Estamos en París, en 2045. La ciudad se ha dividido en tres sectores, siendo la Zona 1 la más privilegiada, y la Zona 3 donde reside la pretendida hez social. El Ministerio de Justicia ha implantado un programa informático denominado ALMA que previene los delitos de forma manifiesta. Pero un día, el responsable de crear ese programa, Georges Kessel, es asesinado. En la investigación se implicarán Salia, una inspectora de la Zona 2, y Zem, un policía de la Zona 3…

Dirección: Cédric Jimenez. Producción: Chi-Fou-Mi Productions, StudioCanal, France 2 Cinéma, Jim Films, Artémis Productions, Canal+, Netflix, France Télévisions, Lacoste, Vixens, La Région Île-de-France, Centre national du cinéma et de l’image animée (CNC), Région Provence-Alpes-Côte d’Azur, Métropole Aix-Marseille, Entourage Sofica 3, Shelter Prod, Taxshelter. be, Tax Shelter du Gouvernement Fédéral Belge. Productores: Laura Chatterjee, Hugo Sélignac. Coproductor: Cédric Jiménez. Productores asociados: Nicolas Dumont, Antoine Lafon Jefe de producción: Vincent Piant. Guion: Olivier Demangel, Cédric Jimenez, según la novela de Laurent Gaudé. Fotografía: Laurent Tangy; Jean-Charles Granjon (fotografía submarina). Música: Guillaume Roussel. Montaje: Stan Collet, Laure Gardette. Diseño de producción: Jean-Philippe Moreaux. FX: Valentin Berthon, Colin Philippi (coordinación de efectos especiales), François Philippi (supervisor de efectos especiales), Philippe Aubry, Morgan Hardy (supervisores de efectos visuales), Digital District (efectos visuales). Intérpretes: Gilles Lellouche (Zem Brecht), Adèle Exarchopoulos (Salia Malberg), Louis Garrel (Jon Mafram), Romain Duris (Théo Rimarval), Valeria Bruni Tedeschi (Irina Mitrovna), Artus (Malik Bouzid), Lala &ce (Charline), Stéphane Bak (Cal), Hugo Dillon (Luc), Cyril Lecomte (el receptor de mercancía robada), Daphné Patakia (Amel), Thomas Bangalter (Kessel), Féodor Atkine (el pastor), Agathe Mougin (Tobo), Jeanne Herry (Lucy Monk), Hugo Bardin (Edmundo, el forense), Anne-Lise Heimburger (la madre toxicómana), Tom Rey, Tom Menanteau, Julien Le Berre, Salem Kali, Julia Molkhou, Julien Pestel, Steve Tagheu, Raphaël Liot, Gina Jimenez, Quentin Coudert, Milan Fina Na Ntama, Cathy Pham, Gaëlle Voukissa, Jackee Toto, Frédéric Aklan, Mi Kwan Lock, Ricky Tribord, Kamel Laadaili, Pierre Lopez, Rose Vergez… Nacionalidad y año: Francia, Bélgica 2025. Duración y datos técnicos: 100 min. – color – 2.35:1 – DCP Digital Cinema Package.

 

¿Es Zona 3 (Chien 51, 2025) una película de ciencia ficción? El filme se ambienta en 2045, por lo cual cabría apuntar que se inscribe en una corriente futurista. Su director ha señalado que transcurre en un «presente aumentado, con cierta dimensión distópica»[1], lo que revela su intención de alejarla de una adscripción genérica estricta. Sin embargo, la ciencia ficción es, al fin y al cabo, un macro-género dentro del cual se integra la distopía, definida por el diccionario de la RAE como la «representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana». En este sentido, una de las funciones esenciales de la ciencia ficción consiste en proyectar hacia el futuro problemáticas del presente para, desde esa distancia, advertir sobre conflictos que ya nos afectan.

La película está basada en la novela Chien 51[2], publicada por Actes Sud en 2022 y galardonada con el Prix du roman des Écrivains du Sud, obra del prolífico autor Laurent Gaudé, quien obtuvo el premio Goncourt de los estudiantes de secundaria y el Premio de los Libreros con El legado del rey Tsongor (La mort du roi Tsongor, 2002) el mismo año de su publicación, así como el premio Goncourt por Le soleil des Scorta en 2004. Salvo error, de su producción solo la novela del rey Tsongor está publicada en España[3], una fantasía ambientada en África. Sobre la presente adaptación, el director ha afirmado: «El universo y los personajes siguen ahí, pero nos alejamos del libro reenfocando la historia en la trama policial y añadiendo cosas, incluida esta inteligencia artificial que no está en la novela»[4].

Durante su visionado, Zona 3 remite a una versión muy libre de Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, Richard Fleischer, 1973), ya que ambas comparten una premisa similar: un futuro antiutópico en el que la sociedad se divide entre una élite privilegiada y una mayoría empobrecida; el asesinato de un miembro de la clase dominante desencadena una investigación que acaba revelando una conspiración de enorme alcance. Las declaraciones del realizador refuerzan esta impresión, especialmente si se tiene en cuenta que la película de Fleischer también adapta una novela —¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! (Make Room! Make Room!, 1966), de Harry Harrison— a la que se añadió un elemento fundamental ausente en el texto original. Asimismo, pueden rastrearse ecos de Minority Report (Minority Report, Steven Spielberg, 2002), así como cierto esteticismo heredero de Blade Runner (Blade Runner, Ridley Scott, 1982), filtrado a través de un tono de techno-thriller y buddy movie.

De hecho, este último componente es el que más peso adquiere en Zona 3, una película que, despojada de su envoltorio futurista, responde a las convenciones del cine policíaco tradicional. La trama presenta a la inspectora Salia Malberg, que recurre a Zem Brecht, un agente destinado en una unidad de la Zona 3, el área más desfavorecida de la ciudad. Como es habitual, ambos chocan inicialmente por sus distintas formas de entender el mundo y la investigación policial, aunque con el tiempo desarrollan una conexión progresiva. Se trata, en definitiva, de un esquema narrativo bien conocido, articulado mediante mecanismos ampliamente codificados.

Precisamente ahí reside la intención: utilizar esos recursos familiares para conducir al espectador hacia un terreno reconocible y, desde ahí, introducirlo en un entorno más inquietante, ese París distópico. No obstante, la estructura narrativa se mantiene dentro de los cánones del cine policíaco francés contemporáneo, ámbito en el que su director se ha consolidado con títulos como Conexión Marsella (La French, 2014), BAC Nord: Brigada de Investigación Criminal (BAC Nord, 2020) o Novembre (Novembre, 2022). Incluso se perciben afinidades con la vertiente más social del género como podría ser Los miserables (Les Misérables, Ladj Ly, 2019).

De este modo, Jimenez construye una película policíaca «tradicional» a la que incorpora elementos de diseño no como mero adorno estético, sino como núcleo expresivo de su discurso. La película habla de la Francia contemporánea —y, por extensión, del mundo actual—, y de cómo determinados modelos de gestión del orden social y de la acción policial pueden derivar en formas de control cada vez más represivas. En paralelo, la relación entre los dos protagonistas evoluciona desde un esquema convencional hasta convertirse en uno de los aspectos más atractivos y emotivos del filme.

Para ello, el director se apoya en las sólidas interpretaciones de Gilles Lellouche como Zem Brecht y Adèle Exarchopoulos como Salia Malberg. Lellouche —colaborador habitual de Jimenez— es también director, y ha demostrado su versatilidad en papeles muy diversos, como su encarnación de Obélix. Por su parte, Exarchopoulos alcanzó gran reconocimiento con La vida de Adèle (La vie d’Adèle, Abdellatif Kechiche, 2013), y también colaboró con anterioridad con el realizador. Jimenez introduce además un recurso interpretativo interesante: los habitantes de la Zona 3 actúan de manera marcadamente emocional, mientras que los de la Zona 1 adoptan registros casi robóticos y deshumanizados. Salia, situada en un espacio intermedio, transita desde una contención inicial —salpicada de estallidos puntuales— hacia una progresiva humanización.

La intriga de ciencia ficción se va imponiendo gradualmente en la trama conspirativa, aunque la película funciona sobre todo como un relato de personajes, donde son sus emociones las que impulsan el desarrollo narrativo. Destacan varias escenas de acción enérgicas, filmadas con cámara en mano, que transmiten la sensación de inseguridad y desconcierto propias de esas situaciones. La ambientación constituye uno de los mayores logros del filme, al integrarse con naturalidad en lo cotidiano y, al mismo tiempo, construir un entorno futurista verosímil.

Zona 3 no está exenta de imperfecciones —en particular, la referida dependencia de lugares comunes—, pero consigue trascenderlas para erigirse en una propuesta notablemente atractiva, además de suponer una sugerente muestra de ciencia ficción urbana.

 

Anecdotario

  • Título de rodaje: Alma.
  • Título anglosajón: Dog 51.
  • En los premios César franceses optó a las categorías de mejor diseño de producción y mejores efectos especiales.
  • La película debutó oficialmente el 6 de septiembre de 2025 en el Festival de Cine de Venecia, fuera de competición, y también participó, entre otros, en el Toronto International Film Festival, en el Filmfest Hamburg, en el American French Film Festival, en el vOilah! French Film Festival de Singapur, en el Franska Filmfestivalen de Suecia y en el Festival de Stiges, donde participó en competición.
  • Presupuesto estimado: entre 40 y 50 millones de euros. Otras fuentes son más precisas, indicando 42,01 millones de euros.

  • El rodaje ocupó entre el 15 de mayo y el 5 de agosto de 2025, en diversas localizaciones de Marsella y, principalmente, París.
  • Estrenada en Francia el 15 de octubre de 2025 y en España el 22 de abril de 2026.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ***½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] François Léger: «Exclu-Action-et-tension-Cedric-Jimenez-se-livre-sur-Chien-51-son-thriller-d-anticipation»- En premiere.fr, Estreno, 23 de diciembre de 2024.

[2] El título se refiere al número de matrícula (C51) de Zem Sparak, el protagonista, un policía destinado a una zona desfavorecida de la megalópolis Magnapole. La palabra «chien», «perro», representa una metáfora de la condición de los policías de poca monta, considerados como subhumanos u objetos, que actúan como perros guardianes en la zona 3.

[3] Por Ediciones Salamandra, en 2003, y luego por Quinteto en 2005, con traducción de José Antonio Soriano.

[4] Vid. nota 1.