Ellen Garth es una madura y enérgica mujer de negocios, que tiene a su marido Raymond casi como un títere. Su empleado Dick Corbett tampoco está demasiado contento de cómo le maneja. A la casa del matrimonio llega Alice, una sobrina que ha estado estudiando en París varios años. Un día, Corbett sugerirá a Raymond asesinar a Ellen.

Dirección: Gordon Hessler. Producción: John Parsons-Neil McCallum Productions, Associated Producers, British Lion Films. Productor: Jack Parsons. Co-productor: Neil McCallum. Guion: Daniel Mainwaring, según la novela homónima de Jay Bennett. Fotografía: Arthur Lavis. Música: Carlo Martelli, [y Philip Martell, música adicional sin acreditar]. Montaje: Robert Winter. Dirección artística: George Provis. Intérpretes: Gary Merrill (Raymond Garth), Jane Merrow (Alice Taylor), Georgina Cookson (Ellen Garth), Neil McCallum (Richard ‘Dick’ Corbett), Rachel Thomas (Christine Glynn), Jack Train (notario), Frederick Piper (inspector de policía Merkot)… Nacionalidad y año: Reino Unido 1965. Duración y datos técnicos: 87 min. B/N 1.66:1.

 

Gordon Hessler (1925-2014) nació en Berlín, Alemania, pero fue educado en Inglaterra. De adolescente se trasladó a Estados Unidos, donde comenzó a trabajar en televisión. La Universal lo contrató como lector de historias para la serie Alfred Hitchcock presenta (Alfred Hitchcock Presents, 1955-1962). Llegó a convertirse en editor de historias durante dos temporadas, entre 1960 y 1962, y luego pasó a productor asociado en La hora de Alfred Hitchcock (The Alfred Hitchcock Hour, 1962-1965) durante la duración completa de la serie. También dirigió un episodio de la primera con “Final Arrangements” (1961) [6.36].

Mientras trabajaba en ambas producciones televisivas echó el ojo sobre una novela titulada Catacombs, publicada en 1959 y escrita por Jay Bennett, de quien se había adaptado un relato en la primera de las series en el episodio titulado “My Brother, Richard” (1957) [2.17], realizado por Herschel Daugherty. Tenía intención de que el libro se acomodara como un capítulo de la segunda serie, pero fue rechazado. En vista de ello, decidió convertirlo en película y, de esa manera, debutó en el cine, rodando la presente cinta en el Reino Unido, país donde estuvo dirigiendo a partir de entonces, hasta que regresó a la televisión estadounidense, después de El viaje fantástico de Simbad (The Golden Voyage of Sinbad, 1973).

Ciertamente, sabiendo los orígenes que le estaban destinados a la historia, esto se identifica con claridad en los resultados, aunque también podría recordar a las intrigas psicológicas producidas por aquellos mismos años en el Reino Unido por la Hammer, como sería El abismo del miedo (Nightmare, Freddie Francis, 1964). La trama sigue, por enésima vez, la estructura base del film francés Las diabólicas (Les diaboliques, 1955), y desde el inicio se adivina todo, permaneciendo solo la duda de quién estará implicado en el plan, si tal o cual personaje, o todos.

Destacan en el film dos magnos fallos, uno de carácter ambiental y otro de guion. Cuando se ve el coche viajando por Italia, este lleva el volante a la derecha. Bien pudiera ser que es el vehículo propio que han trasladado desde el Reino Unido vía avión, pero parece muy engorroso y sería mucho más práctico alquilar uno en el país de giallo. Poco después, tras ser cometido el asesinato, el criminal saca una garrafa de gasolina del portaequipajes del vehículo, la vacía sobre este… y luego vuelve a guardar el bidón en el coche, donde la policía lo podría encontrar y descubrir la prueba de un asesinato. Por cierto que, cuando el automóvil cae y explota, cambia por ensalmo de marca y modelo.

El resto del film plantea la trama entre dos únicos escenarios, la mansión donde vive el matrimonio Garth y una casa de campo en la que se retiran a veces, y la historia pivota alrededor de cuatro únicos personajes, el matrimonio, la sobrina y el empleado, con unos pocos más como comparsas. La película exhibe cierto fuste debido principalmente a una atractiva fotografía en blanco y negro y al excelente cuarteto protagonista, aunque hay que destacar por encima de todos a Georgina Cookson como Ellen Garth, una mujer dominante, enérgica, que tiene a su marido solo para servir de esclavo sexual ―le hace llevarla a la cama en brazos de forma constante―. Un elemento atractivo supone que la mujer practica cierto culto religioso, dentro del cual entra en trance induciéndose autohipnosis, lo cual le ayuda a controlar los dolores que sufre por su condición física.

Hessler dirige, como se refirió, como si se tratara de un episodio de La hora de Alfred Hitchcock, sin proporcionarle una distinción de cualquier índole a la película. Solo se apoya en la intriga que provee la historia y en la habilidad de los actores para sacar el film adelante. Además, la música no ayuda en exceso a crear atmósfera, y en ocasiones provoca el desconcierto y en sacar al espectador de situación, en especial en los momentos finales, cuando se supone que el espectro de Ellen Garth está vagando por la cabaña. Se trata de un simpático entretenimiento, que se ve con agrado, pero que no aporta nada a una temática sobrexplotada a partir de una idea ya demasiado sobada.

 

Anécdotas

  • Título en México: La mujer que no quería morir.
  • Título en Estados Unidos: The Woman Who Wouldn’t Die.
  • Rodada durante noviembre de 1963.
  • La copia estrenada en Estados Unidos está recortada a 84 minutos.
  • Estrenada en el Reino Unido en diciembre de 1966. Con anterioridad se estrenó en Estados Unidos y otros países.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra