El amanecer del hombre. Un simio de pronto se encuentra ante un misterioso monolito y el contacto con este le hace adquirir de pronto raciocinio. Año 2001. El ser humano tiene una base en la Luna, y de nuevo hace allí aparición el monolito. Esa será la nueva toma de contacto del ser humano con un nuevo estadio evolutivo.

Dirección: Stanley Kubrick. Producción: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Stanley Kubrick Productions, Polaris. Productor: Stanley Kubrick. Productor asociado: Victor Lyndon (sin acreditar). Guion: Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke, según el relato «El centinela» de A. C. Clarke. Fotografía: Geoffrey Unsworth. Montaje: Ray Lovejoy. Diseño de producción: Ernest Archer, Harry Lange, Anthony Masters. FX: Stanley Kubrick (director y diseñador de efectos fotográficos especiales), Colin Arthur (efectos de maquillaje), Les Bowie (supervisor adicional de efectos especiales), Roger Dicken (arte de efectos especiales), Con Pederson, Douglas Trumbull, Wally Veevers (supervisores de efectos fotográficos especiales), George Pollack (supervisor de efectos especiales), Richard Yuricich (fotografía matte adicional)… Intérpretes: Keir Dullea (Dr. Dave Bowman), Gary Lockwood (Dr. Frank Poole), William Sylvester (Dr. Heywood R. Floyd), Daniel Richter (simio que mira la luna), Leonard Rossiter (Dr. Andrei Smyslov), Douglas Rain (voz de HAL 9000), Margaret Tyzack (Elena), Robert Beatty (Dr. Ralph Halvorsen), Sean Sullivan (Dr. Bill Michaels), Frank W. Miller, Bill Weston, Ed Bishop, Glenn Beck, Alan Gifford, Ann Gillis, Edwina Carroll, Penny Brahms, Heather Downham, Mike Lovell, John Ashley, Jimmy Bell, David Charkham, Keith Denny, Jonathan Daw, Péter Delmár, Vivian Kubrick… Nacionalidad y año: Reino Unido, Estados Unidos 1968. Duración y datos técnicos: 141 min. (montaje de estreno) / 161 min. (montaje inicial) – Technicolor / Metrocolor –  2.20:1 (copias en 70 mm) / 2.35:1 (copias en 35 mm) – Super Panavision 70 –  35 mm / 70 mm.

 

¿Teléfono rojo?: volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964), dirigida por Stanley Kubrick, era una película de ciencia ficción, una especulación centrada en un holocausto nuclear provocado por las tensiones políticas durante la Guerra Fría. Hasta entonces, el cine de ciencia ficción, prioritariamente, se había volcado en tramas de extraterrestres, monstruos mutantes o viajes en el tiempo, entre otros motivos, aunque lo cierto es que el peligro atómico, de un modo u otro, había recorrido las pantallas, tanto en las referidas criaturas monstruosas de los cincuenta como, sobre todo, con otras cintas que especulaban sobre la catástrofe radiactiva, desde la pionera Five [dvd: Cinco, Arch Oboler, 1951] hasta la superproducción La hora final (On the Beach, Stanley Kramer, 1959).

¿Teléfono rojo?: volamos hacia Moscú

Tras esta muestra, pues, el director de Atraco perfecto (The Killing, 1956) decidió que su siguiente película, tal como mencionó a un publicista de la Columbia, trataría sobre la vida extraterrestre, y en concreto centrándose en hacer «la proverbial buena cinta de ciencia ficción»[1]. No está muy clara la causa por la cual el serio cineasta, de pronto, se sintió interesado en abordar esa temática. Su biógrafo John Baxter[2] especula con el hecho de que podría estar causado por la profusión del cine de los cincuenta sobre el género, tanto las películas británicas que se hicieron —entre ellas diversas de la Hammer[3]—, así como las japonesas y, principalmente, la gran producción norteamericana Planeta prohibido (Forbidden Planet, Fred MacLeod Wilcox, 1956). Sin embargo, el proyecto no pasó a manos de la Columbia, sino de Metro-Goldwyn-Mayer, quien acordó con el realizador una producción espectacular, a rodar en formato Cinerama[4], el cual la compañía había utilizado en La conquista del Oeste (How the West Was Won, Henry Hathaway, John Ford, George Marshall, 1962)[5], y hasta en el contrato figuraba la cláusula de que, si finalmente Kubrick no podía encarar la dirección, podría ser reemplazado por Alfred Hitchcock, Billy Wilder o David Lean.

La conquista del Oeste

Con el fin de que la película mostrara las imágenes más realistas posibles del espacio y su conquista, Kubrick contrató a ilustradores como Chesley Bonestell, Roy Carnon o Richard McKenna, famosos por esta especialidad, para que dibujaran conceptos de tecnología espacial. También utilizó dos películas documentales para inspirarse, un corto de animación y en blanco y negro titulado Universe / Notre univers (Roman Kroitor, Colin Low, 1960), producido en versión bilingüe por el National Film Board of Canada[6]; y otro corto, To The Moon and Beyond (Con Pederson, 1964), rodado en Cinerama con destino a la Feria Mundial de Nueva York de 1964/1965, narrado por Rod Serling y con efectos especiales de Douglas Trumbull[7].

Arte obra de Chesley Bonestell

Kubrick también necesitaba a algún guionista que fuera experimentado en el campo de la ciencia ficción, y Roger A. Caras, naturalista y activista de la vida animal, y vicepresidente de la compañía de producción de Kubrick entre 1965 y 1969, Hawk Films, le sugirió que contactara con Arthur C. Clarke, uno de los más grandes escritores del género[8]. Así lo hizo y, tras conocerle, el director se sintió interesado en adaptar El fin de la infancia, pero los derechos estaban adquiridos por Abraham Polonsky[9]. En  lugar de ello, Clarke le pasó unos cuantos relatos, y Kubrick escogió «El centinela». Sin embargo, era demasiado breve[10], y hubo que buscar inspiración en otras fuentes. A lo largo de 1964 ambos estuvieron leyendo libros de ciencia y antropología, viendo películas de ciencia ficción y confrontando ideas. Clarke fue escribiendo pequeñas ideas que conformarían toda la globalidad de lo que sería la película, y también recogió ideas de otros relatos suyos, así «Encuentro en la aurora»[11], «Partida de rescate» y «Transience».

Arthur C. Clarke

Tras diversos títulos que fueron rotando[12], finalmente en abril de 1965 Kubrick anunció como título de su nuevo proyecto 2001: A Space Odyssey. En principio, el director y Clarke optaron por que este último escribiera el libro, sin veto alguno, y luego que en los créditos figurara «basado en la novela». Sin embargo, finalmente, ambos fueron trabajando en el guion al tiempo que Clarke iba desarrollando la obra literaria. Es decir, ni se trataba de una novelización, ni la película era una adaptación del libro, sino que ambas obras fueron naciendo paralelamente. La novela es bastante similar a la cinta, pero plasma con mayor claridad algunos conceptos.

Finalmente, el rodaje comenzó el 29 de diciembre de 1965, y entre junio de 1966 y marzo de 1968 se trabajó en los complicados planos de efectos especiales, que incluían 205 tomas. Aunque se anunció en Cinerama, finalmente se estrenó en formato Super Panavision 70, y es que, por supuesto, a lo largo del rodaje no se utilizó el sistema de tres cámaras simultáneas. Para los cines más modestos también se efectuó una copia en 35 mm, con el formato original 2.20:1 recortado a 2.35:1.

   

Para la música, Kubrick contrató a Alex North, quien ya había trabajado con él tanto para Espartaco (Spartacus, 1960) como para Teléfono rojo. Sin embargo, durante la postproducción el director optó por prescindir de la composición de North y reemplazarla con música ya existente, principalmente música clásica[13]. Existen rumores de que, en alguna fase de la producción, fue contratado el grupo Pink Floyd para hacer la partitura, pero que no pudieron por compromisos previos.

El film arranca con la mítica música de «Así hablaba Zaratustra», de Richard Strauss. Después un rótulo nos informa: «El amanecer del hombre». Son los principios de la especie humana, con un grupo de australopitecos en su quehacer diario. Otro grupo rival les desaloja de una charca de agua. Un amanecer, en la zona donde duermen aparece un extraño monolito negro; a partir del contacto con él, algo despierta en los prehomínidos. Después, logran hacer frente a los rivales y aprenden el uso de herramientas y a cazar. El conocimiento como humanos ha arrancado por la noción de saber aplicar la violencia.

Después tenemos la famosa elipsis de acaso doscientos o trescientos mil años, por medio de la transición de un hueso a una nave espacial ahusada, y estamos en las postrimerías del siglo XX. A los compases del «Danubio Azul» de Johann Strauss los vehículos lunares desarrollan un vals entre las estrellas para, al final, aterrizar en la Luna. El doctor Heywood R. Floyd ha sido requerido a causa de un descubrimiento efectuado: un monolito que se hallaba enterrado desde cuatro millones de años atrás por alguien. Dieciocho meses después, en el año 2001, la nave Discovery One se dirige a Júpiter. A bordo van dos astronautas, los doctores Dave Bowman y Frank Pool, así como otros tres más en estado de hibernación, además de una inteligencia artificial, HAL 9000.

Hal es un ingenio de última generación, y en apariencia es perfecto. Sin embargo, cuando diagnostica un fallo inexistente, a Bowman y Pool se les hace patente que no funciona con la infalibilidad que se le achacaba. Sobre la «rebelión» de Hal han corrido ríos de tinta. ¿Por qué actúa así? Hal es el único de la tripulación que tiene conocimiento de la verdadera misión a Júpiter, mientras que los astronautas van engañados. Hal cree ver en Bowman dudas respecto a su misión, y de inmediato reporta esa avería falsa y luego va eliminando a los miembros de la dotación. Puede que Hal no consienta que su falta de infalibilidad quede constatada; puede que piense que los humanos podrían frustrar la misión que le ha sido adjudicada, y sea él el único capacitado para llevarla a cabo. Sea como fuere, como algunos estudiosos han señalado, Hal parece ser el más humano de toda la tripulación, el cual se mueve por reacciones emocionales antes que los rígidos miembros del equipo. Puede que, incluso, sea más conocedor de los alcances de la misión y quiera ser aquel que llegue al final del destino y evolucionar

Bowman logra desconectar a Hal tras haber este eliminado al resto de sus compañeros. La escena de desconexión es de las más logradas de todo el filme, con el astronauta desactivando uno a uno los controles que rigen al robot. Hal intenta razonar con Bowman y, cuando comprueba que no puede ser, le informa que tiene miedo, siempre en esa voz monocorde y extraordinaria de Douglas Rain. Luego, en su miedo, sufre una regresión a su infancia, y comienza a cantar un canción que le fue enseñada al poco de su creación[14].

Justo después de ese incidente aparece otro rótulo, «Júpiter y más allá del infinito» y se inicia el viaje de Bowman. Es tanto un viaje físico como sensorial. Antes, la Discovery se topa con otro monolito flotando en el espacio; es la confirmación definitiva del contacto, y los alienígenas, sean quienes sean, trasladan al astronauta a su mundo, situado acaso en otras dimensiones más allá de las leyes físicas. Las visiones que tiene Bowman, el espectador, son abstracciones de lo que sus sentidos pueden interpretar de otras realidades ajenas a sus percepciones habituales[15].

Al fin, alcanza su objetivo: una habitación amueblada al estilo neoclásico —ahí no podemos evitar pensar en la posterior Barry Lyndon (Barry Lyndon, 1975)—, donde, inicialmente, se halla enclavada la cápsula exploratoria, y donde se ve a sí mismo vestido con traje de astronauta. Bowman tiene sucesivas visiones de él mismo, más envejecido, hasta que, al fin, está agonizando en la cama. Una vez más, el monolito se alza ante él, y se produce una nueva evolución: Bowman muere y renace, ahora en la forma de ese «Niño Estelar» que ha dado lugar a infinidad de interpretaciones.

Y de nuevo vemos al «Niño Estelar», ahora frente a la propia Tierra. No es Bowman quien ha evolucionado, sino la misma especie humana, al unísono. Tiempo y espacio no existen, y lo que acontece en un momento sucede simultáneamente a toda la humanidad. Nunca veremos a los extraterrestres, pues estos evolucionaron eones atrás a una conciencia superior que no necesita de plasmación corpórea. Han logrado la comunión con las estrellas y, tras un proceso similar por nuestra parte, el ser humano trascenderá y se convertirá en Dios.

 

Anecdotario

  • Títulos de rodaje: How the Solar System Was Won / Journey Beyond the Stars / Universe, Tunnel to the Stars / Planetfall.
  • Título en Argentina, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela: 2001. Odisea del espacio.
  • Tras una premier de 160 minutos, Kubrick redujo la película hasta un montaje definitivo de 141.
  • En 1969, en la entrega de los Oscar, recibió un premio a los mejores efectos visuales, y nominaciones al director, guion escrito directamente para la pantalla y la dirección artística; ese mismo año, en los BAFTA, se premió a la fotografía, la dirección artística y el sonido, y se nominó a la película y a Kubrick; el Círculo de Escritores Cinematográficos español y los David di Donatello italianos la premiaron como mejor película extranjera; los Hugo la premiaron como mejor representación artística. La British Academy Film la premió en las categorías de dirección artística, fotografía y sonido, y fue candidata en las de mejor película y al premio Naciones Unidas.
  • En 1991 fue inscrita en la National Film Preservation Board.
  • Presupuesto estimado: doce millones de dólares.
  • Filmada entre el 29 de diciembre de 1965 y el 7 de julio de 1966, y luego entre el 2 de agosto y el 9 de octubre de 1967, con una producción estimada entre el 28 de enero de 1965 y el 10 de marzo de 1968, con rodaje en los MGM British Studios, en Borehamwood, Hertfordshire, Inglaterra, Reino Unido, así como en la Isla de Harris, Western Isles, Escocia, Reino Unido, Spitzkoppe, Erongo, Namibia, el Monument Valley, Arizona, Estados Unidos, y Broadway y W 72nd Street, en Manhattan, ciudad de Nueva York, estado de Nueva York, Estados Unidos.

  • Para poner la voz a HAL, Kubrick contrató a Martin Balsam y a Nigel Davenport, y luego los  despidió.
  • El monolito había de ser inicialmente un tetraedro negro; fue cambiado por motivos de iluminación.
  • Se rumoreaba que en principio se pretendía que el ordenador sería un IBM, pero cuando la compañía negó que se usase su nombre en la película se cambió por HAL, que son cada una de las letras anteriores a IBM; sin embargo, parece ser un mito y la coincidencia es solo casual. Si bien en un inicio el ordenador iba a llamarse Athena y a tener voz femenina.
  • El astrónomo Carl Sagan refirió en su libro de La conexión cósmica (The Cosmic Connection, 1973) que Clarke y Kubrick le preguntaron cuál era la mejor manera de representar la inteligencia extraterrestre. Sagan sostenía que era poco probable que las formas de vida extraterrestres se parecieran en algo a la vida terrestre, y que hacerlo introduciría «al menos un elemento de falsedad» en la película. Sagan propuso que la película se limitara a insinuar la existencia de una superinteligencia extraterrestre, en lugar de representarla.

  • Originalmente Kubrick contrató a Alex North para componer la música de la película, pero no contento con ella (existe edición de la misma), la rechazó y eligió una selección de composiciones clásicas (y otras no tanto), aunque también se habló de que Pink Floyd haría la música. La música de la película es la que sigue: «Also Sprach Zarathustra», de Richard Strauss; «Requiem, for Soprano, Mezzo-Soprano, 2 Mixed Choirs & Orchestra», de György Ligeti; «Lux Aeterna», de György Ligeti; «Atmospheres», de Ligeti; «Adventures», de Ligeti; «An der schönen, blauen Donau, op. 314 (El Danubio Azul)», de Johann Strauß; «Gayane, Ballet Suite», de Aram Khachaturyan.
  • La música de György Ligeti se usó sin el permiso de este, y no lo descubrió hasta que asistió al estreno de la película en Viena. Presentó una demanda.
  • Algunas de las secuencias africanas de «El amanecer del hombre» utilizaron los sonidos de gatos salvajes, gorilas y chimpancés grabados originalmente para Mogambo (Mogambo, 1953). Los sonidos eran auténticos y se grabaron en localizaciones de toda África durante el rodaje del film de John Ford mientras se rodaba allí.
  • Los actores contratados para interpretar a los australopitecos en la secuencia «El amanecer del hombre» eran en su mayoría mimos y bailarines, aunque también usaron a dos bebés chimpancés. Eligieron actores con brazos y piernas delgados y caderas angostas para que el pelaje que se les añadiera no les hiciera parecer demasiado corpulentos.
  • Las naves espaciales de la película eran modelos hechos de madera, fibra de vidrio, plexiglás, acero, latón y aluminio.

  • En los créditos figuran agradecimientos a… Friedrich Nietzsche.
  • El sol y la luna creciente alineados entre sí (en la primera toma) son un símbolo del zoroastrismo, una antigua religión persa anterior al budismo y al cristianismo y que se basa en las enseñanzas del profeta Zoroastro (también conocido como Zaratustra). Esta alineación particular simboliza la lucha eterna entre la luz y la oscuridad. El tema musical principal del filme proviene de «Also Sprach Zarathustra» (Así habló Zaratustra), el poema sinfónico de Richard Strauss, basada en un libro de Friedrich Nietzsche, que contenía su famosa declaración «Dios ha muerto».
  • Para el papel de Heywood Floyd, MGM sugirió contratar a un actor famoso como Henry Fonda o George C. Scott. Scott había aparecido en la película previa de Kubrick, ¿Teléfono rojo?…, mientras que Fonda fue el protagonista de Punto límite (Fail-Safe, Sidney Lumet, 1964), otra cinta sobre peligro atómico que apareció simultáneamente a Dr. Strangelove, y que Kubrick se dedicó a sabotear de forma muy aplicada.
  • Voces del doblaje para España: Dave Bowman: Arsenio Corsellas; HAL 9000: Felipe Peña; Frank Poole: Manuel Cano; Heywood Floyd: José Luis Sansalvador; Andre Smyslov: Rafael Luis Calvo; director de doblaje: José María Angelat.
  • Simultáneamente a la escritura del guion, Arthur C. Clarke escribió la novela (véase bibliografía); después crearía otras tres secuelas literarias: 2010, odisea dos  (Debolsillo, best seller 185/4), 2061, Odisea tres  (Debolsillo, best seller 185/2) y 3001, odisea final  (Debolsillo, best seller 185/3).
  • Secuela: 2010, odisea dos (2010, 1984), de Peter Hyams.
  • En Estados Unidos tuvo una premier en Washington, D.C. el 2 de abril de 1968, otra premier el 3 de abril de 1968 en Nueva York, un estreno limitado el 3 de abril de 1968, y otra premier el 4 de abril de 1968 en Los Ángeles; en el Reino Unido tuvo una premier en Londres el 10 de mayo de 1968 y se estrenó el 12 de mayo de 1968; y en España se estrenó el 17 de octubre de 1968.

 

Bibliografía

  • «Partida de rescate». En El centinela; por Arthur C. Clarke; traducción de Lorenzo Cortina. Barcelona: Plaza & Janés, 1990. Colección: Éxitos. T.O.: «Rescue Party» (1946).
  • «El centinela». En El centinela (op. cit.). T.O.: «Sentinel of Eternity / The Sentinel» (1948 / 1953).
  • «Transience». Startling Stories (1949). Inédita en España.
  • «Encuentro en la aurora». En Expedición a la Tierra; por Arthur C. Clarke; traducción de Eduardo Salades. Barcelona: Quinteto, 2010. Colección: Quinteto Q; nº 346. T.O.: «Encounter in the Dawn» (1953).
  • 2001, una odisea espacial; por Arthur C. Clarke; traducción, Antonio Ribera Jordá. Barcelona: DeBolsillo, 2014. Colección: BestSeller – Biblioteca Arthur C. Clarke; nº 185- 1. T.O.: 2001, a Space Odyssey (1968).

Carlos Díaz Maroto (Madrid, España)

 

CALIFICACIÓN: *****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] En Clarke, Arthur C.: The Lost Worlds of 2001. Londres: Sidgwick and Jackson, 1972; pág. 17.

[2] Stanley Kubrick biografía; por John Baxter; traducción de Mónica Rubio. Madrid: T&B, 2009. T.O.: Stanley Kubrick: A Biography (1997).

[3] Recuérdese que en Lolita (Lolita, 1962) Kubrick muestra imágenes de La maldición de Frankenstein (Curse of Frankenstein, Terence Fisher, 1957), cuando los protagonistas la van a ver a un cine.

[4] Formato en pantalla ancha consistente en rodar con tres cámaras sincronizadas, para proporcionar una imagen panorámica y curvada, con un efecto realmente espectacular, aunque ello provocaba el problema de notarse las líneas de empalme entre una y otra imagen. Pese a su moda pasajera, solo se rodaron dos cinta de ficción en ese formato, La conquista del Oeste y El maravilloso mundo de los hermanos Grimm (The Wonderful World of the Brothers Grimm, George Pal, Henry Levin, 1962), siendo todas las demás documentales, como el famoso Esto es Cinerama (This Is Cinerama, Mike Todd, Michael Todd, Jr., Walter A. Thompson, Fred Rickey, 1952). Aunque, para explotar el formato y el trabajo de conversión de las salas, otras películas no filmadas en el sistema se proyectaron de ese modo. Con posterioridad, MGM lanzó en formatos DVD y BD La conquista del Oeste restaurada, eliminando las franjas de empalme por métodos informáticos, y añadiendo otra versión simulando la imagen lenticular producida por la pantalla curvada, con efectos impresionantes.

[5] Como puede comprobarse, el título original de esta cinta es How the West Was Won, es decir, «Cómo el Oeste fue conquistado». De hecho, uno de los títulos del proyecto de Kubrick sería How the Solar System Was Won, o sea, «Cómo el Sistema Solar fue conquistado», no sabemos si con intenciones reales o como una ironía por parte del realizador.

[6] La versión en inglés está narrada por Douglas Rain, quien terminaría siendo la voz de HAL en la película.

[7] El director Con Pederson después sería en el film de Kubrick uno de los supervisores los efectos especiales fotográficos, junto a, entre otros, Douglas Trumbull.

[8] Clarke (1917-2008) también fue científico, y a mi juicio en sus mejores obras logró un perfecto equilibrio entre la parte de documentación realista y la fibra literaria y emocional.  Como sus mejores novelas cabría citar, acaso, El fin de la infancia (Childhood’s End, 1953), Cita con Rama (Rendezvous with Rama, 1973) o Las fuentes del paraíso (The Fountains of Paradise, 1979).

[9] Director de joyas como Force of Evil [tv/dvd: La fuerza del mal, 1948] y El valle del fugitivo (Tell Them Willie Boy Is Here, 1969). Como realizador solo hizo cuatro películas, aunque como guionista fue más activo, destacando en el género negro. Lamentablemente, sus planes de adaptar la novela de Clarke no vieron la luz.

[10] En la película correspondería al momento en el cual el monolito es localizado en la Luna.

[11] Que inspiraría el episodio correspondiente a «El amanecer del hombre».

[12] Véase anecdotario.

[13] Algunas fuentes refieren que North fue imposición de los estudios, y que Kubrick en ningún momento tenía intención de utilizar esa música.

[14] La tonada popular  «Daisy Bell (Bicycle Built for Two)». Se inspiró en un arreglo sintetizado por ordenador de Max Mathews, que Arthur C. Clarke había escuchado en 1962 en las instalaciones de Bell Laboratories en Murray Hill cuando, casualmente, estaba visitando a su amigo y colega John R. Pierce. Arthur C. Clarke quedó tan impresionado que más tarde lo utilizó en el guion y en la novela. Muchas versiones de la película en idiomas distintos del inglés no utilizan la canción «Daisy», pero el doblaje español sí lo emplea.

[15] Las luces de colores de la secuencia de la Puerta Estelar se lograron mediante fotografía de barrido lineal de miles de imágenes de alto contraste en película, entre las que se incluían pinturas de arte óptico, planos arquitectónicos, patrones de moiré, circuitos impresos y fotografías tomadas con microscopio electrónico de estructuras moleculares y cristalinas. Kubrick se inspiró en parte para crear la escena al ver efectos abstractos en películas experimentales, como el cortometraje Sublimated Birth (1963), cuyos creadores trabajarían más tarde en la secuencia de la Puerta Estelar. Conocidas por el equipo como «Proyecto Manhattan», las tomas de diversos fenómenos similares a nebulosas, incluido el campo estelar en expansión, consistían en pinturas y productos químicos de colores arremolinándose en un dispositivo similar a una piscina conocido como «tanque de nubes», filmadas a cámara lenta en una sala oscura. Las tomas de paisajes reales se rodaron en las islas Hébridas, las montañas del norte de Escocia y Monument Valley. Los efectos de coloración y de imagen negativa se lograron con diferentes filtros de color durante el proceso de creación de negativos duplicados en una impresora óptica.