Daniel Kellner trabaja para una organización gubernamental. Ahora, debe pagar el rescate de su prometida cuando roba determinados documentos secretos. Al mismo tiempo, Margaret Fairch, la mujer del tiempo de un programa de televisión, busca acceder profesionalmente a objetivos más importantes. De pronto, un día comienza a desarrollar extraños poderes…

Dirección: Steven Spielberg. Producción: Universal Pictures, Amblin Entertainment, New Zealand Film Commission, Québec Film & TV Production Tax Credit. Productores: Kristie Macosko Krieger, Steven Spielberg. Co-productor: Michael Kahn. Productores delegados: Chris Brigham, Graceann Dorse, Eric Kimelton, Adam Somner. Productora asociada: Emma Elgort. Productor ejecutivo: Cheng Liu. Productor digital: Alvin Roxas. Guion: David Koepp, según una historia de Steven Spielberg. Fotografía: Janusz Kaminski. Música: John Williams. Montaje: Sarah Broshar. Diseño de producción: Adam Stockhausen. FX: Conrad V. Brink Jr., Daniel Sudick (coordinación de efectos especiales), Beril Bozdere, Taylor Fleming, Neeti Jain, Cara Manise, James Panetta, Karen Zipor (coordinación de efectos visuales), Legacy Effects (efectos visuales). Intérpretes: Emily Blunt (Margaret Fairchild), Josh O’Connor (Dr. Daniel Kellner), Colin Firth (Noah Scanlon), Eve Hewson (Jane Blankenship), Colman Domingo (Hugo Wakefield), Wyatt Russell (Jackson), Henry Lloyd-Hughes (Casper Boyd), Elizabeth Marvel (hermana Maura), Hettienne Park (Serena), Tommy Martinez (Santiago), Gabby Beans (Angela Childs), Jeremy Shamos (Claypool), Brandon Wilson (Nathan Twining), Priyanka Kedia (Grace Zhao), Lora Lee Gayer (Terri), Lance Archer, Chavo Guerrero Jr., Brian Cage, Elliot Villar, Noah Robbins, Brian Hutchison, Amir Malaklou, Jim Parrack, Clarke Thorell, Elizabeth Stanley, Nina White, Emily Jackson, Margo Seibert, Ron Song, David Park, Ephraim Birney, Michael Gaston, Stevie Ray Dallimore, Sheetal S. Desai, Carter Gill, Luke Lesko, Eboni Booth, Robert Engel, Bob Greenberg… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2026. Duración y datos técnicos: 145 min. – color – 2.39:1 – 70 mm / DCP Digital Cinema Package.

 

Había pasado un largo plazo desde el anterior filme de Steven Spielberg, el interesante (pero sin entusiasmar) Los Fabelman (The Fabelmans, 2022). Le precedían el magistral musical West Side Story (West Side Story, 2021) —muy mal recibido— y Ready Player One (Ready Player One, 2018), que era de lo peor que el cineasta había ofrecido en mucho tiempo. En realidad, la filmografía del autor de El diablo sobre ruedas (Duel, 1971) siempre ha pivotado sobre diversas temáticas o tonos que ha ido tocando aleatoriamente. El cine de extraterrestres es una de sus facetas más llamativas, desde que debutara con él en la fundamental Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977). Después ofreció la magnífica E.T., el extraterrestre (E.T. the Extra-Terrestrial, 1982), y podemos añadir la excelente La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005)[1] y la torpona Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, 2008)[2].

 

Cuando Steven Spielberg anunció que regresaba a la temática hubo una cierta revolución en el fandom. Se esperaba que, después de todo ese tiempo, entregara una gran película, y cuando se supo que la temática eran los ovnis, surgió el sector de los ufólogos que percibió en el hecho cuestiones casi mesiánicas. El día de la revelación no era solo una película, sino un informe de un suceso real, que nos preparaba para lo que la propia cinta planteaba. La reciente desclasificación que ha autorizado el presidente Donald Trump, y que consiste en unos informes censurados y ambiguos que nada aportan, parece que para muchos estudiosos de las paraciencias representa el prolegómeno para el gran desvelamiento por parte de un hombre que lo ha prometido, pero que es uno de los grandes mentirosos de nuestro tiempo, amén de un desequilibrado.

El día de la revelación (Disclosure Day, 2026) parte de un argumento del propio Spielberg, quien después encargó a David Koepp que le diera forma de guion[3]. El hecho de que el autor de Tiburón (Jaws, 1975) le hiciera escribir 42 borradores del libreto, nada menos, hacía intuir que el resultado fuera un portento, una narración impecable trazada con tiralíneas y que representaba el culmen de la temática. Y, sin embargo, el guion de la película es torpe, facilón, previsible.

Ante todo, cabe destacar que, en su esqueleto base, El día de la revelación no es sino una reescritura del de Encuentros en la tercera fase, pues en esencia ambos se centran en lo mismo: un hombre y una mujer que no se conocen sufren repentinamente una experiencia que les hace ir, cada uno por su lado, y sin saber muy bien qué les impulsa, al encuentro con un conocimiento sorprendente, relacionado con los extraterrestres. Pasado todo este tiempo, Spielberg ha fusionado esa idea con un reflejo de lo que la sociedad actual está experimentando.

Así, suponemos que la acción transcurre unos meses en el futuro, cuando las tensiones internacionales han llegado a una situación en la que a punto está de desatarse la Tercera Guerra Mundial. Algo, en resumidas cuentas, que estamos temiendo que suceda desde que el loco del pelo naranja mora en la Casa Blanca. Eso lo une Spielberg a una especie de historia de determinados acontecimientos ufológicos, como es el inevitable incidente Roswell o el supuesto encuentro entre el presidente Nixon y el actor Jackie Gleason, cuando el primero presentara al segundo los extraterrestres que el gobierno norteamericano tiene atrapados. Es decir, lo mismo que se planteó en la serie Abducidos (Taken, 2002), producida precisamente por Spielberg.

La cinta ofrece una historia que no es sino una persecución, donde la agencia gubernamental secreta Wardex intenta cazar, por un lado, a su especialista en ciberseguridad Daniel Kellner, que ha escapado con un montón de archivos secretos, cuyo contenido todos adivinamos desde el principio. Y, por otro lado, tenemos a Margaret Fairchild, una atractiva mujer del tiempo de una cadena televisiva de Kansas City, que hace su sección en el telediario como una payasada simpática, pero que pretende pasar a puestos más importantes y serios dentro del programa. Esa mañana, repentinamente, en su cocina entra un pajarillo, un cardenal norteño, que hace que en ella se active algo.

Ese algo consiste en que, repentinamente, se ponga a hablar en ruso. Después sabremos que puede hablar otras muchas lenguas (¿todas las del mundo?) y que es capaz de meterse en la mente de cada persona con la que se encuentra, conociendo todo lo que esta sabe. Y también tiene la capacidad de convertirse, a ojos de quien tiene enfrente, en quien más ama, elemento este que recuerda poderosamente a un cuento de Ray Bradbury dentro de su antología Crónicas marcianas (The Martian Chronicles, 1950), titulado «El marciano» («The Martian», 1949).

Esas capacidades que desarrolla Margaret la convierten, literalmente, en un deus ex machina andante, que hace ir esquivando los escollos de guion que pudieran ir surgiendo a lo largo de la trama, y así hacerla avanzar sin excesivos problemas, solo aquellos que, por capricho de Koepp, van surgiendo, para luego irse resolviendo con idéntica facilidad y pasar a la siguiente secuencia. Y así, sin parar, hasta un final que no representa sorpresa alguna para ningún espectador. Todo es una concatenación de situaciones previsibles y formularias, estructurada dentro de una narración de persecuciones.

Lo mejor de la película estriba en el principio, donde todo se va desvelando gradualmente y hace centrar la atención, y su final, no por esperado más emocionante, y que funciona con idéntica potencia con que lo hacía el de Encuentros… La parte central se convierte en una cinta de acción trepidante que es lo más formulario y elemental de todo el conjunto. Dentro de ello, Spielberg desliza ideas donde plantea que la empatía representa el mecanismo que ha de mover el mundo (el universo), en una época donde esta parece estar perdiéndose gradualmente, y donde parece defenderse el individualismo y materialismo más inhumanos, incluso desde las élites (o, especialmente, desde estas). También hay constantes alusiones a Dios, como un ente superior, y que estaría por encima de las entidades alienígenas, en un elemento, me temo, introducido para que los católicos más acérrimos no rechacen la película —incluso sale una monja proclive a la existencia de extraterrestres, y que constituiría la visión de la Iglesia sobre el tema—.

La narrativa que Spielberg aplica al conjunto demuestra su oficio, no faltaría más. Hacia la mitad tiene un prodigioso plano secuencia que atraviesa coches inclusive, y que representa, diríase, el punto de inflexión argumental dentro de la cinta, donde el peligro que acecha a Daniel se hace totalmente palpable. Y tenemos la partitura musical de John Williams, acaso la última que podamos oír, y donde el colaborador de Spielberg despliega unas cadencias sonoras que, en ocasiones, nos hace rememorar otros momentos de la filmografía del cineasta de Cincinnati. Como, de hecho, hace toda la película en sí, con instantes que hacen remitir, no ya argumentalmente, sino visualmente, a la referida Encuentros…, conectándolas no en la trama sino en el espíritu. La película es entretenida, interesante, pero se ve tan poco esforzada, tan rutinaria, que decepciona viniendo de un artista como Spielberg.

 

Anecdotario

  • Presupuesto estimado: 115 millones de dólares.
  • El rodaje se efectuó entre el 24 de febrero y el 23 de mayo de 2025, en diversas localizaciones de Nueva York y de Nueva Jersey.
  • Spielberg pasó dos meses durante el verano de 2023 escribiendo la historia de la película. Se trataba de un tratamiento de cincuenta a sesenta páginas que más tarde David Koepp adaptó al guion, con sus consiguientes revisiones.
  • Cuando Spielberg se dirigió a John Williams para pedirle la banda sonora, Williams sugirió primero a otros cuatro compositores, ya que Williams se había retirado. Spielberg hubo de insistirle.
  • Estrenada en Estados Unidos y en España el 12 de junio de 2026.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: **½

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

[1] Ese año, casualmente, se mostró especialmente fértil, pues también nos dispensó otra gran película, Munich (Munich).

[2] No incluimos en esta relación la magistral I.A. Inteligencia Artificial (A.I. Artificial Intelligence, 2001), pues lo que aparece al final no son extraterrestres, sino robots evolucionados.

[3] Con anterioridad a la presente, Spielberg y Koepp han colaborado juntos en Jurassic Park – Parque Jurásico (Jurassic Park, 1993), El mundo perdido: Jurassic Park (The Lost World: Jurassic Park, 1997), La guerra de los mundos e Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal.