El extravagante millonario Frederick Loren ha alquilado una mansión, conocida como «La casa de la colina encantada», a Watson Pritchard, y decide montar una apuesta: invita a cinco personas muy distintas, todas ellas necesitadas de dinero, a pasar la noche en esa edificación, que se supone maldita, y si aguantan (y sobreviven) hasta la mañana siguiente les pagará una suma de diez mil dólares a cada uno de ellos. Uno de los invitados es el propio Pritchard, quien asegura que en ella asesinaron a siete personas, y que los fantasmas de todas ellas aterrorizan la mansión.
Dirección: William Castle. Producción: Allied Artists Pictures, William Castle Productions. Productor: William Castle. Productor asociado: Robb White. Guion: Robb White. Fotografía: Carl E. Guthrie. Música: Von Dexter. Montaje: Roy V. Livingston. Dirección artística: Dave Milton. FX: Herman E. Townsley (efectos especiales), Daniel Hays (técnico de efectos especiales). Intérpretes: Vincent Price (Frederick Loren), Carol Ohmart (Annabelle Loren), Richard Long (Lance Schroeder), Alan Marshal (Dr. David Trent), Carolyn Craig (Nora Manning), Elisha Cook Jr. (Watson Pritchard), Julie Mitchum (Ruth Bridges), Leona Anderson (Mrs. Slydes), Howard Hoffman (Jonas), Esqueleto (él mismo). Nacionalidad y año: Estados Unidos 1959. Duración y datos técnicos: 75 min. B/N 1.85:1.

Entre 1943 (año de su debut en el cine[1]) y 1956 William Castle dirigió una gran cantidad de películas del Oeste, policíacas y de aventuras, sencillas y poco ambiciosas tanto en el plano artístico como empresarial, aunque algunas eran muestras bastante sólidas de serie B. Al año siguiente dirigió episodios para dos series televisivas, y en 1958 inició su etapa dentro del cine de terror con Macabre, que contaba con un guion de Robb White basado en una novela de Anthony Boucher (publicada bajo el seudónimo de Theo Durrant). Esa etapa, la más famosa del cineasta, prosiguió con la presente.

La mansión de los horrores (House on Haunted Hill, 1959) cuenta de nuevo con guion de Robb White (antes de que Castle se asociara con el escritor Robert Bloch). White (1909-1990), de origen filipino, al igual que su sucesor fue autor de novelas, en su caso de aventuras. De hecho, desde muy pequeño tuvo la ambición de escribir, y a partir de los trece años lo hacía de forma concienzuda, para publicar su primer relato en 1931. Para televisión escribió un episodio de la serie Submarino (The Silent Service, 1957-1958), y al poco fue llamado por Castle para trabajar con él. Después de Macabre, en la presente inclusive participó en la producción, y después redactaría los libretos de The Tingler [dvd: El aguijón de la muerte / Escalofrío, 1959], 13 Ghosts [tv/dvd: Los trece fantasmas, 1960] y Homicidio (Homicidal, 1961).

Cuando arranca el film, da la impresión de que nos vamos a encontrar con una aterradora y atmosférica película de fantasmas, al estilo de La casa encantada (The Haunting, Robert Wise, 1963), La leyenda de la mansión del infierno (The Legend of Hell House, John Hough, 1973) o Al final de la escalera (The Changeling, Peter Medak, 1980). Pero los tiros van por otro lado. La intención de William Castle no es tanto la de aterrorizar como la de divertir, y por ello su cinta es más bien una barraca de feria, un tren de la bruja. El propio arranque ya lo confirma, con la pantalla totalmente en negro y, de súbito, suena un aterrador alarido, seguido de otros gritos, gemidos, arrastrar de cadenas… Los tópicos que, desde mucho tiempo atrás, se vinculan al terror. Y eso es lo que se nos ofrecerá: un cúmulo de convenciones, aunque magnificadas por las interpretaciones y una soberbia fotografía en blanco y negro.

En la mansión tenemos a esos cinco invitados, al anfitrión (un exquisito Vincent Price), su esposa y dos sirvientes, que pronto desaparecen, para dejar la casa cerrada a cal y canto. Dentro, el horror comenzará a rondar a los inquilinos, en especial a Nora (Carolyn Craig), que se pasa toda la película gritando y corriendo de un lado para otro, casi sin descanso. Al menos, podemos decir que su alarido (si es de ella, y no una grabación de los de efectos de sonido) es impresionante, y el característico para el cine de terror (en un momento determinado también grita Carol Ohmart, y el efecto no es tan contundente).

Así pues, tenemos a los siete inquilinos atrapados dentro de la mansión, mientras se oyen puertas cerrando y, sobre todo, actúa un esqueleto, una de las convenciones más elementales del género, aunque se ha confirmar que resulta efectivo. El terror de House on Haunted Hill es primario, pero no por ello rechazable en honor de otro más elevado, más intelectual. Todo tiene su hueco dentro del corazón del aficionado. Resulta curioso que la mansión, después de ofrecer una fachada tan modernista (obra de Frank Lloyd Wright, nada menos) en su interior tenga una arquitectura tan gótica. Hemos hablado del esqueleto, que tiene el honor inclusive de figurar en los créditos (as himself), pero también tenemos la aterradora presencia de una anciana, vestida de negro, en particular en una aparición con las manos dispuestas a modo de garras, y que se aleja deslizándose, no andando.

Lo mejor del film es ese juego que nos propone Vincent Price (o William Castle, da lo mismo). El ambiente de la mansión, los gimmicks, la (repito) soberbia fotografía en blanco y negro (verla coloreada es una sandez), los alaridos, todo ello otorga un divertimento tremendo al aficionado implicado. Los personajes son elementales, tal como la relación entre el matrimonio millonario, con sus celos y pullas, o la parejita que se va forjando a lo largo de la trama. Y cuando se intenta racionalizar la intriga, y dar vueltas de tuerca, la película pierde esencia, vitalidad, gracia. Es más interesante cuando todo es un divertimento que cuando se le pretende otorgar gravedad. Divirtámonos mientras podamos.

Anecdotario
- Títulos en Argentina: Mansión siniestra (cine) / La casa de la colina embrujada (TV). Título en Ecuador: House on Haunted Hill. Títulos en México: Mansión siniestra (cine) / La casa de la colina embrujada (DVD). Título en Perú: La mansión siniestra. Título en Venezuela: La mansión diabólica.
- Rodada con un presupuesto estimado de doscientos mil dólares, del 22 de julio al 16 de septiembre de 1958, en Los Ángeles. El exterior de la casa corresponde a la Ennis House, en el 2607 de Glendower Avenue, Los Feliz, Los Ángeles, California. Fue diseñada por Frank Lloyd Wright y construida en 1924; está inscrita en el Registro Nacional de Lugares Históricos.
- El esqueleto que sale de la cuba de ácido es un esqueleto humano real. Como en la mayoría de las películas, era más rápido y barato comprar un esqueleto humano real en una tienda de productos biológicos que encargarlo al departamento de efectos especiales.

- William Castle cuenta que conoció a Vincent Price un día en que éste se enteró de que no le habían seleccionado para un papel. Mientras tomaban un café, Castle le describió la premisa de esta película. A Price le gustó la idea, que dio lugar a una colaboración en dos películas: ésta y The Tingler [dvd: El aguijón de la muerte / Escalofrío, 1959].
- Julie Mitchum (hermana de Robert Mitchum) llevaba un gran anillo bahaísta en el plató. El director se dio cuenta de ello y pensó que añadiría un poco de misterio a su personaje, así que organizó una toma con un primer plano extremo del anillo. La inscripción de la piedra es una caligrafía árabe que se traduce como «Dios es el más glorioso».
- Última película en la que actuaron tanto Leona Anderson como Julie Mitchum.
- La imagen principal del anuncio mostraba a una mujer colgada de una soga con el otro extremo de la cuerda sostenido por un gigantesco esqueleto sonriente. También incluía una imagen de Vincent Price sujetando por el pelo la cabeza decapitada de una mujer. En 1959, algunos periódicos consideraron que la imagen era demasiado truculenta para publicarla. Se animó a los exhibidores a dar importancia al hecho de que la película era tan aterradora que ni siquiera se podían mostrar los anuncios. Se convirtió en un gran éxito de taquilla.

- En algunos cines de estreno se instaló un sistema de cables y poleas para hacer volar un esqueleto sobre el público en un momento clave de la película. En su autobiografía, el productor y director William Castle llamó a este aparato «Emergo». Algunos de los equipos de Emergo aún existen. Se ha recuperado para utilizarlo en proyecciones especiales de la película. Cuando el esqueleto sale de la cuba de ácido en la película, un esqueleto de plástico iluminado sobre un cable aparecía desde una caja negra junto a la pantalla para abalanzarse sobre las cabezas de los espectadores. A continuación, el esqueleto era arrastrado de vuelta a la caja, al igual que el de la película. En esa exhibición había una breve escena que mostraba la pared de ladrillo para que el esqueleto emergiera. Muchos cines dejaron pronto de utilizar este efecto porque, cuando los chicos del barrio se enteraron, en el momento de iniciar el esqueleto su recorrido sacaban tirachinas y le disparaban.
- El hecho de que el titular original de los derechos de autor no los renovara hizo que esta película pasara a ser de dominio público, lo que significa que prácticamente cualquiera puede duplicar y vender una copia en VHS/DVD/BD de ella. También ello provoca que la calidad de imagen de muchas de ellas sea nefasta, o que hasta se haya perpetrado una versión atrozmente coloreada.
- La apertura era una especie de truco para asustar. La oscuridad total acompañada de los horribles ruidos que resuenan en una gran sala de cine habría sido aterradora en aquella época. Lo más probable es que el efecto se pierda en los espectadores modernos que ven la película en una pantalla de televisión más pequeña sin el sistema de sonido, el volumen y la oscuridad casi total de la sala de cine.

- Más o menos remake: House on Haunted Hill (House on Haunted Hill, William Malone, 1999).
- Estrenada en Estados Unidos el 14 de enero de 1959 en una premier en San Francisco, California, y luego en todo el país el 17 de febrero de 1959. En España salió directamente en DVD, como La mansión de los horrores, el 5 de diciembre de 2008, por Vellavisión (en un pack doble con la versión en blanco y negro y la coloreada), y en 2014 por TEMA Distribuciones, y después tuvo un estreno fugaz en cines, en «Phenomena», el 6 de febrero de 2015, en Barcelona.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
CALIFICACIÓN: ***
- bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra
[1] En 1939 rodó un corto documental, y en 1943 otro. Ese mismo año debutó con The Chance of a Lifetime, una aventura del detective Boston Blackie.
