Mae Tate (Michelle), Anders Hove (Radu), Michelle McBride (Lillian), Irina Movila (Mara), Ivan J. Rado (Karl), Angus Scrimm (rey Vladislav), Mara Grigore (Rosa), Adrian Vâlcu (Ian), Lili Dumitrescu (Old Crone), Ion Besoiu (doctor)… Nacionalidad y año: Estados Unidos, Rumanía 1991. Duración y datos técnicos: 81 min. – color – 1.85:1 – 35 mm.

 

 

Full Moon Entertainment, también conocida como Full Moon Productions, fue una mítica compañía de producciones de serie B fantásticas destinadas directas a vídeo, y que dio origen a una serie de películas tan menores como simpáticas en muchos de los casos. Su período de actividad se instituyó entre 1989 y 1995, tras el colapso del estudio previo de su preboste, Charles Band, denominado Empire Pictures. Debutó con la célebre cinta La venganza de los muñecos (Puppet Master, 1989), de David Schmoeller, y durante ese período fundó dos sellos subsidiarios, Torchlight Entertainment, especializado en comedias eróticas de ciencia ficción, y Moonbeam Entertainment, con películas de fantasía y ciencia ficción destinadas a un público familiar. En 1995, coincidiendo con su escisión del contrato con Paramount como distribuidora, la compañía se renombró Full Moon Studios, o también Full Moon Pictures, durando en esa etapa hasta 2002.

 

Por motivos económicos, la compañía, en cierta etapa, trasladó el rodaje de muchas de sus producciones a Italia y, después, para mayor ahorro aún, a Rumania. No podía ser menos, al final decidieron rodar una película centrada en el más exportable mito fantástico que ha ofrecido el país, los vampiros. Subspecies (Subspecies, 1991), además de ser la primera película norteamericana rodada en Rumania, fue la primera de una saga muy popular, protagonizada por el no muerto Radu Vladislas, quien asesina a su propio padre, el rey Vladislav, y le roba la preciada Piedra Roja; el hermanastro de Radu, Stefan, un vampiro que desea vivir en paz con los humanos y que se enamora de la mortal Michelle Morgan, se habrá de enfrentar a él.

Ted Nicolau, el director (que, pese a su nombre, no es rumano, sino norteamericano), al principio estaba renuente a rodar en Rumania, pero tras estudiar las localizaciones se enamoró de los paisajes; aparte del rodaje en Bucarest, se filmó en poblaciones como Hunedoara, Braşov y Sinaia, que otorgaban unas ruinas y áreas boscosas muy adecuadas para ambientar la cinta.

Muchos aficionados al cine de vampiros recibieron la presente película con alborozo, pues al fin la temática retomaba los personajes desde una perspectiva de villanos, después de un período de no muertos lánguidos y de diseño. Radu, amén de un nombre relativamente común en Rumania para los varones, es, imaginamos, una alusión a Radu cel Frumos, también conocido como Radu el Hermoso (ca. 1437/1439-1475), el hermanastro pequeño de Vlad Ţepeş, y príncipe voivoda del principado de Valaquia, siendo ambos hijos de Vlad II Dracul; ambos tuvieron también otros dos hermanos, Mircea II y Vlad Călugărul. Aprovechando, pues, los referentes históricos aportados por Bram Stoker en su inmortal novela, y ampliados por la película de Francis Ford Coppola (aunque la relación con el Vlad Ţepeş real ya había aparecido con anterioridad, tanto en cine como en literatura), el guion original de Jackson Barr y David Pabian, a partir de un argumento de Charles Band, jugaba con el mito otorgando raíces más directas. El rodaje en Rumania, por lo demás, ahondaba en dar un aura de autenticidad a los resultados.

Así, el guion hace uso de la mitología tradicional vampírica, aportando de igual modo un elemento de cosecha propia como es la Piedra Roja, o Piedra de Sangre (más exacta traducción de Bloodstone, tal como se la nombra en el doblaje de la segunda entrega), un recipiente robado del Vaticano que contiene la sangre de los santos, y que otorga una gran fuerza al vampiro. En una escena, mientras vemos a Stefan irse debilitando con la fuerza del sol, su hermanastro Radu, sin embargo, sigue tan lozano (dentro de su fealdad) y logra huir sin menoscabo de su seguridad. Si bien el elemento de la luz solar queda un tanto ambiguo, y no sabemos si ello es debido a un imperfecto empleo de la técnica de la noche americana, apareciendo los planos en exceso brillantes, o si por el contrario aquí el vampiro puede soportar la luz diurna.

Junto a esos referentes, el personaje de Radu semeja inspirado en el Drácula/Orlock de Nosferatu el vampiro (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922), de F. W. Murnau, en iconografía: posee largos dedos y uñas (más aún que su predecesor) y viste de negro, ofreciendo un rostro pálido y demacrado; ciertos elementos también lo aúnan con la versión realizada por Werner Herzog en 1978, como son esos dientes de murciélago. De hecho, la alusión a Herzog podría extenderse a la puesta en escena de Nicolau por el uso de figurantes rumanos auténticos y el empleo de decorados naturales, lo cual entronca con el enfoque documentalista que ofreció el director de El enigma de Gaspar Hauser (Jeder für sich und Gott gegen alle, 1974).

Más referentes, empero, hallamos a Nosferatu, como son las apariciones y desapariciones del no muerto, todas ellas vinculadas a su sombra, fundiéndose la criatura de hecho en esta, u ofreciendo planos directamente sacados del clásico mudo, como es la sombra de la garra posándose sobre el rostro de la víctima. Todo ello, como vemos, acontece en el campo iconográfico, a lo cual se puede sumar, en el tramo final con el enfrentamiento definitivo entre ambos bandos, una plástica que pudiera semejar una mezcla entre el cine de la Hammer y el fantaterror hispano de Paul Naschy.

Junto a Radu tenemos unas criaturas que son las que dan título al film, las subespecies. Se trata de un grupo de homúnculos, creados por el propio vampiro amputándose los dedos, y que manan de la sangre de estos, en una especie de réplica a los esqueletos vivientes de Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, 1963), de Don Chaffey. Inicialmente, las criaturas se realizaron con una serie de acróbatas rumanos caracterizados, y rodados en medio de decorados grandes para aparentar las proporciones; sin embargo, Nicolau quedó descontento con los resultados, por lo que decidió repetirlo, y para ello contactó con David Allen, pidiéndole algo de aspecto más «mágico». Allen, experto en la técnica de la stop motion, recreó los homúnculos por ese medio, entroncando así aún más con la creación de Ray Harryhausen, y otorgando así a la película uno de sus componentes más celebrados. Dentro de los efectos especiales cabe citar también los maquillajes de Greg Cannom, nombre surgido de la serie B, como vemos, y que luego participó en producciones millonarias.

Pese a la buena ambientación y el simpático guion (lo que para algunos críticos fue un «cúmulo de clichés», como Mike Bracken del Culture Cartel, para otros supone un retorno a las raíces), la dirección de Nicolau es algo deslavazada y carente de densidad, y los actores ofrecen unas interpretaciones pésimas. Aún con todo, la película ha devenido en un pequeño clásico, y supone un grato referente que no debe ser desdeñado por los amantes de la temática.

 

Anecdotario

 

  • Título en México: Subespecies: Criaturas de la noche.
  • Título paralelo: Creatures of the Night.
  • Rodada entre septiembre y noviembre de 1990.
  • El concepto de las subespecies está retomado de una película no rodada titulada The Subterraneans, proyecto de los años ochenta de la época de la Empire.
  • Dennis Paoli fue contratado originalmente como guionista de la película.
  • Secuelas:

Radu: Aullidos en la noche (Bloodstone: Subspecies II, 1993) .

Las entrañas del mal (Bloodlust: Subspecies III, 1994) .

Subspecies 4: Bloodstorm (Subspecies 4: Bloodstorm / Subspecies: The Awakening, 1998) .

Subspecies V: Blood Rise (2023).

  • Spin-off:

Un vampiro con corazón humano (Vampire Journals, 1997) .

Todas dirigidas por Ted Nicolau.

  • Escenas de la presente están insertas en Planet Patrol (1999), de Russ Mazzolla. También aparecen en el film de montaje dedicado a la Full Moon Monsters Gone Wild! (2004), de Solomon Glitz, producido por Charles Band.
  • Rodada directamente para vídeo, en Estados Unidos se estrenó el 18 de julio de 1991. En España fue también editada en ese formato, por CIC Video, en 1992. 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **⅟₂

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra