Escocia, 1910. El doctor Hichcock realiza sesiones de espiritismo, y además está muy enfermo, para lo cual está siendo tratado por el doctor Livingstone, por medio de una mezcla de venenos. Livingstone es amante de la mujer de Hichcock, Margaret, y esta se muestra impaciente por que su esposo fallezca, por lo cual insta a aquél para que lo mate. Al fin, accede, pero el espectro de Hichcock parece regresar de ultratumba.

Dirección: Riccardo Freda [acreditado como Robert Hampton]. Producción: Panda Societa per L’Industria Cinematografica. Productor: Luigi Carpentieri [acreditado como Louis Mann]. Guion: Oreste Biancoli [acreditado como Robert Davidson], Riccardo Freda [acreditado como Robert Hampton], según argumento de O. Biancoli. Fotografía: Raffaele Masciocchi [acreditado como Donald Green]. Música: Franco Mannino [acreditado como Franck Wallace]. Montaje: Ornella Micheli [acreditada como Donna Christie]. Dirección artística: Mario Chiari [acreditado como Sammy Fields]. Intérpretes: Barbara Steele (Margaret Hichcock), Peter Baldwin (Dr. Charles Livingstone), Elio Jotta [acreditado como Leonard G. Elliot] (Dr. John Hichcock), Harriet Medin [acreditada como Harriet White] (Catherine Wood, el ama de llaves), Carol Bennet (mujer), Carlo Kechler [acreditado como Charles Kechler] (superintendente de policía), Umberto Raho [acreditado como Raoul H. Newman] (canónigo Owens), Reginald Price Anderson (Albert Fisher)… Nacionalidad y año: Italia 1963. Duración y datos técnicos: 100/91 min. color 1.85:1.

Riccardo Freda (1909-1999) comenzó en el cine como ayudante de dirección y montador en 1939, si bien abordó la realización en 1942 con Don Cesare di Bazan (1942), una comedia de aventuras. Durante muchos años se convirtió en un especialista del género aventurero, en diversos tonos, destacando en ese período clásicos como Águila negra (Aquila nera, 1946), Caballero misterioso (Il cavaliere misterioso, 1948), El hijo de d’Artagnan (Il figlio di d’Artagnan, 1950) o Spartaco (1953). Su debut en el género fantástico se dio con I vampiri [tv/dvd: Los vampiros, 1957], que bajo una estructura policial ofrece una trama de ciencia ficción, seguida de Caltiki il mostro immortale [tv/vd/dvd: Caltiki, el monstruo inmortal, 1959], un film de tono aventurero con un trasfondo también de ciencia ficción. Sus siguientes aportaciones, Los gigantes de la Tessaglia (I giganti della Tessaglia, 1960) y Maciste all’inferno [tv/dvd: Maciste en el infierno, 1962] se inscriben dentro de su referida especialización en el género de aventuras, en esta ocasión teñidas de elementos de fantasía. Será con El horrible secreto del doctor Hichcock (L’orribile segreto del Dr. Hichcock, 1962) con la cual Freda inicie su corriente de cine de terror gótico.

En esa película tenemos como protagonista a Barbara Steele, quien interpreta a Cinzia, esposa del doctor Hichcock (Robert Flemyng) ―Hichcock escrito sin la te que luce el famoso director británico―. Después Freda, quizás por una suerte de superstición, y amparado en el éxito que conseguiría el film, abordó una segunda intriga gótica con Lo spettro (1963) manteniendo ciertos elementos de la previa. Vuelve a protagonizar la británica Barbara Steele, así como a converger el apellido Hichcock en la historia, aunque no se trata de una continuación de la otra película, sino más bien de una “secuela espiritual”. Aquí, los nombres de los personajes son otros, y el tono de necrofilia de aquélla se ha eliminado. La presente cinta, infundida de ambientes de la clásica literatura gótica, busca inspiración en Alfred Hitchcock ―era inevitable― y su Rebeca (Rebecca, 1940) ―el ama de llaves es casi una trasposición de Mrs. Danvers, solo que aquí guarda su veneración para el doctor Hichcock[1]―, y la historia es una especie de reinterpretación gótica de la inevitable Las diabólicas (Les diaboliques, Henri-Georges Clouzot, 1955)[2], sin que falten alusiones visuales a las adaptaciones de Roger Corman del universo de Edgar Allan Poe, una de las cuales, precisamente, había interpretado la Steele, El péndulo de la muerte (Pit and the Pendulum, 1961)[3]. Y el propio universo de Poe parece confluir en la historia, con esos entornos de cementerios, amores tortuosos y una variación del clásico tema de la catalepsia.

A estas alturas, por supuesto, Freda era ya un consumado director, con veinte años de profesional a las espaldas, y domina la narración con un gran pulso. De ambiente claustrofóbico, el film se centra en su mayor parte dentro de la mansión, un lugar oscuro y atiborrado de objetos, haciéndolo un entorno lóbrego y asfixiante. Dentro de ese medio, el doctor Hichcock celebra sesiones de espiritismo y tiene una importante colección bibliográfica de obras de esa materia, lo cual nos pone sobre aviso de sus conocimientos en ese sentido. La trama, desde luego, se adivina de principio a fin en todo momento, pronosticándose inclusive quiénes son los responsables de la intriga. Lo atractivo del film es el modo en que, visualmente, Freda recrea todo ello, con esas apasionantes atmósferas góticas, la mansión, la tormenta, las manos en el hombro, los aullidos de un perro en la lejanía[4], los planes maquiavélicos de los amantes y, en especial, las apariciones del espectro.

Da lo mismo que sea un fantasma real, un montaje urdido o que no sea sino la representación del espectro de los remordimientos ―lo cual remite de nuevo a Poe, y en concreto a su relato “El corazón delator” («The Tell-Tale Heart», 1843)―, lo fascinante es cómo se manifiesta esa presencia, en particular en su primera revelación, surgiendo de entre unas cortinas, con las manos manchadas de sangre y portando las flores que cubrían su tumba. Con Lo spettro disfrutamos de un título importante dentro del subgénero del gótico italiano, beneficiado por una música envolvente[5] y una fotografía de vibrante colorido, donde destacan unos rojos que hieren la pantalla, un reparto solvente y una trama que, pese a lo obvio, logra cautivar por el poder evocador de sus imágenes.

 

Anécdotas

  • Título alternativo: Lo spettro de Dr. Hichcock.
  • Títulos anglosajones: The Ghost / The Spectre.
  • Según el registro de la SIAE, la sociedad de derechos, el seudónimo de Franck Wallace corresponde al músico Franco Mannino. Sin embargo, algunas fuentes acreditan la partitura de este film a Roman Vlad, quien colaboró en ocasiones con Mannino. Y cuando Beat Records editó el disco con la banda sonora, las cintas supervivientes en los archivos de Nazionalmusic estaban acreditadas a Francesco De Masi. Según este último, él sería el verdadero encargado de hacer la música, después de que el trabajo de Mannino fuese rechazado.
  • Rodada en Roma en diciembre de 1962, en una villa del Parioli, en doce días.
  • Parece ser que se trata de una adaptación apócrifa de la novela La vecchia poltrona, de Max Dave (seudónimo de Pino Belli), publicada en 1961 en la colección «I racconti di Dracula».
  • Según Freda, los censores no pusieron impedimento alguno a la película.
  • La taquilla del film en Italia fue de 175 millones de liras.
  • Adriana De Roberto dobló al italiano a Barbara Steele, y Sergio Rossicomo a Peter Baldwin.
  • Estrenada en Italia el 30 de marzo de 1963.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] El personaje es interpretado por Harriet Medin (acreditada como Harriet White), quien también daba vida a una sirvienta en El horrible secreto del doctor Hichcock.

[2] Algunas fuentes también buscan inspiración en el clásico de la novela negra El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, 1934) de James M. Cain.

[3] De hecho, incluso algunos elementos argumentales del film de Corman se perciben en el presente, como el triángulo amoroso que se convoca.

[4] El perro que se oye aullar es el mismo de las películas de Paul Naschy.

[5] Sea quien sea su compositor; véase la sección de anecdotario.