Un psiquiatra ofrece una visita guiada a un invitado por su manicomio, presentándole distintos casos que tiene allí alojados: un niño que tenía como amigo imaginario a un tigre; un hombre que hereda una bicicleta antigua que le hace viajar en el tiempo; un hombre que convierte su matrimonio en un triángulo amoroso al introducir en él un tronco de árbol; una agente literaria que recibe en su mansión a un escritor, y que practica primitivos rituales de hechicería.
Dirección: Freddie Francis. Producción: World Film Services para Paramount. Productor: Norman Priggen. Guion: Jennifer Jayne [acreditada como Jay Fairbank]. Fotografía: Norman Warwick. Música: Bernard Ebbinghouse. Montaje: Bernard Gribble. Dirección artística: Roy Walker. FX: Eric Allwright (supervisor de maquillaje). Intérpretes: segmento «Clinic Link Episodes»: Jack Hawkins (Nicholas), Donald Pleasence (Tremayne); segmento «Mr. Tiger»: Georgia Brown (Fay), Donald Houston (Sam), Russell Lewis (Paul), David Wood (tutor); segmento «Penny Farthing»: Suzy Kendall (Ann / Beatrice), Peter McEnery (Timothy), Neil Kennedy (transportista 1), Richard Connaught (transportista 2), Beth Morris (Polly), Frank Forsyth (tío Albert); segmento «Mel»: Joan Collins (Bella), Michael Jayston (Brian); segmento «Luau»: Kim Novak (Auriol), Michael Petrovitch (Kimo), Mary Tamm (Ginny), Lesley Nunnerley (Vera), Leon Lissek (Keoki), Zohra Sehgal (Malia); Lewis Alexander, Vernon Duke, Charles Gray [voz], Alan Harris, Aileen Lewis, Fred Machon, Del Watson… Nacionalidad y año: Reino Unido 1973. Duración y datos técnicos: 91 min. – Eastmancolor – 1.85:1 – 35 mm.

Mucha gente piensa que Tales That Witness Madness [vd: Cuentos de locura; dvd: Las orgías de la locura, 1973] es una película de la Amicus, y no es sorprendente, dado que se acoge a la estructura de sketches y la dirige Freddie Francis, que ya hizo otras cintas de igual formato para esa compañía. En realidad, la responsable esta vez es World Film Services, una pequeña compañía que debutó con el filme de culto Privilegio (Privilege, Peter Watkins, 1967), estuvo al frente de distintas cintas que por esas fechas protagonizó Liz Taylor en el Reino Unido, o produjo en unión a la Tigon British Film Productions la muy atractiva The Creeping Flesh [vd/tv/dvd: El esqueleto prehistórico; vd: Cuerpos vivientes, 1973], también dirigida por Freddie Francis.

Otra peculiaridad que destaca de esta rareza es que su guionista es Jay Fairbank, seudónimo bajo el cual se esconde la actriz Jennifer Jayne. Entre sus películas frente a la cámara podemos citar The Trollenberg Terror (Quentin Lawrence, 1958) y Alarma: catástrofe (The Medusa Touch / La grande menace, Jack Gold, 1978), así como las dirigidas por Freddie Francis Doctor Terror (Dr. Terror’s House of Horrors, 1965), Hysteria (1965), They Came from Beyond Space [tv: Llegaron del espacio, 1967] y El doctor y los diablos (The Doctor and the Devils, 1985). Además, su única labor como guionista, amén de la presente, también la dirige Francis, la psicotrónica Son of Dracula (1973).

Como se ha visto, ya Francis y Jayne colaboraron en la producción Amicus Doctor Terror, primera de la compañía que se acogía a la fórmula de segmentos. Ignoro de dónde partió el proyecto del filme, si era una idea de World Film Services, y luego director y guionista fueron captados, o la idea partió de estos y se la ofrecieron a la productora, aunque sospecho que la cosa va más en este sentido. El punto de partida, por lo demás, recuerda bastante al de Refugio macabro (Asylum, 1972), otra cinta de sketches de la Amicus, esta vez dirigida por Roy Ward Baker y con guion de Robert Bloch —y que es una de las mejores de la casa en ese aspecto—, donde también un psiquiatra presenta a un invitado determinados casos de sus estancias.

Uno de los problemas con Tales That Witness Madness representa lo muy flojo de las historias que presenta. La primera, «Mr. Tiger», es tan breve como predecible, aunque en su sencillez puede que se halle algún punto de simpatía para con su planteamiento, así como en lo adorable del pequeño caballerito que la protagoniza. A continuación tenemos «Penny Farthing», una historia indecisa entre la recreación romántica, la fantasía y unas brevísimas gotas de terror, muy mal narrada por Francis, donde los planos del cuadro del tío Albert incorporan un punto cómico que desentona un poco. El final da la impresión de que, sencillamente, Jennifer Jayne no sabía muy bien cómo acabarlo.

«Mel» parte de una idea muy curiosa. Mientras Brian está haciendo footing, encuentra por el campo un tronco de árbol cortado cuya forma le resulta atractiva, y decide llevárselo a casa y adornar con él el comedor. Su esposa, Bella, lo acoge con cierto escepticismo, pensando, con lógica, que molesta en medio del salón y no es muy estético, aunque le reconoce ciertas formas femeninas… y eso crea un desequilibrio en el matrimonio. Bella, indefectiblemente, comienza a sentir celos del cacho de tronco, y Brian empieza a experimentar cierta atracción hacia él (o ella, más bien). El tronco, por su parte… también tiene su corazoncito (Francis no duda para ello en incorporar a la banda sonora el retumbo de un latido). Un poco absurdo todo, pero precisamente en ello estriba la gracia de un episodio que, al menos, se ve con simpatía.

El último episodio, como suele ser norma, es el mejor, y responde al título de «Luau». Mientras está muriendo, Malia, la madre de Kimo, un escritor de origen hawaiano, le transmite sus conocimientos en hechicería ritual, mientras el secretario de él, Keoki, escucha con atención. Pasamos a la mansión de Auriol (Kim Novak, nada menos), una rica agente literaria que está en conversaciones con Kimo para sugerirle adaptar su última novela al cine. Auriol vive con su hija Ginny, muy joven y muy atractiva… Poco a poco, las piezas comienzan a moverse sobre el tablero, y el espectador asiste curioso y con interés a ver qué sucede… aunque lo esté presagiando.

El otro problema al que nos referíamos estriba en Freddie Francis, y se trata del escaso interés que parece mostrar por el material que tiene entre manos. Francis siempre manifestó que él deseaba ser valorado por su magistral trabajo como director de fotografía, y sus labores en el campo de la realización no las estimaba. Eso se comprueba viendo esta película, la forma rutinaria y hasta cansina con la que narra todo. Francis llegó a declarar sobre el filme: «Hicimos esta película, que intenté alejar lo máximo posible del género de terror, porque en realidad no era una película de terror». A lo cual respondió Frank Yablans[1]: «Vale, no es una película de terror. Yo dije que no era un guion de terror. Él me contestó: “Dios mío, yo no leo guiones”. Así que no sé cómo se puede seguir a partir de ahí. Por lo que tuvimos que rodar unos días más para intentar convertir una película que no era de terror en una película de terror. Aun así, no quedó mal como película»[2].

Todo ello se percibe en la película, y la narrativa se hace a veces confusa, deslavazada, y la prueba estriba en el final, cuando se da cierre a la historia-vínculo que estructura todo. Queda la simpatía que puede sentir el espectador por el cine construido por medio de esta estructura de sketches, y también un reparto agradecido, que hace lo que puede con este producto desangelado que al final representan estos Cuentos de locura. Una lástima.

Anecdotario
- En 1975 la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films la nominó en la categoría de mejor película de terror (ganó El exorcista).
- Rodada entre octubre de 1972 y febrero de 1973, con interiores en los Shepperton Studios, en Shepperton, Surrey, Inglaterra, Reino Unido.
- Cuando hizo esta película, Jack Hawkins estaba enfermo de cáncer de laringe y se la habían extirpado en 1966; no podía hablar, así que movía los labios y fue doblado por Charles Gray, como en otros casos.

- El papel de Kim Novak fue ofrecido inicialmente a Rita Hayworth.
- Última película de Frank Forsyth (tío Albert) y de Jack Hawkins (Nicolas).
- Al parecer, no se estrenó en el Reino Unido, y debutó directamente en Estados Unidos el 31 de octubre de 1973; al final, en su país de origen se editó en DVD el 4 de abril de 2016. En España apareció originalmente en vídeo como Cuentos de locura por parte de California Home Video S.A. en 1985, y también por Chicago Video S.A., y luego se ha editado en DVD como Las orgías de la locura por Great Films Collection en 2016.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: *½
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra
[1] Ejecutivo de estudio, amén de productor y guionista, que trabajó para la Paramount entre las décadas de 1960 y 1970, y compañía que financió la película.
[2] «Interview with Freddie Francis». British Entertainment History Project. 1993-1994. Citado en la Wikipedia en inglés.
