Un equipo humanitario de médicos llega a la jungla amazónica, en Colombia, para suministrar ayuda. Pero no sabe que en torno a ellos acecha Boiúna, una gigantesca serpiente que se suponía es solo una leyenda…
Dirección: Mike P. Nelson. Producción: Constantin Film, JB Pictures, Jaguar Bite. Productores: Jeremy Bolt, Robert Kulzer. Productores delegados: Simon Beltran Echeverri, Warren Goz, Samuel Hall, Mike P. Nelson, Michael Rothstein, Juan Pablo Solano, Maria Palau Saavedra, Bernhard Thür. Guion: Tony Giglio, Alan B. McElroy, Mike P. Nelson. Fotografía: Nick Junkersfeld. Música: Stephen Lukach, Kyle Rodriguez. Montaje: Tom Elkins. Diseño de producción: Angélica Perea. FX: Juanita Santamaria (diseño de maquillaje), Gabriela Iglesias Moreno (efectos especiales de maquillaje), Felipe De La Roche (supervisor de efectos especiales). Intérpretes: Logan Marshall-Green (Brennan Malloy), Jessica Rothe (Alli), Kiana Madeira (Lena), Jackson Bews (Shawn), Will Close (Callum), Sergio Herrera (Jorge), Juan Pablo Shuk (Miguel), Mateo Moreno (Diego), Vicente Peña (Pedro), Jaime Newball (Raúl), Nelson Camayo (Guilherme), Christophe de Geest (Proctor)… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2026. Duración y datos técnicos: 104 min. – color – 1.85:1 – DCP Digital Cinema Package.

La «boiúna» (en español «boyuna») es una criatura que realmente «existe» dentro del folklore brasileño, y también es conocida como «serpiente negra», «mboiaçu», «cobra-grande», «mãe-do-rio» o «senhora-das-águas». De hecho, la denominación procede de la palabra tupí[1] mboi que significa «culebra» y la palabra una que quiere decir «negra». Se trata de un enorme ser de hábitos nocturnos y tiene la capacidad de cambiar de forma para asustar a los pescadores, adoptando el aspecto de una canoa, un velero o una mujer. Dependiendo de la ubicación (Amazonas, Pará, Tocantins, Roraima, etc…) existen varias versiones de esta leyenda. Se supone que fue la anaconda la que inspiraría este mito.

Con esta idea en mente, pues, el director Mike P. Nelson y el guionista Alan B. McElroy, después de haber participado ya juntos en Wrong Turn: Sendero al infierno (Wrong Turn, 2021), volvieron a unirse para desarrollar el guion de este nuevo proyecto, trabajo al que se les unió Tony Giglio, un admirador del trabajo de Sam Raimi que logró entrar en la industria después de escribir a este una carta.

El visionado de Boiúna: La leyenda del Amazonas (Beware Boiúna, 2026) hace rememorar otra película como supone Anaconda (Anaconda, Luis Llosa, 1997), pues al final, en esencia, ambas cintas se centran en igual motivo: un grupo de personas intentando sobrevivir en medio de la selva amazónica al ataque de una serpiente monstruosa. La diferencia entre ambos filmes, sin embargo, también es acusada: el de Llosa era una monster movie sin pretensiones, mientras que el de Nelson es muy pretencioso.

Boiúna arranca con unas imágenes de vídeo de una incursión de un grupo en medio de un proyecto ilegal en medio de la jungla. Se supone que es un único miliciano el que porta la cámara, sin embargo se ofrece diversidad de ángulos y montaje. Después pasamos a los protagonistas, un grupo de médicos voluntarios que va a administrar ayuda a la zona del río Curuçá en una barca, con los doctores Miguel, Alli y Callum, el capitán Raúl y una especie de ayudante que este tiene, Lena, una muchacha que aprovecha para intentar localizar a su hermano desaparecido. A todo ello se sumará otro grupo que aparece, compuesto por unos individuos de objetivos no muy éticos.

La cinta ocupa excesivo tiempo en situar los personajes y mostrar sus relaciones. No son excesivamente interesantes, tienden hacia la convención, pero los guionistas están apasionados con ellos. La boyuna tarda bastante en aparecer y, cuando al fin lo hace, lo cierto es que se despacha gran cantidad de personajes de una tacada. ¿Qué significa eso? Pues que después tendremos un clímax muy alargado, donde pocos personajes intentarán huir del ataque, y lo conseguirán, mientras que los previos habían caído con una facilidad pasmosa. El film acaba con un epílogo que rubrica todo, y que deja a las claras las intenciones del producto, y sobre las que volveremos un poco más adelante.

Con respecto a la boiúna, la trama desaprovecha (o no le interesa, más bien), sus capacidades mágicas de transmutación. Es una serpiente gigante, sin más. Pero, al mismo tiempo, es utilizada a modo de alegoría de la naturaleza y, por extensión, del espíritu de arraigo de los pueblos indígenas con sus propias tradiciones. Véase qué personajes sobreviven y cuáles mueren, y se podrá comprobar las amplias pretensiones que la película ostenta con respecto a lanzar un mensaje sobre el respeto a las tradiciones nativas y las políticas de conquista y dominio por parte de los representantes del primer mundo. Que estaría muy bien, desde luego, y yo sería el primero que lo aplaudiría… si estuviera bien expuesto.

El caso es que estamos ante una película que se nos vende como una monster movie y, al final, eso es más bien una excusa para exponernos otra cosa. O más bien, se le intenta otorgar un envoltorio de dignificación y este acaba de devorar lo que la cinta pretendía ser. La exposición de esa parafernalia se muestra de un modo demasiado obvio, ostentoso y, sobre todo, descompensado. Además, gran parte de la acción transcurre de noche, y las escenas de los ataques, en su totalidad, están rodadas cámaras en mano, moviéndola mucho, y en planos ultracortos, lo que significa que, sencillamente, no se distingue absolutamente nada. La supuesta emoción e inmediatez que pretende esa narrativa lo que consigue es provocar desconcierto, para que el espectador esté dudoso de lo que esté sucediendo y, luego, pasados varios instantes piense: «Ah, que se ha comido a Fulanito».

Eso es todo. Una película con excesivas ambiciones que le vienen grandes, una cinta de monstruos aburrida y solemne, con unos personajes convencionales que se pretenden alegorías sociales. Al final, una película como Anaconda, formularia, tonta y mediocre, va a resultar muy superior a la presente, una obra ampulosa y que se va de las manos de sus responsables, demasiado emocionados al creer que están narrando algo muy trascendente.

Anecdotario
- Títulos de rodaje: Titan / Boiúna — Legend of the Amazon.
- Título en Argentina: Terror en el Amazonas.
- Rodada entre el 7 de octubre y el 6 de diciembre de 2024 en Colombia.
- El director Mike P. Nelson utilizó varias técnicas prácticas para la serpiente, como arrastrar una enorme pieza de HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) por la jungla para simular un movimiento pesado y utilizar impresiones gigantes de la cabeza de la serpiente en función de la línea de los ojos.
- El cocodrilo caimán del principio es una marioneta animatrónica llamada «Camila» que también apareció en la película de imagen real Dora y la Ciudad Perdida (Dora and the Lost City of Gold, James Bobin, 2019).
- Estrenada en Estados Unidos el 2 de octubre de 2026 y en España el 16 de octubre de 2026.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: *
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra
[1] El tupí era la lengua hablada por los pueblos tupí y por la mayoría de los colonizadores que poblaron la costa de Brasil en los siglos XVI y XVII. Se trata de la lengua indígena «clásica» de Brasil y la que tuvo mayor importancia en la construcción espiritual y cultural del país. Es, también, una lengua muerta en la actualidad.
